Consejos para elegir la primera bicicleta para tu hijo

Es inevitable. Siempre llega un año, ya sea en la primera infancia o más adelante, en que llega el momento de regalarle a nuestros hijos una bicicleta. Puede que no nos interese como medio de transporte, o que pedalear no nos parezca entretenido ni estimulante, pero impedirles esa experiencia puede pesar tanto a nosotros como a ellos.

No saber andar en bicicleta, cuando se tiene la edad en que la mayoría ya sabe, sigue siendo causa de vergüenza y humillación. Más aún hoy, cuando este vehículo vive un apogeo impulsado por todos sus beneficios: para el medio ambiente, la salud, la ciudad y la economía.

Para que tu hijo no viva la incomodidad de no poder subirse a una en su momento, está comprobado que lo mejor es que empiecen a andar desde pequeños. ¿Qué tan pequeños? “Siempre va a depender de las habilidades y el desarrollo que tengan”, dice Catalina Rioja, fundadora y directora de Umatu, un blog especializado en panoramas y actividades infantiles.

Pero si se quiere que aprendan pronto y sin muchas dificultades, lo que ella recomienda es comenzar con una bicicleta sin pedales. “Y sin rueditas”, apunta. “Al no tener ninguna de estas dos cosas, lo que más se estimula es el equilibrio. Primero aprenden a caminar encima de la bici, y después, cuando agarran confianza, se echan a volar y levantan los pies. El equilibrio lo manejan muy bien, y con ellas se hace muy rápido pasar a la bici con pedales, sin necesidad de usar rueditas”.

La edad recomendada para empezar a usar estas bicicletas de equilibrio es desde el año y diez meses, aunque puede ser unos meses antes o después, según el tamaño y el desarrollo del niño. Fue el caso del hijo de Francisca Vymazal, gerenta general de la tienda infantil Pichintún, que a los 18 meses de vida ya estaba circulando en una de estas bicicletas.

“A veces la gente cree: no, mis niños no pueden, no les gusta, se caen”, cuenta. “Y siempre empiezan temerosos o tímidos, pero a los dos meses andan a toda velocidad. Al menos así fue la experiencia con mi hijo, que empezó muy chico, pero cuando entienden el equilibrio se les facilita todo”.

Tanto, que a los 3 años aprendió sin problemas a andar en bici con pedales, sin necesidad de rueditas de apoyo. Suena como un niño prodigio, pero está comprobado que aprender primero a equilibrarse y luego a pedalear facilita el proceso, que a su vez es más autónomo: como controlan el equilibrio con los pies, ellos mismos pueden ir regulando la velocidad y el balance, sin que un adulto tenga que estar corriendo encorvado tras ellos como un desesperado guardaespaldas.

Eruditos de la bicicleta han dicho que el uso de rueditas de apoyo es contraproducente, ya que no fomentan el sentido del equilibrio en los niños, y al sacarlas, muchas veces, “hay que volver a enseñarles a andar”.

Una bicicleta para cada tamaño

El consenso es que las bicicletas de equilibrio, o sin pedales, son una gran puerta de entrada al movimiento en dos ruedas. Pero no todas son iguales ni sirven para las diferentes edades: hay que fijarse bien en el tamaño que tienen, tanto de las ruedas como de la altura que va del suelo al asiento.

Hay bicicletas sin pedales con ruedas de 10 y 12 pulgadas, aunque ambas pueden ser usadas a cualquier edad entre los 2 y los 5 años. “La Roda Pro usa ruedas de 12 pulgadas pero su marco es más bajo, por lo tanto la pueden empezar a usar al año 10 meses”, explica Rioja. Con el asiento en su punto más bajo, mide 30 cm, y en su punto más alto llega a los 38 cm.

Vymazal también se inclina por la Roda Pro. “Es de aluminio, más liviana que las de madera, y también mucho más durable y resistente”, dice. “Las de madera tienen una vida útil más baja”, agrega Rioja. “Pero funcionan igual de bien, solo recomiendo no dejarlas guardadas a la intemperie”.

Otra desventaja de las de madera es que, por estructura, “suelen ser más altas”, explica la gerenta de Pichintún, “lo que impide que las puedan usar tan chicos”.

La altura no es un detalle trivial: si le regalas a tu hijo una bicicleta muy pequeña, no podrá levantar los pies para ejercitar el equilibrio ni sus impulsos serán muy eficientes; y si a tu hija le das una muy grande, quedará en puntillas, no será capaz de correr para darse vuelo ni tampoco de frenar apropiadamente.

Para ahorrarse este problema, hay que preferir una bicicleta cuyo asiento tenga suficiente rango de altura, o bien medir al niño desde la entrepierna hasta los pies y, según ese metraje, elegir un modelo que mida lo mismo, con un margen extra de 5 centímetros.

Ruedas: de espuma o goma

Ambas tienen ventajas y contrariedades. Pero la principal diferencia entre una rueda de espuma y otra de goma es que la última se puede pinchar y la primera no. Por esa razón uno se inclinaría por las de espuma, pero su desventaja es que no absorben muy bien los impactos, y en terrenos más inestables o sinuosos, los niños sentirán más los golpes en su cuerpo. Además, si las de espuma se llegan a romper o deformar, habrá que reemplazar la rueda completa. Con una de goma, solo hay que cambiar o pinchar la cámara.

Las Roda, que fueron las pioneras de este tipo en Chile, son la opción más recomendada por las dos pero no las más económicas. Para presupuestos más ajustados una alternativa es esta bici BTWIN, que venden en las tiendas Decathlon. “Sé que son buenas y conozco gente que ha tenido muy buenas experiencias con ellas”.

Cómo aprender a andar en bicicleta en 4 sencillos pasos

Otros aspectos que pueden marcar la diferencia son la geometría de la bicicleta y la posibilidad de ajustar o reemplazar sus elementos, en caso de que sea necesario repararla o adaptarla al crecimiento del niño.

En cuanto a la geometría, una buena bicicleta sin pedales debe tener suficiente distancia entre las ruedas, también un buen espacio entre el asiento y el manubrio y un buen ángulo de la horquilla.

“La gran ventaja de las Roda, además de su calidad y diseño, es que puedes encontrar repuestos para todas sus piezas, a diferencia de las del retail”, dice Francisca Vymazal. “Es la ventaja más grande que encuentro, pero finalmente casi todas pueden cumplir su función”.

“Lo mejor para pasar a una bicicleta más grande, con pedales, frenos e incluso cambios, es haber desarrollado habilidades y tenido experiencia”, dice Catalina Rioja, fundadora de Umatu. Así, según ella, te ahorrarás el miedo del niño al enfrentarse a un vehículo más grande, y también el frustrante proceso de ir corriendo detrás de él afirmándole el asiento. “Y eso”, agrega, “lo puedes conseguir con una bici de equilibrio”.

Elegir el tamaño ideal de bicicleta para tu hijo

Elegir el tamaño ideal de bicicleta para tu hijo es crucial para garantizar su seguridad, comodidad y disfrute. Cuando se trate de su primera bicicleta tenemos un método especial para seleccionar el tamaño justo que necesite:

  1. Altura: Mide la altura de tu hijo y compárala con las recomendaciones de tamaño de bicicleta del fabricante.
  2. Las bicicletas para niños vienen en diferentes tamaños de ruedas, que generalmente son de 12, 14, 16, 20 y 24 pulgadas.
  3. Siempre que sea posible, haz que tu hijo pruebe la bicicleta antes de comprarla. Ajustar el manillar: Los brazos deben estar ligeramente doblados al sostener el manillar.
  4. Busca bicicletas que cuenten con características ajustables, como asientos y manillares.
  5. Asegúrate de que la bicicleta sea cómoda y atractiva para tu hijo.
  6. Si estás en una tienda de bicicletas, no dudes en pedir ayuda a los expertos.

Elegir la bicicleta correcta no solo mejora la experiencia de montar, sino que también fomenta la confianza y la seguridad del niño. Recuerda que es importante estar atentos al crecimiento de tu hijo y ajustar o cambiar la bicicleta cuando sea necesario.

Tamaño de la rueda (pulgadas) Edad aproximada Altura del niño (cm)
12 2-4 años 85-100
14 3-5 años 95-110
16 5-8 años 105-120
20 6-10 años 115-135
24 8-12 años 130-145

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