La Vespa, uno de los scooters clásicos con más carisma y un gran número de ventas, tiene una historia fascinante que se remonta a la Italia de la posguerra. En abril de 1946, en el Club de Golf de Roma, se presentaron las primeras 15 motos Vespa.

Orígenes y Diseño Revolucionario
Los padres de la nueva moto eran el empresario Enrico Piaggio y el ingeniero aeronáutico Corradino D'Ascanio. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Piaggio tuvo la visión de un medio de transporte cómodo, de fácil manejo y barato. Piaggio encarga un proyecto al ingeniero aeronáutico Corradino D'Ascanio, al que le gustaban más los aviones que las motos, diseñó un vehículo de aspecto revolucionario para su época: puso el motor sobre la rueda posterior e ideó el brazo delantero pensando en el tren de aterrizaje de un avión.
Este prototipo, diseñado por el ingeniero Renzo Spolti y codificado como MP5 (Moto Piaggio 5), fue bautizado por los trabajadores como “Paperino”, es decir, “Pato Donald”. Pero a Enrico Piaggio no le gustó y encargó el trabajo a Corradino d’Ascanio para que revisara el proyecto y construyera algo diferente, más avanzado tanto técnica como estilísticamente. En lugar de modificar el Paperino, d’Ascanio diseñó un vehículo completamente nuevo que pronto se convertiría en la Vespa. Adoptó una suspensión delantera inspirada en la del tren de aterrizaje de los aviones y creó un motor conceptualmente derivado de los motores de arranque aeronáuticos.
Movió la caja de cambios al manillar, considerándola mucho más práctica de utilizar, cubrió el motor con el bastidor para remediar las frecuentes fugas de aceite que manchaban sus pantalones (esta solución ya fue adoptada en el prototipo MP5 de arriba), añadió la rueda de repuesto, ya que la mayoría de las carreteras en ese momento eran de tierra y los motociclistas se veían obligados a remediar los frecuentes pinchazos. Este prototipo, la MP6, aún no tenía nombre cuando en septiembre de 1945 fue presentado a Enrico Piaggio, quien, exclamando: “¡Parece una avispa (Vespa en italiano)!”.
Con la ayuda de Mario D’Este, su diseñador de confianza, Corradino D’Ascanio tardó apenas unos días en desarrollar su idea y preparar el primer proyecto de Vespa, producido en Pontedera en abril de 1946. La Vespa utilitaria ligera se presentó al público por primera vez en abril de 1946 en el club de golf de Roma. El escudo en el carenado lucía el nuevo logotipo de Piaggio, que sustituía al anterior emblema aeronáutico de las alas (ver imagen supoerior del MP6). Los primeros cincuenta vehículos se produjeron en la fábrica de Pontedera al mismo tiempo que la presentación oficial.
Según la versión más famosa, nació de una exclamación de Enrico Piaggio quien, al ver el prototipo, exclamó: “¡Parece una avispa (vespa en italiano)!”, debido al sonido del motor y a las formas de la carrocería que, vista desde arriba, hazlo parecido al ‘insecto’, con una parte central muy ancha para acomodar al conductor y una “cintura” estrecha. Sin embargo, existe otra versión, que ha sobrevivido durante mucho tiempo, según la cual el término “Vespa” equivale al acrónimo de Veicoli Economici Società Per Azioni (dado que Piaggio fue una de las primeras sociedades anónimas en Italia y, al mismo tiempo, la Vespa nació como un vehículo para todos, por lo que era de primordial importancia un precio bajo, adecuado a las características de la época).
Las clásicas Vespas tenían chasis unicorporal prensado de láminas de acero, con carrocería cubriendo las piernas para protegerlas de la lluvia y el barro. El motor estaba cubierto completamente por un encapuchado de acero para proteger del calor.
Las Vespas más antiguas (los modelos tradicionales) tienen cambios de marchas manuales, controlados girando el manillar izquierdo mientras se empuja la palanca de embrague y eligiendo entre las 3 o 4 marchas. Estas Vespa tradicionales siempre tuvieron motores de dos tiempos, requiriendo una mezcla de aceite y gasolina para lubricar el pistón y el cilindro.
La Vespa en España
Desde su aparición a mediados de los cincuenta, miles de unidades llenaron las calles de las ciudades. En 1952, España estaba en el camino de olvidar ya las secuelas de su guerra civil y, como en Italia, necesitaba facilitar el desplazamiento de sus gentes como necesidad para la ampliación de sus industrias.
Hacía apenas 5 años que había terminado la Segunda Guerra Mundial y al aislamiento español se unía una Europa arrasada de la que ya no se podía esperar ayuda. Pero pese a las duras circunstancias políticas y económicas, en 1950 España comenzaba a convertirse ya en un mercado potencialmente interesante para vehículos utilitarios de dos y cuatro ruedas.
Conscientes de ello y por aquello de las afinidades recientes, el gobierno franquista autorizó a través del Instituto Nacional de Industria un acuerdo con la italiana FIAT para la fabricación bajo licencia de sus modelos en lo que suponía, en la práctica, el nacimiento de SEAT. La gestión, sin embargo, no iba a resultar tan fácil como en el caso de los coches por una razón muy simple: España no fabricaba todavía automóviles a escala considerable… pero sí fabricaba motocicletas Montesa, Bultaco, Ossa, Lube… y ese acuerdo contradecía formalmente la política gubernamental.
Tampoco España tiene, en ese momento, demasiados amigos en el entorno internacional a los que acudir y el gobierno decide entonces hacer con Piaggio exactamente lo mismo que se ha hecho con FIAT: permitir la fabricación de su Vespa, bajo licencia y manteniendo una relativa independencia “intervencionista” de la casa madre en Pontedera. Finalmente, en 1951 se constituye la empresa y en septiembre de 1952 la flamante filial española de Piaggio, denominada oficialmente Moto Vespa SA., que se instala en una factoría de la calle Julián Camarillo, en el barrio madrileño de Ciudad Lineal.
En febrero de 1953 sale a la calle el primer scooter Motovespa 100% fabricado en sus cadenas de montaje. En 1956 en Ciudad Lineal se reciben ya más de cien encargos formales al día y la producción en la planta española no da abasto.
Aún así se presenta una evolución del modelo 125, con el faro en el manillar y asiento biplaza destinada a un uso más utilitario y se mejora el tacto del motor y la fiabilidad. Y en este sentido, en honor a la verdad y a la destreza de quienes las construían, hay que decir que las Vespas “españolas” siempre rodaron tanto o más finas que las de la casa madre.
Justamente por esta razón, en 1960 la fábrica española recibe finalmente el espaldarazo definitivo y la sede italiana autoriza la construcción en sus líneas de montaje del modelo estrella de su gama: la Vespa 150 GS.
El éxito descomunal que las Vespa tenían en nuestro país no arredró, más bien lo contrario, a sus competidores y prácticamente en paralelo y al mismo tiempo que las de Piaggio desembarcaban en España, lo hacía también su antagonista natural: la Lambretta.

El Vespino: Un Icono Español
Más que las Lambretta o las Montesa o las OSSA, lo que realmente comenzó a hacer daño a Moto Vespa SA, fue el SEAT 600. Los responsables de la casa de Julián Camarillo tuvieron muy claro que los tiempos de la Vespa como “vehículo adulto” habían terminado y que había que dirigirse a los más jóvenes presentando al scooter como un instrumento de libertad y socialización.
Pero la genialidad de Moto Vespa no se acabó ahí. Acababan de crear el único modelo de Piaggio diseñado y construido completamente por Moto Vespa en España y en exclusiva para el mercado español.
Todos los historiadores del motor coinciden en que el Vespino le alargó la vida a Moto Vespa casi un cuarto de siglo más. No es que el éxito del Vespino fuera descomunal; es que se convirtió, literalmente, en parte del paisaje rodante español hasta el punto de que su nombre se convirtió en una manera de definir a cualquier otro ciclomotor. Cada minuto y 12 segundos salía uno de las líneas de montaje.
Con el Vespino viento en popa y convertido casi en una moda nacional, Moto Vespa siguió sacando nuevas versiones de Vespa y aguantando más o menos el tirón, pero en los 80, la llegada de productos japoneses y una nueva generación de motos más urbanas, tocaron de lleno su línea de flotación entre los jóvenes.
Cierre de la Fábrica en España
Piaggio & Co. S.P.A. En el 2003 la mítica planta cerró para siempre sus puertas tras una decisión que sigue generando polémica transcurridas casi dos décadas. Ninguna filial aguantó tanto.
Piaggio continúa manufacturando hoy la Vespa. Os queremos presentar uno de los scooters clásicos con más carisma y probablemente con mayor número de ventas, la Vespa Primavera tanto en 75cc como en 125cc.
El primer modelo Vespa de 125 cc. El modelo 150 S, era en su momento el más alto de su gama y su diseño correspondía al de una versión "españolizada" de la 180 italiana, pero con un motor más pequeño. Información sustraida de Wikipedia.