El tren no es cómodo. Camino la gente miraba. Hay otro grupo. Avenida Perú. Algunas usan tangas. Me mira. Aparece en la Biblia. Sabes, me gusta conversar contigo. Eres distinto.

Vista de Valparaíso y Viña del Mar, ciudades cercanas a Limache.
Hoy, en Concón, yo no te traicioné. Ahora, figúrate lo que es la vida: él la recuerda con pena. Ella parece no reconocerme. La muchacha me observa. Debiera consultar a un dermatólogo. Haga lacontraria de lo que está haciendo. Te escribo, mi buena amiga, muy frecuentemente, y tú poca. Tú estás enferma o no me amas. N unca el mar es más mar que en esa orilla. Nos quedamos un rato en silencio.
Pareció algo insólito. Bombal. ¿Me puedo quedar en cama leyendo, tía? Anda mucha gente rara. Musicales. Lina maravilla de colorido, además. Platea, junto a su compañero. Ingeniosa la prima.
Que ya nadie escribe cartas de amor. Jacquetine D’Ors. Hablarte con el alma. La fotografía me ha parecido siempre un misterio. Tamara. Moncho, ¿has navegado alguna vez en yate?
Se ven varios lobos de mar en una roca. ¿Será Jacqueline D’Ors? Yo soy Moncho, es decir el de las cartas. No sé, parece que les hago una reverencia. Raquelina. Hermanas rubias en mallas negras. El sol pega más fuerte. Primer horizonte, hay otro, y así. Así, así. Entre ellas una de las más difíciles, la Hammerklavier.
Don Danilo Sandoval. Ni pensarlo, señora mía. Rimas de Bécquer y ambos nos emocionamos. Barrios de la ciudad. Cosa rara. ¿Has leído Belle de jour? Refitte. Felipe de Luzy a Dionisio.
“Pero respetad mi sistema". ¿Permaneceré mucho tiempo en este país sin haberlo visto? Te amo, es lo que se dice en los libros. Esta es la playa de la tía Raquelina. Profanando su playa. Quisiera aspirarse todo el aire de la playa de la tía. Alto tejida por tía Raquelina.
Que, de aburrida, a veces, iba a ese taller de Arle- gui. Hace vibrar. Entre varios las vamos cercando. De manera más extraña todavía. Su hora peor: la de los bombardeos de Londres. Me parece, que la muerta en combate. Puede ser cierto, don Narciso.
A las reinas les gustan los plebeyos. Quizás fue el momento más hermoso. Antonio a la misa del Padre Enrique. El micrófono emite pitos agudos, inaguantables. Se hace una larga cola para llegar hasta el altar. Bajo una luz desvaída.
Un rato después que yo, llega Laurencio a casa. La miro resplandecer. Entra en mi dormitorio tía Raquelina. Alumnas hablan inglés como en las películas. Ahora me siento más unido a tía Raquelina.
Hay una foto coloreada de tío Anfión Grimaldi. Se va a vivir donde unos parientes en Limache. Raquelina. Así empiezan todas. La idea no le parece mala.
Todos. Tú eres cuidadoso. Tú eres cuidadoso. El cielo está negro -observo-.
De nada valen mis protestas. Ella no está en su mejor momento. Vive con nosotros. Viña del Mar. ¡Oh. Adela! ¡Ay! ¡Nada! Adiós. Te veréesta tarde. Vientes intentaban en vano abrir las puertas. Algunas usan tangas. Ella mira a Laurencio.

Mapa de Limache, Chile.
Cigarrilo. Sabes, me gusta conversar contigo. Veraneamos en familia con tía Raqueli- na. Vitrales. Querida Jacqueline o Jacqueline querida. Ella parece no reconocerme. La Tomate, no ha querido acompañarme. La muchacha me observa. Haga lacontraria de lo que está haciendo. Salino nuestros pulmones.
Narciso. Cónsul de Colombia en Chile? Los versos más sentidos son de Alejandro Flores. ¿Quién era ese Camus? De amor, que me destroza y enloquece. Olvide usted ese sueño, Dionisio. Daniel-. Madre, la señora que no veraneaba por su alergia. Todo, todo el día te digo cosas. ¿Será Jacqueline D’Ors?
Personajes Mencionados
| Personaje | Descripción |
|---|---|
| Moncho | El narrador, involucrado en reflexiones sobre amor y vida. |
| Jacqueline | Objeto de afecto de Moncho, posiblemente Jacqueline D'Ors. |
| Laurencio | Compañero y amigo del narrador, comparte experiencias y reflexiones. |
| Tía Raquelina | Figura familiar importante, asociada a recuerdos y al entorno costero. |
| Tomate | Prima del narrador, descrita como sensual y en desarrollo. |