La Vespa, más que un simple medio de transporte, es un ícono cultural que ha trascendido generaciones. Su diseño inconfundible y su historia rica la han convertido en objeto de deseo y símbolo de una época dorada. En Granada, el Vespa Club Granada reúne a entusiastas que comparten la pasión por esta leyenda de dos ruedas.

Diversión, manos manchadas de grasa, cerveza, amigos y ruta. Con estas palabras, Juan Francisco García, presidente del Vespa Club Granada, resume la filosofía que une al colectivo en torno a esta leyenda de dos ruedas. Italiana, sí, pero casi patrimonio de la humanidad.
Un Fenómeno que Crece
La afición por las Vespas crece por todas partes. Y es que pocos son quienes no han tenido una Vespa, no han conocido a alguien que la tuviera o no se han dado alguna vuelta en ella. La Vespa es un buen motivo para moverse y salir y a partir de ahí conoces a mucha gente y haces amistades.

Así mismo, a través de sus socios participan en eventos de otros clubes, como el Vespa Club Granada, con el que tienen muy buena relación, el Vespa Club Lucena y el Vespa Club de Alcalá la Real.
La Vespa es una moto que en su momento tuvo mucho éxito y no se ha dejado de fabricar porque sigue siendo práctica y muy utilitaria. Lo bueno de la Vespa es que es una moto manejable, limpia, simpática, ligera…que atrae. Todo el mundo o ha tenido una Vespa o ha montado en una o conoce a alguien que la ha tenido.
Historias de Pasión Vespera
Las Vespas tienen pedigrí. De todas las creaciones de Piaggio, Manuel Árbol atesora siete modelos, todas con su particular historia. Vespacine, por ejemplo, era la motocicleta en la que traían los rollos de película al cine de Peligros. Luego están Quasimodo, La Hidalga Vespanegra, El Octavo Capricho, El Tanque Rojo y, por supuesto, La Condesa de Monte Vélez.
Su Vespa, la que acaricia como si fuera un ser vivo, no es una simple motocicleta. «No es una moto, es parte de mi corazón», afirma mientras le planta un beso y ejerce uno de sus grandes dones: la memoria.
Se pueden imaginar la de anécdotas que cuenta Manuel: la de Ildefonso, de Llanes, que es su hijo adoptivo de 67 años; la de la vez que se bajó una alcaldesa a hacerse una foto con él cuando intentaban multarle; su amistad eterna con Antonio Viciana, la primera persona que dio la vuelta al mundo en Vespa en 79 días; o la foto que se hizo en Gijón y que, «probablemente», haya servido de inspiración para que la Celebración del Día Mundial de la Vespa de 2025 sea allí.
El Ascenso al Pico del Veleta: Una Gesta Histórica
La afición al motociclismo en nuestra ciudad durante los años cincuenta del siglo pasado dio lugar a la creación de varias asociaciones y una de ellas fue el ´Vespa Club Cartagena´. El 2 de julio de 1955, bajo la presidencia de Antonio Martínez Costa se celebró la reunión definitiva en la que se aprobaron sus estatutos y comenzó a funcionar oficialmente.
Entre las actividades que realizaban, una de las más espectaculares fue la llamada ´gymkhana luminosa´, que se celebraba por la noche, en la que tenían que driblar obstáculos rodeados de cohetes. Pero sin duda alguna el gran reto, y que centra la historia de hoy, fue el ascenso en 1969 al Pico del Veleta en Sierra Nevada situado a una altura de casi 3.400 metros.

Con esas ganas salieron de Cartagena el 17 de septiembre y tras parar para comer en Guadix llegaron al anochecer a la capital granadina en la que los diarios locales ya habían informado de la gesta a realizar. Al día siguiente sobre las nueve y media de la mañana iniciaron la subida que les llevó tres horas, menos tiempo del previsto pues la carretera hasta entonces muy pedregosa había sido arreglada recientemente.
Por eso los protagonistas de esta historia antes de iniciar su aventura posaron para la posteridad junto al monumento que le recuerda en la plaza de San Francisco, y una vez en Granada hicieron lo propio con el que lo hace allí en el que además depositaron un ramo de flores.
Las Historia de Vespa: "La Avispa"
Vespas con Historia Propia
Regresamos a la localidad jiennense de Torredonjimeno porque aquí es donde reside Felipe Gómez, propietario de varias Vespas que serán las protagonistas del presente reportaje, concretamente su Vespa 160 de 1969 y otra Vespa 75, de 1967.
«La primera Vespa que llegó a mis manos fue la 75, cuando tenía 12 años y me la compró mi padre. Con el tiempo he ido consiguiendo algunas más como la 160, una Sprint de 1966 y alguna más que tengo en el garaje», nos cuenta de entrada este enamorado de esta marca que siempre ha tenido el gusanillo de las motos que se inició con el Vespino LX de su padre que aún conserva. Tanto es así que desde 2017 es el secretario del Club Vespa Jaén que aglutina a unos 90 socios que una vez al mes realizan su salida mensual para lo que buscan un sitio distinto que visitar más las tradicionales cenas de verano y Navidad.
De la historia de la Vespa, Felipe Gómez refiere que tras la Segunda Guerra Mundial, el propietario de la marca, Piaggio, que había fabricado aviones en el Sur de Italia, cerca de Pisa, intenta reinventarse con los recursos que tenía y nace de la mano del ingeniero aeronáutico Corradino D’Ascanio.
«Es una moto muy peculiar porque hereda mucho del diseño aeronáutico de la época, que ha ido evolucionando hasta el día de hoy. Se ha ido adaptando a la evolución tecnológica, pero sin perder su esencia de scooter y ha sido protagonista de la película ‘Vacaciones en Roma’, en la que Audrey Hepburn pasea con su pañuelo por el centro de las calles y en otras muchas películas. Mis dos Vespas fueron fabricadas aquí lo que hace más complicado buscar recambios pues no comparten mucho con las Vespas italianas»
Del modelo 160 resalta que fue la primera moto del mercado a nivel mundial que se vendió con encendido electrónico.