Frank Vandenbroucke: Apogeo y Decadencia de un Talento Desaprovechado

La historia de Frank Vandenbroucke es una de las más frustrantes e incomprensibles en el mundo del ciclismo. Un relato oscuro de alguien que pudo ser todo, con talento, fama, dinero y encanto personal, pero que terminó firmando una trayectoria marcada por la tragedia y la autodestrucción.

Frank Vandenbroucke en 2006. Fuente: Wikipedia

Sobre Frank Vandenbroucke, la editorial Libros de Ruta ha publicado "Dios ha muerto", un relato de resonancias nietzscheanas escrito por Andy McGrath y traducido por David Batres. Un descenso a los infiernos sin Virgilio que te guíe. Un anuncio de "di no" gordísimo, con neones color rosa flúor.

Una Carrera Truncada

Muchos recuerdan a Vandenbroucke por momentos de brillantez, como aquella Lieja loquísima donde anunció su ataque y cumplió. O en Ávila, dejando atrás a Mikel Zarrabeitia en Navalmoral. O aquel Tour del Mediterráneo, siendo un joven prometedor. O esa París-Niza, siendo una promesa. Muros por Flandes. Cotas por Valonia. Incontenible, dulce, harmonioso. Etéreo. Fugaz. Frank era alguien luminoso.

Frank era alguien luminoso. El típico que entraba en los bares y todos giraban cuellos, querían hacerse sus colegas, reían con él, caían prendados por su carisma. Él... en fin, él encantado. Novia en la boda, muerto cuando entierran. O era centro de atención o se enfurruñaba cual crío chico. Seguro que saben a qué tipo de personas hago referencia. No los aguanto, pero la mayoría de los otros (los otros que no son yo) encuentran a ese tipo de peña fascinante...

Pero Vandenbroucke tuvo dos grandes demonios. Uno con nombre comercial. El otro, referencia expresionista.

El Stilnox y la Autodestrucción

El primero ayuda a dormir e impide soñar. Se llama stilnox, tiene su aquel de benzodiazepina, su más allá de mesmerismo, su mira tú qué de alucinaciones. Un somnífero, vaya. Cuentan que si casi todos los ciclistas lo usan en aquellos tiempos. Porque a veces, y esto es verdad, estás tan cansado que no puedes ni descansar. Porque en otras ocasiones, y esto tampoco es falso, flipar un poco te deja sonrisilla en la boca.

Sucede que una cosa es la pastillita con leche caliente antes de meterte en la cama y otra, muy distinta, comerlas como si fuesen lacasitos recién salidos del tarro. Es lo que hacía Frank. Y otros. Aquello genera despiporre, desparrames, veinteañeros sin el control de sus actos, emitiendo sonidos que ellos creen palabras, pero resultan solo balbucear de imbécil.

A ver, Vandenbroucke no tiraba solo de stilnox. Qué va. Analicen cuándo y dónde corrió, vean rendimientos, acudan a historial. El tío manejaba más farmacopea que la final de cien lisos en Seúl (bueno, tanto no, pero se entiende). La época, el momento. Pasa que el tema del stilnox se le fue totalmente de las manos, al parecer, y provocó movidas muy chungas de depresiones, paranoias, deseos suicidas. También, en ocasiones, comportamiento agresivo, potencialmente homicida para quienes tenían la desgracia de apreciarlo y quererlo.

En 2004 Frank se hiere a sí mismo, amenaza con matar a su mujer, la policía debe intervenir, todo tiene aires de peli en sobremesa. El chico que pudo tenerlo todo (el chico que todo lo tuvo) estaba absolutamente desquiciado. Siempre fue inicuo, ahora dejaba de ser inocuo...

La Influencia de Mabuse

¿Cómo empezó ese descenso a los infiernos? Curiosamente, la respuesta no es un "dónde", tampoco un "cuándo". No, es un "quién". Quién. Mabuse, tío. Quién, si no. Se llamaba Bernard Sainz, porque lo de Mabuse, o Doctor Mabuse es, claro, un pseudónimo. El personaje aparece por primera vez en época de entreguerras. Un obra, Dr. Mabuse, der Spieler, escrita por el luxemburgués Norbert Jacques. Luego la película homónima de Fritz Lang. Más tarde hace el mismo Lang otras dos. Mabuse es... en fin, Mabuse es un criminal. Se disfraza, usa la telepatía, hipnotiza a sus víctimas. Encaja perfectamente con Sainz, como veremos.

Sainz anda metido en asuntos oscurísimos desde los años setenta. Lo del hipnotismo le viene que ni pintado al personaje. Porque es, sobre todo, un embaucador. Puro carisma, confianza plena, el tío al que das las llaves de tu casa y confías la educación de tus hijos. No es coña. Dicen que si Mabuse solo hace movidas mentales y receta productos homeopáticos. Vamos, la medicina de los imbéciles, agua con azúcar, arrobas de ignorancia a precio de potosíes. Pena que cuando la policía registre su casa (o su coche, o su clínica, o sus bolsillos) encuentre también cosas menos happyflowers. EPO, ya ves tú, qué mala suerte. O anfetaminas como para acompañar a Homer Simpson en el camión. Casualidades, supongo. Igual el brujo echa beleño a su potaje...

Él provocó, indirectamente, la caída de Vandenbroucke. Digo indirectamente porque no pretendo restar méritos... una personalidad autodestructiva como la del belga hubiese encontrado resquicios para el pecado hasta en Meteora. Pero ya si se deja seducir por el líder de la rave deportiva, pues... Es lo que sucedió.

El primer encontronazo de Frank con la Justicia fue a causa de Mabuse. Antes era el Golden Boy, después empezó a romperse esa imagen. De ahí hasta 2009... infierno.

Frank van den Broek celebra una victoria. Fuente: Sky Sports

Porque su exterior era luminoso, sí, pero ahí se escondía la pena. Una pena inmensa, una melancolía infinita, un clic que aparece de vez en cuando y termina por descompensar cualquier charanga. Frank se hacía daño a sí mismo, hacía daño a los demás. A veces con sonrisas y derrochando billetes, a veces como la sombra de aquello que pudo acabar siendo.

Frank Vandenborucke murió en Senegal, octubre de 2009. Lo hizo solo, en una habitación de hotel cutre, después de haber contratado los servicios de una prostituta. Ni siquiera sabemos si fue una sobredosis o si, sencillamente, su cuerpo reventó tras años de esfuerzos insanos. Qué importa, es solo un final. Solo el dónde termina. Todo el camino, sí. Todo el camino fue lo importante. Todo el camino es el drama...

Solo once victorias figuran en su palmarés, pero sería injusto juzgarlo solo por los resultados.

📚 La ESCANDALOSA VIDA y MUERTE de VANDENBROUCKE 📚

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