Paseo en Bicicleta por Dabao, Filipinas: Explorando Rutas Inolvidables

Filipinas, mi país número 101 de la vuelta al mundo, se convirtió en un destino clave en mi ruta, impulsado por el deseo de comprender la perspectiva histórica local sobre la figura de Hernando de Magallanes y su conexión con el archipiélago. En cada país, busco de antemano una motivación (excusa) para visitarlo.

Mapa topográfico de Filipinas

Al llegar a Mactán, inmediatamente vi que, a diferencia de mis libros narrados desde quienes vivieron la expedición, y donde quienes lo mataron fueron unos villanos, la figura mítica de Lapu-Lapu, el indígena que lo mató, es vista en el país como símbolo de la resistencia frente a la colonización. Pero ¿Es real la figura histórica de Lapulapu? Como he visto en prácticamente cada país visitado, la realidad y el mito se mezclan en la historia oficial, pero la verdad es que poco importa si existió realmente o no. Lo que importa es "el relato", el que sirve para crear el sentimiento de identidad y unidad nacional.

Encuentro Inesperado y Aventura en Bicicleta

Mientras pedaleaba hacia ese punto, en la bahía, me detuvo Carlo, quien junto a un grupo de amigos, todos filipinos me invitaron al día siguiente a explorar las islas en bicicleta. Él tenía un taller de bicicletas y un emprendimiento de biciaventura. Lo primero que pensé fue el inmenso contraste con Japón. Que algo así me hubiera pasado allá, esa cercanía y calor humano, era casi imposible.

Pero al día siguiente Carlo no apareció así que partí solo rumbo hacia Cebú luego de explorar Mactán. Al cabo de un rato me envió un mensaje sorprendido de que yo ya no estaba ahí.

- Pues te esperé media hora y no apareciste - le respondí

- Pero si fue media hora solamente, devuélvete y llego en veinte minutos, más o menos.

Le agradecí su amabilidad, pero preferí desistir. De todos los países que visito intento aprender lo mejor de su cultura y si algo he intentado dejar atrás de la mía -y, como aprendí, también de la filipina- es el irrespeto al tiempo ajeno.

Descubriendo Cebú y la Herencia Latinoamericana

Luego de pedalear por el casco histórico de Cebú y ver la arquitectura colonial española -donde sus calles pueden ser perfectamente las de Colombia u Honduras-, las cruces católicas a lo largo del país, ver centenas palabras en español, notar el carácter y cultura tan parecidos a los de mi tierra, sumados al atraso de mis nuevos amigos (el caso de Carlo no fue el único), me hicieron llegar a la conclusión que había vuelto a la familia Latinoamericana. Un país con tintes asiáticos, norteamericanos, pero de corazón latino. Quizás como un familiar algo más lejano -por la influencia estadounidense desde principios del siglo pasado- y poco conocido en mi lugar del mundo, pero, tal como en Mozambique donde a pesar que me intentaban engañar con plata una y mil veces o acá donde absolutamente siempre que intenté quedar con alguien llegó con un promedio de media hora tarde, me sentí en casa.

Si bien el país es famoso por sus playas paradisíacas, decidí solo visitar islas locales, como Olango. Tal como en Cuba, Montenegro o Tanzania, no me hacía sentido ir a los lugares turísticos a encerrarme en un hotel, sino que quería mezclarme con los locales.

Explorando Islas a Pie y la Lengua "Taglish"

Había algunas islas tan pequeñas que decidí explorarlas a pie. Recordé cuando en un momento pensé en caminar el planeta, en vez de hacerlo en bicicleta, y la verdad es que se aprecia aún más que con la bicicleta el ir a paso lento por sus calles. En esos días fue cuando conocí la lengua Code-switching llamada "taglish" en la que se comunica la mayoría de la población de manera casual, mezcla entre tagalo (la lingua franca local) y el inglés, comprendido por la mayoría de la población.

A diferencia del portuñol o el spanglish, no era que una palabra se dijera en un idioma y otra en el segundo idioma. Hablaban, por ejemplo, una frase en tagalo y la siguiente en inglés. Y quizás la tercera la comenzaban en tagalo pero, antes de terminar, cambiaban al inglés. Eran intercambiables las palabras entre uno y otro. En mis años viajando era primera vez que vi una estructura liguística de este tipo.

Ejemplo de Taglish

De Manila a Bali: Un Nuevo Comienzo

Luego de unas semanas por el sur me fui hacia el norte, a la isla donde está su capital, Manila. Si bien mi idea era pedalear unas semanas en la ciudad, esta tiene uno de los tráficos más horribles del mundo, por lo que decidí dadrme largos días de descanso. Como en toda Asía jamás me quedé por largo tiempo en alguna de sus capitales, decidí estar unas semanas ahí, esperando que llegara la parte más helada del invierno en el hemisferio sur, descansando, comiendo, revisando mis negocios y conociendo lo más posible de mi país anfitrión.

En esos días de poca actividad hablamos con Javier, mi amigo español con quien recorrimos Tayikistán, la opción de pedalear nuevamente juntos un par de semanas. Acordamos empezar otra ruta en bicicleta (la segunda, en 8 países que nos hemos encontrado) comenzando en Bali. Y no es que ambos fuéramos fanáticos de un destino así, en el punto del planeta que sirve como definición misma de turismo de masas, pero viajar y volar o tomar impredecibles ferries con bicicletas en islas, requiere de una logística importante sobre todo para él que venía de España y teníamos que encontrar un lugar fácilmente accesible para ambos.

Filipinas celebra el "Día Mundial de la Bicicleta"

Bali, fue el punto casi obligado ya que quedaba en mi camino hacia Australia, relativamente accesible para él al ser uno de los puntos más conectados de esta parte del mundo con el exterior.Llegamos ambos a Bali con apenas horas de diferencia el 22 de junio del 2023 e intentamos conocer lo más que pudimos de la isla, de mayoría hindú. Con el recuerdo fresco de lo que fue India, no me parecían en lo absoluto sus templos, costumbres y rituales a las del que ahora es el país más poblado del mundo. Al hablar con los locales aprendí que el hinduismo de acá ya poco tiene en común con el que se originó en la India. Sus templos, arquitectura, rituales y cultura en general distan mucho de las del subcontinente. Incluso tuvieron que cambiar un elemento básico del hinduismo (el politeísmo) para ser aceptados como minoría religiosa en un país de mayoría musulmana donde el monoteísmo es obligatorio por ley.

Bali: Un Paraíso Cosmopolita y la Necesidad de un Nuevo Rumbo

Bali es un paraíso de templos y vida cosmopolita. Con miles de actividades para hacer, calles angostas perdidas en las montañas verdes y paisajes sacados de un cuento de hadas. Hace un par de años, Bali hubiera sido un destino ideal para quedarme un par de meses, con una comunidad enorme de nómadas digitales como yo, fiesta y playa. Pero a estas alturas del viaje (y de mi vida) me bastaban un par de días; prefería mil veces unos meses en mi casa, con mi familia y abrazando a mi Polo, mi perro fiel, signo inequívoco que estaba haciendo bien al enfilar rumbo a mi tierra.

Templo en Bali

Indonesia y Timor Leste: La Búsqueda de Nuevas Motivaciones

En Indonesia tenía que buscarme otra motivación para avanzar. El pedalear sin un rumbo fijo, sin una meta clara no me motiva. Por eso definimos como punto de llegada uno de los países menos explorados del planeta: Timor Leste. Razones habías varias. Era el único país de toda Asia su lengua oficial es una latina (el portugués), que es además mi idioma favorito. El visitarlo lo imaginaba como lo que fue mi paso por Mozambique, una especie de oasis donde entendía absolutamente cada conversación en un desierto de idiomas que no comprendía (Kirguis, Urdu, Vietnamita, Japonés y un larguísimo etc.). A Javier este tipo de países, exóticos e inexplorados como fue nuestro viaje en Tayikistán, también le gustan mucho, por lo que no ni siquiera tuve que convencerlo, fue un automático "vamos".

Además, Timor, por su posición geográfica, era el punto más cercano a Darwin, desde donde iba a empezar a cruzar Australia por el norte. Por si faltaran motivos, su frontera terrestre, con Timor Occidental (en Indonesia) requiere una serie de trámites y preautorizaciones que lo iban a hacer aún más desafiante, viendo el cruzar esa frontera como una línea de meta en esta última parte de Asia. Así, mi misión número uno era intentar obtener la preautorización para cruzar esa frontera (luego de mi fallido intento en Filipinas de conseguir dicho permiso). Nos tuvimos que quedar más de la cuenta en Bali, ya que era el único punto donde podía obtener el bendito documento para entrar a Timor Leste por tierra.

La Odisea Burocrática y la Persistencia de Javier

Luis, (“bapak” Luis como lo bautizamos irónicamente con Javier) quien era el encargado de la embajada de Timor, no se hacía ver. Intentaba caerle en gracia al llamarlo hablándole en su nativo portugués, pero no había caso. Cuando ya me había rendido luego de visitar 3 veces distintos consulados -no hay cosa que odie más que lidiar con burócratas ineficientes- Javier, quien es naturalmente más optimista que yo en cosas que no dependen de uno, fue quien me convenció de intentarlo por última vez el lunes. Contra mi voluntad acepté, más que nada para que quedase tranquilo que habíamos hecho todo lo posible, pero yo con la certeza que las probabilidades eran prácticamente cero.

Tenía mucha experiencia con estos países de "burocracia africana" para saber que era una misión imposible. Luego de reunir una cantidad ridícula de documentos, y presentarlos en una carpeta roja (requisito obligatorio), de cartón (y no de plástico; un chico fue rechazado por presentarla en una carpeta plástica), me dieron en minutos el visado. De no haber sido por la insistencia de Javier, no lo hubiera logrado.

Esperábamos con las bicicletas afuera del consulado y tan pronto nos dieron el papel, partimos hacia el este. Rumbo hacia Timor Leste. El sol y la humedad me pegaron duro en el primer día de pedaleo en varias semanas. Sentí la falta de actividad física -junto a un par de kilos demás ganados semi a propósito para aguantar Australia y no terminar en los huesos como en Tayikistán- por la larga parada en Manila, así que el pedaleo hacia Timor Leste lo tomé como una más que necesaria preparación física para Australia.

Lombok: Arquitectura Musulmana y un Accidente Inesperado

Ese mismo día alcanzamos el puerto justo a tiempo para llegar a Lombok, nuestra segunda isla. Lombok nos recibió con una arquitectura musulmana que nunca había visto y uno de los azalás más largos que hemos escuchado, continuando así por el resto de nuestra estadía en el país, dejándonos en claro que el lado más glamoroso de Indonesia había quedado atrás. Entramos en la Indonesia profunda y de mayoría musulmana.

Para cruzar Lombok desde el oeste, en Lembar, hasta Lombok Puerto, en el este, le propuse a Javier uno de mis planes que hago en rutas enmalladas donde hay centenas de opciones para ir de un lugar a otro, en el caso que me interese conocer al lado profundo ese lugar. Se trata de hacer la ruta que indica Google Maps, entre dos puntos, pero caminando. Una especie de ruleta rusa donde te manda por huellas de animales, propiedad privada y lugares donde es tremendamente dificultoso pedalear y estamos obligados a caminar o llevar las bicicletas al hombro. Javier aceptó, siempre con la idea de que íbamos a llegar en un solo día al puerto.

El plan funcionó a medias, ya que la ruta era tremendamente intransitable (Javier se cayó un par de veces ese día por lo mismo) pero obtuvimos panorámicas que de otro modo se nos hubieran pasado desapercibidas, entre poblados perdidos sin acceso a carreteras y campos de arroz. A mitad de camino cambiamos la estrategia y tomamos la ruta principal. En eso estábamos cuando Farid, un indonesio local, nos invitó a comer con su familia; ya era hora del almuerzo y no habíamos encontrado provisiones en un buen rato; se lo agradecimos mucho.

Esa invitación, quizás más allá de las mezquitas o la arquitectura, es el símbolo más claro de que estábamos en zona musulmana. Conocimos a su familia y notamos el mucho interés que tienen en conocer a los extranjeros. Nos empezamos a llenar de niños - amigos de su hijo - que nos miraban con curiosidad, y nos decían que "parecíamos actores”, lo cual nos causó mucha gracia. Al despedirnos, seguimos pedaleando ya por rutas más transitables, pero no por eso más seguras. Como mi correlación “pueblo amable, maneja mal” rara vez falla, fuimos testigos del poco respeto a las normas del tránsito en este lugar.

Ese día, a poco de llegar a Lombok puerto, un camión que venía atrás mío embistió brutalmente a la mujer que venía a literalmente dos metros detrás de mí. El camión se terminó estrellando contra un árbol y la mujer quedó tendida en el piso. Me salvé por un par de metros ya que, peor aún, no llevaba puesto casco. Nos devolvimos a ver y la mujer estaba en el piso, no sabemos con seguridad hasta el día de hoy si falleció o no, pero sí la llevaron de inmediato al hospital local. Me salvé, una vez más.

Sumbawa: La Indonesia Profunda y el Encuentro con los Locales

Al día siguiente, con la moral algo baja por el accidente partimos hacia nuestra tercera isla, Sumbawa. Si bien en Lombok aún quedaba algo de turismo, aunque evidentemente no por donde pedaleamos, al movernos a esta isla más hacia el este, durante los 5 días que estuvimos en Sumbawa no vimos ningún extranjero. Acá empezamos a escuchar, calculo que unas 30 veces al día, los "¡míster!" de los niños (y algunos no tanto). Nos llamó la atención que ocuparan la palabra "Míster", pero es la traducción literal de Bapak, para referirse a alguien en señal de respeto. Incluso escuchamos que a algunas mujeres las trataban de "míster".

Javier, tan o más freak por los idiomas que yo, lleva siempre consigo una libreta donde, en cada viaje, le pide algún hablante de alguna lengua que le escriba algunas palabras. Yo sabía que Papúa Nueva Guinea era el país con más idiomas en el mundo, pero había olvidado por completo que Indonesia era el segundo. Pasamos de zonas de lenguas Bali, a Sasak o Bahasa Bima, sumado al Bahasa Indonesia, que tal como el Suajili en Tanzania o el Hindi en la India, la lengua franca del país necesaria para hacerse entender entre regiones.

Paisaje en Lombok

La inmensa cantidad de población dividida entre cientos de islas, ciertamente ayuda a que se generen dialectos que pronto se hacen ininteligibles entre u...

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