El ciclismo español vive un presente de esplendor y una de las figuras que encarna este auge es Juan Ayuso. Con tan solo 21 años, este joven ciclista ha capturado la atención del mundo del ciclismo, no solo por sus hazañas deportivas, sino también por su carisma y ambición.

Inicios y Trayectoria
Juan Ayuso, ciudadano del mundo que nació en Barcelona, vivió en Atlanta, Madrid, Jávea y Andorra, tiene 21 años, un pasado avasallador en las categorías inferiores y un pronóstico unánime: es el futuro.
Ya desde pequeño, Ayuso fue un ciclista ganador, arrasando en categorías inferiores. En categoría Cadete con 15 años ya me di cuenta de que podía llegar a profesional; y en Junior con 17 cuando ya tuve las ofertas para serlo ya lo tuve claro.
En la segunda temporada de Cadete ya me llamó Josean Fernandez “Matxin” y nos conocimos; y en la segunda de Junior en 2020 me dejó bici del equipo profesional y empezaron a supervisar mis entrenamientos.
En 2021, con 18 años, se mudó a Andorra. Fue decisión personal, mis padres pensaban que no iba a aguantar. Y además me instalé en El Tarter, a 1700 metros de altitud. Fue duro porque es una zona con poca población, pero consideré que era lo mejor.
Consolidación en el Ciclismo Profesional
Por los entrenamientos y competiciones anteriores se supone que tenía que ir consiguiendo buenos resultados. En el podio de la Vuelta influyó evidentemente el abandono de Roglic pero ya demostré que soy aspirante a ganar las grandes vueltas y a ello iré a la de este año.
En la Vuelta a España 25, Juan Ayuso se llevó las manos a los oídos al cruzar la meta. Una señal para indicar que no hace caso a las críticas que le llovieron después de dejarse ir en la subida a Pal en Andorra apenas 24 horas antes. La primera etapa de montaña de la Vuelta dejaba una imagen de rendición. La segunda, de éxtasis.
Allí le esperaba su familia, sus padres, su novia y su perra, Trufa. Y salió reforzado desde allí para ganar su primera etapa en la Vuelta. Con un ataque lejano, en el puerto del Cantó, el primero de los cuatro que debían afrontar los corredores.
Antes de lanzarse se aseguró de que la escapada era una opción viable. «Antes de salir había hablado con algún corredor de Visma y me habían dicho que no iban a permitir la fuga. No me quedaba más remedio que inmolarme en la primera subida», reconocía Ayuso después.
Ayuso se marchó otra vez sin compañía en la subida final a Cerler, el puerto donde hace casi 40 años el ciclismo descubrió a Lale Cubino. Algunas pintadas recordaban la hazaña del bejarano, primer ganador en la estación de esquí del Pirineo oscense.
Mientras Vingegaard piensa en el futuro, en lo que pasará dentro de dos semanas, Ayuso disfruta del presente. De la victoria más grande de su carrera. Y se lleva las manos a los oídos para no escuchar las críticas.
Además, Ayuso se adjudicó la Itzulia, Rodríguez la etapa. Ciclistas de porvenir que asoman su talento en ausencia de los monstruos Vingegaard, Evenepoel y Roglic.
Por fin, la Itzulia vive un día grande de ciclismo y lo mejor, sin caídas, sin que nadie salga de la carrera encima de una camilla. Gana Ayuso la general y Rodríguez la etapa. Es el final feliz.
Ayuso, 21 años, ataca por primera vez al jersey amarillo a falta de 28 kilómetros para llegar a un Eibar bullicioso que ha colocado en infinidad de balcones banderas azulgranas para reivindicar a su equipo de fútbol frente a la avalancha de pasión rojiblanca, como si fuese una invasión vasca pero foránea.
Allí se le une como si fuese una aparición divina Carlos Rodríguez, 23 años, un triunfo en el Tour, un escalador de solera, andaluz, de Almuñécar y lo más parecido a Pedro Delgado que hay ahora en el pelotón mundial.
A 5 kilómetros para llegar a Eibar, con el jersey amarillo a medio minuto, ya se sabe el desenlace, ya se puede disfrutar. Grita el pueblo eibarrés, Rodríguez levanta los brazos y Ayuso recibe la felicitación de su masajista valenciano Paco Luna, que lo fue de Marco Pantani.
Llega luego el abrazo con Javier, el padre, de Valladolid, que estaba trabajando en Barcelona cuando nació Juan antes de que su multinacional lo trasladara a Atlanta donde se hizo adolescente el ganador de la Itzulia.
En una carrera de seis días, sí o sí, tiene que haber una llegada en alto, porque además simplifica el camino y porque en puertos pequeños, donde los cicloturistas sacan hasta el último moco del cuerpo, estos ciclistas profesionales, ahora más preparados que en cualquier tiempo pasado, lo suben casi cantando.
Juan Ayuso (UAE), líder de la Volta Ciclista a Catalunya tras doblegar al esloveno Primoz Roglic (Red Bull) en un ajustado final en la estación de esquí de La Molina, ha asegurado que era una etapa, la tercera de la ronda catalana, que tenía "que ganar sí o sí" después de que su tía falleciera el pasado jueves.
Ayuso ha explicado cómo fue el esprint final con Roglic, cuyo ganador tuvo que decidir la photo finish. "Es un final siempre muy difícil, con una curva a izquierda que hay que tomarla con cabeza, yo no lo he hecho. Por suerte venía remontando por el exterior y he podido pasar", ha relatado.
El ciclista alicantino de 23 años ha agradecido el trabajo de todo el UAE, que "ha tirado todo el día porque nadie quería coger la responsabilidad y todos los compañeros han hecho un trabajo fantástico".
Ayuso, que está completando un gran inicio de temporada tras ganar la Tirreno Adriático, ha argumentado que el motivo principal de su buen momento es que este año no está teniendo ningún contratiempo en forma de lesión o enfermedad.
Se marchó en solitario en el primer puerto y después de una cabalgada acompañado de otros doce aventureros remató su primera victoria en la Vuelta.
Después encontró la colaboración de un grupo de aventureros que se animaron a intentarlo. «La primera hora de carrera la he hecho solo y luego Jay me ha ayudado mucho», reconocía Ayuso. Después, volvió a marcharse en solitario camino del triunfo.
Por detrás el Visma no quiso menear el grupo. Dejó irse a los de delante para controlar a los que quedaban. «Si hubiéramos querido, podíamos haber luchado por la victoria, pero queremos guardar fuerzas en el equipo para la segunda y la tercera semana», reconocía Vingegaard después de la llegada.
Relación con su Novia
La figura de Juan Ayuso no solo ha capturado la atención del mundo del ciclismo, sino que su relación amorosa también ha generado un fervor que parece desbordar las fronteras de la admiración deportiva. Su novia, cuyo nombre resuena en los corazones de los aficionados, ha sido un pilar fundamental en la vida del ciclista.
La presencia de su novia en la vida de Juan Ayuso no se limita a ser un simple apoyo emocional; su influencia es palpable en cada carrera y cada triunfo. Este amor, que parece ser un motor invisible, impulsa al ciclista a alcanzar nuevas metas y superar obstáculos.
La relación entre Juan Ayuso y su novia ha capturado la atención de muchos, alimentando la pasión no solo por el ciclismo, sino por las historias de amor que surgen en el ámbito deportivo. Su historia es un recordatorio de que, en medio de la competencia y la presión, el amor puede florecer y convertirse en una fuente de inspiración.
Las hazañas de Juan Ayuso en el ciclismo son impresionantes, pero su amor por su novia, una joven que ha sido su apoyo incondicional, añade un matiz especial a su historia. Cada carrera se convierte en una celebración del amor que siente por ella, con cada pedalada resonando como un susurro de su devoción.
Juan, en su afán por sorprender a su novia, no escatima en detalles. A menudo, se le ve dedicando sus victorias a ella en el podio, levantando su trofeo como un símbolo de su amor. Las pequeñas locuras que hace, como organizar escapadas románticas a lugares que ha conquistado en su bicicleta, se convierten en recuerdos imborrables.
Tras el abatimiento generado por el abandono en el Giro de Italia por la maldita caída en el sterrato camino de Siena y por el picotazo de la avispa en la salida de la decimoctava etapa, en Morgegno, Juan Ayuso encontró consuelo con su novia Laura y su perrita Trufa.

Futuro y Aspiraciones
Ayuso sostiene que su intención es continuar en el grupo dirigido por Matxin, pero reconoce que no puede detener los permanentes rumores sobre su hipotética marcha. Es el nuevo referente del ciclismo español y a una escuadra como Movistar le vendría fenomenal su incorporación, aunque para ello debería abonar una elevada cláusula de rescisión y que el corredor tuviera intención de dejar el equipo, algo que ahora mismo no sucede.
Juan se considera capacitado para ser un líder indiscutible, pero de momento quiere seguir compartiendo galones con Isaac del Toro y Joao Almeida en las rondas a las que no acude Tadej Pogacar.
En San Sebastián pugnará, entre otros, con Marc Hirschi (último ganador), Oscar Onley (cuarto en el Tour), Giulio Ciccone, Julian Alaphilippe y Pello Bilbao.
¡UAE DEJA IR CONFLICTIVO AYUSO! "ISAAC DEL TORO Y ALMEIDA SON EL FUTURO Y TIENEN CONFIANZA TOTAL"
«A Juan le han dado leña, pero él es fuerte. Se encuentra tranquilo y está entrenando bien», recalcan las mismas fuentes.
Ayuso se marca una sinfonía fantástica en la última etapa de la Vuelta al País Vasco. Esfuerzo a dúo, elegante trote, un volcán de emociones que culminan a lo grande.
Efectivamente, el resultado final no depende solo de mí. Pero que voy a ir a ello está claro. En principio Almeida estará en el equipo, por lo que siempre es bueno tener a otro bien colocado en la general para plantear tácticas.
Mi ilusión es debutar en el Tour en 2024, para ya estar a tope, sabiendo que si no pasa nada raro también estará Pogacar. Pero eso ya no depende de mí sino del equipo.
Por supuesto que mi objetivo es ganar algún Tour y evidentemente también la Vuelta.