La Guardia Civil investiga el trágico incidente en el que María Vicenta Sánchez arrolló a un grupo de ciclistas en Xàbia, resultando en la muerte de varios de ellos. Este suceso ha generado gran conmoción y ha puesto de manifiesto la necesidad de mayores medidas de seguridad para los ciclistas en las carreteras.

Miles de aficionados al ciclismo, peñas ciclistas y familias enteras se manifestaron en bicicleta por las calles del centro de Valencia para exigir mayores medidas de protección para los ciclistas y prevenir atropellos fatales.
Antecedentes del caso
La primera sentencia que condenó a María Vicenta Sánchez revela que logró una rebaja en su pena tras confesar los hechos y admitir que conducía bajo los efectos del alcohol la mañana del día de Navidad de 2013.
Los hechos por los que fue juzgada Mavi fueron calificados como un delito contra la seguridad vial, castigado con una pena de hasta tres años de cárcel. Sin embargo, se le impuso una pena de trabajos en beneficio de la comunidad de 32 días, así como la prohibición de conducir vehículos durante ocho meses y dos días. No tenía antecedentes y se mostró arrepentida.
Según la sentencia dictada por el juzgado de Instrucción 1 de Gandía, al concurrir los requisitos legalmente establecidos, se procedió a dictar una sentencia de conformidad y rebajar un tercio la pena más grave solicitada. Inicialmente, el ministerio fiscal solicitó una pena de un año y tres meses de privación del derecho de conducir y 48 días de trabajos para la comunidad.
El juez firmó la sentencia en abril de 2014, por lo que ya se ha ejecutado en su totalidad y podría no tenerse en cuenta este antecedente en el juicio por el trágico suceso del kilómetro 206.
Detalles del incidente
La acusada reconoció que sobre las 09:15 horas del 25 de diciembre, tras la fiesta de Nochebuena, conducía un turismo por la carretera CV-680 de Gandía bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Al parecer, ese día no tomó cocaína, pero cuando fue requerida por la Guardia Civil para la práctica de la prueba de detección de alcohólica arrojó un resultado positivo de 0,80 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.
Mavi se sometió voluntariamente a esta prueba. La primera se realizó a las 09:17 horas, solo dos minutos después de que los agentes le dieran el alto, y la segunda a las 09:33 horas, arrojando un resultado de 0,79 miligramos de alcohol por filtro de aire respirado.
Según se desprende de su primera sentencia, su estrategia judicial giró en torno a la admisión de los hechos y cuando la Fiscalía provincial solicitó la apertura de juicio oral, su defensa se adhirió a la petición.
El ministerio fiscal formuló acusación y la abogada de Mavi se adhirió a la calificación, por lo que se consideró innecesario celebrar un juicio ante el juzgado de lo Penal. Se solicitó que el mismo juzgado de Instrucción dictara la sentencia de conformidad «con reducción de un tercio de la pena solicitada» a cambio de reconocer los hechos como ciertos.
En resumen, este trágico suceso pone de relieve los peligros de conducir bajo los efectos del alcohol y la necesidad de proteger a los ciclistas en las carreteras. La comunidad ciclista exige justicia y medidas para evitar que este tipo de tragedias se repitan.
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