Manuel Flores 'La Vespa': Un personaje inolvidable interpretado por Patrick Criado en 'Las noches de Tefía'

Patrick Criado, un actor camaleónico con una trayectoria impresionante, da vida a Manuel Flores 'La Vespa' en la serie 'Las noches de Tefía'. Su interpretación ha cautivado a crítica y público, consolidando su posición como uno de los actores más destacados de su generación.

¿Quién es Manuel Flores 'La Vespa'?

Gaditano, el rey de los motes y el amor de Airam. Valiente, temerario y con una chispa que lo enciende todo a su paso. No es la primera vez que entra en Tefía. Ha vivido mil vidas y de todas sale reforzado. Es capaz de hacer humor en el peor momento y tiene más salidas que el metro en hora punta.

Manuel Flores, conocido como 'La Vespa', es un personaje lleno de vida y adelantado a su época, forzado a vivir en una España donde no podía ser él mismo. Patrick ha señalado que Manuel Flores 'La Vespa' es una persona "llena de vida y adelantada a su época" y, por eso, le tocó vivir una época en España en la que no podía ser él".

La Vespa, igual que pone motes a todo el mundo en el campo, y es la segunda vez que ingresa allí. Es una persona llena de vida, con muchas ilusiones por delante que nunca va a poder cumplir por su condición de homosexual, por el momento histórico de la represión franquista. Es un tipo que siempre tiene una sonrisa, que quiere a sus compañeros, y que en el campo encuentra el amor a través del protagonista, del personaje de Marcos Ruiz, Airam, que es el que cuenta la historia. Él sirve un poco de espejo a ese personaje protagonista, y le da fuerzas para continuar. Viven una historia de amor que nunca va a poder ser, pero en cierta manera le hace reflexionar sobre su vida, sobre quién es.

'Las noches de Tefía': Un contexto histórico crucial

La serie cuenta la historia de uno de los campos de concentración (conocido también como “colonia agrícola penitenciaria”) que el franquismo puso en marcha en el Estado, concretamente en la isla de Fuerteventura, en Canarias, a donde se enviaba a los condenados por la entonces vigente ley de vagos y maleantes y que incluía, entre otros, a homosexuales.

Entre 1954 y 1966 existió, en un paraje desértico de Fuerteventura, un campo de concentración franquista conocido con el eufemístico nombre de Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, uno de tantos lugares donde el régimen enviaba a los condenados por la ley de vagos y maleantes que, a partir del 54, fue implementada para incluir también a los homosexuales.

La serie cuenta con dos líneas temporales: una en 2004, cuando un documentalista pide a uno de los expresidiarios que cuente su experiencia, y otra, con recuerdos, reales e imaginarios, de su tiempo en Tefía.

En el año 2004 Airam Betancor, uno de aquellos presos homosexuales, se ve obligado a recordar los diecisiete meses de trabajos forzados que padeció en Tefía cuando apenas tenía veinte años.

El Tindaya: Un escape a la realidad

Para lograr sobrevivir a las duras condiciones del campo de concentración, la imaginación de los presos se dispara y en sus mentes crearán un lugar de ensoñación en el que se cumplen sus mayores fantasías y sus anhelos se hacen realidad: El Tindaya.

Charli, el fantástico narrador, inventó para todos ellos El Tindaya, un deslumbrante music hall donde cada uno tiene su alter ego. Un espacio de libertad en el que, como dice su tema de bienvenida, “el límite de lo posible revienta al imaginar”.

La serie tiene una parte más realista y dramática y otra más musical y onírica, e imagino que eso ayudaría a que el rodaje del campo de concentración no fuera tan duro porque se contrarrestaba con el otro. Realmente rodamos primero toda la parte de sufrimiento, del campo de concentración, los exteriores en Tenerife. Luego volvimos a Madrid y rodamos la parte de los barracones, los interiores, donde básicamente se cuenta la historia del campo. Y después, una vez terminamos todo ese sufrimiento, todo ese blanco y negro, nos metimos en el Tindaya. Éramos otros personajes, aunque fuésemos los mismos pero más libres, en cierta manera.

Patrick Criado nos habla de su trabajo en "Las Noches de Tefía"

Patrick Criado: Un actor en constante evolución

Patrick Criado forma parte del fabuloso elenco de 'Las noches de Tefía', la nueva serie original de ATRESplayer PREMIUM que se estrena el 25 de junio. El actor se ha deshecho en halagos con el equipo y, en especial, con el director de la misma, Miguel del Arco. Ha querido recalcar lo diferente y especial que ha sido rodar un proyecto como este y el disfrute que le ha supuesto.

Fue un niño burgués, engreído y clasista en aquella serie de superhéroes fundacional de Águila Roja; un adolescente con secretos en Mar de plástico; terrorista de la ETA germinal en La línea invisible; un policía corrupto a merced de los poderosos en Antidisturbios; el hijo apocado pero tramposo de un ladrón en La casa de papel…

Para ser un intérprete aún menor de 30 años que empezó a trabajar con poco más de 10, la trayectoria de Patrick Criado cuestiona todos los prejuicios que se achacan a los actores jóvenes: no se ha encasillado en personajes adolescentes ni ha llegado donde está por su físico ni por su número de followers.

En 2005, hizo su debut como actor en un capítulo de la serie Amar en tiempos revueltos.

Está a la espera de que se estrene Hildegart, su nueva película dirigida por Paula Ortiz. -Paula es una persona fascinante, un ser que encierra un mundo interior lleno de poesía, estética y sensibilidad. El proceso de trabajar con ella fue no solo hermoso, sino también político, a pesar de que la trama de la película no se centra en la política, esta se encuentra presente en el contexto. Nos sumergimos en la investigación del contexto político de la época, debatiendo sobre las posiciones de los personajes. Fue un proceso enriquecedor de experimentación, aprendizaje y reflexión. La película nos llevó a explorar y comprender más sobre el entorno político de la narrativa.

Interpretó el personaje de Rafael de Fonollosa en la serie La casa de papel (Netflix). -Cierta popularidad y haber trabajado con Pedro Alonso. Estar en esta serie ha sido bonito por lo que representaba.

Patrick Criado es el actor que se sentará en el plató para charlar sobre su personaje en la serie Las noches de Tefía, la nueva ser de Atresplayer que se estrenará el próximo 23 de junio en la plataforma de Antena 3. En esta nueva aventura se meterá en el papel de Manuel Flores ‘La Vespa’, uno de los reclusos que tuvo que vivir en un desconocido campo de concentración que estuvo abierto durante la dictadura de Francisco Franco.

El Proceso de Creación de 'La Vespa'

Sobre la creación y evolución de La Vespa ha confesado que ha sido "muy duro" y que llego a pensar si él era el actor adecuado para el papel.

Durante la rueda de prensa, el actor nos ha hablado de su miedo antes de iniciar el proyecto sobre tener que bailar y cantar en ‘Las noches de Tefía’. Patrick Criado ha hablado del proceso que llevó a cabo gracias a la ayuda de Miguel del Arco y cómo“le ayudó a encontrar al personaje de La Vespa”.

Viendo los dos primeros capítulos, da la sensación de que la serie tiene un toque expresionista, tanto estéticamente como en el tono, con toques de sátira, de Buñuel, y eso se refleja muy bien en Manuel y en la forma en la que lo interpretas, incluso en la fisicalidad. ¿Cómo te preparaste el personaje? ¿Te inspiraste en algo, leíste sobre vivencias de aquella época…? Vimos varios documentales que hay en internet sobre presos reales de Tefía, sobre el sufrimiento de las personas que vivieron allí. Y el personaje se hizo poco a poco con muchos ensayos. Por suerte tuvimos a Miguel, que ha trabajado siempre en teatro, y el ensayo es imprescindible. Me ayudó a entender sobre todo por dónde respiraban las secuencias, y luego en ciertos momentos de tiempo libre aprovechaba y me iba a Cádiz, aunque fuesen dos días.

Allí hice un grupo de amigos, y había gente que, con las sonrisas que tenían y la manera de vivir, la tranquilidad, me ayudaron a entender al personaje más allá de lo que ocurría en el campo. Luego en el rodaje hubo un proceso de búsqueda constante, tanto mis compañeros como yo, ya después de haber entendido la serie, lo que tenía que contar con mi personaje… Probaba cosas con el cuerpo mientras paseaba por la calle, por la playa, viendo secuencias en mi casa, cuando salía de fiesta con los compañeros… Fue muy divertido trabajar así, poco a poco.

No. Miguel tiene una manera de trabajar que es puro ensayo. Luego me fui a Cádiz a coger el acento. Iba a los bares, a las terrazas, a las discotecas y hablaba con la gente. Hice un grupo de colegas que a día de hoy son mis amigos. Fue como estudiar un idioma.

Reconocimientos

2023 ha sido un año de reconocimientos para el actor Patrick Criado. Sobre todo, para su personaje de Manuel Flores La Vespa, en la serie Las noches de Tefía (Atresplayer). Crítica y público se han rendido a sus pies.

Este no es el primer premio de esta ficción de Atresmedia TV: Las noches de Tefía fue ganadora del premio a Mejor serie de ficción en la categoría de representación LGTBIQA+ en el Mercado Internacional de Coproducción y Contenidos de Entretenimiento (MIPCOM) de Cannes, mientras que también estuvo nominada a mejor ficción en los premios ODA y en los premios Iris de 2023, nominada en cuatro categorías.

El actor Patrick Criado, que encarna al joven Manuel Flores (La Vespa), se llevó además el Premio Ondas a mejor actor por su interpretación en esta ficción, además del premio AISGE del #FesTVal de 2023 y el Cygnus a Mejor actor.

Estuvo nominado a Mejor actor revelación en los Goya 2014 y ha ganado un Ondas, un Feroz y un Cygnus, entre otros premios.

Es cierto que los premios y reconocimientos cumplen una función importante al dar visibilidad al proyecto en el que has participado y, en cierta medida, también te da reconocimiento personal. Sin embargo, en términos laborales, no necesariamente garantizan más trabajo. Al final, cada nuevo proyecto es examinado por sí mismo, y lo que realmente importa es tu trabajo más reciente. Es un placer recibir el reconocimiento, compartir la alegría con los compañeros y ver cómo se valora tu esfuerzo.

Las noches de Tefía levantó así la estatuilla de los Premios de la Alianza Gay y Lesbiana contra la Difamación (GLAAD, por sus siglas en inglés), derrotando a otras series en castellano como 4 estrellas, de RTVE; Sagrada Familia, de Netflix; Sin huellas, de Amazon Prime Video o Las Pelotaris 1926, pendiente de estreno en España pero emitida en ViX en otros países hispanoamericanos.

Reflexiones finales de Patrick Criado

Esta profesión es muy intensa, tiene sus desafíos y altibajos. A pesar de la incertidumbre, la amo apasionadamente. Es la vida que he elegido y la que siento que debo llevar. Si tuviera la oportunidad de volver a nacer, creo que, dada mi naturaleza como actor y mi deseo de experimentar diversas vidas, probablemente elegiría una trayectoria diferente. Así podría seguir explorando distintas experiencias.

Siempre trato de disfrutar de lo que hago, y creo que parte de ello se remonta a mi infancia. Cuando era niño, vivía la actuación como un juego y los recuerdos que tengo de esos tiempos parecen tan vívidos como si hubiera estado realmente en esos lugares. La falta de juicio y la inmersión total en el juego eran tan intensas que recuerdo esas experiencias como si fueran reales. Por ejemplo, cuando trabajaba en proyectos como Las 13 rosas o Los girasoles ciegos siendo aún un niño, todo era vivido con autenticidad.

Tengo ciertos dilemas con las redes sociales. Aunque soy activo de alguna manera, me generan bastante adicción y tengo una lucha constante contra ellas. Las utilizo como medio y herramienta de trabajo, intento ser activo, pero hay momentos en los que necesito dejarlas por un tiempo. Puedo estar menos activo en algunas ocasiones, mientras que en otras disfruto participando en actividades para redes sociales. En el mundo actual, las redes sociales afectan a todos de alguna manera. Estamos viendo cómo se desarrollan perspectivas opuestas, el lado A y el lado B. Estar activo está bien, pero también es necesario tener cuidado, ya que a veces descuidamos otras áreas importantes.

Las noches de Tefía encaja en el debate actual sobre la memoria democrática y la necesidad de hablar de las injusticias del franquismo. Tiene una voluntad política muy clara. ¿Teníais eso muy presente al trabajar? Bueno, ese elemento va implícito y era importante tenerlo en cuenta y contarlo, pero más allá del contexto histórico, y una vez que nosotros entendimos lo que teníamos que contar, todo fluyó. No pensábamos continuamente: ‘Esto lo estamos haciendo porque se tiene que ver en España’. Venía implícito y todos lo sabíamos. Y luego uno empieza a plantearse que se va a ver, que va a haber gente que no esté de acuerdo, pero para mí las historias son historias y merecen ser contadas.

La cultura está para hablar de lo que sea, desde el punto de vista que sea. Y si escuece mejor, porque de eso se trata. En este país tenemos que atrevernos poco a poco a hablar de nuestra historia, que nos cuesta, a hablar de dónde venimos, de los crímenes que se cometieron en el franquismo. Desde un lado, desde otro. Es parte de nuestra historia y no hay que tener miedo. La gente de mi generación y los que vienen detrás ya no lo tienen. El miedo a contar la historia de España es algo viejo, algo que hay que cambiar, y para eso estamos nosotros.

Imagino que ser actor es un aprendizaje constante porque tienes que habitar vidas que no son la tuya, pero cuando se cuenta algo tan duro el viaje emocional es mayor. ¿Qué has aprendido con Las noches de Tefía? A nivel intelectual uno siempre aprende, del contexto sobre el que está trabajando, por ejemplo. Si es una película de la Guerra Civil, te informas mucho sobre ello, sobre qué pasó, y siempre te nutres en ese sentido. En este caso, de los años 50 y 60 en España, de los campos de concentración. Pero luego tienes un aprendizaje emocional y un aprendizaje del alma, que no sabes realmente cuál es, y no puedes trasladar a palabras en qué te cambia. Esta serie me ha cambiado la vida, pero no sé en qué exactamente. Fue un proceso tan intenso, tan bonito, tan sufrido y a la vez tan agradecido… Para mí Las noches de Tefía ha sido un viaje, como cuando te vas a Tailandia o a Vietnam o donde sea y aprendes de la vida, de la gente… Fue un viaje del que ahora toca enseñar las fotos, porque a mí ya se me llenó el alma con aquello. Ahora solo queda que la gente la disfrute y ya está.

Yo me siento muy afortunado por poder trabajar de esto, por haber podido elegir durante mi carrera qué sí y qué no. Intento involucrarme en proyectos que sean comprometidos, que supongan un reto. A veces es difícil porque uno nunca sabe cuál va a ser el resultado, pero bueno, me refiero a proyectos que me nutran, que me hagan aprender, que me parezcan un desafío, no acomodarme, que me den miedo de lo que puedo hacer, de cómo puedo quedar… También hay muchas cosas a las que digo que no, y a veces uno lleva tiempo sin trabajar y piensa, ‘Igual estoy siendo demasiado exigente’. Yo me fío de mi intuición, y a veces la intuición te dice que no. Otras veces haces pruebas y no te cogen. Pero bueno, intento guiarme por lo que me dice el corazón, por aquí sí, por aquí no.

Pues Las noches de Tefía seguro. Antidisturbios fue desafiante también. Mar de plástico y Vivir sin permiso. Creo que todos en general tienen algo de reto, tal vez por lo que estás viviendo en ese momento. A veces lo veo con perspectiva y digo, ‘Ahora no sería capaz de hacer lo que hice en ese momento, mi vida es otra, yo he cambiado, lo haría de otra manera, seguramente peor’. Es lo que pensabas en ese momento, con el Patrick que eras en ese momento, con las vivencias que tenías… Eso no lo puedes cambiar. Va con la época. Es como los cantantes. En una época son de una manera y tienen que expresarse así, y luego cambian porque cambia su vida.

Sí, yo creo que fue en Águila Roja. En aquella época, simplemente iba a pasármelo bien, para mí era un juego, pero nada más. Hasta que de repente uno llega a la adolescencia, y empieza a decir, ‘Bueno, esto podría convertirse en mi trabajo’. No sé en qué momento exactamente ocurrió, pero sí sé que esa reflexión me llegó. En la época de Águila Roja, y cuando ya cumplí los 18 años, me empecé a interesar también por el mundo detrás de la cámara, y cuando terminé bachillerato hice un módulo de realización para entender bien el trabajo de mis compañeros.

Y a raíz de ahí me di cuenta de que ya estaba metido en esto y que me encantaba. Decidí seguir ese curso, pero no fue nada concreto. Hay gente que cuenta que una vez vio una película y dijo, ‘Yo quiero hacer eso’. Lo mío fue muy progresivo, poco a poco he ido amando esta profesión, descubriéndola con el tiempo. He pasado por muchas etapas, unas en las que estaba cansado de trabajar y pensaba meterme a otra cosa. A veces uno no quiere lo que cree que merece o no tiene trabajo, y tiene que enfrentarse a sus fantasmas. Hay que mantenerse en ese equilibrio.

Creo que la formación es necesaria para entender dónde trabajas, en qué gremio estás y probarte a ti mismo. Es cierto que yo he ido aprendiendo trabajando, pero es que nunca terminas de aprender, continuamente quiero hacer cursos. El actor debe formarse y debe experimentar también en otros lugares que no sean solo el set de rodaje, para no llegar siempre al resultado que te piden los directores, sino también tener un motor interno, de probarte, de arriesgar, de tener todas las herramientas posibles. Y también estudiar sobre lo que hacen los compañeros detrás de las cámaras. A veces hay que ponerse en esa posición para entenderlo todo mejor. Cuanto más conocimiento tengas de lo que es un set de rodaje y del trabajo de cada uno, mejor.

Lo de trabajar en el futuro lo tengo clarísimo: Javier Bardem. Y de quién he aprendido más, siempre digo Miriam Gallego, que hacía de mi madre en Águila Roja. Con ella compartí muchos años de mi vida, además en un proceso muy cambiante, de preadolescencia y adolescencia. Gracias a ella aprendí a saber estar, a amar esta profesión. Tiene una manera de ver la vida y de ver este trabajo que es brutal. Le debo gran parte de cómo soy. Mi familia siempre me ha ayudado a mantener los pies en la tierra, pero a nivel laboral, Miriam es mi segunda madre. Tuve mucha suerte de que no me dorase la píldora o me hiciese creer más de lo que era en un momento de la vida donde eres muy esponja, y de ver cómo se comportaba con la gente y lo buena actriz que es.

Tabla de Premios y Nominaciones de 'Las noches de Tefía'

Premio Categoría Resultado
Premios GLAAD Mejor Serie de TV de habla hispana Ganadora
Mercado Internacional de Coproducción y Contenidos de Entretenimiento (MIPCOM) de Cannes Mejor serie de ficción en la categoría de representación LGTBIQA+ Ganadora
Premios ODA Mejor Ficción Nominada
Premios Iris Mejor Ficción Nominada
Premios Ondas Mejor actor (Patrick Criado) Ganador
Premio AISGE del #FesTVal Mejor actor (Patrick Criado) Ganador
Premio Cygnus Mejor actor (Patrick Criado) Ganador

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