Cuando un motero arranca su moto, se activa algo más que un simple motor: comienza un ritual, un acto que conecta a la persona con una cultura llena de simbolismo, tradición y mística. Para muchos, ser biker no es un simple hobby o un medio de transporte, es una forma de vida, y ¡menuda vida! Desde las grandes autopistas americanas hasta las estrechas carreteras europeas, los bikers forman una verdadera hermandad global.
Hay reglas no escritas, pero que todos sabemos. Se trata de un universo donde el respeto se gana, y lo hace con los códigos de conducta son sagrados, y lo más curioso es que son códigos no escritos. Todos saben lo que son, pero nadie los ha visto.
En los clubes moteros, más conocidos como MC, (no son músicos, son los Motorcycle Clubs), el núcleo es la lealtad. Se espera fidelidad en un club de este tipo, incluso por enigma de los intereses personales, y eso se ve también en la carretera. En estos clubes hay un camino de iniciación, que parte de la fase Hangaround, donde el aspirante se inscribe sin un compromiso formal, pero que sirve también para saber su actitud.
Si pasa este primer filtro, pasaría a la fase de Prospect, que puede durar meses o años, y es en la que se gana la confianza del grupo, ya sea participando activamente o bien manteniendo la moto. Eso sí, no hay que olvidarnos de lo más básico, que es el saludo motero. Es un simple movimiento de dedos, donde el dedo índice y corazón hacia abajo, hace un símbolo de V invertida, algo más que suficiente para reconocer a un biker.
Hablar de la carretera es hablar de algo que es puramente impredecible. Nadie sabe lo que puede pasar. Los peligros son constantes y la delgada línea entre la vida y la muerte convierte a muchos moteros en supersticiosos empedernidos.
Una de ellas es la Gremlin Bell. Esta desfasada tradición, que cada vez vemos menos y es algo que queda en América básicamente, es una campana de duendes que se cuelga en la parte baja de la moto. Lo que dice la tradición es que si los duendes malignos de la carretera intentan provocar un accidente o avería, la campanita les ahuyenta, aunque tiene que ser regalada por otro biker.
Como todo en la vida, aquí también hay colores malditos, entre los que se encuentra el verde. Por otro lado, como todo en la vida, hay algunas carreteras que tienen una leyenda negra detrás.
El cuerpo de un motero es un lienzo que se escribe en la piel, donde sus creencias e identidad dentro de la cultura de la moto es único. Las calaveras y la muerte, son unos símbolos que desde fuera se considera como macabro.
Estas imágenes, que son iconos universales en la cultura biker, representan la aceptación de la muerte como compañera constante de viaje, lo que significa que es una manera de decir que no teméis al peligro. La numerología también está presente. El número 13 es un clásico del lenguaje biker. Está asociado a la mala suerte y en la cultura motera es un símbolo de desafío y rebeldía. En USA la M es la decimotercera letra del alfabeto, por lo que el número 13 también se relaciona con la palabra motorcycle.
Un chaleco como bandera. Así es, esta prenda de cuero es la casa del biker y cada parche cuenta una historia. La moto es mucho más que una máquina, es una extensión de su ser, un compañero inseparable. Eso sí, algo que se cuida tanto, también trae por su parte no tocar la moto ajena. Tocar la moto del otro sin permiso, es un tabú.
Si hay algo que a todos los moteros les gusta es compartir pasión con otros iguales que ellos. Una de estas es Sturgis, concebida como la madre de todas las quedadas. En esta pequeña localidad de Dakota del sur, se convierte en el epicentro mundial biker en agosto. La Elefantentreffen, es la reunión más antigua de Europa y se vive en Alemania durante los meses más fríos del año. Los Pingüinos españoles es una de las concentraciones que se viven en Valladolid.

Significado de los Parches
Los parches de una sola pieza pertenecen a clubes pequeños, ruteros convencionales y organizaciones de motoristas sin más pretensión que rodar juntos e identificarse como un grupo. Los parches de dos piezas no se suelen ver mucho, pertenecen a clubes de transición o a clubes que están esperando pasarse a un parche de tres piezas. Los parches de tres piezas, son los que corresponden a los clubes moteros más consolidados.
Están formados por un parche superior con forma curva en el que viene el nombre del grupo, un parche inferior con la localización y otro central que identifica al grupo. Si además pone MC (cubo), se trata de un club de motoristas que con este símbolo se pretenden identificar del resto de clubes motoristas. Cuando en el chaleco existen los dos parches inferior y superior, faltando el logotipo diferenciador, es porque la persona que lo lleva es un prospect, un aspirante a entrar en el club y que durante su periodo de prueba está a las órdenes de los restantes miembros del club.
Los miembros que en la parte inferior llevan la palabra nomad, son aquellos moteros que no tienen una residencia determinada y son como la propia palabra indica nómadas.
Más allá de las modas o tendencias, la cultura biker es un fenómeno con raíces profundas y valores universales. La necesidad de libertad, la hermandad y la conexión con la carretera siguen siendo aspiraciones eternas. Los jóvenes hoy heredan los rituales y las tradiciones de sus predecesores, adaptándolos a las nuevas necesidades sin perder la esencia. En este universo fascinante donde el asfalto se convierte en un altar, la moto es un tótem y la hermandad es una religión laica.
EL CHALECO BIKER Y EL SIGNIFICADFO DE SUS PARCHES

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