Una MTB limpia y engrasada no solo es más rápida, sino que también dura más. Sin embargo, es crucial entender que una mala técnica de limpieza puede ser más dañina que el propio barro. En este artículo, te explicaremos cómo realizar una limpieza profunda, paso a paso, aprovechando para comprobar el estado general de la bicicleta y dejarla perfecta para una nueva salida.
En Uves Bikes, como especialistas en pintura y reparación de cuadros y componentes de bicicletas, nos preocupa el efecto que ciertas sustancias pueden provocar en los materiales que trabajamos habitualmente. Si no retiramos la suciedad o si usamos productos contraindicados, es probable que dañemos la estética de nuestra bicicleta e, incluso, que provoquemos daños más graves.
Además, el momento del lavado es una oportunidad ideal para chequear el estado del cuadro de la bicicleta, ya que una bicicleta sucia puede disimular algunos daños que serían mucho más visibles con la bicicleta limpia. Aprovecha para observar el estado de cada tubo al final de la limpieza. Lavar la bicicleta no es solo una cuestión de estética; retirar la suciedad que se acumula en el campo o en la carretera evita que los componentes envejezcan prematuramente. Aparte de que con la bici limpia y bien engrasada el funcionamiento va a mejorar mucho.
Cómo limpiar la transmisión de la bicicleta. Mantenimiento
Lo primero, sería valorar cómo de sucia está la máquina. Cuando la bici apenas tiene suciedad, una opción es limpiar en seco bien la transmisión y dejar el lavado exhaustivo para la próxima ocasión. ¿Has usado mucho la bici en el rodillo sin salir al exterior? Si es así, es muy importante de vez en cuando eliminar los restos procedentes del sudor y mantener una buena lubricación. Cuanto más húmedo sea el clima, más precauciones tendremos que tener en cuanto a posibles corrosiones.
Depende, si sales a la carretera cuando ha estado lloviendo, o a poco que salgas al campo con tu MTB, es muy probable que tengas que lavarla con un solo uso. Si la lavas con frecuencia, será más fácil eliminar la suciedad.
En MTBpro siempre hemos defendido que una MTB limpia y engrasada es una bici más rápida y que, además, dura más.
Limpiar la transmisión tras el barro no es solo un tema de estética, es una inversión en la vida útil de tu MTB. Siguiendo esta guía definitiva, mantendrás tu transmisión funcionando suavemente y ahorrarás dinero en sustituciones a largo plazo.
Errores Comunes al Limpiar la Transmisión
Antes de empezar, es crucial entender que una mala técnica de limpieza es mucho más dañina que el propio barro. Aquí te mostramos algunos errores comunes que debes evitar:
- Mangueras a presión e hidrolimpiadoras: El agua a alta presión fuerza la entrada de suciedad y agua dentro de las juntas de componentes vitales como el pedalier, los bujes y el cassette, eliminando la grasa interna. Esto provoca una corrosión temprana y fallos en los rodamientos.
- Desengrasantes fuertes y en exceso: Nunca rocíes un desengrasante potente directamente sobre el desviador, cassette o platos. Su acción es disolver la grasa, y si penetra en los cojinetes sellados (roldanas del cambio, partes internas del desviador...), reduce su vida útil drásticamente.
- Dejar secar el barro: El barro seco se vuelve duro y altamente abrasivo. Nunca dejes la bici embarrada en el garaje.
Pasos para una Limpieza Profunda de la Transmisión
Aquí te presentamos una guía paso a paso para limpiar la transmisión de tu MTB a fondo:
- Preparación:
- Llena un cubo o dos con agua y jabón específico para bicicletas. Mejor si usas dos, uno para las herramientas que uses en la transmisión y otro para el cuadro y ruedas.
- Coloca la bici de forma segura y cómoda para llegar a todas las zonas. Ideal si tienes un soporte o “potro” de bicis específico. Retira lo que no quieras que se moje o se lave como la bolsa de repuestos, bomba, gps, luces, etc.
- Si es posible, quita las ruedas (pon piñón más pequeño y plato grande), y coloca un tensor para la cadena (falso buje o dummy hub) que te permitirá girar las bielas sin que la cadena roce el cuadro, como si estuviese la rueda colocada en su sitio pero con toda la zona libre.
- Retirada de la primera capa (el barro más grueso):
- Aclara la bicicleta con un cubo de agua templada y una esponja suave. Deja que el agua corra sobre el barro para reblandecerlo.
- Remojar por primera vez toda la bici de arriba hacia abajo. Eliminamos el polvo y ablandamos y quitamos el posible barro. Este paso es fundamental para retirar sustancias que, de otra forma, podrían dañar la pintura si empezáramos a usar la esponja o cepillo con prisa…
- Limpieza de la transmisión:
- Si la bici no está muy sucia, será mejor proceder primero con el siguiente punto y limpiar la transmisión aplicando el desengrasante sin remojar toda la bici, dejando este punto para cuando hayamos limpiado la transmisión. Así el desengrasante será un poco más efectivo.
- Aplicar desengrasante en la transmisión haciendo girar las bielas para que llegue a toda la cadena. Pon cuidado en que no se contaminen los discos de freno y las pastillas, si tienes las ruedas puestas. Mejor si puedes taparlos mientras sea posible con algo que los proteja, como un trapo.
- La mejor forma de aplicar el desengrasante puede ser con una brocha, similar a las que se usa para pintar, llegarás mejor a todas las zonas del cassette, roldanas, platos (también en su cara interior), etc.
- Esperar un par de minutos y, si se tiene, usar herramienta de limpiado de cadena con desengrasante. También puedes usar cepillos específicos para este uso y brochas. Aprovecha el movimiento de la transmisión haciendo girar las bielas hacia atrás y dejando la herramienta o cepillos de limpieza en un punto fijo de la cadena.
- Limpiar con un cepillo adecuado todo el resto de la transmisión como roldanas, plato, cambio y desviador. Si no quitaste la rueda, limpia también el casette, todos los piñones.
- Aclarar la cadena con agua limpia para eliminar todo rastro de desengrasante.
- Aclarar bien con agua toda la transmisión eliminando todo resto de suciedad.
- Limpieza del cuadro y ruedas:
- Con la transmisión limpia, remojar y enjabonar el cuadro y horquilla con esponja. En frenos de llanta o zapata, poner atención en limpiar las zapatas, se puede usar la zona posterior de la esponja (superficie más rugosa). No olvides enjabonar zonas como parte inferior del sillín, interior de la horquilla, interior de vainas y tirantes y parte inferior del pedalier.
- En bicis de carretera limpiar la cinta de manillar, incluyendo las zonas menos visibles donde suele acumularse suciedad por el roce con los guantes del ciclista o las manos.
- Enjabonar el conjunto de las ruedas con un cepillo de cerdas suaves, sin olvidar los radios y los bujes (hay cepillos que llegan mejor a estas zonas). En bicis con frenos de disco limpiar cuidadosamente ambos discos. En estas bicis con freno de disco evita, además, enjabonar las pinzas y pastillas de los frenos. No olvides también dejar bien limpias las cubiertas o neumáticos, así podrás inspeccionarlos bien en busca de posibles desgastes, cortes, desperfectos, etc. llevar bien las cubiertas es fundamental, por tu seguridad.
- Si tus ruedas son tubeless, sin cámara, comprueba que tengan líquido sellante. Si mueves con energía la rueda, cuando hay líquido lo deberías escuchar, al moverse dentro del neumático. Reponlo si fuese necesario. Esto puedes hacerlo desmontando el obús de la válvula tubeless e incorporando la cantidad precisa de líquido sellante.
- Aclarar o enjuagar con agua toda la bicicleta. Eliminar cualquier resto de jabón en discos de freno, zapatas y pistas de frenado de llantas.
- Secado:
- Pasa un trapo seco por la cadena y por todas las partes móviles de la transmisión.
- Limpiar la cadena con un trapo, paño, camiseta de algodón desechada, etc.
- Secar el resto de la bicicleta. Este punto es vital y hay que dedicarle tiempo suficiente, no se trata de unas simples pasadas a lo que veas más mojado. Lo mejor es usar papel que absorba la humedad cuidadosamente en todas y cada una de las partes de la bici, también en las menos accesibles. No introduzcas el papel dentro de las pinzas de freno, no es conveniente tocar las pastillas. Pastillas y discos se tratan aparte, no se deben usar los mismos papeles o trapos que para el resto de la bicicleta.
- El secado es fundamental, por eso debes sacudir la bicicleta para quitar el exceso de agua.
- Coloca las ruedas, ya secas, si las quitaste al principio. Cerciórate de que estén los cierres bien puestos, es vital para tu seguridad.
- Mantenimiento Adicional:
- En bicis con suspensiones limpiar con un trapo limpio o papel las barras y aplicar productos de limpieza y lubricación en barras y retenes.
- Comprobar posibles holguras y apriete de tornillería, por ejemplo de dirección, pedalier, ruedas… CUIDADO: comprobar que no están aflojados los portabidones. Por el peso de los bidones de agua, a veces se aflojan los tornillos. Si no se detecta (suele ocasionar ruidos), puede acabar por dañar incluso las roscas alojadas en el cuadro (ojales), un problema importante en ocasiones.
- De vez en cuando es conveniente quitar la tija, secarla bien y aplicar un poco de grasa de montaje. Evitarás que acabe “soldándose” al cuadro y posibles ruidos. ¡Cuidado! Si la tija o cuadro es de carbono, hay que poner pasta (que no grasa), especial para el carbono.
- Opcionalmente podemos aplicar producto de abrillantado, pulimento y protección de la pintura del cuadro y componentes de la bicicleta. Estos productos específicos crean una película que protege el cuadro de la radiación solar, y evitan en cierta medida que se pegue el polvo, dejando además un acabado impecable, disimulando incluso pequeños defectos en la pintura.
- Dejamos para casi el final la limpieza de los discos y pastillas de frenos por si se pudiesen haber contaminado en algún momento con productos de limpieza y lubricación. Limpiar discos de frenos con productos específicos para discos y papel. Pon el producto en el papel y elimina cualquier residuo que puedan contener los discos antes de hacer funcionar los frenos, evitando que las pastillas de frenos se puedan contaminar.
- Aprovecha para comprobar las presiones de las ruedas, el apriete de tornillería (mejor con dinamométrica, especial para controlar el par) y estado de desgaste de pastillas o zapatas de freno (también de las pistas de frenado de las llantas en frenos de zapata). Cada cierto tiempo afloja y vuelve a apretar, con el par adecuado, los tornillos de los portabidones. Si se sueldan a los ojales, el problema provocado es importante, al ir unidos al propio cuadro.
- Chequea en transmisiones electrónicas el nivel de batería, así no te llevarás un disgusto si te quedas sin batería durante la ruta y no puedes usar el desviador o cambio en medio de tu salida ciclista.
- Otro elemento a comprobar, aunque no forma parte de la bici en sí, son las calas de las zapatillas que se acoplan en los pedales automáticos. Unas calas gastadas pueden ser muy peligrosas si te fallan o incluso se rompen. Las calas de MTB duran más, pero tampoco son eternas…
- Vuelve a incorporar a la bici elementos como la bomba de hinchado de ruedas y la bolsa donde lleves los repuestos para reparar un pinchazo, así eliminas la posibilidad de olvidarlos el día que toca usar la bici.
- Lubricación:
- Aplica una gota de lubricante en cada eslabón por la parte interna de la cadena (justo donde la cadena toca los piñones).
- Gira los pedales para que se extienda y, tras 5-10 minutos, retira el exceso de lubricante con un trapo limpio.
- Aplica lubricación a la cadena (aceite o cera), una vez que esta esté TOTALMENTE seca.

Tipos de Lubricantes y Cuándo Usarlos
La elección del lubricante adecuado es crucial para mantener tu cadena en óptimas condiciones. Aquí te explicamos cuándo usar cera y cuándo lubricante húmedo (wet):
- Cera: Es fantástica en condiciones secas o poco húmedas porque crea una capa que repele la suciedad.
- Lubricante húmedo (wet): Es más denso y ha sido diseñado para repeler el agua y adherirse a la cadena en condiciones extremas de humedad y barro. Aunque atrae más suciedad que la cera, proporciona una lubricación superior y duradera en invierno, protegiendo los eslabones del desgaste por abrasión.
Mantenimiento Regular de la Transmisión
Para poder disfrutar al máximo de tus salidas no olvides hacer el mantenimiento periódico de tu transmisión. No solo aumentaras la eficiencia de tu bicicleta sino que además alargaras la vida útil de los componentes.
- Limpiamos la cadena.
- Limpiamos los piñones, platos y roldanas con la ayuda del cepillo, aplicándole un poco de desengrasante antes de cepillar.
- Secado y Comprobación. Una vez tengamos limpios los componentes debemos proceder a secarlos para eliminar cualquier rastro de desengrasante. Una vez seco deberemos comprobar el estado de la cadena. Para ello utilizaremos un medidor de cadena.
- Lubricamos todos los componentes de la transmisión. Debemos lubricar todos los elementos de nuestra transmisión que tengan un movimiento articulado o rocen con otro elemento para que funcionen con suavidad, así evitando rupturas inesperadas. Podemos aplicar líquido desde en platos, piñones y cadena hasta en los pulsadores del cambio y muelles, en estos últimos no hay que excederse, pues suelen venir engrasados de fabrica.
- Engrasamos la cadena. El toque final una vez lo tengamos todo bien limpio será echarle un poco de grasa a la cadena. Esto lo haremos simplemente aplicando la grasa mientras hacemos girar la cadena.
Revisión Completa de la Transmisión
La transmisión es una de las partes más importantes de cualquier bicicleta y también una de las que más desgaste sufre debido a la fricción continua entre sus componentes. En este artículo, te explicamos cómo realizar una revisión completa de la transmisión, qué problemas puedes detectar y cada cuánto tiempo debes hacerlo para mantener tu bicicleta en óptimas condiciones.
- Cadena: Es el componente de la transmisión que más hay que cuidar y revisar. Comprobar su estado después de cada salida, especialmente si practicas ciclismo fuera del asfalto, como mountain bike o gravel. Si acumula polvo o restos de barro hay que limpiarla. Además de su limpieza y lubricación deberás comprobar la elongación de la cadena. Con el uso los eslabones de la cadena se desgastan y la cadena se alarga, aumentando la fricción y el desgaste entre ésta y los dientes de platos y coronas. Por eso es muy importante que te hagas con un medidor de cadena y lo utilices como mínimo una vez al mes para ver la evolución de su desgaste. Si las puntas del medidor del 1% (1.0) entran completamente en el hueco de los eslabones deberás sustituir la cadena por una nueva y también el cassette.
- Platos, piñones y roldanas: Revisa que los dientes no estén sucios ni acumulen polvo o restos de grasa. De no ser así, convendría limpiarlos a fondo con agua y jabón o aplicando producto desengrasante.
- Desviadores: Uno de los puntos a los que más atención hay que prestar, ya que de ellos depende el cambio correcto de un piñón a otro o de un plato a otro. Comprueba primero el desviador trasero. Verifica que la roldana superior de la patilla del cambio esté alineada con la corona más pequeña y también con la más grande, para evitar salidas o chupados de cadena. Si no está alineada tendrás que apretar o aflojar el tornillo H del desviador para el tope inferior (corona más pequeña) hasta dejarla en la posición correcta. El tornillo L, situado al lado del H, servirá para alinear la roldana con la corona más grande. Al mismo tiempo, revisa que la pata del cambio no esté doblada. Si lo está, será necesario desmontar el desviador trasero y enderezarla. En este caso mejor pedir ayuda a un mecánico, que tendrá las herramientas necesarias para ello. Para el desviador delantero, la alineación con los platos se realiza de idéntica manera al del trasero. Apretando o aflojando los respectivos tornillos H y L ajustaremos la precisión del cambio de platos y evitaremos que la cadena se salga.
- Bielas: Uno de los problemas más frecuentes de un mal funcionamiento de la transmisión, razón de ruidos molestos o de crujidos durante el pedaleo, es la holgura de las bielas. Para comprobar que estén correctamente apretadas puedes tirar de ellas hacia ti en perpendicular al sentido de la marcha. Los fabricantes de bielas recomiendan un apriete de las mismas preventivo cada 200 km recorridos.
- Pedalier: En cuanto al pedalier, es recomendable hacer una limpieza interna (rodamientos, cojinetes) y lubricación como mínimo una vez al año.
- Mandos y cables de cambio: Realiza un chequeo cada dos o tres meses de uso, o bien después de la temporada invernal o de verano. La existencia de fundas rozadas o cortadas harán necesario un cambio éstas por unas nuevas.
- Pedales: Tras cada salida, o bien después de haber lavado la bicicleta, deberás aplicar una gota de lubricante en cada uno de los muelles del pedal. En segundo lugar, comprueba que están bien apretados, ya que de lo contrario puede originar ruidos molestos fruto de la holgura.

Problemas Comunes y Soluciones
Aquí te presentamos algunos problemas comunes que puedes encontrar en la transmisión y cómo solucionarlos:
- Óxido en la cadena: Si has salido con tu bici en un día lluvioso y una vez acabada la ruta no has limpiado o engrasado la cadena, el óxido comenzará a aparecer de forma superficial. Si aparece óxido en la cadena, límpiala a fondo con un producto desengrasante. Deja actuar el producto unos minutos y después frota la superficie de la cadena con un cepillo de alambre fino. Seguidamente aclara con agua, seca la cadena con un trapo y vuelve a lubricarla.
- Cable de cambio destensado: Cualquier golpe en el desviador o en la pata del cambio hará que al subir o bajar de marchas se produzcan tirones, salte a otra corona o directamente no cambie. Para prevenirlo, puedes ajustar tú mismo la tensión del cable del cambio desde la rueda tensora del cable, situada generalmente en el conector del cable con el pulsador. Girando el tensor en el sentido de las agujas del reloj destensarás el cable para que las coronas bajen mejor. En cambio para que las coronas suban correctamente deberás girar el tensor en sentido contrario a las agujas del reloj.
- Diente roto en plato o corona: Esto puede provocar saltos y salida de cadena, cambio de coronas impreciso, etc. Será necesario sustituir la corona afectada por una de su mismo número de dientes. Misma situación para el plato.
Otros Consejos Importantes
- No retrases el lavado de la bici cuando termines la salida con ella muy sucia, mojada, con barro… Eso es muy muy malo para la misma, ya que todos esos elementos pueden provocar problemas en las diferentes piezas. Además, cuando te pongas a limpiar, el barro se habrá adherido y te va a costar mucho más dejarla bien limpia.
- Tu bici no es como la de un ciclista profesional. ¡¡¡Cuidado con las comparaciones!!! Los vídeos típicos de los mecánicos de equipos ciclistas pueden darnos algunas pistas sobre el lavado de la bici, pero los objetivos, condiciones, medios y tareas regulares de mantenimiento y cambio de componentes no son los mismos que los de la mayor parte de ciclistas.
- Aprovecha la limpieza para comprobar el estado general de la mecánica de la bicicleta, evitando así posibles holguras, roces, piezas con escaso par de apriete como manillar, tija y potencia, etc. (muy peligroso de ser así). Usa siempre que sea posible una llave dinamométrica. Comprueba siempre los pares de apriete adecuados, en cualquier caso.
- Considera la opción de proteger el suelo donde laves la bici, por ejemplo con cartón, para evitar tener que retirar los restos de grasa.
- No laves la bici a presión en gasolineras o con hidrolavadoras. El agua a presión supone una posibilidad elevada de ruidos y, a medio plazo, averías.
- ¡Cuida la pintura de tu bicicleta! La pintura, lacados, vinilos, etc., también pueden dañarse en el lavado con máquinas. Un chorro a muy alta presión a poca distancia, con cierta frecuencia, puede acabar siendo un serio problema.
- Evita también el agua en lo posible directamente en los guardapolvos y barras de las suspensiones de las bicis de montaña.
- No mezcles en los cubos que uses los diferentes cepillos para la limpieza del cuadro y la transmisión si no quieres que la grasa llegue a ciertas partes de la bicicleta como los frenos. No uses cepillos o esponjas abrasivas en el cuadro ni en las llantas de las ruedas.
- Prestad atención para no contaminar los discos de freno (aceite u otras sustancias que caen en los discos o zapatas, reduciendo mucho la capacidad de frenado y produciendo ruidos). Mejor taparlos cuando desengrases y engrases la cadena.
- Usa lubricantes y productos de limpieza biodegradables, respetuosos con el medio ambiente. Además, deshacerse de ellos, tras su uso, será más sencillo.
- Tras el lavado sec...
No retrases el lavado de la bici cuando termines la salida con ella muy sucia, mojada, con barro… Eso es muy muy malo para la misma, ya que todos esos elementos pueden provocar problemas en las diferentes piezas. Además, cuando te pongas a limpiar, el barro se habrá adherido y te va a costar mucho más dejarla bien limpia.
Una bicicleta limpia funciona mejor y durará más en buenas condiciones. Has hecho una importante inversión y queremos que tu bicicleta dure mucho, mucho tiempo y en buenas condiciones. ¡Acabarás por ahorrar bastante dinero y disgustos!
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