Desde aquellos años en que la República fue desahuciada por la fuerza de las armas, los odios han mermado, pero muchas personas han tenido que vivir durante años asustadas, apartadas, humilladas y no reconocidas.
Personas que creían en la igualdad de los seres humanos, y entre ellas, muchas mujeres, que han sido, si cabe, “la voz más dormida” de este período histórico. Y, a pesar de ese intento de aniquilación total de esta parte de la historia, las hijas, nietos... de los desaparecidos y ocultados han sido tenaces en la búsqueda de esos cadáveres, de esos cuerpos símbolos de libertad y justicia.
Y si ellos y ellas han sido tenaces, es porque alguien les ha transmitido esta necesidad. Con silencios, con esfuerzos para sacarlos adelante y mantenerles la vida, con dignidad a pesar de ser tratadas como unas cualquiera. Con su ejemplo de vida han hecho posible esta cadena humana que se junta para recuperar la dignidad de quienes perdieron la vida injustamente por ser, precisamente, personas dignas.
Ellas, las viudas, todas esas mujeres que de generación en generación han transmitido la necesidad de no olvidar a los seres queridos, a sus amores, a los padres de sus hijos e hijas, aunque en algunos casos ni los entendieran ni supieran exactamente qué pensaban y por qué. Ellas querían la vida y seguir amando a pesar de la guerra. Mujeres que en ningún momento perdieron la capacidad amatoria que les dio la fortaleza para seguir viviendo y sacar adelante a los suyos.
Y, de una manera u otra, transmitirles la necesidad de reponer el daño, de buscar a los desaparecidos. Ellas que estuvieron presentes también durante el parto, vigencia y defensa de la II República, apostando por transformaciones sociales y derechos que jamás hubieran soñado. Se puede elegir la forma de gobierno y no se acepta el linaje por sangre.
Las mujeres rompieron con el analfabetismo. Accedieron a la representación política en partidos (escasa y más en puestos de dirección) en el Gobierno, con la primera mujer ministra, Federica Montseny, y en las calles hubo movimientos de mujeres por el pan y por derechos propios. Las mujeres siguieron estando presentes también durante la Guerra Civil.
Como milicianas, aunque tenían que demostrar doblemente su valía. En la retaguardia, de forma obligada por un decreto de octubre del 36. En el cuidado y mantenimiento de la vida, como cabezas de familia, en las fábricas y en el campo, en tareas de información y reconstrucción... Detenidas, violadas.
En las cárceles, maltratadas doblemente, por su calidad de presas y de mujeres. Durante la represión franquista, asesinadas, violadas y abusadas sexualmente, encarceladas, denigradas como mujeres rapándoles el pelo y haciéndoles tomar aceite de ricino para, posteriormente, pasearlas por los pueblos y ciudades.
Robándoles a sus hijos e hijas, negándoles medios de subsistencia para ellas y sus familias. Obligadas como viudas a resistir en la miseria.
"Ya no se puede su aroma cortar... porque los pétalos besaron el viento. Ya no se puede su lucha olvidar... porque sus nombres recorren el tiempo" (Pétalos. Barricada.).
La memoria histórica y la república hacen suya la historia de las mujeres, reponiendo su voz y su dolor, nombrándolas, rescatándolas del olvido, dignificándolas, y mostrándonos una realidad diversa, como diversas somos las mujeres y nuestras inquietudes, ahora, en la época de la república, durante la guerra y en la represión franquista.
Ellas creían en la igualdad de los seres humanos, siendo “la voz oculta” de nuestra historia. La sociedad navarra debe seguir reconociendo la aportación de mujeres como las hermanas Úriz Pi, Julia Álvarez Resano, María de Maeztu Whitney… Por que lo que no se nombra, ¡No existe!
Para entender mejor el contexto histórico y la importancia de la memoria, podemos considerar la siguiente tabla que resume los roles de las mujeres durante la República y la Guerra Civil:

| Periodo | Rol de las Mujeres |
|---|---|
| II República | Acceso a la educación, representación política, participación en movimientos sociales. |
| Guerra Civil | Milicianas, apoyo en la retaguardia, cuidado de familias, trabajo en fábricas y campos. |
| Represión Franquista | Víctimas de violencia, encarcelamiento, denigración, pérdida de hijos, resistencia en la miseria. |
Los Jardines del Príncipe son un espacio verde que acoge un museo de obras al aire libre del escultor contemporáneo Santiago de Santiago. Ocupan el espacio de los jardines de unos antiguos baños de principios del siglo XIX. El año 1883, Porcar i Tió llevó a cabo obras de ampliación y mejora del balneario original después de analizar sus aguas y confirmar sus excelentes propiedades medicinales.

Los jardines están situados en la vertiente noroeste del castillo de la Zuda, al pie de las avanzadas. Entre el año 1942 y 1970 el recinto es ocupado por religiosas salesianas hasta que ese mismo año será adquirido por el Ayuntamiento. En el año 1989 se acordó la rehabilitación del espacio que había quedado en desuso para crear un museo de esculturas al aire libre a propuesta de la Fundación José Celma Prieto.
La colección escultórica está compuesta por 23 grupos escultóricos que tratan el tema de "El hombre, su motivación y su destino" con un lenguaje academicista. La obra plasma diferentes momentos históricos de la humanidad: el hombre primitivo, sus conquistas, el rebelde castigado por los dioses, la tragedia de Hiroshima o la conquista del espacio.
IA y Memoria Histórica: Las Mujeres Olvidadas de Whitechapel – Tráiler Oficial
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