Ningún otro país hispanohablante produce el volumen de material deportivo impreso que ofrece España. Resulta comprensible, pues, que en semejante diluvio cotidiano de palabras abunden los errores, barbaridades, vulgaridades y tonterías.
Este artículo se centra en el análisis de las frases hechas y los clichés lingüísticos que suelen emplear los locutores deportivos en las retransmisiones de carreras ciclistas en España. Se exploran los errores gramaticales comunes, el uso excesivo de extranjerismos y la falta de originalidad en el lenguaje utilizado.

Errores Gramaticales Comunes
Una calamidad frecuente es la de confundir el empleo por eufonía del artículo masculino "el" con sustantivos femeninos que empiezan por a- o ha- tónicas, y aplicarlo al complemento como si hubiera habido un cambio de sexo. El área del portero debe perder su apariencia masculina cuando el artículo se aleja del sustantivo, al paso que sus adjetivos nunca cambian de género. Decir «en pleno área» o «el peligroso área» es un despropósito igual a decir «el mismo arma» o «el claro agua».
Otro error infantil, pero sorprendentemente común, es el uso incorrecto del género en la expresión "la vuelta ciclista". No hay periodista deportivo en España que tenga el coraje de escribir «la vuelta ciclística». Todos, todos, escriben «la vuelta ciclista». Si del rentista sale el arbitrio rentístico y del artista sale la actividad artística, no se entiende por qué de la lucha entre ciclistas sale la vuelta ciclista.
Con frecuencia se trata de errores que impedirían a un escolar aprobar gramática elemental, como el empleo incorrecto del verbo haber. Copio la siguiente pregunta de un periódico deportivo el pasado 4 de agosto al entrevistar a un futbolista del Barcelona: «¿Por qué no ha aceptado las ofertas que han (sic) habido?». Y otra pregunta más: «¿El Zaragoza anda detrás suyo (sic)?». También otra pareja de periodistas afirma a que los jugadores desechados por el Real Madrid «Valdano les ha dejado las cosas bien claras: no habrán (sic) oportunidades».
El Abuso de los Extranjerismos
«El español en el periodismo deportivo»
En este contexto, es importante recordar que los medios de comunicación pueden ser una fuerza positiva en la adopción de convenciones comunes para determinadas palabras extranjeras. En mi país lo consiguió un pacto entre la prensa deportiva y una comisión de académicos de la lengua.
Sin embargo, muchos periodistas siguen creyendo que emplearlos les da prestigio. Hace pocos años un canal español de televisión se propuso colar de nuevo una palabra inglesa que había sido derrotada en buena lid por el tiro franco o el tiro libre: fue entonces cuando resucitó a la fuerza el free kick en la versión friqui. Recientemente un locutor recordó que los ingleses llaman hat trick a la tripleta de goles anotados por un mismo jugador en un solo partido. Es que nada entusiasma más al monolingüe que fingirse políglota.
Entre los extranjerismos más irritantes debo mencionar uno que se ha abierto paso a codazos, y es el sponsor, que proviene de ese mundo tan proclive al esnobismo y la falsificación de la lengua que es el de la publicidad. En casi toda América Latina se llama patrocinador y auspiciador al mecenas comercial de un equipo o jugador.
| Extranjerismo | Alternativa en español |
|---|---|
| Sponsor | Patrocinador, Auspiciador |
| Free kick | Tiro libre, Tiro franco |
| Hat trick | Tripleta |
Lugares Comunes y Expresiones Manidas
Otro aspecto criticable es el de los lugares comunes y las expresiones manidas. La información deportiva padece esta anorexia en grado agudo. El portero no recibe un balón: lo recepciona. El defensa no asesta un golpe a un balón: le da un golpeo. El director técnico no aconseja la posición del mediocampista, sino su posicionamiento. El tiro franco no lleva peligro sino peligrosidad.
La «victoria pírrica» es muletilla frecuente cuando un equipo vence a otro por un mero gol, aunque con ese marcador gane la Copa Mundo; en cambio no cuando, por avatares de la clasificación, la derrota del rival de turno obliga al ganador a descender de división.
Para decirnos que un acontecimiento va a ser interesante, se ha puesto de moda decir que “no va a dejar indiferente a nadie”. No obstante, el despropósito sube un grado cuando, previo al inicio del acontecimiento deportivo de que se trate, un eminente pensador nos advierte que “todo puede ocurrir”.