La historia del motociclismo chileno tiene un capítulo especial dedicado a la marca KTM, originaria de Austria. Todo comenzó en un paradero de micro frente al Hospital de la Fuerza Aérea de Chile, en plena avenida Las Condes.

Carlo de Gavardo esperaba locomoción, luego de ir a buscar su finiquito a las oficinas de Kawasaki. Después de nueve títulos nacionales de enduro y una medalla de bronce en los Seis Días de Tulsa 1994, a comienzos de 1995 el piloto ya no tenía motivaciones ni horizonte deportivo.
A esa misma hora, Pedro Palacios manejaba por la misma calle. Se dio cuenta de la presencia de Carlo y se detuvo. No eran amigos, pero se conocían. “¿Quién no conocía a Carlo de Gavardo?”, pregunta hoy el empresario. Bajó el vidrio del auto, le preguntó hacia dónde iba y le dijo que lo llevaba, sin esperar la respuesta.
Sin embargo, no avanzaron ni 200 metros cuando se decidió un cambio de planes: una invitación a almorzar en el restaurant Bavaria, que se ubicaba una cuadra más hacia el poniente. Mientras comían, De Gavardo le relató lo que había pasado y lo que iba a suceder. Palacios escuchó atento, como quien escucha a alguien desahogarse.
La Propuesta Inesperada: El Rally Dakar
En ese diálogo lo picó el bichito que le abriría las puertas de Chile a un deporte prácticamente desconocido hasta ahí. Le dijo: “Oye, Carlo, ¿por qué no hacemos la humorada de ir a correr el Dakar los dos en moto?”.
Para el recién jubilado endurista, el Dakar era un viejo anhelo, imposible ya, dadas las condiciones descritas. Con sus amigos solía ver videos de la prueba y, al igual que su padre Giorgio, seguía los sucesos a través de las pocas informaciones que llegaban al país durante el desarrollo de la travesía.
La propuesta de Palacios le seducía por el objetivo final y también porque se ofrecía a financiarla. Giorgio de Gavardo recuerda que el trato incluía el pago de la inscripción, que se cancelaba en tres cuotas, aunque finalmente se haría bajo otro sistema. El empresario añade que su participación más relevante fue contactar al piloto con la petrolera argentina YPF, que recién se instalaba en Chile, aterrizaje en el que Palacios había sido actor fundamental con su red de más de setenta gasolineras a lo largo del país.
El huelquenino ya había comenzado a tocar puertas de distintos auspiciadores. Partió por lo básico: una moto. Llegó hasta las oficinas de Aprilia, Honda y Suzuki. Nada. No obtuvo respuesta. “O no lo pescaron o le decían que no les interesaba”, rememora su padre.
Entonces, surge el vínculo con KTM, la empresa de motos austríacas que por esa época, a mitad de los 90, vivía un reposicionamiento luego de ser adquirida por un grupo inversor. Carlo las había visto en acción en Tulsa, cuando junto a un grupo de chilenos viajó a participar de los Seis Días, la prueba más tradicional del enduro.
Conoce a Roland Spaarwater, el chileno-austríaco que tenía la representación de la marca en el país. Palacios también tenía vínculos con él desde hacía un tiempo, pues le había comprado una moto. Para la programada preparación en conjunto en el norte, el empresario adquiere otra más, una de 400 centímetros cúbicos, que le facilita al piloto de Huelquén para los entrenamientos que iniciarían al instante (…).
Spaarwater le entregaría la máquina con que De Gavardo competiría en el Dakar, una 620 LC4 que hasta hoy todos llaman “la morada”, por su llamativo color. Además, lo patrocinaría asumiendo las facturas que le enviaba la fábrica desde Austria con el cobro de los repuestos utilizados durante las carreras. Eran costos millonarios -porque los austríacos no regalaban nada-, que a la larga se verían recompensados por el estatus que logró la marca en Chile.
Durante un mes, partían todos los días a las cinco de la mañana, después de que su esposa Carmen Callegari les preparaba el desayuno a los dos. “Eran 700 kilómetros de ida y vuelta hasta Bahía Inglesa. Nos íbamos por diferentes caminos, por la montaña, por la costa. Él me pasaba todo el rato y se devolvía a buscarme. Yo llegaba hecho bolsa y él, todo fresco”, recrea el segundo chileno en correr el Dakar.
Palacios lo resume: “Llevábamos como un mes y medio de prácticas. Estábamos en septiembre, me acuerdo. Un día, de vuelta de Bahía Inglesa, me saqué la chucha. Me pegué en la rodilla y cagué. Fue lo mejor que podría haber pasado para la historia del rally cross country en Chile, porque evité ser un lastre para Carlo y pasar una vergüenza. No estaba al nivel de preparación de él”.
Paralelamente a sus entrenamientos y a su trabajo consiguiendo más auspicios para costear los cerca de 25 millones de pesos que implicaba el proyecto, De Gavardo había contactado a la persona que sería su sombra en los desiertos africanos: el mecánico Samuel Barrientos.
Cuando pensó en quién podía asistirlo en el Dakar de 1996, no tuvo dudas y llamó al natalino, que por esos días estaba de vuelta en el extremo sur después de un período corto en Antofagasta.
“A principios de 1995 apareció por Natales. Estuvimos conversando de lo que habíamos hecho durante el tiempo que no nos vimos y le conté que no sabía si quería seguir trabajando en mi ciudad o seguir aventurándome por otros lugares. Además, le mencioné de mis ganas de conocer Europa. Ahí me contó que estaba pensando en ir al París-Dakar, porque era su sueño llegar y terminar la carrera. Me contó que quería llevar un equipo chileno y que estaba pensando en algo. Me dijo que me tenía considerado. Como en julio me llamó de nuevo y me mandó los manuales de la KTM 620. Me dijo que no era nada seguro, pero que me aprendiera de memoria la moto. Luego, en octubre, me contactó para decirme que quería adelantar trabajo, aunque me insistió en que no me hiciera ilusiones todavía, y fuimos a entrenar con la moto al desierto. Así fue hasta diciembre del 95 que estábamos en el aeropuerto para irnos”, relata Barrientos.
Carlo volvió a tocar puertas. Fue a Copec y le dijeron que querían que ganara el Dakar. ¡Imagínate! Entonces, llegamos a YPF, donde Pablo Fernitz le dijo que le ayudaría”.
“Él había ido sólo a conversar y no lo pescaron. ‘Me fue como las hueas’, me dijo. Entonces, lo agarré y fuimos a hablar con Fernitz y le dije que este era el chileno del que le había hablado”, manifiesta Palacios.
En paralelo, comenzaron a organizarse diversas actividades para recolectar fondos para el proyecto, que pasarían a la historia con el nombre de Carlotón. Se trató de una serie de eventos en que amigos y conocidos del piloto se reunían para rifar implementos que se facilitaban, como ropa especial para motociclista, repuestos para motos y poleras alusivas al viaje de De Gavardo, que su entonces aún polola Pamela Cano vendía e iba a entregar personalmente a todos los conocidos. Todo aporte era bienvenido.
Estaba molesto porque no habían solicitado antes su apoyo para el proyecto. “¿Para qué están los amigos, tío? A ver, dígame, ¿cuánta plata necesita?”, le preguntó. El papá del piloto no recuerda hoy exactamente qué cifra le dijo, pero cree que se trataba de alrededor de 13 millones de pesos.
A KTM, YPF y Ceresita se sumaron otros sponsors de distintos tamaños, como Entel, G. Prohens, Imoto, Río Peumo, Motoservice, la revista S Deportes, además de cientos de aportes por distintos valores hechos por amigos y no tan amigos. Recién ahí, finalmente, se podía confirmar la presencia del primer chileno en moto en el Dakar, la prueba más dura del mundo.
Tomás de Gavardo reportaje Canal 13 Dakar 2023
Éxito de Pilotos Chilenos en el Mundo del Motor
El legado de Carlo de Gavardo y la influencia de KTM en Chile continúan inspirando a nuevas generaciones de pilotos. A continuación, algunos ejemplos recientes del éxito de pilotos chilenos en diversas competiciones internacionales:
- José Ignacio Cornejo: Destacada participación en el Rally Dakar 2025.
- Francisco López: Múltiples podios en el Rally Dakar entre 2007 y 2024.
- Tomás de Gavardo: Competidor en el Rally Dakar por el equipo Fantic Factory Rally Team.
- Nicolás Pino: Participación en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC) y la IMSA SportsCar Championship.
- Agustín Sepúlveda: Campeón del Sudamericano de Karting Rotax 2024.
- Benjamín Hites: Competidor en el Campeonato Gran Turismo Masters de Alemania.
- Emilio Fernández: Participación en el Rally de Marruecos.
- Pablo Quintanilla e Ignacio Casale: Adjudicación del Atacama Rally en motos y quads respectivamente.
Estos logros demuestran el creciente interés y talento en el automovilismo y motociclismo chileno, continuando el camino abierto por figuras como Carlo de Gavardo y el apoyo de marcas como KTM.
| Piloto | Logro | Competición |
|---|---|---|
| José Ignacio Cornejo | Participación destacada | Rally Dakar 2025 |
| Francisco López | Múltiples podios | Rally Dakar |
| Agustín Sepúlveda | Campeón | Sudamericano de Karting Rotax 2024 |
| Pablo Quintanilla | Campeón | Atacama Rally |
| Ignacio Casale | Campeón | Atacama Rally (Quads) |
