El ciclismo de alto rendimiento exige una comprensión profunda de la anatomía y fisiología del cuerpo, especialmente en las mujeres. Este artículo explora el somatotipo, los desafíos de salud específicos y las adaptaciones físicas necesarias para optimizar el rendimiento en el ciclismo femenino.

Somatotipo en Ciclistas Femeninas
El estudio del somatotipo se remonta a la antigua Grecia, donde Hipócrates y Galeno utilizaban una clasificación que incluía dos tipos de sujetos: los delgados y los musculosos. En 1940, Sheldon definió un método basado en el estudio de fotografías, creando el término somatotipo para designar una entidad genética con tres componentes primarios: grasa, músculo y linealidad, clasificando al sujeto en endomorfo, mesomorfo y ectomorfo.
- Endomorfismo: Representa la adiposidad relativa.
- Mesomorfismo: Representa la robustez o magnitud músculo-esquelética relativa.
- Ectomorfismo: Representa la linealidad relativa o delgadez de un físico.
En la actualidad, el método de somatotipo más utilizado es el método Heath-Carter, creado en 1964, el cual utiliza la cineantropometría para la obtención del somatotipo, modificando el método fotoscópico de Sheldon; demostrando que la biotipología no depende exclusivamente de la carga genética, sino también de otros factores externos como la actividad física y la nutrición, siendo modificables para conseguir el mejor rendimiento físico en el deporte practicado.
La combinación de los tres aspectos físicos en una única expresión de tres números constituye el punto fuerte del concepto del somatotipo. Entre las aplicaciones del somatotipo se utiliza para describir y comparar deportistas; caracterizar los cambios físicos durante el crecimiento, envejecimiento y el entrenamiento; y para comparar la forma relativa de hombres y mujeres.
Un mejor rendimiento deportivo no solo dependerá si las condiciones de entrenamiento físico, tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo son iguales, sino que además será en aquellos deportistas con condiciones morfológicas más favorables para la práctica del deporte en cuestión. En este sentido, el estudio del somatotipo cobra importancia, ya que cada especialidad deportiva presenta una serie de exigencias que obliga, en la mayoría de los casos, a poseer una determinada anatomía en los deportistas con el fin de lograr un desempeño deportivo óptimo.
Estudio del Somatotipo en Deportistas Chilenas
Debido a la escasez de este tipo de estudios en Chile, el objetivo de este estudio fue describir el somatotipo mediante indicadores antropométricos de los deportistas pertenecientes a distintas disciplinas del Centro de Alto Rendimiento de Santiago, y de esta manera proveer información desde un punto de vista cineantropométrico.
En un estudio descriptivo se evaluó antropométricamente a 309 deportistas de 40 disciplinas del CAR durante Marzo del 2010 hasta abril del 2011. Se trata de una muestra por conveniencia, donde el parámetro de inclusión fue que entrenaran de manera regular en el CAR. Se midieron 124 mujeres pertenecientes a 28 deportes y 185 hombres que participaban en 33 disciplinas. En aquellos deportistas que fueron evaluados en diferentes oportunidades se consideró su última medición antropométrica.
Para la determinación del somatotipo se realizaron 12 mediciones en cada deportista: peso, estatura, pliegue tricipital, pliegue subescapular, pliegue supraespinal, pliegue pierna medial, perímetro braquial brazo relajado, perímetro braquial con brazo contraído, perímetro muslo medial, perímetro pierna media, diámetro bicondíleo de fémur y diámetro biepicondíleo de húmero.
Todas las mediciones las realizó Juan Tejo según el protocolo de la Sociedad Internacional de Avances en Cineantropometría (ISAK). El peso se midió empleando una balanza SECA modelo 714 con precisión de 100 gramos (rango 0,1-130 kilos), ubicada en una superficie plana y lisa y calibrada en cero. La estatura se midió con un tallímetro incorporado a la balanza SECA modelo 714 con precisión de 0,1 1 milímetros (rango 60-200 cm).
Para clasificar el estado nutricional se calculó el Índice de Masa Corporal (IMC = Peso en kg/Talla2 en m) con la referencia OMS. Los pliegues cutáneos fueron medidos con un adipómetro Harpenden con precisión de 0.1 milímetros. Los perímetros musculares fueron medidos con una cinta métrica SECA modelo 201 metálica, flexible pero no extensible con una precisión de 0,1 cm. Los diámetros óseos se midieron con un antropómetro corto FAGA con una precisión de 0,1 cm.
Con las mediciones mencionadas se determinó el somatotipo antropométrico matemático de Health-Carter ingresándolas a las siguientes fórmulas:
Endomorfia: - 0.7182 + 0.1451 x ∑SF - 0.00068 x ∑SF2 +0.0000014 x ∑SF3 ∑SF3 = (Pliegue tricipital + pliegue subescapular + pliegue suprailiaco) x (170,18/Estatura). Estatura en cm. El resultado es de un número del 1 al 14.
Mesomorfia: (0.858 x Diámetro Húmero + 0.601 x Diámetro Fémur + 0.188 x Perímetro Corregido del Brazo + 0.161 x Perímetro Corregido de Pantorrilla) - (Estatura x 0.131) + 4.5 Perímetro corregido del brazo (cm) = Perímetro del brazo -Pliegue tricipital (cm) Perímetro corregido de la pierna (cm)= Perímetro de la pierna - Pliegue pierna (cm) El resultado es de un número del 1 al 14.
Ectomorfia: Su valor está entre el 0,5 y 9 y para el cálculo de la ectomorfia se debe calcular el Índice Ponderal.
Una vez que se han calculado los tres componentes deben convertirse en x e y para elaborar la somatocarta. Dicha conversión se realiza por las siguientes formulas:
X = Ectomorfia - Endomorfia
Y = (2 x Mesomorfia - (Ectomorfia + Endomorfia)
Se presentan las variables numéricas como promedio ± desviación estándar. Los datos se analizaron con el programa SPSS versión 15 para Windows.
La tabla 1 resume las características generales de los deportistas de sexo femenino en estudio, que fueron el tamaño de la muestra, edad, peso, estatura e IMC. Dichas deportistas tenían un promedio de edad de 19 años con 6 meses, cuyo peso estaba entorno a los 62 kilos y la estatura en alrededor de 162 cm. El promedio de IMC fue de 22,9 clasificándose como estado nutricional normal.
En cuanto a la edad, la deportista de patinaje artístico presentó la menor edad, en cambio la mayor edad fue de las deportistas de andinismo. Sobre el peso, las deportistas de salto ornamental tuvieron el menor peso, a diferencia de lanzamiento del disco cuyas deportistas obtuvieron el mayor peso. Las deportistas de levantamiento de pesa presentaron la menor estatura y las más altas fueron las deportistas de ciclismo. Se destaca que el valor mínimo de IMC es corresponde a atletismo valla y el máximo pertenece a bowling.
| Característica | Promedio | Desviación Estándar |
|---|---|---|
| Edad (años) | 19.6 | 4.8 |
| Peso (kg) | 62.1 | 10.1 |
| Estatura (cm) | 162.7 | 12.5 |
| IMC | 22.9 | - |

La tabla 2 muestra las características generales de los deportistas de sexo masculino de este estudio, que fueron las mismas que los deportistas de sexo femenino. La edad de los deportistas fue de alrededor de los 21 años, con un peso y estatura promedio de 75,8 kilos y 176,6 cm respectivamente. En cuanto al estado nutricional se clasificó como normal. Los nadadores presentaron la menor edad, a diferencia de los andinistas que presentaron la mayor edad. Se destaca que el menor peso corresponde al deportista de salto ornamental y el máximo pertenece al lanzamiento del martillo. Sobre la estatura el deportista de salto ornamental obtuvo la menor estatura, en cambio los voleibolistas indoor fueron los más altos. El menor IMC correspondió a los atletas de carrera de medio fondo y el mayor al deportista de lanzamiento del martillo.
| Característica | Promedio | Desviación Estándar |
|---|---|---|
| Edad (años) | 21.1 | 5.9 |
| Peso (kg) | 75.8 | 11.6 |
| Estatura (cm) | 176.6 | 8.3 |
| IMC | - | - |
La somatocarta de los deportistas de sexo femenino se muestra en la figura 1 y 2 en donde se grafican las 26 disciplinas que practicaban las deportistas de este estudio. Para el caso de los deportistas de sexo masculino la somatocarta se grafica en la figura 3 y 4 con los 32 deportes que practicaban los deportistas en este estudio.




Desafíos de Salud Específicos para Ciclistas Femeninas
Aunque parezca increíble, es cierto que la historia del ciclismo femenino tiene una herida que pocos creen posible, se trata del “Bicycle face” o “Cara de bicicleta”. Es una historia que ocurrió en el siglo XIX y que tiene como protagonistas a las mujeres y los deseos de que no lograra surgir de una forma tan sencilla como andar en bicicleta. Porque no solo manejar caballos o autos fueron impedimentos para que las mujeres avanzaran, sino que también la bicicleta se ganó un espacio, aunque a punta de mentiras que generaron un daño que hasta hoy es recordado.
Eran finales del siglo XIX cuando médicos advirtieron de una peligrosa e incómoda enfermedad, aterradora. Así deben haber nombrado durante la época a la Bicycle Face, o más bien, la cara de bicicleta. Un artículo del Literary Digest de 1895 que descubrió VOX, señala de qué se trata: “El esfuerzo excesivo, la posición erguida sobre la rueda y el esfuerzo inconsciente por mantener el equilibrio tienden a producir una ‘cara de bicicleta’ cansada y exhausta”.
El artículo describió claramente las consecuencias de andar en bicicleta, rostros sonrojados, aunque algunas veces pálidos, labios más o menos dibujados y el comienzo de ojeras que brindan una expresión de cansancio a la mirada. Sin embargo, la descripción de una “bicycle face” varía según quien lo señalaba, porque algunos más extremistas llegaron a indicar que el rostro de quienes montaran bicicleta reiterativamente podría desaparecer.
Sin embargo, esto podría afectar a hombres y mujeres, pero fueron las féminas las que se vieron afectadas al nivel que no podían usar la bicicleta debido a una mentira que llegó muy lejos. Que la bicicleta diera movilidad a las mujeres, tal como la que ostentaban los hombres, se transformó en un peligro para la sociedad. Por razones muy prácticas, montarla es realizar actividad física, tener movilidad independiente y, en la época, es un punto de partida para cambiar el vestuario, obteniendo prendas más cómoda para esta acción.
Pese a las advertencias, hubo mujeres que se atrevieron a montar una bicicleta, incluso si se arriesgaban a perder su rostro. Para ellas crearon peticiones, tan ridículas como aterradoras:
- No te deslices.
- No corras.
- No uses botas con cordones.
- No mastiques chicle.
- No uses guantes de seda blancos.
- No uses jerga ciclista.
- No exageres las cosas.
- No grites si te encuentras con una vaca.
- No parezca estar al tanto de los “récords” y de la “superación de récords”.
La ciclista paralímpica escocesa Hannah Dines (25) mostró el "lado b" por el que deben pasar muchas deportistas de su ámbito. Después de una exitosa carrera, que ha logrado gracias a su perseverancia, la joven tuvo que ser sometida a dos procedimientos quirúrgicos por los graves daños que sufrió en su vulva producto del sillín de su bicicleta.
La constante presión a un asiento que no está adaptado a la anatomía femenina, hizo que un costado de la vulva de Hannah presentara una "enorme hinchazón" de la que no se pudo deshacer hasta someterse a la cirugía. Después de años de practicar el deporte que la llevaron a convertirse en la cuarta mejor triatleta del mundo, Hannah aseguró que las mujeres en el ciclismo son las que se llevan la peor parte. Las deportistas deben sentarse justo al medio del sillín, mientras que los hombres pueden mover sus genitales hacia el lado que les quede más cómodo, explicó la ciclista.
Con el constante roce en la silla de la bicicleta, la joven desarrolló un lipoma, un tumor generalmente inofensivo compuesto de tejido graso, en un lado de su vulva. Este tipo de protuberancia no es cancerígena, pero crece con el tiempo y puede llegar a ser muy incómoda.
La cirujana británica Angelica Kavoumi sostuvo que durante 2016 ha habido un incremento de mujeres solicitando las "cirugías de sillines". Este doloroso procedimiento puede llegar a costar más de tres millones de pesos y en muchas ocasiones se remueve parte de la vulva para detener el roce con la silla, aseguró la doctora.
Consejos para la Elección e Instalación del Sillín
Desde la anatomía puedo contarte que la pelvis contiene la zona perineal, que es donde cargas gran parte del peso del cuerpo cuando estamos sentados. Debido a lo comentado anteriormente, un sillín inadecuado o una posición incorrecta sobre la bicicleta puede generar lesiones o alteraciones.
Una posición correcta y el fortalecimiento de tu musculatura son fundamentales para evitar este tipo de alteraciones, por esto, es importante que te asesores de profesionales. Te compartimos algunos consejos para elegir el sillín y ocuparte durante su instalación.
- Mide el ancho entre tus isquiones para elegir el sillín de tu medida correcta.
- Ten en cuenta que existen sillines acordes a posiciones más agresivas o “Aero” como otros para posiciones más erguidas o relajadas.
Fisiología Deportiva Básica: 1) Sistemas Energéticos como nunca te lo han explicado.
Pedaleo de Pie: Alternativa y Beneficios
Cuando se pedalea de pie los músculos que se usan no son exactamente los mismos que cuando se pedalea sentado. Todo el mundo se inicia en el pedaleo sentado sobre el sillín, pues favorece el equilibrio. Pero aprender a pedalear de pie es un complemento indispensable para quien quiera disfrutar de todas las posibilidades del ciclismo.
Por una parte nos permite salir de un apuro en terreno llano, sea para remontar un corto repechón o para esprintar. También supone una higiénica medida para reducir durante un tiempo la presión del cuerpo sobre la sufrida próstata del ciclista masculino y además se mejora el riego sanguíneo en la zona. En el caso femenino, obviamente, las partes de la anatomía que se aligeran de la presión son otras, que también lo agradecen. Sin dudar lo mejor para la salud es levantarse del asiento cada pocos minutos.