Recientemente, hemos sido testigos de episodios de conducción temeraria que se viralizan y nos recuerdan que la carretera no es un circuito. Un ejemplo claro es el de un Ford Focus RS y un Renault Mégane RS adelantando en una curva con línea continua, lo que nos lleva a preguntarnos qué es la conducción temeraria y qué sanciones conlleva.
En este artículo sobre seguridad vial, analizaremos en detalle la conducción temeraria, incluyendo las multas y la pérdida de puntos que puede acarrear, e incluso cómo puede derivar en un delito contra la seguridad vial.

Diferencia entre Conducción Temeraria y Negligente
La conducción temeraria es aquella acción de conducción que pone en peligro la integridad y la vida de los usuarios de la vía. Está recogida en los artículos 380 y 381 del Código Penal y se considera una infracción muy grave, como circular en sentido contrario, participar en carreras ilegales o conducir sin carnet de conducir.
Es crucial diferenciar la conducción temeraria de la conducción negligente. Esta última se considera una falta grave o no muy grave, destinada a sancionar a aquellos que conducen sin el cuidado necesario. La conducción negligente se sanciona con una multa de 200 euros, sin pérdida de puntos y sin implicar un delito contra la seguridad vial.
Podemos definir mejor la conducción negligente teniendo presente que la conducción temeraria ocurre cuando hay una acción de conducción negligente que pone en peligro la vida de los demás.
Si en este proceso de conducción negligente pasamos a poner en peligro a otros usuarios estaríamos hablando de un caso de conducción temeraria.
Conducción Temeraria: ¿Falta Administrativa o Delito?
La conducción temeraria puede tener diferentes niveles. En primer lugar, existe una sanción administrativa por conducción temeraria, que conlleva una multa de 500 euros y la pérdida de 6 puntos del carnet de conducir. En segundo lugar, y de mayor gravedad, se encuentra la conducción temeraria delictiva, que pasa de ser una sanción administrativa a ser un delito. Esta última conlleva penas de prisión de 6 meses a 2 años, multa de 6 a 12 meses y privación del derecho a conducir por un tiempo superior a un año y hasta 6 años.
La VERDAD sobre la CONDUCCIÓN TEMERARIA: ¿Qué hay detrás? 🚘💥
El Caso Más Extremo: La Conducción Temeraria Agravada
En situaciones aún más graves, podemos encontrarnos con una conducción temeraria agravada. Esto ocurre cuando se expresa en la conducción un manifiesto desprecio a la vida y a la integridad de otros usuarios. En tal caso, la pena de prisión aumenta a entre 2 y 5 años, la multa a entre 12 y 24 meses y la privación del derecho a conducir se extiende durante un período de 6 a 10 años.
Para diferenciar mejor entre la conducción temeraria administrativa y el delito, debemos tener en cuenta que en la falta administrativa el haber puesto en peligro a los demás es algo más abstracto, no se ha puesto en peligro la vida de otros usuarios de la vida de forma concreta.

Ejemplos de Conducción Temeraria Agravada
- Carrera ilegal en el centro de una ciudad.
Ejemplos Concretos de Conducción Temeraria
Para entender mejor la multa por conducción temeraria, podemos poner como ejemplo conducir a gran velocidad por el centro de una ciudad:
- Será una multa administrativa si no había peatones ni más tráfico, por ser por ejemplo de madrugada.
- Será delito si la acción, conducir a gran velocidad por ciudad, ocurre con tráfico, peatones…
- Pasaría a ser conducción temeraria agravada si además el conductor conduce en dirección contraria, tratando de atropellar a algún peatón, intentado chocar con otros coches…
Recomendaciones para una Conducción Segura
Por todo esto, debemos extremar las precauciones para su conducción. Está prohibido conducir de forma negligente o temeraria. Los conductores deben controlar, en todo momento, los movimientos del ciclomotor. Que la circulación sea de día y en condiciones que no disminuya la visibilidad. En los ciclomotores, además del conductor puede viajar, siempre que así conste en el permiso de circulación, un pasajero que sea mayor de 12 años, utilice casco de protección, vaya a horcajadas y con los pies apoyados en los reposapiés laterales y utilice el asiento correspondiente detrás del conductor. Los ciclomotores llevarán obligatoriamente un espejo retrovisor en el lado izquierdo. Opcionalmente, podrán llevar otro en el lado derecho.
Equipamiento y Seguridad en Ciclomotores
En el mundo de las dos ruedas el tema de la seguridad es de vital importancia. Hay que protegerse con ropa de motorista contra las inclemencias del tiempo, los golpes y posibles contusiones (es recomendable usar ropa que corte el viento con una prenda aislante y utilizar guantes y botas de piel), pero en particular la cabeza es la parte más vulnerable del cuerpo del conductor. Por tanto el equipamiento más importante es el casco, que debe estar homologado y correctamente abrochado. Son más recomendables por su mayor seguridad los integrales, ya que además de la cabeza, protegen la cara, barbilla y ojos, su uso es obligatorio para el conductor y pasajero del ciclomotor en todo tipo de vías, es decir, dentro y fuera de la ciudad. La función básica del casco es absorber una gran parte de la energía cuando se produce un fuerte golpe.
Cuando tengas que comprarte un casco, valora bien tu elección y no menosprecies la calidad. Debes ser consciente de que este elemento de seguridad protegerá una parte fundamental y muy sensible de tu cuerpo como es la cabeza. La elección entre los diversos modelos de casco dependerá del tipo de trayecto que hagas habitualmente y de las circunstancias de la conducción. Un casco abierto es más cómodo y más fresco en verano, pero deja la cara expuesta a los golpes y algunos modelos no protegen adecuadamente la nuca. Además, la mayoría de los cascos abiertos no ofrecen protección para los ojos, algo también muy importante para un conductor. Para circular por carretera es más recomendable el uso de un modelo integral de calidad, que protege la barbilla, la parte inferior de la cara y la mandíbula. La elección del material en que esté fabricado el casco queda a criterio del comprador. Es muy importante tener en cuenta que los cascos de policarbonato caducan a los dos años de su fabricación y, por tanto, pasado ese tiempo hay que cambiarlos porque pierden sus propiedades y dejan de ser seguros. Es preferible un casco con colores claros o brillantes para que los demás usuarios de las vías puedan verte. Un casco debe ser visible tanto de día como de noche.
A la hora de elegir un casco hay que pensar en una serie de requisitos más bien particulares de cada persona que irán unidos directamente al uso que se le da. El casco debe de ser completamente aerodinámico para asegurar su posición sin tirar de la cabeza. Son los más seguros del mercado ofreciendo una protección total en la cabeza y en la cara. Existen infinidad de modelos de cascos integrales para motos dependiendo de la calidad de sus materiales y la duración de los mismos. Son parecidos a los cascos integrales pero en ellos se puede abrir la parte frontal del mentón convirtiéndose en cascos para la ciudad con unas gafas de sol y cerrados para la carretera. Ofrecen mucha seguridad pero no tanta como los cascos integrales.
Para conocer la talla más apropiada, rodea tu cabeza con una cinta métrica por encima de las cejas y del borde superior de las orejas. La medida, en centímetros, se corresponde con la talla de casco. Con el casco puesto, muévelo con las manos de un lado a otro. Debes sentir que tu piel se mueve con el casco. Si el casco “baila” al hacer este movimiento, significa que la talla es demasiado grande. Si el casco recibe un golpe, tras un accidente o simplemente al caerse al suelo desde una altura superior a 1’50 metros, puede sufrir daños en su estructura sin que se noten externamente. En ese caso, ya no te protegerá adecuadamente si tienes un accidente. Lo mejor entonces es cambiarlo. Si tuvieras dudas sobre el estado del casco, puedes ponerte en contacto con un experto o con el fabricante para que comprueben los daños.
Las características de los ciclomotores de dos ruedas hacen que su conducción sea muy agradable y divertida, sobre todo con buen tiempo. Su conducción proporciona una gran libertad de movimientos y supone un transporte muy barato. No obstante, estas mismas características requieren que su conducción sea más prudente y se deba extremar al máximo la seguridad. El ciclomotor es un vehículo inestable y, por lo tanto, tiene una mayor predisposición a derrapar, sobre todo en las frenadas o al realizar alguna maniobra. Lo fundamental es ver y hacerse ver por todos los medios posibles. Medios obligatorios: sistema de alumbrado en perfectas condiciones con luces delanteras y traseras potentes, bien regladas y limpias. La conducción en malas condiciones atmosféricas: viento, lluvia, nieve o hielo, o con pavimentos mojados, con grasa etc… es muy comprometida para los ciclomotores por el riesgo de deslizamiento. Sujetar bien el manillar. Aumentar la distancia de seguridad respecto a los vehículos que circulan delante. Si se prevé la posibilidad de deslizamiento: mantener la dirección firme, no emplear los frenos y sobre todo, nunca el delantero sólo.
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