Asociación Ciclista Ubrique: Historia y Pasión por el Ciclismo

La Asociación Ciclista de Ubrique (ACU) se fundó el 29 de enero de 1988. En aquellos años, la práctica del ciclismo en nuestra localidad empezó a tener un auge considerable, donde un grupo de jóvenes ciclistas ubriqueños decidieron fundar un club.

Orígenes y Primeras Actividades

En la década de los 90 fueron muchas actividades las que empezó a organizar el club, con la incorporación de muchos jóvenes, creándose un equipo de Juveniles y organizándose cuatro carreras. En el año 1993 se organizó la primera Cicloturista Villa de Ubrique, se empezaron a realizar las primeras Rutas de Calendarios de Carretera y Montaña. Esta última especialidad comenzaba a tener un gran aumento de practicantes.

De hecho son de renombre la legendaria Cronoescalada al Mojón, Trofeo de Feria, Contrareloj por trios, carrera de BTT….así como la Cicloturista BTT «P.N. Los Alcornocales» y la Duatlón Cros «El pavo».

Relevo en la Organización del Día de la Bicicleta

Coincidiendo con el Día de Andalucía, Ubrique celebra el Día de la Bicicleta este miércoles 28 de febrero. Por primera vez y tras muchos años, el evento no estará organizado por Mayores Vecinales, que decidía dar un paso al lado. Su misión la asume la Asociación Ciclista de Ubrique, que viene colaborando desde siempre con esta cita.

Su presidente, Jesús Fernández, adelantaba que mantendrán el formato porque funciona si bien este año, por temas organizativos, la salida y la meta serán en el Pabellón Municipal. El recorrido discurrirá por Plaza de la Estrella, Paseo del Prado, Fernando Quiñones, Goya, Misión Rescate, La Esperanza, Solís Pascual, San Sebastián, Ingeniero Juan Romero Carrasco, Diputación, Plaza de la Estrella, y vuelta por Fernando Gavilán.

Volverá a ser un paseo sin carácter competitivo, que dispondrá de varias paradas para agrupar el grupo. La entrega de dorsales será desde las 10:00 a las 10:45 y la salida tendrá lugar a partir de las 11:00 tras la izada de la bandera. Al finalizar se sortearán cinco bicicletas y diferentes regalos, además del reparto de refresco y patatas para los participantes. Además, dispondrán de servicio de ambigú y música para darle un toque festivo.

Reelección de la Junta Directiva y Objetivos Futuros

En otro orden de cosas, Jesús Fernández ha valorado las recientes elecciones del colectivo a las que concurría para su reelección. Tras trece años al frente de la Asociación Ciclista de Ubrique, Fernández y su anterior junta directiva renuevan su compromiso para cuatro años más. En ellos tendrán como objetivo “seguir creciendo como club. En los últimos años hemos pasado de 40-50 socios hasta los 153 actuales. Queremos que siga aumentando y hacerlo atractivo”.

La ACU prepara desde hace unas semanas su prueba estrella, la Cicloturista la Patacabra, que se celebrará el 19 de mayo. En este 2024, desde la organización desean alcanzar el récord histórico de participación, fijado en 235 ciclistas.

Por último, Jesús Fernández ha valorado positivamente el calendario de salidas de montaña fijado por el club, que finalizaba a mediados de este mes de febrero con la tradicional recogida de basura, en este caso en el entorno del Pantano de los Hurones. Este fin de semana arranca el calendario de carretera, que últimamente no ha contado con tanta aceptación pero del que mantienen la ilusión de que no se pierda.

Participación en la Copa de España Élite/Sub23

Sin salir del ciclismo, este fin de semana comenzaba la Copa de España Élite/Sub23, con la participación de dos ubriqueños. Alejandro Gómez y Eduardo Gómez se daban cita en la 58ª edición del Circuito del Guadiana, en Don Benito. Una prueba de más de 170 kilómetros que se adjudicó Vojtech Kminek (3:50:59), imponiéndose al sprint a Javier Ibáñez. En cuanto a los ubriqueños, ambos entraron en un grupo a 8:28 del vencedor.

Sobre ello hemos hablado con Alejandro Gómez, quien esperaba con anhelo el inicio de la competición tras un invierno “bastante bueno” en lo que a los entrenamientos se refiere pero que “se ha hecho largo”. Con respecto a la prueba se ha mostrado “satisfecho pero con rabia. Traía un buen estado de forma y era un recorrido a priori fácil pero el viento lo endureció”, provocando muchísimos abandonos y averías.

En este 2024 repite con el Lasal Cocinas Craega, de quien ha destacado la confianza que han depositado en él y el trato recibido el pasado año en el que cumplieron con el calendario acordado. Para esta temporada tiene previsto participar en prácticamente todas las pruebas de la Copa de España, algo que no está al alcance de todos, y tendrá la libertad de poder optar a otras pruebas sin estar a la ayuda de otros compañeros. En cuanto a la copa nacional aspira a poder hacer algún top10 mientras que espera revalidar algunos de los títulos de campeón andaluz que ya consiguiera en 2023 al tiempo que se muestra abierto a formar parte de la selección andaluza en los Campeonatos de España.

El Legado de Ramón Povedano Gómez

Hay historias que siempre merecen ser contadas, al igual que estas deben de mantenerse en el tiempo de manera que perduren para las generaciones futuras. En el mundo del deporte hay muchas de ellas, y varias tienen su origen en la provincia de Córdoba. En esta ocasión, el foco se centra en Aguilar de la Frontera, y en un ciclista que transcendió en relevancia durante el pasado siglo XX.

Nacido en 1941, Ramón Povedano Gómez es una de las figuras más ilustres del ciclismo aguilarense, cordobés, andaluz e incluso nacional. Varias de sus hazañas fueron recogidas en los diarios deportivos de la época, y aún quienes le conocieron le guardan un profundo respeto y admiración a un deportista con pura ambición en su mirada.

Tal y como relata el experto en historia Rafael Espino, Ramón Povedano era un hombre “reservado y muy, muy tímido”. Espino y Povedano se conocieron cuando el segundo ya contaba con 44 años de edad, a la par que Espino presidía en aquel entonces el Club Ciclista Aguilarense. Dicho club, que nació en 1986, nacía “cargado de muchas y grandes ilusiones”, y durante los primeros años, el Club Ciclista Aguilarense fue creciendo por medio de un “intenso y frenético trabajo” que lo catapultó hasta los primeros puestos del ranking provincial de equipos ciclistas.

Este crecimiento, sumado a varios logros obtenidos en diversas pruebas, animaron a Ramón Povedano a acercarse al club. Por aquel entonces, Povedano ya era una leyenda del ciclismo, que había colgado la bicicleta varios años atrás.

El ciclista aguilarense, eso sí, nunca perdió la pasión por el deporte, y su objetivo en el Club Ciclista Aguilarense no era otro que el de volver a federarse para poder competir en la categoría de veteranos, “después de mucho tiempo de haber abandonado el contacto con el mundo del ciclismo”, tal y como recuerda Rafael Espino.

Cabe recordar que, muchos años antes, Povedano ya se había ganado un renombre en el ciclismo provincial y regional. Sus inicios, eso sí, tal y como le comentó el propio Povedano a Espino, estuvieron llenos de “fracasos y desalientos personales, de la mano de un cura de la localidad que hacía las veces de patrocinador y mecenas de su habilidad sobre las dos ruedas”.

Los medios de aquella época lo tildaban de ser “de otro planeta”, ya que “no había nadie que le ganase”. “Podía estar todo el día trabajando en el campo, pillar una borrachera por la noche, pero al día siguiente, cuando lo veías aparecer en la línea de salida, ya sabías que no tenías nada que hacer. Ramón corría y dejaba a todos tirados, llegaba siempre a meta solo y mucho antes que todos los demás”, recoge Espino.

Sus valores eran muy claros: “lo verdaderamente importante es hacer lo que quieres hacer, conseguir lo que quieres conseguir, no importe lo que cueste, con determinación y entusiasmo. 'Querer ganar, saber sufrir' podría haber sido perfectamente la frase que resumiera parte de su vida”, explica el propio Espino, poniendo como ejemplo una de las mayores leyendas de Povedano.

En mayo de 1963, un joven Povedano de apenas 22 años logró una de las mayores hazañas deportivas de la época. El aguilarense, decidido a competir en la carrera ciclista “El Cinturón de Cataluña”, recorrió más de 1500 kilómetros por las carreteras de la época para acudir desde Aguilar de la Frontera hasta Barcelona, pero eso sí: subido y pedaleando en su propia bicicleta.

Seis días tardó en llegar hasta la ciudad condal donde, una vez allí, participó en la competición cuyo recorrido, en un solo día, era de 145 kilómetros más. “Su aspecto de muchacho enjuto y abrasado por el sol, llamo la atención de algunos periodistas, que se hicieron eco de la noticia a nivel nacional al conocer su proeza”, rememora Espino, explicando posteriormente que compitió en un equipo improvisado con Máximo Gómez, Luís José Grifol y Juan Hervás.

Así, historias como esta le otorgarían el nombre del “gigante de la ruta” entre la prensa de la época. Así, volviendo a la historia narrada por Rafael Espino, Ramón Povedano se acercó, ya con 44 años, al Club Ciclista Aguilarense con la meta de volver a federarse y así recuperar una de sus grandes pasiones: el ciclismo.

El primer paso en su vuelta al deporte fue tratar de recuperar su vieja bicicleta, que había vendido a un panadero de la localidad. Sin embargo, Espino explica que este no quiso romper el acuerdo, por lo que Povedano desistió de su intención y acabó adquiriendo una nueva y humilde bicicleta de carreras.

Ello no le impidió mantener su “impecable estilo de escalador”, ni “sus impenetrables ojos, inyectados en sangre, subiendo sin desfallecer las rampas más duras; su tesón, su coraje, su arrojo ni su saber”. Su primera carrera en su vuelta a la competición sería en Carcabuey, por lo que pronto, Espino y Povedano comenzarían su preparación.

Tan solo una semana después de presentarse en el Club Ciclista Aguilarense, Povedano ya se encontraba en una preparación física por la cual rodaba, diariamente, por más de dos horas en las carreteras colindantes a Aguilar de la Frontera. Una vez obtenida su licencia de corredor veterano, cientos de horas de duro entrenamiento por las sierras de Lucena, Cabra, Montilla y Priego de Córdoba le sirvieron como preparación para su vuelta al ciclismo de competición.

Antes de su competición en Carcabuey, Povedano viajó con el Club Ciclista Aguilarense a “multitud de escenarios”, tales como Chiclana, Córdoba, Torremolinos o Ubrique. Además, Povedano puso a disposición de los jóvenes que deseaban aprender su habilidad, técnica y conocimientos del medio.

Espino explica que, durante muchas tardes, él y Povedano compartían “clases teóricas y tácticas, que sin duda alguna todavía recordaran los jóvenes corredores que asistieron a las mismas, y a los que hoy todavía después del tiempo transcurrido, estoy seguro que recordaran de forma entrañable”.

Y, aunque su vuelta a la competición no fue perfecta -sufrió dos aparatosas caídas que le llevaron a finalizar la prueba en Carcabuey en quinto lugar-, lo cierto es que Espino reconoce en su publicación que la experiencia, saber hacer y saber estar sobre la bicicleta ayudó, y mucho, al Club Ciclista Aguilarense.

“Ayudó a muchas personas, su entrega, su afición, su querer ganar y saber sufrir, nos enseñó que lo verdaderamente importante es hacer lo que quieres hacer, conseguir lo que quieres conseguir, no importe lo que cueste, con determinación y entusiasmo”, explica Espino. Y, con ese punto de partida, el “Gigante de la Ruta” se labró una leyenda digna de ser recordada por el resto de los tiempos del mundo del ciclismo.

El Primer Intento de Mecanización del Cuerpo y la Sección de Velocipedistas en Madrid

El primer intento de dotar de medios mecánicos de transporte al Cuerpo se produjo en 1902, mediante Real Orden Circular de 7 de abril, cuando se dispuso, "por vía de ensayo", la creación de una Sección de Velocipedistas en Madrid. A pesar de que su instauración pretendía adaptarse a las necesidades de su tiempo en un continuo proceso de mejora técnica y organizativa, lo cierto es que su disolución se produjo apenas un año después.

Compuesta por 25 hombres al mando de un Oficial, se crea con el fin de prestar el servicio denominado “de Reyes”, con motivo de la estancia veraniega de la Corte en San Sebastián. La Sección Ciclista de esta Comandancia sería suprimida por medio de Real Orden Circular del Ministerio de la Guerra, de 17 de febrero de 1925, a propuesta del Director General del Cuerpo, en aquel entonces el Teniente General Zubía, debido a la proliferación de los primeros vehículos a motor. Este servicio fue sustituido por cuatro motocicletas del “Parque de Máquinas de locomoción del Instituto”.

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