Tony Rominger (Vejle, Dinamarca, 27 de marzo de 1961) es un exciclista suizo, ganador de tres Vueltas a España y un Giro de Italia, entre un total de 92 victorias. Rominger fue uno de los mejores corredores de su generación en la década de los 90. El suizo, gran escalador y mejor contrarrelojista, conquistó tres Vueltas a España consecutivas y un Giro de Italia, pero no pudo alzar los brazos como ganador del Tour de Francia.
Miguel Indurain, para muchos el más grande que ha dado el ciclismo, cumplió 49 años el 16 de julio y dos décadas después de sus grandes victorias en el Tour de Francia sigue viendo con la tranquilidad de un aficionado más cómo Chris Froome, Alberto Contador o Nairo Quintana batallan encima de sus bicicletas. Lejos quedan pues los tiempos en los que el gigante de Villava era capaz de vaciar la primera línea de las playas españolas o cualquier piscina municipal para congregar a millones de españoles delante del televisor en los salones de su casa o en los bares de cualquier esquina.
Allí todos veían la enorme silueta del mejor ciclista español de todos los tiempos, pero también se veía cómo primero dos ciclistas italianos y años más tarde uno suizo y muy encorvado sobre su bici le ponían en aprietos.
El motivo? Tiene nombre y apellidos: Miguel Indurain. En la Grande Boucle de 1993, sólo el navarro pudo parar a la mejor versión jamás vista de Rominger, tan sumamente buena que le permitió ganar una contrarreloj individual al mismísimo 'extraterrestre' de dicha modalidad.
Rominger, nacido en Dinamarca, se mudó con su familia a los 13 años a la localidad suiza de Zug. Allí afianzó su afición por el deporte. Después de dedicarse al fútbol durante años, entre otras disciplinas, Tony se decantó por las dos ruedas a una edad bastante tardía, un caso que presenta, entre otras muchas similitudes, paralelismos con la historia de un tal Primoz Roglic. No fue hasta los 25 años, en 1986, cuando Rominger dio el salto al profesionalismo en las filas del equipo Cilo, hecho que no le impidió brillar con luz propia en años posteriores. Su progresión fue meteórica.
Después de unos dos primeros años discretos, de aprendizaje, el suizo consiguió sus primeros triunfos de prestigio en 1988, en carreras como el Giro del Trentino, Tour de Romandía y Giro de Italia, carrera en la que se dio a conocer internacionalmente con sus primeros éxitos en una ronda de tres semanas.
A partir de ahí, Tony enlazó una racha tremenda de resultados en carreras de primerísimo nivel y prestigio histórico, para terminar con un palmarés envidiable, al alcance de pocos: 94 victorias y conquistas como Tirreno-Adriático, Giro de Lombardía, Paris-Niza, Vuelta al País Vasco... Corredor completísimo para todo tipo de escenarios, pero especialmente para unas rondas de tres semanas donde dio muestras de su enorme calidad.
Para el recuerdo del aficionado, a pesar de tener que conformarse con el segundo escalón del podio, el Tour de Francia de 1993 fue su mejor obra. Rominger atacó en las primeras rampas del Tourmalet, primer puerto del día, y coronó con 50 segundos de ventaja respecto a Indurain.
El suizo se lanzó a tumba abierta en el descenso, trazando las curvas con agresividad y una precisión milimétrica que ponían los pelos de punta. La realización de la carrera no dudó en centrar su atención en tal ejercicio de habilidad, por lo que no existen imágenes de lo que sucedió por detrás... Eso no fue otra cosa que un ciclón navarro, que sin haber completado el descenso apareció de la nada para situarse a la estela de Rominger, agarrado del manillar con una mano mientras comía con total tranquilidad.
EurosportFuente de la imagen: EurosportMiguel Indurain, para muchos el más grande que ha dado el ciclismo, cumplió 49 años el 16 de julio y dos décadas después de sus grandes victorias en el Tour de Francia sigue viendo con la tranquilidad de un aficionado más cómo Chris Froome, Alberto Contador o Nairo Quintana batallan encima de sus bicicletas. Miguelón vive alejado a una distancia más que prudencial del ciclismo profesional, dejándose ver en actos oficiales de la Vuelta a España o en los del equipo Movistar, sucesor del Banesto de su época.
Sigue montando en bici y desde hace dos años recuperó una forma física que había descuidado, participando en diversas marchas ciclistas en España y en Italia. Y, actualmente, su mayor vinculación con las dos ruedas es seguir de cerca los pasos de su hijo Miguel quien todavía en edad de juvenil, apunta maneras al haberse proclamado recientemente campeón de Navarra contrarreloj.

En los últimos días la CPA ha sido noticia por pedir que los medios de comunicación y el pelotón defiendan a Chris Froome ante las acusaciones de dopaje del inglés, y también han pedido a la organización del Tour en un comunicado más protección para los corredores ante las avalanchas de público en las cunetas.
Tony Rominger disputó de tú a tú los Tours de 1993 y 1994 a Miguel Indurain, siendo un ciclista que se movía muy bien en montaña y en contrarreloj. Sus mayores victorias llegaron en el Giro de Italia y la Vuelta a España, donde al no cruzarse con Miguelón pudo ganar estas carreras.
Actualmente, también tiene una vinculación con el ciclismo profesional en forma de representante de ciclistas. Forma parte de la gran empresa IMG, y en su cartera ha tenido a ciclistas como Alberto Contador.
El Tour de Francia de 1993: Un duelo generacional
Hace treinta años Miguel Induráin estaba de dulce para disputar y ganar su tercer Tour de Francia. El duelo con Tony Rominger era el más esperado. El suizo, que ganó las dos últimas ediciones de la Vuelta ciclista a España tenía un gran equipo con nombres como Fernando Escartín, Jorg Müller o Abraham Olano.
Induráin ya tenía experiencia en la ronda francesa. Sus objetivos estaban puestos en las contrarrelojes que precedían a la montaña y en donde podía marcar la diferencia. Su primera victoria no tardó ni un día, ganó el prólogo, cumpliendo con los pronósticos y obtuvo el liderato.
El navarro voló a una velocidad cercana a los 50 km/h. Induráin no tuvo miramientos hacia sus rivales a los que sacó una diferencia de más de dos minutos.
La parte decisiva del Tour empezaba en los Alpes, en la etapa diez. Tony Rominger se impuso en la meta de ese día en Serre Chevalier.
El navarro sentenció el Tour del 93 en la etapa 16 entre Andorra y Saint-Lary Soulan de 230,5 km. Pero, una de las sorpresas de ese Tour fue que Tony Rominger le arrebató por 42 segundos el triunfo en la especialidad de Induráin: la contrarreloj.
Ese Tour de Francia era muy especial para familia Indurain porque el gran hermano del campeón español, Prudencio Induráin fue el noveno gladiador a las órdenes del Banesto. Después de 30 años, muchos recuerdan el tercer Tour de Miguel Induráin con su duelo con Zenon Jaskula y sobre todo con Rominger.
Análisis de Tony Rominger como ciclista
Mis opiniones sobre Rominger son las siguientes.
- Fue el rival más temido de los aficionados que apoyaban a Indurain
- A la vez, nunca fue rival para Indurain por diversos motivos. En el Tour se estampó los dos últimos años y en el 93 llegó a la montaña con muchos minutos perdidos por una serie de catastróficas desdichas.
- Corredor completísimo. Subía bien, bajaba bien, contrarrelojeaba bien y era valiente. Además era ganador (para ser el tipo de corredor que era). Tiene un chorro de victorias en etapas de GV, pequeñas vueltas, monumentos
Lo del Tour para mi si es un debe en el análisis que hacemos de Rominger y no ya el ganar o no ganar concretamente. Era un vueltomano que se estampaba contra el Tour. Solo hizo un buen Tour en el 93. En el 96 estaba ahí por las circunstancias y acaba como acaba. No se puede hablar de grandísimos jugadores de tierra batida que se estampen siempre en Roland Garros cayendo en cuartos.
En un hipotético Hall of Fame del ciclismo, yo pondría a Rominger sin duda. Porque no todos tienen que ser Merckx o Jordan. Pero para mi si está por debajo de los grandes de este deporte, bastante. Y si está por debajo de los que han ganado muchas cosas, como Nibali sin duda.
Tampoco Nibali tiene barra libre de EPO, las diferentes épocas son eso, diferentes.
Para mi, salvando las diferencias de estilos de correr que son diferentes, es lo más parecido a Nibali que había en los 90. Cuando no estaba el dominador, Rominger no fallaba y ya he dicho que a mi eso me parede una virtud y no un defecto. Victorias en Lombardía, en etapas, pruebas de un día duras.
En la parte negativa, su tardío salto al estrellato, su victoria en la Vuelta estilo Horner, Cobo y compañía (viniendo sin hacer nada en GV, aunque tenía enormes resultados en vueltas cortas) y su relación con Ferrari le hacen sospechosísimo, incluso para los estándares de la época.
Sus pocos años "en primer nivel vueltomano" también es algo negativo. Yo valoro mucho las trayectorias longevas y en GV Rominger está desde el 92 hasta el 95 (donde gana 1 GV cada año). En el 96 el nivel es claramente menor (y se nota también en el resto de carreras) y en el 97 ya es una debacle. Además alguna Vuelta es con un nivel pobrísimo de participación.
El Récord de la Hora
Tony Rominger batió el récord de la hora de Miguel Indurain el 22 de octubre de 1994. El suizo superó los 53,040 kilómetros del navarro en el mismo escenario, el óvalo de Burdeos, y apenas mes y medio después: completó 53,832 km. La cosa no quedó ahí, ya que pasados unos días, el 5 de noviembre, dejó la marca en 55,291 km.
“Aquella se convirtió en una de mis semanas más mágicas de mi trayectoria”, reconoce Rominger, de 59 años.
Inicios y Trayectoria Profesional
Nacido en Vejle (Dinamarca) el 27 de marzo de 1961, a los 13 se mudó junto a su familia a Zug, a orillas del lago homónimo de Suiza. Habla alemán, francés, italiano, español e inglés. Aunque practicó varios deportes, principalmente fútbol, como todos los chavales, se decantó por la bicicleta. Y lo hizo tarde. Accedió al campo profesional a los 26, en 1986, en las filas del Cilo-Aufina de su país de adopción. También compitió para el Brianzoli, Château d'Ax, Toshiba, CLAS (posteriormente denominado Mapei) y Cofidis.
“Mis recuerdos más bonitos proceden de mi época en el CLAS-Cajastur. Como en la etapa del Alto del Naranco, en la Vuelta a España de 1993, cuando me escapé con Jon Unzaga y toda la ONCE tiraba por detrás en favor de Alex Zülle. Pero le superé por medio minuto (29 segundos) en la general y conseguí mi segundo título. En 1992 me convertí en el primer suizo en vencer en la Vuelta”, rememora.
Guardo muy buenas memorias de Indurain. Durante las carreras nos comportábamos con fiereza de adversarios, pero con deportividad. Continuamos en relativo contacto. Siempre le consideré un rival en la carretera y un amigo fuera, un hombre de palabra y uno de los grandes ciclistas de la historia”.
Relación con Michele Ferrari
Antes de sanciones y sentencias, de caer en desgracia por el Caso Armstrong y de muchos más vínculos con el dopaje, el italiano Michele Ferrari llevó la preparación de Tony Rominger. Ni lo negó entonces, ni hoy en día. Fueron de los primeros en planificar objetivos y entrenamientos de manera milimétrica, con lo que eso implicaba en la aplicación de la ciencia y la medicina en aquel periodo de los 90:
“Michele se fijó en mi capacidad física, dijo que era un privilegiado, y a partir de ahí nos ocupamos en mejorar mi rendimiento en cada circunstancia y en cada terreno que debía afrontar, incluido el récord de la hora. El punto de inflexión se produjo en la Vuelta de 1992, ahí comprobé que podría ganar en casi cualquier competición”.
Después de la Retirada
Cuando se retiró, Rominger siguió conectado al ciclismo, pero no en primera línea. Asesora a corredores y les ayuda en materias legales y financieras. Montó su propia empresa en Suiza y colabora con IMG, multinacional de marketing y representación deportiva. Precisamente Zug, la localidad en la que residía de adolescente, es un paraíso fiscal dentro de un refugio como el helvético. Él se ha especializado en ingeniería económica y beneficios impositivos.
Y estuvo a punto de regresar al pelotón como técnico cuando Marc Biver, su amigo y antiguo agente, se puso al frente del Astana. Participa en charlas y en marchas cicloturistas, apadrina eventos y homenajes, y viaja a España con frecuencia. Sobre todo a Málaga.
Victorias Destacadas
Debutó como profesional en 1986, en las filas del Cilo-Aufina. Para su segunda temporada pasó al Brianzoli-Chateau dirigido por Giuanluigi Stanga. Sus mejores triunfos de ese año llegaron en primavera, cuando ganó una etapa en el Tour de Romandía y otra en el Giro de Italia. En la parte final de la temporada conquistó el Giro d'Emilia y la Florencia-Pistoia.
Ganó el Giro de Lombardía, una de las cinco grandes clásicas consideradas monumentos del ciclismo. Rominger se fugó al inicio de la dura ascensión de Valcava (cerca del Lago Como y entre una espesa niebla) y completó 113 kilómetros escapado para llegar en solitario a la meta de Milán, en lo que fue calificado como una exhibición.
El suizo, primero de su país en conquistar la carrera lombarda, basó su triunfo en una inusitada valentía y sus dotes de rodador, viéndose asimismo beneficiado por el hecho de que favoritos como Laurent Fignon y Charly Mottet se centraran en su particular pugna por terminar la temporada en la primera posición del Ranking FICP.
Con su triunfo en la última gran carrera de la temporada ciclista, conocida como la clásica de las hojas muertas, logró su mayor victoria hasta entonces. Una etapa de la Dauphiné Libéré. Ganó la París-Niza, carrera que dominó conquistando además cuatro etapas. Pero su gran explosión llegó en el año 1992: Rominger ganó en ese año su primera Vuelta a España, entre otras 13 victorias, ahora con los colores del equipo asturiano CLAS-Cajastur.
Cabe destacar sus éxitos en la Vuelta al País Vasco y en el Giro de Lombardía (por segunda vez). No bajó el pistón en 1993, puesto que además de su segundo triunfo en la Vuelta se estrenó en el Tour de Francia, donde ganó tres etapas y acaba segundo en la general por detrás de Miguel Induráin.
También se lleva su segunda Vuelta al País Vasco. Rominger ganó su tercera Vuelta a España consecutiva (más seis triunfos de etapa, la Regularidad y la Montaña), y curiosamente también su tercera Vuelta al País Vasco de la misma forma.
Fue al Tour como favorito, pero tuvo complicaciones físicas que le hicieron abandonar. Durante los meses de octubre y noviembre batió en el velódromo de Burdeos (Francia) el récord de la hora en dos ocasiones. El doctor Ferrari se postuló como decisivo para las marcas de su pupilo.
Ostentó el récord durante dos años hasta que el inglés Chris Boardman le superó. En 1995, ya sin CLAS como espónsor del equipo (con Mapei), obtuvo una de las victorias más importantes de su palmarés, el Giro de Italia.
Tras su retirada se convirtió en agente de ciclistas como Andreas Klöden. Su esposa, Brigitte, fue ciclista profesional.
El año 1994 fue un cóctel de contrastes para el suizo. Tocó el cielo, pero también fue el comienzo de su declive. Desde el mes de marzo, Tony sumó una borrachera de triunfos de primer nivel, con generales en París-Niza, Itzulia y Vuelta a España (¡más seis etapas!), por la que muchos analistas le situaron en la pole position, por delante del mismísimo Indurain, para conquistar el Tour de Francia.
Nada más lejos de la realidad, puesto que el suizo se dejó una auténtica minutada con el navarro desde la primera jornada de alta montaña y acabó por retirarse en la etapa 13 (era 2º, pero a casi ocho minutos de Miguelón) por enfermedad. En lo bueno, cabe señalar que ese mismo año el suizo dio nombre a la 'Rominger Classic' (carrera que se celebró desde 1994 a 2003 y que, curiosamente, el propio Indurain ganó en la edición de 1995), además de establecer un nuevo récord de la hora en el velódromo de Burdeos unos días después de que lo consiguiera, cómo no, su célebre rival, Indurain.
Pese a no lucir el estratosférico nivel de antaño, Rominger se despidió del profesionalismo a un nivel notable, conquistando el Giro en 1995 para colgar la bicicleta dos años después en las filas del equipo Cofidis.
Así fue la historia deportiva de un gran campeón que, cabe señalar, nunca ocultó su vinculación con el doctor Michelle Ferrari (dopador de Lance Armstrong, entre muchos otros ciclistas), con quien trabajó desde 1992 en lo que fue una unión casi pionera de medicina y ciclismo.
Actualmente dedica parte de su tiempo a la empresa que montó en Suiza, además de colaborar con IMG, multinacional de marketing y representación deportiva. Además, Tony sigue visitando con frecuencia su amada España (Málaga, especialmente), donde se maneja de maravilla en perfecto castellano (además de hablar inglés, francés, alemán e italiano).