La historia del ciclismo vasco está intrínsecamente ligada al desarrollo cronológico de las pruebas ciclistas organizadas en Eibar a lo largo de varios períodos, desde la preguerra (1910-1936) hasta la revitalización actual con la introducción de nuevas tecnologías a partir de 1980.
Eibar, conocida como la cuna del ciclismo vasco, ha sido pionera en la organización de pruebas ciclistas. Ya en 1910, antes de la Primera Guerra Mundial, se organizó la primera prueba ciclista, Eibar-Elgoibar-Eibar, por la Sociedad Deportiva de Educación Física.
En 1913, el eibarrés Cándido Arrizabalaga 'Apotxiano' ganó la Eibar-Zumarraga-Eibar, siendo considerado el primer ciclista eibarrés en competición junto con José Mardaras Nazabal, Andrés Arriaga 'Basarri' y Felix Gojenola.
La Fundación del Club Deportivo en 1924 marcó un hito en el ámbito deportivo y ciclista. Suyas son las Subidas a Arrate (primera edición, 1941), las Fiestas del Pedal, la Escuela de Ciclismo y la Euskal Bizikleta (1991), ésta última junto al Club Ciclista Eibarrés y bajo el auspicio de EITB.
El Club Ciclista Eibarrés, fundado en 1926 por Eulogio Garate, dueño de GAC, marcó una época en la que las firmas de bicicletas financiaban las pruebas ciclistas. Para hacernos una idea de Eibar como precursora en la organización de carreras hay que decir que la primera Vuelta a España se celebró en el año 1935 y que la etapa Bilbao-San Sebastián del 13 de mayo atravesó Eibar; etapa en la que, a modo de anécdota, el Club Deportivo se ocupó del aprovisionamiento.
En el año 1959, se corrió la contra-reloj Eibar-Vitoria en la que participó el mito por excelencia del pelotón mundial: Fausto Coppi. Igualmente, la etapa Bilbao-Eibar de la edición del 63 tuvo como vencedor a Jacques Anquetil.
En Eibar, hace 175 años nació una empresa familiar, regentada por varios hermanos que fue pionera en muchas cosas. Entraron en el negocio de las armas como marcaba la tradición, primero grandes, luego se sofisticaron, incluso llegaron a tener sus saltos de agua para generar energía eléctrica. Con el cambio de paradigma, se fueron a la bicicleta y fueron sociedad anónima hasta que su gerente Esteban se declaró incapaz de seguir adelante. Los trabajadores cogieron las riendas hace unos 45 años y desde entonces siguen haciendo bicicletas tras superar mil vericuetos. Hoy compiten desde Mallabia, cerca de Eibar, porque en ella era imposible permanecer por no haber más espacio para crecer.
Eibar es lugar de paso y morada para quedarse. Limítrofe, zaguán de Guipúzcoa, umbral de Vizcaya. Un curioso urbanismo que responde a la fisonomía del lugar. Casas que trepan por la montaña, que ganan terreno al denso bosque que empuja a la civilización hacia abajo. Un lugar circular, que lucha, en continua reinvención.
La tradición industrial de Eibar viene del siglo XV. Su especialidad histórica fueron las armas. Se la conocía como ciudad armera. El desarrollo de una especie de colmena obrera le dio carácter de bastión para el progresismo y las libertades del proletariado.
La Vuelta Ciclista a España regresa a la clásica subida a Arrate, una montaña llena de historias y que tiene algo de mitológico, ya que la han subido todos los grandes campeones durante más de cinco décadas. El ascenso al Santuario de Arrate, en la localidad guipuzcoana de Éibar era algo así como el Tourmalet nacional.
Arrate es un sitio de leyenda para la afición vasca, cuyo público volverá a abarrotar mañana las cunetas de la subida, como siempre. Se prevé una jornada dura a través del terreno `rompepiernas´ del País Vasco.
La Vuelta a España con más finales en alto que se recuerda vivirá su particular regreso al pasado con la llegada a la mítica cumbre de Arrate.
Y es que cuando la Vuelta Ciclista a España terminaba todos los años en Bilbao o en San Sebastián, organizada por el diario El Correo Español-El Pueblo Vasco, las montañas de Euskadi eran habituales en su itinerario.
La Mítica Subida a Arrate
De todas esas cumbres la más mítica es la Subida a Arrate. Disputada por primera vez en el año 1941, ya no se corrió como prueba independiente desde 1987 al producirse su fusión con la Bicicleta Eibarresa.
Los grandes campeones lo ponían todo en esta subida que en los primeros años se competía en frío, es decir; sin trazado previo al ascenso. Entre sus ganadores están Federico Martín Bahamontes (cinco veces), Julio Jiménez, Luis Ocaña, Stephen Roche, Marino Lejarreta y Federico Etxabe, entre otros.
Final en alto habitual en la Vuelta al País Vasco, Arrate no se subía en la Vuelta Ciclista a España desde el año 1974, cuando se hizo con la victoria Agustín Tamames. Fue entonces un interesante final, ya que José Manuel Fuente, Luis Ocaña y Miguel María Lasa se estaban jugando la general.
Así pues, la Vuelta a España con más finales en alto que se recuerda vivirá este lunes su particular regreso al pasado con la llegada a la mítica cumbre de Arrate.
Si alguien ha venido sin la preparación adecuada a esta Vuelta 2012 lo va a pagar, y mucho, en Arrate ya que una subida tan prematura puede dejar "víctimas" en una carrera de tres semanas.
No es un puerto extremadamente duro, ni extenso, pero sí un clásico en el ciclismo profesional.
Entre las carreras del momento se disputaba el Gran Premio de la República, una prueba de bandera que duró lo que duró el ciclo político uniendo Eibar, otra vez Eibar, con Madrid en trayecto de ida y vuelta dividido en cuatro etapas.
Aquella carrera fue lo más similar a la Vuelta a España que estaba a punto de nacer.
Desde su inicio pasaron años en que el Club Ciclista Eibarrés se involucrara en tareas organizativas, aunque en Eibar también tenían lugar pruebas ciclistas organizadas bajo la tutela de la Unión Deportiva Eibarresa. A pesar de que como hemos dicho anteriormente el Club Ciclista Eibarrés-GAC se dedicaba prioritariamente a mantener equipos ciclistas, es a partir de 1931 cuando conjuntamente con la Unión Deportiva Eibarresa, organizó para nuestras fiestas patronales lo que llegaría denominarse Gran Premio San Juan, que aún perdura en nuestro calendario.
Más adelante, año 1932, en conmemoración del primer aniversario de la proclamación de la República, se organizó el denominado Gran Premio de la República.
Al margen de las secuelas dejadas por la guerra, deportivamente hablando podemos decir que en 1941 se respiraba un aire de optimismo controlado. Nuestro Club organizó una nueva edición del Gran Premio San Juan que, durante algunos años, consistió hasta de 3 etapas.
A primeros de la década de los 50, algo en el ambiente hacía prever que en Eibar, la ciudad ciclista por antonomasia, se estaba fraguando algo muy especial. Se estaba acercando la fecha que correspondía conmemorar un aniversario. A partir de 1952 el Gran Premio Bicicleta Eibarresa, prueba ciclista que era auténtica admiración en el mundo txirrindulari, y hasta el año 1968, fue organizada bajo este título exclusivo.
No obstante el Club Ciclista Eibarrés organizaba otras carreras de menor envergadura y coste económico. El periodo 1974-1977 fue durísimo para el ciclismo y los clubes que lo arropan en nuestra ciudad. No hay motivación. No hay ilusión. No hay ánimo. A duras penas, con mucho sacrificio, se siguieron organizando carreras en categorías inferiores.
La desgana y el desánimo fueron haciendo mella, y el ímpetu organizativo se desvanecía poco a poco. El Club Ciclista Eibarrés, aprovechando las páginas de la revista editada con motivo del Memorial Valenciaga, lanzó un S.O.S. De allí a unos meses la llamada obtuvo respuesta positiva.
Fuerzas renovadas, optimismo, juventud, voluntad y buenas intenciones florecieron de nuevo en nuestra localidad. En 1978 comenzó una nueva andadura; una nueva etapa en la vida del Club Ciclista Eibarrés que no ha parado hasta nuestros días.
Hay que destacar que la semilla de la actual Itzulia y de la Vuelta al País Vasco está en Eibar, en la Bicicleta Eibarresa, una prueba organizada por el Club Ciclista Eibarrés.
En el club desde mediada la década de los sesenta Joxe Aranberri entró en el club en 1964, formando parte de la directiva y encargándose de elaborar los perfiles y datos técnicos de las pruebas. Fue presidente entre 1976 y 1983; actualmente se mantiene como colaborador de la actual directiva, encabezada por Ángel López Mendi.
El resultado fueron unas bicicletas muy ligeras, ágiles y fiables. Corrían los años 30 y las primeras competiciones ciclistas saltaban a la palestra.
Fue en esa década cuando Vicente Trueba y Juan Puyol, director del diario 'Informaciones', llamaron a nuestra puerta. Buscaban nuestra implicación en un novedoso proyecto, algo que en Francia se estaba haciendo anualmente desde 1903, el Tour de España. La respuesta fue clara y muy fácil de tomar. En 1935, llegaba a las portadas de la prensa la noticia de la disputa de la I Vuelta a España.
Una noticia acogida con asombro y gran expectación hasta el banderazo de salida en Madrid. 14 etapas para un recorrido total de 3.431 kilómetros que vieron agolparse en las cunetas a un pasional y exorbitado público. Aquel año se vivió el primer gran duelo entre Gustaaf Deloor y Mariano Cañardo, ganado por el ciclista a lomos de su BH. La entrada en la historia de la competición se escribía con letras doradas.
Los años 50 y 60 fueron la ventana temporal en que comenzó a asentarse el diseño de bicicletas. Ellas representaban la autonomía en un mundo en pleno proceso de cambio, la búsqueda hacia la modernidad y la entrada de nuevos conceptos.
Estas décadas también vivieron un cambio de ciudad. Dejábamos Eibar, y nos asentábamos en Vitoria. La afición que siempre ha habido en esta tierra por el ciclismo, nos impulsaba a sacar adelante modelos populares, con personalidad propia y reconocimiento internacional. En esta época nacieron la BH Gacela y BH Iberia.
Pero también fueron años para asentar la entrada en el mundo del ciclismo de competición. Los seres humanos compiten por diversión, por la emoción y por el desafío. Y el ciclismo se asentaba como uno de los deportes rey.
En la década de 1950, dimos un paso importante hacia nuestra expansión internacional, llevando nuestras bicicletas a mercados clave como Europa y Estados Unidos. Continuamos con nuestra expansión internacional participando activamente en ferias tanto nacionales como internacionales.
En 1984 presentábamos la primera mountainbike española: la BH Running Bull. Cinco velocidades con monoplato y ruedas de 26” con unas icónicas cubiertas azules.
En el ciclismo carretera las tertulias de aficionados debatían sobre la calidad de aquellos ciclistas colombianos que bajo el apodo de “escarabajos” rompían el pelotón y la carrera en cuanto sentían las primeras rampas de ascensión.
Del Zor-BH al BH Coronas. Las caras de sorpresa de los aficionados al ver las primeras bicis de Mountainbike empezaban a convertirse en sonrisas eternas al poder disfrutarlas en primera persona.
Aquella BH Supra Sakae nacida en 1991 sorprende por algunas soluciones adelantadas a su tiempo. Un cuadro fabricado en Japón completamente en aluminio y con racores pegados, algo hasta entonces sólo visto en algunas bicicletas de carretera. Su potencia Pipe de Sakae era una pequeña obra de arte de cuatro piezas pegadas entre sí, tres de aluminio y una de acero.
La BH Coronas nació de la mano del equipo al que debe su nombre. Antonio Ortiz, Guillermo de Portugal, “El Quillo” Marzquez… nombres que ilustran el libro de historia del MTB, y con los que aún hoy podemos seguir disfrutando de sus hazañas.
Nace el equipo profesional MTB Coronas, convirtiéndose en un emblema del Mountainbike a nivel nacional. José Márquez "El Quillo", Tri-Campeón de España de MTB. Fue uno de los primeros corredores nacidos del MTB.
Cuatros años después y tras dos campeonatos nacionales más, Márquez colgaba la bici con sólo 27 años. Cosas de genios.
Brazos en alto y sabor a champagne. La Vuelta a España que conoció Roberto de niño, era una ronda casi invernal, instalada en el caprichoso mes de abril. Sin embargo, cuando empezó a dominarla ya se había trasladado a septiembre, a la cola del verano. Y en esos finales de verano consiguió hacer de La Vuelta su patio de recreo con 4 entorchados, uno más que Rominger. La imagen de La Castellana repleta de camisetas doradas con el nombre de Heras en pecho y espaldas comenzaba a ser una de las postales recurrentes cada mes de septiembre.
Él bautizó en 2005 la primera Vuelta del Pro Tour con una gesta de escaladores épicos en la subida a Pajares. Y rodó con la primera BH Global Concept, una BH G1 vestida para la ocasión. Obra de orfebrería en un cuadro negro carbono decorada con detalles en oro de 24 quilates y la leyenda: Vuelta 2000, 2003, 2004, 2005.
Al gran escalador bejarano le sustituyó la furia kazaja. Vinokourov sumó otra Vuelta al palmarés. Una Vuelta de 2006 muy especial al contar también con la presencia en el podio de Andrey Kashechkin.
Sidney’00 abrió la puerta al triatlón como deporte olímpico y entre “aquellos jóvenes locos” destacaba un joven vitoriano de rostro tranquilo y con unas condiciones innatas para triunfar en este deporte. Eneko fue el precursor, a él le seguían unos por entonces jóvenes imberbes que acabarían elevando su nombre a la cima del triatlón: Mario Mola y Fernando Alarza, campeones del mundo Junior 2009 y 2010.
Julie Bresset y Nicola Spirig nos recuerdan un verano de 2012 inolvidable en los circuitos de Hadleigh Farm y Hyde Park, sedes del MTB XCO y del Triatlón en Londres’12. Dos oros olímpicos. Para Julie fue la consagración de un año repleto de podios: campeona del Mundo, campeona de Francia y el broche del oro olímpico. Nicola, sin embargo, entraba dentro de las posibles candidatas pero las casas de apuestas londinenses no la incluían en lo alto de sus listas.
2016. El ciclismo de montaña vivió uno de sus momentos más memorables.
2020, un año marcado por los desafíos globales, David Valero lleva la bandera de BH Bikes a los Juegos Olímpicos de Tokio, donde logra una medalla de bronce en Cross-Country (XCO). Valero continúa escribiendo su propia historia en el ciclismo al obtener la medalla de plata en el Campeonato Mundial de Cross-Country (XCO) celebrado en Les Gets.
Estos últimos años hemos seguido consolidando nuestro legado en el mundo del ciclismo, marcando una nueva etapa de innovación tecnológica y obteniendo importantes logros deportivos. Nuestra constante evolución en el diseño de bicicletas ha fortalecido nuestra presencia internacional, manteniéndonos a la vanguardia de la tecnología tanto en competiciones profesionales como para los amantes del ciclismo en general. Estos logros reflejan no solo nuestra dedicación al deporte, sino también nuestra visión de futuro en la industria del ciclismo.
La Aerolight es galardonada con el prestigioso IF Design Award 2023, uno de los reconocimientos más importantes en el ámbito del diseño a nivel mundial.

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