Vespino: Historia del Ciclomotor Español que Marcó una Época

El Vespino, un icono español, se ganó su lugar en la historia gracias a su diseño y funcionalidad. Su éxito se basa en casi 30 años de servicio, con modificaciones justas y necesarias. Los motores monocilíndricos oscilaban entre 2,2 y 3,8 CV.

Vespino ALX, un modelo popular en España.

El Origen: Vespa S.A. y la Visión de Enrico Piaggio

Para conocer la historia del Vespino, es esencial remontarse a los orígenes de Piaggio, inicialmente un fabricante aeronáutico que construía aviones de combate para el ejército de Mussolini. En 1946 nace la Vespa, fruto del encargo de Enrico Piaggio a Corradino D’ascanio, ingeniero aeronáutico italiano. Este modelo se inspiró en el americano scooter CUSHMAN, scooter que las tropas aliadas esparcieron por toda Europa en paracaídas durante la segunda guerra mundial.

La historia de este ciclomotor se inicia en 1952, cuando Enrico Piaggio crea la empresa MOTO VESPA S.A. en Madrid, con la colaboración del I.N.I. (Instituto Nacional de Industria) y de Juan Lladó, (entonces, consejero delegado del Banco Urquijo). Spartaco G. Boldori Malandri, representante de Fiat en España y amigo personal de Enrico Piaggio, le propone el montaje de una fábrica en Madrid.

En 1952 Enrico Piaggio crea la empresa MOTO VESPA S.A. y funda la fábrica en la Calle Julián Camarillo 6, de Madrid, con la colaboración del I.N.I. Siendo director de MOTO VESPA, Lelio Pellegrini y gracias al grupo de entusiastas ingenieros y técnicos españoles, sale a la calle la primera VESPA de 125cc. En febrero de 1953 se puso a la venta la primera Vespa de 125 cc . Getty Images

Así que MotoVespa decidió apostar por un modelo mucho más asequible con el que captar nuevos sectores de clientela como la juventud y así nacía el hoy mítico Vespino.

El primer director de Moto Vespa S.A., Lelio Pellegrini Quarantotti, junto a un extraordinario grupo de colaboradores entusiastas, logra en pocos meses, sacar en España la primera Vespa de 125 cc.

Nacimiento del Vespino: Un Ciclomotor Revolucionario

El primer Vespino de la historia salió al mercado el 19 de febrero de 1968 por un precio de **9.750 pesetas (58,60 €)** y resultó absolutamente rompedor porque incorporaba soluciones técnicas muy avanzadas para la época. El motor era una patente española y consistía en un cilindro refrigerado por aire (como en la Vespa) , transmisión por **cambio automático continuo por variador centrífugo (CVT)** y cadena de arrastre de los pedales dentro del cárter, que hace de basculante asociado con el amortiguador de la suspensión. Cordon Press

Nace el VESPINO el 19 de febrero de 1968, con características innovadoras, se trataba de un nuevo motor con patente española del año 1967, que unía una transmisión mediante correa trapezoidal con cambio automático continuo por variador centrifugo, (conocido hoy como CVT, siglas del inglés: Continuosly Variable Trasmission) y la cadena de arrastre de los pedales dentro del mismo carter, del motor, que también hace las veces de basculante, con suspensión mono-amortiguador.

Su «hermana pequeña» nacía en 1968 como un producto más económico. El motor de 50 c.c. era una patente española, y unía una transmisión mediante correa trapezoidal con cambio automático continuo por variador centrifugo y la cadena de arrastre de los pedales dentro del mismo carter, del motor, que también hace las veces de basculante, con suspensión mono-amortiguador, según recuerda la web histórica del vespino.

La tecnología del motor del Vespino, supuso una base importante para el resto de los vehículos del Grupo Piaggio, que adoptaron el sistema de transmisión por correa trapezoidal y variador dentro del mismo cárter basculante que durante tantos años hizo líder al Vespino.

Tal ha sido la eficacia de esta motorización, que Piaggio ha adaptado esta solución técnica para todos sus motores actuales, y a todas las cilindradas, desde 50c.c.

Con los años llegarían mejoras estéticas y técnicas como el arranque eléctrico, unas horquillas delanteras mejoradas, unos manillares más seguros y su característico asiento doble.

Otra de las características inconfundibles del Vespino eran sus pedales, poco aerodinámicos y menos ergonómicos. Hasta tal punto que muchos usuarios los sustituían por unos estribos fijos para poder ir más cómodos.

Los Pedales: Una Exigencia Legal con Ventajas Prácticas

Pero, por supuesto, había una explicación lógica para la existencia de aquellos pedales: la legislación española de la época obligaba a que todos los ciclomotores los tuvieran y la opción de funcionar con ellos. Así que al fabricante no le quedaba más remedio que incluirlos de serie si quería vender en nuestro país.

Los pedales practicables permitían circular en llano como una bicicleta corriente, en caso de quedarte sin combustible, para ahorrar éste, o por cualquier otra razón que impidiera el uso del motor. Con un sencillo movimiento de la mano era posible desconectar el motor y avanzar a pedaladas.

Seguimos sumando particularidades de este vehículo con el mando del “descompresor”, el cual accionaba una válvula en la culata, permitiendo la fuga de la compresión del cilindro a través del tubo de escape. Su misión era permitir el arranque a pedales con poco esfuerzo. Se daban unas cuantas pedaladas y se soltaba, momento en el que el motor arrancaba.

Al pulsar una pequeña palanca en el manillar, se actuaba sobre el 'descompresor' para que al dar la pedalada, una válvula en la culata permitiera o no la fuga de compresión del cilindro a través del tubo de escape, y así se arrancaba o paraba la moto.

Éxito y Expansión Internacional

Tras su éxito en España, en 1969 el Vespino se exportó a Inglaterra, Francia, Marruecos, Colombia, Chile, y Alemania. En menos de un año la Vespino había revolucionado por completo el mundo del motor y había conseguido que países de todo el mundo mirasen hacia España, envidiosos de esa moto que todos querían tener. Eso hizo que en 1969 la Vespino llegase también a países como Inglaterra, Colombia, Chile, Alemania, Francia, Holanda o Marruecos entre muchos otros, arrasando también en las listas de ventas.

Lo usaron trabajadores de camino a su empleo, universitarios, quinceañeros en la ciudad y en la playa, hubo de todo, tanta gente hubo que en 1977 la fábrica madrileña producía ya 55.000 unidades anuales, bastantes de ellas para ser vendidas fuera de España.

En 1977 fue otro año muy importante, ya que ante la gran demanda de Vespinos, se batió el récord de producción, con más de 55.000 unidades en tan solo un año.

Medio siglo ha pasado desde que la Vespino conquistase a los jóvenes y a los no tan jóvenes, y desde Pont Grup hemos querido brindarle un homenaje haciendo un repaso a su historia, a sus diferentes modelos y a una serie de curiosidades que sin duda merece la pena destacar.

Modelos Emblemáticos y Evolución

Tal fue su éxito, que ha habido más de 20 modelos de Vespino diferentes desde su nacimiento, incluyendo unas versiones diseñadas exclusivamente para Telepizza y para Correos, en rojo y amarillo respectivamente.

En tiempos en que el casco no era obligatorio sobre la moto, el éxito fue tal que hubo decenas de versiones del modelo, como las S y S2 (1972) o el Vespino GL, ‘Gran Lujo’ (1976), con notables avances técnicos y estéticos. NLX, NXE, Velofax, F-9, F-18, NLI… Una evolución que culminó con los modelos de reparto NL Express y las versiones especiales para pizzerías, incluida una particular para Telepizza. Una de estas, precisamente, fue la última que salió de la cadena de montaje en julio de 2000.

Solo dos años después de su nacimiento, en 1970, aparecieron dos nuevos modelos de Vespino, el Brisa y el Rally, con diseños similares al original, pero con la particularidad de que incluían una horquilla más barata, y de que aumentaba la capacidad del depósito de gasolina de los 3,3 a los 6 litros.

Aunque en 1971 Moto Vespa no presentó ningún nuevo modelo, fue un año muy importante, ya que se superaron las 100.000 unidades vendidas. Un éxito que había superado las expectativas de los más optimistas.

En 1972 fue el turno de los Vespino Lujo S y S2, que ya lucían un diseño renovado y algo más modernizado.

Y en 1974, con el objetivo de conquistar a toda Europa, donde gustaban más las bicicletas a motor, lanzaron el Vespino Tourist, con un diseño más sencillo, que fue un rotundo éxito de ventas sobre todo en Holanda.

En 1976 salió el Vespino Gran Lujo, que era la versión renovada de los modelos Lujo S y S2, y tan solo un año después llegó al mercado el Vespino GS, que era el primero que incorporaba intermitentes.

En 1979 se le busca un cambio, y se lanza el Vespino TL, que renovaba el diseño del Gran Lujo y además incorporaba guardabarros cromados. Ese mismo año también se presenta el Vespino NL o Nueva Línea.

Ya en la década de los 80, se realiza un enorme espectáculo en el Camp Nou de Barcelona para presentar el Vespino SC “Super Confort” y el Vespino SCA, que era el primero que incluía llantas de aleación de aluminio y que fue uno de los más vendidos. En estos modelos se decía adiós a la tapa cubre - motor que había acompañado a la Vespino hasta ahora.

1981 fue el año en el que la Vespino llegó a Italia, donde la Vespa era la reina. Tuvo que rebautizarse y presentarse bajo el nombre de “Gilera Toledo”, ya que Vespino era como conocían los italianos a una Vespa de 50cc. Muy bien recibida, tan solo un año después se piden 20.000 nuevos modelos.

Tras un tiempo sin lanzar ningún nuevo modelo, en 1985 llegó el Vespino AL, que ya tenía una estética mucho más moderna, y el Vespino ALX sólo un año después, que era idéntico al anterior, pero incorporaba intermitentes.

El Vespino VALE llegó en 1987, enfocado principalmente a Europa. Y ese mismo año también aparece el modelo DELTA, siendo el primero que cambiaba la estética del original, siendo precursor de los scooters de hoy en día.

El Vespino DELTA aunque no arrasó en ventas, su caja de engranaje se convirtió en una pieza muy codiciada para “trucar las Vespino” (algo muy habitual en aquella época), ya que ofrecía unas increíbles prestaciones si se instalaba en cualquier modelo Vespino.

En 1991 se moderniza el diseño de la Vespino AL con el NL “New Look”, y también con el NLX que incluía intermitentes, y el NXE, que era el primero que tenía arranque eléctrico y mezclador de aceite. Se acababa lo de tener que hacer la mezcla de la gasolina.

Y fue 1992 el año en que realmente cambió con la Vespino F-9, adaptándolo a los nuevos tiempos. Se rediseñó, se le incluyeron pegatinas de serie, un sistema antirrobo, bloqueo de dirección, guantera debajo del sillón, freno de disco delantero, amortiguadores… Una moto que está más cerca de las de ahora.

1995 fue el año en el que se presentó el Vespino Velofax, que es el que más se ha desligado de la línea habitual de Vespino. Con un diseño más curvo y actual, no fue muy bien recibido por el público.

Cuatro años después, en 1999 y con unos números de ventas cada vez más reducidos, se lanzó en colaboración con Gilera el Vespino F-18, que volvía a los diseños clásicos de Vespino, pero incluía todas las novedades de los últimos modelos.

Y fue en el año 2000 cuando se hizo el último intento por volver a alcanzar el éxito con la Vespino, lanzando el modelo NL. Un modelo que no conquistó al público, pero sí a las pizzerías, agencias de reparto y a la propia compañía de Correos y Telégrafos.

De hecho, Vespino creó dos versiones especiales tanto para Telepizza como para Correos, adaptadas a sus colores corporativos, en rojo y amarillo respectivamente, y que permitían continuar viendo Vespinos por las calles, aunque cada vez con menos asiduidad.

El Fin de una Era y el Legado del Vespino

Finalmente, terminando el año 2000 se fabricó la última Vespino en las instalaciones Moto Vespa de la Calle Julián Camarillo, poniendo fin a una moto que ha marcado una época en España y en parte del mundo.

El Grupo Piaggio había decidido que el Vespino era un vehículo obsoleto y sin futuro. El Grupo Piaggio, propiedad de Moto Vespa, sorprenda próximamente con el lanzamiento de un nuevo modelo de Vespino. Algo que sin duda haría muy feliz a los “vespineros” más nostálgicos.

Aunque dejó de fabricarse en 1999, el emblemático ciclomotor continúa gozando de una enorme popularidad por la libertad de desplazamiento que aportó a la juventud.

El próximo 19 de febrero se cumplirán 50 años del nacimiento del primer Vespino en la fábrica MotoVespa en Madrid, luego le siguieron otros 2.000.000 más hasta el año 2002. Para esa efeméride, un grupo de personas en representación de la mayor parte de Comunidades se puso a trabajar para configurar una serie de actividades que reunió a cientos de aficionados en su propio Vespino.

Porque, ¿quién no ha conducido o se ha montado alguna vez en una Vespino? Y es que si el Seat 600 fue el vehículo encargado de introducir definitivamente los coches en España, el Vespino hizo lo propio con las dos ruedas. Todo un clásico que a día de hoy se muestra como una joya de coleccionista, que te saca una sonrisa cuando de vez en cuando ves alguno por las calles, y que en 2018 cumple nada más y nada menos que 50 años.

Si el Seat 600 fue el coche que motorizó a España, el Vespino se puede considerar, sobre todo para la generación nacida entre los años 60 y 70, como el vehículo que motorizó a la juventud de la época.

En Pont Grup hemos querido realizar nuestro particular homenaje a una de las motos más míticas de nuestro país sin ninguna duda, que provocó una auténtica revolución en la generación de aquellos que nacieron entre la década de los 60 y 70: la Vespino.

Si tú también tuviste un Vespino y no puedes evitar recordarlo con alegría y nostalgia a la vez, continúa leyendo, ya que realizarás un repaso a una parte muy importante de tu juventud.

Un 19 de febrero de 1968 la historia de las dos ruedas cambió para siempre. Al menos en España. Un mito acababa de nacer cuando Vicente Carranza creó oficialmente el Vespino que se resume muy bien en su frase estrella: "Tuvo éxito porque supimos escuchar a la gente".

El Vespino ha sido icono español, y se lo ha ganado a pulso. Creó una nueva forma de aventura que llevó curiosamente al ciclomotor al Libro Guinness de los récords. El motivo fue un viaje entre San Sebastián y Sanlúcar de Barrameda en tan sólo 24 horas. Pero también otras tantas, como viajar de Madrid hasta Moscú para las Olimpiadas o el mítico viaje a Cabo Norte pasando el Círculo Polar Artico.

Su historia es eminentemente española, y su éxito solo se explica de una manera: estuvo casi 30 años en servicio, y con las modificaciones justas y necesarias.

Era la moto que pegaba a todo el mundo. Hippies, trajeados, adolescentes, mayores, daba igual porque todos querían uno. Ahora, 56 años después y a punto de llegar a la edad de jubilación es objeto de deseo de coleccionistas. Era la prueba de que con poco era feliz.

Naturalmente tiene mucho que ver con la Vespa, pero a la española.

El mítico Enrico Piaggio empezó a vender licencias de la Vespa por todo el mundo, y en España acabó recayendo un acuerdo con el Instituto Nacional de Industria (INI).

Llegó la primera versión, con un simplísimo motor patentado en España pero también derivado de la Vespa italiana.

La patente lo explicaba todo: "La presente invención se refiere a un nuevo sistema de transmisión de la potencia del motor y de los pedales de un ciclomotor a su rueda motriz.

Éxito asegurado, prueba de ello: las versiones, que no fueron pocas. La primera se llamó Vespino, a secas.

¿El único fin? Era ligero, manejable casi como una bici, de mecánica simple y duradera. Asequible. Por eso cientos de miles de españoles se compraron un Vespino entre 1968 y 2000.

Aquella triunfante vida del Vespino no se entiende sin la Vespa, que salió a la calle en 1953 después de que Enrico Piaggio creara Vespa S.A. El éxito de la moto fue rápido y notable, sostenido en el tiempo, pero a finales de los sesenta parte de la sociedad reclamaba un producto más barato y fácil de mantener, una solución eficaz para los trayectos cortos de la ciudad, aunque tuviera una calidad algo inferior.

Y exactamente eso ofrecía el Vespino, y así conquistó a los jóvenes.

Este ciclomotor nació en febrero de 1968 y desde el principio ofreció libertad y diversión para todos: por su peso y su diseño no requería ni mucha fuerza ni mucha altura a sus usuarios, y gracias a sus pedales practicables (los exigía la legislación) permitía incluso ahorrar gasolina en algunas circunstancias.

En aquel año pasaron cosas increíbles como el Apolo 8, la primera misión que llevó a los humanos a la luna. También mataron a Martin Luther King y Robert Kennedy; la Primavera de Praga o el comienzo de la guerra de Vietnam.

1968 fue un año muy importante para España, y lo fue por diferentes razones. Un acertante de la Quiniela ganó 30 millones de pesetas, el mayor premio otorgado en nuestro país hasta el momento. En la Biblioteca Nacional se encontraron más de 700 páginas con dibujos y anotaciones del propio Leonardo Da Vinci. Por fin conseguimos ganar el Festival de Eurovisión con Massiel y su “La, la la” y, como no podía ser de otra forma, por la aparición del Vespino. Todo un símbolo de modernidad, distinción y diseño, que no nació de la nada ni mucho menos.

Y es que para hablar del nacimiento del Vespino, primero tenemos que remontarnos al año 1953, cuando se produjo la llegada de la Vespa a nuestro país, tras abrirse la primera fábrica Moto Vespa en España, concretamente, en la Calle Julian Camarillo de Madrid.

El aterrizaje de la Vespa en nuestro país supuso un tremendo boom entre los españoles, que encontraban en ella al aliado perfecto para sentirse como Audrey Hepburn y Gregory Peck en “Vacaciones en Roma”. Fue todo un éxito de ventas, aunque no tardó mucho en desplomarse, ya que la Vespa tenía un precio bastante elevado que no todo el mundo se podía permitir.

Fue entonces cuando en el año 1968 apareció la Vespino, una moto 100% española fabricada por Moto Vespa S.A., que tenía un precio mucho más económico que el de la Vespa y que además resultaba mucho más barata de mantener.

El éxito fue rotundo, llenando las calles de nuestro país y liderando durante más de 30 años las listas de ventas. Aunque hay que reconocer que a conseguir ese éxito ayudó que para conducirla no fuera necesario tener carnet, llevar casco, y mucho menos seguro de moto. Algo impensable a día de hoy.

Conscientes de que una de las principales razones por las que se habían reducido las ventas de la Vespa era que consumía mucha gasolina y su mantenimiento resultaba muy elevado, decidieron incorporar unos pedales que ofrecían la oportunidad de conducir la moto en modo bici, permitiendo conducir la moto en plano y ahorrar una importante cantidad de gasolina, especialmente si circulabas cuesta abajo.

Con una cilindrada de 50 c.c., se convirtió en todo un icono y en un signo de distinción y rebeldía para los más jóvenes, y es que el que no llevaba una Vespino, no molaba en absoluto. La realidad es que si tenías un Vespino todo era mucho más fácil.

El ciclomotor que puso a un país sobre dos ruedas, la pequeña máquina que muchos ansiaban desde niños, habría cumplido ahora 50 años.

Hubo una época en la que libertad no era igual a velocidad. En la que la movilidad era sencilla, ni siquiera necesitabas un carnet ni un casco, y todo el mundo parecía feliz.

10 CICLOMOTORES que hicieron historia

Busca uno de segunda mano, y entenderás que están muy valorados, y son el objeto de deseo de muchos coleccionistas. Su precio no baja de los 400 euros, que para un vehículo así con varias décadas a la espalda no es barato.

Las asociaciones del Vespino siguen más vivas que nunca. Muchas de ellas no solo siguen haciendo concentraciones, sino que organizan rutas por todo España con sus ciclomotores de 50 cc.

Concentración de Vespinos, mostrando la pasión que aún despierta este ciclomotor.

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