El mundo del ciclismo se ha visto sacudido por acusaciones de "dopaje tecnológico", donde se sospecha el uso de motores ocultos en las bicicletas. Este tipo de fraude no es nuevo, pero ha ganado notoriedad tras las recientes acusaciones contra Lance Armstrong y el descubrimiento de motores en competiciones de menor nivel.
El nombre de Lance Armstrong sigue relacionándose con el dopaje ocho años después de que el estadounidense reconociera haberse dopado para ganar siete veces el Tour. Pero esta semana saltó una nueva bomba. Desde Francia se le acusa de haber cometido “fraude tecnológico”. Así se refleja en el libro “Dopage: Ma guerre contre les tricheurs” (“Dopaje: mi guerra contra los tramposos”), cuyo autor es Jean-Pierre Verdy, jefe de la Agencia Antidopaje Francesa entre 2006 y 2015, quien asegura que Armstrong utilizó algún tipo de motor en su bicicleta. En unas declaraciones a “Le Parisien” lo deja muy claro: “Lance Armstrong es la mayor estafa del mundo del deporte y contó con complicidad a todos los niveles. Recibió un trato especial. Muchos me dijeron que no debía abordar las leyendas, que me iba a encontrar solo. Pero si las leyendas se sustentan en algo... creo que tenía un motor en la bicicleta”.
Acusaciones Contra Lance Armstrong
Tras esta impactante revelación, expertos en ciclismo han analizado las imágenes que podrían corroborar el escándalo. El cronista francés Antoine Vayer recolectó imágenes de archivo de Lance Armstrong durante los distintos Tours y encontró un llamativo gesto que el ex ciclista realizaba antes de aumentar su velocidad considerablemente: tocaba la parte trasera de su asiento. Por ese motivo plantó la duda sobre si el estadounidense utilizó durante años un motor en su bicicleta.
El ex directivo entre 2006 y 2015 aseguró que el estadounidense utilizó una ayuda ilegal para mejorar su rendimiento a nivel mecánico y ganar los siete tours de Francia de forma consecutiva (1999-2005), de los cuales terminó siendo desposeído tras admitir que se había dopado en 2013. “Todavía tengo las imágenes en la cabeza de una etapa de montaña en la que dejó a todo el mundo en el suelo. Al final de la etapa, llamé a todos los especialistas que conozco y no entendían cómo era posible su rendimiento, incluso con EPO (hormona natural proteica que aumenta la cantidad de oxígeno que llega hasta los músculos de los ciclistas). Algo andaba mal y todos los especialistas me decían lo mismo”, aseguró.

Lance Armstrong había ganado siete tours como profesional y era considerado el mejor ciclista de todos los tiempos (Shutterstock)
¿Cómo funciona un motor de bicicleta oculto?
¿Cómo Funcionan los Motores en las Bicicletas?
Lo cierto es que este tipo de fraude tecnológico no es nuevo en el mundo de los pedales. Peso equivalente al de un motor diminuto. Sin embargo, algunos de los corredores logran esconderlos dentro de sus bicicletas. A través de cables es conectado a los piñones de la rueda trasera y una vez activado, mediante un botón oculto, comienza a empujar los pedales.
La fuerza producida no es suficiente como para que el corredor deje de pedalear, sino que es una “ayuda” para evitar tanto desgaste. “No es como ir en una moto. Necesitas trabajar duro para hacerla andar”, explicó Harry Gibbings, jefe de Typhoon, empresa que se dedica a fabricar este tipo de bicicletas, en una entrevista a la BBC en julio de 2016.

En este gráfico el botón de activación está en el manubrio, aunque no necesariamente se ubica allí
Los dispositivos existen desde 1998, y son vendidos en todo el mundo, aunque prohibidos en el ámbito profesional. A través de cables es conectado a los piñones de la rueda trasera y, una vez activado, mediante un botón oculto, comienza a empujar los pedales.
Primer Caso de Dopaje Mecánico
Es el caso del fraude protagonizado por la ciclista belga Femke Van den Driessche en el mundial Sub-23 de ciclocrós el 31 de enero de 2016. Su truco de velocidad lo encontró la Unión Ciclista Internacional (UCI) al levantar el sillín de su Wilier Triestina: cables enmarañados conectados a un motor eléctrico. Se oficializaba el primer caso de dopaje mecánico.

La ciclista belga Femke Van den Driessche
Tecnología Disponible
Un sistema similar al detectado por la UCI en la bici de la ciclista belga, se puede encontrar en el mercado legal. La compañía austriaca Vivax ofrece un motor de menos de 22 centímetros de largo y unos 31 milímetros de diámetro, con 200 vatios de potencia por 2.700 euros.
Este ingeniero construyó su primera bici ‘motorizada’ en 1998 montando él mismo todas las piezas con un presupuesto de 80.000 euros. Este sistema se inspira en la tracción trasera de cualquier otro vehículo, con un factor añadido: es un sistema silencioso.
“Se trata de un dispositivo caro, entre los 10.000 y los 20.000 euros”, dice Varjas, que sitúa en el Principado de Mónaco su punto de ventas habitual. Entre sus compradores destacan figuras de la realeza europea y pilotos de Fórmula 1, entre otros.
Nuevas Estrategias de Lucha Contra el Fraude
Del mismo modo que los métodos de engaño se han ido sofisticando, la UCI ha perfeccionado sus sistemas de detección de elementos extraños en las bicicletas de los equipos. “Llevamos años probando distintos sistemas con el objetivo de aumentar la eficiencia de las pruebas”, afirma a Sinc Louis Chenaille, jefe de prensa de la UCI.
De entre los sistemas descartados, dos destacan por encima del resto: las imágenes térmicas y los rayos X. “La termografía nos pareció la prueba más fiable en un principio, pero no es efectiva cuando la bici está parada”, aclara Chenaille. Además, la UCI sospecha de que los ciclistas podrían cambiar de bici, simulando un pinchazo, cuando fuesen a pasar delante de las cámaras térmicas. “Así evitarían el sistema de detección con una bici normal y la trucada estaría en la cabra del coche de equipo”, señala el experto.
Otro sistema que se utilizó y que fue descartado es el de las imágenes de rayos X, por varios motivos. La solución es un equipo ligero, barato y rápido de tres componentes. El elemento central es un iPad en el que se inserta un chip que actúa como magnetómetro. El aparato se rodea de un protector que incorpora un adaptador. Esta carcasa, a prueba de las inclemencias meteorológicas, genera a su alrededor un campo magnético cuando el adaptador entra en contacto con el magnetómetro.

El Tour de Francia 2016 se desarrolla desde el 2 al 24 de julio.
Por último, se instala una app. “El software utiliza el magnetómetro para detectar las perturbaciones causadas por imanes, motores, baterías o artículos de metal, como los componentes de control remoto”, apunta Chenaille.
Solo durante el año pasado, la UCI realizó más de 2.000 controles en el Giro de Italia, 216 en el Tour de Flandes y 224 en la París-Roubaix, entre otros con este sistema. “Seguiremos examinando bicis en los próximos eventos, especialmente en los Juegos Olímpicos de Río”, concluyen desde el organismo.
En esta nueva edición del Tour de Francia, la UCI deberá estar atenta para que el ciclismo no se convierta en una competición como Superbikes o MotoGP. Ya es un hecho. El uso de motores en las bicicletas en competición es una realidad confirmada.
Si se ha descubierto en el ciclocross, es difícil creer que no hace tiempo que se emplea en carretera, como también es difícil no creer que puede haber llegar al mountain bike. Aunque en nuestro caso, y con el especial diseño que suelen tener los cuadros (especialmente los de doble suspensión) se hace mucho más complicado a nivel técnico poder acoplar un motor del tipo que se cree que están empleando.
Si bien el dopaje físico es igualmente deleznable, éste siempre va asociado a la necesidad constante de emplearse al 100% en los entrenamientos y a mantener el sacrificio que el ciclismo siempre ha representado. Pero las trampas mecánicas son otra liga.
Sobre las consecuencias de ser pillado usando este tipo de dispositivos, en el caso de Femke Van den Driessche, se enfrenta a una sanción de como mínimo 6 meses, y una multa de hasta 180.000€ si es encontrada culpable.
Una de las bicicletas intervenidas(AP).- Luego de recibir información de la agencia francesa antidopaje el domingo, la policía local arrestó al ciclista, cuya identidad no ha sido revelada, al final de la carrera en el suroeste de Francia, Saint-Michel de Double (carrera de tercera categoría). Los medios locales reportaron que el hombre de 43 años, cuyas impresionantes habilidades durante el ascenso en una competencia previa generaron dudas, admitió haber hecho trampa.
“Desafortunadamente, el resultado de esta operación confirma lo que temíamos sobre un posible uso de este tipo de fraude en el mundo amateur”, lamentó el presidente del ciclismo francés, Michel Callot, en un comunicado.