Tour de Sicilia: Historia y Legado del Ciclismo Siciliano

El ciclismo en Sicilia tiene una rica historia, marcada por paisajes desafiantes y ciclistas apasionados. Desde las primeras etapas del Giro de Italia celebradas en la isla hasta el surgimiento de campeones modernos, Sicilia ha dejado una huella imborrable en el mundo del ciclismo. Este artículo explora la historia del Tour de Sicilia y el impacto de figuras icónicas como Vincenzo Nibali.

Los Inicios del Giro en Sicilia

En mayo de 1949, Sicilia acogió la salida y las primeras dos etapas de la más prestigiosa competición del ciclismo nacional, el Giro de Italia. La competición se desarrolló en un contexto histórico único: el progresivo acercamiento del Giro al sur de Italia, en la tierra del bandido Giuliano, para subrayar la renovada unidad nacional teniendo como telón de fondo la reconstrucción posbélica de una Italia empobrecida y destrozada por la guerra.

Dos semanas después de la tragedia del Gran Torino, desaparecido para siempre entre las nieblas de Superga, el 18 de mayo desembarcan en Palermo 102 ciclistas, y entre ellos, Dino Buzzati, corresponsal del Corriere della Sera. Dino Buzzati (Belluno, 1906-Milano, 1972) fue uno de los más originales autores italianos del siglo XX, empezó a trabajar para el Corriere della Sera, donde fue cronista, redactor y corresponsal.

Dino Buzzati, periodista y escritor italiano.

El Giro de Italia de 1949

El Giro de Italia de ese año (1949) lo había ganado casi de la misma forma que lo haría posteriormente en el Tour, demostrando que no tenía rivales y que era el verdadero patrón del ciclismo. El Giro presentaba como novedad la salida que se hacía desde Sicilia, pero con los mismos favoritos que en los últimos años.

Otra de las páginas de gloria la iba a firmar en la etapa Cuneo-Pinerolo con los puertos de La Madeleine, Izoard, Vars, Montegenevre y Sestriere, etapa propia del Tour con incursión en carreteras francesas y, tal vez, como preludio de la otra página brillante que firmaría días más tarde en la ronda gala. Era la decimoséptima etapa y estaba situado en la segunda plaza de la general a solo 43” del líder Leoni.

Se lanzó hacia adelante en el primer puerto momento en el que atrapó y superó a Volpi que iba escapado y se lanzó hacia una aventura maravillosa en solitario que llevaba consigo el paso en solitario por los otros puertos de la jornada ante el entusiasmo y locura de los tifossi que se agolpaban en las cunetas de la carretera. Quedaban solo dos jornadas para el final, una de ellas contra el reloj, y conquistó su tercer Giro con unas diferencias abismales sobre sus perseguidores: Bartali fue segundo en la general a 23:47 y Cottur hizo tercero a 38:27.

Vincenzo Nibali: El Tiburón del Estrecho

Vincenzo Nibali, nacido en Messina, ha dejado una marca imborrable en la historia del ciclismo. Su victoria en el Tour de Francia lo catapultó a la élite de los ciclistas, uniéndose a nombres legendarios como Anquetil, Merckx, Gimondi, Hinault y Contador como ganador de las tres grandes vueltas. Este título fue ganado a pulso por un deportista que despertó la ilusión de los italianos, quienes en tiempos de crisis y escándalos políticos y sociales vieron en él a un chico ejemplar, una persona tranquila, sencilla, que no encaja con la imagen típica de las megaestrellas del deporte.

Vincenzo Nibali durante el Tour de Francia 2015.

El Momento de Nibali

El Mundial de fútbol ha llevado decepción a Italia, Ferrari no funciona y Valentino Rossi ya no brilla encima de la moto. Es el momento del ciclismo, de Nibali, un ciclista siciliano que aporta otro. De momento, en su tierra, Sicilia, a la que no renuncia y siempre tiene presente, sus paisanos lo adoran. En Mesina es un ídolo. Algunos restaurantes han añadido el nombre Nibali al 'arancino', un guiso de arroz frito con carne de tono rojizo.

Los títulos en la Vuelta (2010), Giro (2013) y Tour (2014) no es sino el resultado de una línea ascendente en su carrera. Nibali no es Pantani, que fue su ídolo. El 'Pirata' vivió una época difícil en lo personal y en lo deportivo y se hundió tras ganar el Tour de 1998. El 'Tiburón' es diferente. No se le conoce escándalo alguno ni sospecha fundada relacionada con el dopaje y no rehuye las preguntas al respecto.

Séptimo Italiano en Ganar el Tour

La historia de Nibali es la de aquellos italianos emigrantes que se fueron del país para buscar por el mundo una vida mejor. A los 17 años dejó Sicilia para ser ciclista y se ubicó con una familia en Mastromarco (Toscana). Una revolución en su vida que le enseñó a asumir responsabilidades. Convertido en el séptimo italiano en ganar el Tour, tendrá que poner a prueba su humildad y carácter tranquilo cuando regrese a Italia.

La bicicleta siempre fue su pasión, aunque su primera vocación fue el atletismo. La primera bici la tuvo con 8 años. Se la fabricó su padre con retales, pero hasta los 14 no compitió, y quedó segundo por un despiste. No vio la línea de meta tras una curva. Una referencia que indirectamente se la debe a su madre, Giovanna, que regaló a su marido, Salvatore, una bicicleta "porque estaba muy gordo y debía hace ejercicio".

Su habilidad para el descenso pronto la demostró. En su casa la bicicleta también fue una herramienta importante para hacer pasar a Vincenzo por el aro de la buena educación. Su padre le rompió la bici por pelearse con un compañero del colegio. Era tan inquieto y habilidoso sobre la bici que un amigo de su padre le apodó 'La pulga de los Pirineos'. Luego pasó de ser un 'insecto' a un 'tiburón', por su hambre voraz en competición.

Vida Personal y Legado

Hace dos años, en la contrarreloj del Tour, en Besançon, la que ganó Wiggins, el italiano aún estaba durmiendo una hora antes de tomar la salida. Reside en Lugano (Suiza), cerca de Alberto Contador. Aunque el ciclismo es parte fundamental en su vida, su hija de cinco meses, Emma Vittoria y su mujer Rachele son su referencias nada más pasar por la línea de meta.

7ª etapa de La Vuelta a España 2013 Entrevista con Vincenzo Nibali en el control de firmas

El ganador del Tour tiene dos hermanos: Carmen, que nada tiene que ver con el ciclismo, y Antonio, ciclista que milita en un equipo continental. Antonio le apoda 'Pollo' a su hermano, y Vincenzo le llama 'Ballenato' a su 'fratello', también entrado en kilos cuando no frecuentaba la bicicleta.

Sicilia: Tierra de Contrastes y Ciclismo

Bienvenidos a Sicilia, la isla de los contrastes, de piedras antiquísimas y hasta placas en las calles de Palermo que recuerdan los crímenes fascistas cometidos en los años negros de Italia. Es el territorio de Vincenzo Nibali, aunque él es más del noroeste, del otro extremo, de Messina, por donde el Giro se dirigirá a la punta de la bota del continente, pero eso será otra historia para contar el próximo martes.

Los sicilianos, al menos los tratados estos días, son personas amables, que siempre tienen una sonrisa cuando atienden al extranjero y seguramente hasta disponen de playas magníficas, aunque haya sido imposible verlas y sobre todo catarlas. Pero sus carreteras, ¡madre mía sus carreteras! No hay país de mayores diferencias entre norte y sur como Italia y si encima, aunque sea por obra y gracia de un estrecho, hay un tramo de mar que los separa del continente, ¡ah! entonces la situación se agrava.

Carretera típica en Sicilia.

Retos y Anécdotas en las Carreteras Sicilianas

Pueden cortar, como ha sucedido esta mañana, la carretera principal que une Parlermo con Agrigento, y no precisamente por el paso de los ciclistas. Entonces todos por las calles del pueblo donde no caben dos coches que van en sentido contrario, cuando un vehículo aparca, porque aparca, todos se detienen, no queda otro remedio. Pero, a la vez, vigila con que no salga un coche de una calle adyacente.

Es la ley del más fuerte, del más valiente, del más atrevido, el primero que mete el morro pasa. Si vas precavido entonces te comes, de aperitivo a postre, el terrible embotellamiento. Recuerdo una vez, por allá 1993, en el segundo Giro ganado por Induráin, que cortaron la autopista cerca de Reggio di Calabria. Todos obligados a tomar una salida, que pasaba por un pequeño pueblo de calles estrechas. Los vecinos colocaron sillas en la puerta para ver y aplaudir el paso de los coches frente a sus casas.

Este domingo la historia se ha repetido. Hay cosas que en Italia nunca cambian por mucho que pasen los años, como decorar en rosa pueblos y ciudades por donde transita el Giro, su carrera, más amada que el Tour, porque para un ciclista local no hay mayor honor que coronarse de rosa ante el Duomo de Milán.

El Volcán Etna y Corleone

Sicilia es la tierra de Nibali, del volcán Etna, que sigue en erupción (en abril, la última vez) y adonde llega el Giro este lunes para confirmar que la montaña es la bienaventuranza de la carrera. Pero es también la de los valles marrones, sin muchos árboles, donde los campesinos se ponen de acuerdo para quemar matojos los domingo por la mañana. Las colinas parece que saluden a los automovilistas enviando señales de humo.

Desde Palermo a Agrigento se pasa cerca del pueblo de Corleone. Hay muchos vecinos a los que les desagradan los turistas que llegan con ánimo cinéfilo. Pero en Corleone no hay nada que ver, ni padrinos a los que saludar. Nada de nada. O sea, mejor ahorrarse la visita y si se coincide con el Giro mejor apostarse a la carretera y saludar a los ciclistas; con la mascarilla puesta, por supuesto.

Anécdota de 1993 en Palermo

En 1993 un ferri llevó a la caravana del Giro desde Palermo hasta Nápoles. Todos viajaron en barco, excepto los ciclistas que lo hicieron en avión. Y allí fue, en Palermo, al ir a repostar, antes de cruzar el mar, donde viví una anécdota que conté hace unos años en mi libro 'Cuentos del Tour'. Al lado de mi coche se encontraba un Mercedes, de aquellos tan grandes que circulaban en los 80 y los 90.

Mientras un hombre llenaba el depósito, otro se dirigió hacia el interior de la gasolinera acompañado a poca distancia de lo que, sin duda, era un guardaespaldas. Era obligado entrar también porque en esos tiempos había que pagar en metálico. La escena que vi jamás se me olvidará. El hombre principal que vestía un impecable traje negro ofrecía su mano al dueño o empleado de la gasolinera que le besaba el anillo.

Estas escenas apenas suceden en una Sicilia que ahora mira al turismo, que presume, y con acierto, de su gastronomía, que muestra sus monumentos milenarios y que desde el sábado acoge a los ciclistas del Giro.

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