Simone Biles: La abanderada de la salud mental en el deporte

"No soy el próximo Usain Bolt o Michael Phelps, soy la primera Simone Biles", esta es la frase que define a la atleta de los Juegos Olímpicos de París 2024.

La gimnasta artística estadounidense muestra con firmeza y determinación la lucha que ha ocurrido en su mente y que ha resultado en una de sus victorias más difíciles.

Simone Biles durante su participación en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

¿Qué son los “Twisties” en gimnasia artística?

Laurie Hernández, excompañera de Simone Biles, explicaba en una entrevista oficial en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020: “De pronto pierdes el ritmo, y sientes como tu cerebro tartamudea durante medio segundo. Ese pequeñísimo tiempo es suficiente para desbaratar todo el ejercicio”.

Según sus propias palabras, en esos momentos “no tienes ningún control sobre tu cuerpo ni de lo que hace. Además, cuanto más trates de mentalizarte, peor será”.

Hernández se refería a los “twisties”, que no ocurren únicamente en la gimnasia artística, si no que se dan en cualquier otra disciplina deportiva, e incluso en situaciones cotidianas.

Un twistie podría compararse con el hecho de quedarse en blanco al tratar de dar una charla ante público. En esos casos, la presión psicológica puede sobreestimular la producción de corticosterona, una hormona que afecta a regiones cerebrales como el hipocampo, la amígdala o el lóbulo frontal.

Durante el momento que dura la tensión, la capacidad de retener nueva información, de recordar, o de controlar las emociones disminuye considerablemente, dando lugar a una situación muy desagradable para la persona que la sufre.

En los campeonatos, especialmente en los que son tan exigentes como los Olímpicos, los atletas sostienen en el tiempo dicha situación de estrés y, por ello, la mente les puede jugar una mala pasada.

En estos casos, la presión por ser los mejores y tener, en muchas ocasiones, un único intento, les puede hacer fallar un ejercicio que han repetido miles de veces. Este pequeño fallo puede hacer mella en la confianza del atleta y llegar a hacerle dudar de su valía, lo que aumenta la tensión y puede desembocar en los temidos twisties.

El episodio de Tokio 2020

Durante el transcurso de los JJOO de Tokio 2020, Simone Biles anunciaba su retirada de la competición por problemas de salud mental a falta de una final por equipos y cuatro finales individuales.

Esta decisión recibió críticas muy duras, especialmente en las redes sociales, donde miles de autoproclamados expertos menospreciaron la valía de la gimnasta por no poder sobreponerse a la situación.

Simone, firme, priorizó la salud mental por delante de su vida deportiva, una acción que, dejando al lado aquellas críticas, fue aplaudida por millones de deportistas y fans de todo el mundo.

De haber seguido compitiendo en Tokio 2020 sin la fortaleza mental de saber que un ejercicio va a salir bien, las probabilidades de lesión aumentan radicalmente.

Simone Biles durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

“A mí también me ha pasado”

Los twisties son habituales durante los entrenamientos, y en esos momentos incluso son bienvenidos, ya que pueden ayudar a detectar problemas en los ejercicios en un entorno seguro. Pero cuando ocurren en una competición, puede llegar a ser muy peligrosos.

Buen ejemplo de ello es el de la exgimnasta Jacoby Miles que, cuando tenía 15 años, sufrió un episodio de twisties especialmente malo.

La falta de experiencia y la insistencia de los entrenadores le empujaron a seguir adelante, pero durante un ejercicio, la atleta perdió la orientación en el aire y aterrizó con el cuello, rompiéndoselo.

Desde entonces, la atleta sufre una parálisis de las extremidades y puede que jamás vuelva a caminar. Otro caso muy conocido es el de Christina Myers, una exgimnasta y actual entrenadora que tuvo que dejar la competición por culpa de los twisties.

Según comentaba en una entrevista para la BBC, en su caso, los entrenadores intentaron forzar la situación para que siguiese adelante y, desde entonces, no pudo realizar ningún ejercicio que incluyese una voltereta hacia atrás durante dos años.

Cómo librarse de los twisties

Según comenta Simone, poder tomarse un descanso de la competición, quedar con amigas y, en resumidas cuentas, no forzar el cuerpo durante un tiempo le ha servido para aclarar la mente.

Y por ello ha podido volver a los Juegos Olímpicos más fuerte que nunca, habiendo creado, incluso, algunos movimientos que llevan su nombre.

Según la exatleta y analista deportiva JayNay Honest, una vez desarrollas el físico y las habilidades para realizar los ejercicios, durante una competición el 10% de tu potencial viene de los músculos y el 90% la mente. Por ello, en la actualidad, el papel de los psicólogos deportivos es vital en la carrera de cualquier atleta.

Y gracias a ellos y a haber sabido cuándo parar, Biles ha vuelto a la competición y sigue cosechando victorias en la competición más dura del mundo a nivel físico y mental.

Salud mental y deporte de élite. El caso de Simone Biles

El regreso triunfal y el futuro

La multimedallista olímpica regresó a la competición dos años después, en el Mundial de Gimnasia Artística de 2023 celebrado en Amberes, Bélgica.

En París 2024, Simone Biles, además de ser la clara favorita en varias disciplinas de gimnasia artística, también es la abanderada de la salud mental.

Su historia, inspiradora para muchos otros deportistas, muestra que para ser la mejor, también has de saber cuándo parar.

Sus palabras son un canto a la libertad: hablan de ansiedad, miedos y vértigos. Nos dicen que Biles se siente presa de su realidad.

“La valentía de Simone Biles demuestra, una vez más, porqué es un modelo para todos los gimnastas -decía USA Gymnastics-. Tras una evaluación médica más profunda, ha renunciado a la final individual del concurso completo.

-Si hablamos de Simone Biles hablamos de una persona, no de un ídolo. Hasta ahora hemos visto su parte máquina. Es cierto que la gimnasia la había rescatado de una infancia complicada.

-En Psicología hay una máxima: ‘El único que puede hablar de uno mismo es uno mismo’. Los demás podemos hacer interpretaciones, percepciones. Según mi percepción, sospecho que su ataque de ansiedad vino predeterminado.

-La clave está en la frase ‘ya no confío en mí’. La confianza en la ejecución del ejercicio es esencial en la gimnasia artística. La confianza desemboca en la eficiencia. La autoconfianza había elevado a Biles a cotas insospechadas.

-Y a partir de ahí, la hemos deshumanizado. Le enviamos tuits y mensajes. Le pedimos cuatro, cinco y seis oros. Como respuesta, nos pide que la escuchemos. Ya no quiere ser quien le exigimos que sea.

Biles no defenderá hoy su título olímpico del concurso completo. Ella es la favorita. Porque no hay rival que esté a su altura, a no ser que Simone Biles (Ohio, 1997) falle.

Porque sube casi medio metro más que sus competidoras en los mortales. Porque sus piruetas desafían mucho más que la ley de la gravedad. Porque su técnica es exquisita.

Porque su coreografía transmite complicidad, y sus cuatro diagonales, a cada cual más complicada, provocan en los espectadores algo similar a un chute de energía inexplicable. Porque disfruta cuando baila, salta y vuela.

Porque, como la gran campeona que es, con 19 medallas de oro -de las 25 que ha ganado- ha cambiado y mejorado la gimnasia para siempre.

«De niña, mi madre nos llevaba a su despacho para escribir en un papel nuestros objetivos a corto y largo plazo. Es una práctica que mantengo, pues esa lista me recuerda por qué hago las cosas», dice esta fuerza de la naturaleza de 142 cm de altura y 47 kilos de peso.

Es pequeña, potente y tremendamente ágil. Mide cada paso, cuida sus gestos, igual que sus palabras, en especial cuando habla de los asuntos que importan, como los abusos del médico de la federación, Larry Nassar, de los que ella es una superviviente, o la necesidad de apoyar a los niños de acogida con la organización Friends of the Children, o que romperse es humano y reconocerlo te hace más fuerte.

Igual que le sucedió a ella cuando la vida le paró en seco en mitad de los Juegos Olímpicos de Tokio y encontró la entereza para exclamar al mundo que su estado mental no era el adecuado y que se retiraba.

Su mensaje fue claro: «Está bien ser vulnerable. No pasa nada por sentirse emocionalmente agotada. Por frenar, ponerse en primer lugar y buscar ayuda si te cuesta salir adelante».

Simone es la mejor gimnasta de la historia y una adversaria feroz, pero también necesita tiempo personal. Quiere planificar la boda con su novio, Jonathan Owens -defensa del equipo de fútbol americano Houston Texans-, disfrutar de su reciente independencia, de su nueva casa y de ser mejor hija, amiga y hermana. Mientras, espera con impaciencia las cenas de los domingos con su familia, continúa anotando esos objetivos, sueños y aspiraciones. Su lista es interminable.

Simone Biles en una entrevista.

Reflexiones de Simone Biles

  • Sobre la salud mental: "Por fin se ha colado en las charlas diarias. Ahora que está bajo los focos, hay que aprovechar para normalizarlo entre la sociedad y obtener más recursos con los que mejorar su tratamiento y su prevención. Mañana puedes ser tú. O un amigo. O un familiar. Puede sufrirlo cualquiera. Hoy estamos sometidos a tal nivel de exigencia que es primordial proteger tu salud mental, no importa en qué escenario estés o cuántas medallas ganes."
  • Sobre la vulnerabilidad: "Más bien ser honesto y decir: «¿Sabes qué? No me siento bien». Lo que hacemos los gimnastas no es fácil... De lo contrario, cualquiera lo haría. No somos sólo atletas, también somos humanos, con emociones con las que tenemos que lidiar a puertas cerradas. Durante años, únicamente me han felicitado por ganar, ahora lo hacen por ser humana y vulnerable. Por ser Simone. Sin más."
  • Sobre la terapia: "Resilencia, a tener más coraje, a decir no, a examinarme y reflexionar y a alzar la voz por mí misma."
  • Sobre la adversidad: "Dentro del deporte, y fuera de él, siempre pensando en lo positivo. Desde que era una niña, he visto el vaso medio lleno. Y eso es lo que me ha hecho seguir adelante, incluso en los días realmente duros."
  • Sobre los abusos: "A medida que leía más sobre los abusos que habían sufrido otras gimnastas, me di cuenta de que sus historias coincidían con la mía. No es fácil rememorar esas experiencias, no obstante, tenía que alzar la voz y juntarme con ellas. Porque somos unas supervivientes. No podemos callarnos ante las agresiones, tenemos que permanecer unidas. El sistema no debe normalizar estas situaciones mirando para otro lado."
  • Sobre la adopción: "Mi camino hacia el éxito comenzó el día en que mi abuelo, Ron, y su mujer, Nellie, nos adoptaron oficialmente a mi hermana Adria y a mí. Papá, mamá, gracias por ser valientes y dar ese salto de fe con nosotras."

Biles llegó a la capital argentina este lunes para participar en actividades vinculadas a la designación de Buenos Aires como Capital Mundial del Deporte 2027.

En el imaginario colectivo, los Juegos Olímpicos simbolizan la cima de la perfección, el esfuerzo y el éxito.

Pero, paradójicamente, la más perfecta de todas las gimnastas exhibe su vulnerabilidad y, con el paso que ha dado, Biles visibiliza un tabú del deporte profesional: los trastornos que puede ocasionar el éxito, el esfuerzo tan enorme que se les exige, la entrega y dedicación casi ilimitadas. Y, en su caso, sin olvidarnos de su durísima infancia marcada por abusos.

A Biles se le ha pedido tantas veces la perfección que el precio que ha pagado por alcanzarla y mantenerla ha sido su estabilidad emocional. Las aptitudes físicas no pueden desarrollarse a costa del equilibrio mental.

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