Kiryu Kazuma: El Dragón de Dojima en Yakuza Kiwami

En los últimos días, gracias al lanzamiento de Yakuza Kiwami 3, ha vuelto a entrar el gusanillo de la saga Like A Dragon. Es una de las favoritas de muchos, especialmente gracias a su protagonista principal, Kiryu Kazuma.

Kiryu Kazuma es un personaje que ha capturado la atención de muchos jugadores a lo largo de los años. Su viaje desde Yakuza Zero hasta Yakuza 6: The Song of Life es una cosa extraordinaria. Sé que continúa más allá, con las entregas ya bajo el título Like A Dragon equivalente al Ryu Ga Gotoku original, pero aún no he podido vivirlas.

Kiryu es carismático y poderoso, y durante la mayor parte del tiempo cuenta con el favor de las personas adecuadas; a Nishikiyama es mejor que le descubráis vosotros. Los temas centrales son la venganza, el destino, el honor y la familia, y en medio de las frenéticas escenas de acción, el suspense y los giros de la trama, es muy fácil olvidarse de que tanto el personaje que controlamos como la mayoría de sus acompañantes en la aventura son, al fin y al cabo, miembros de una mafia.

Los respetados líderes, los inseparables compañeros y los temidos villanos son personas que actúan al margen de la ley, y tienen -directa o indirectamente- las manos manchadas de sangre y el peso de unos cuantos negocios sucios sobre las espaldas. Y aunque su moralidad se mueve en una escala de grises que roza las sombras más oscuras, el juego se esfuerza en justificar sus acciones y mostrarnos al personaje principal como un ser noble, de principios firmes y propósitos honorables.

Kiryu es también un hombre de familia. Huérfano desde pequeño, su crianza en un orfanato define cómo ve la vida y así se la transmite a la siguiente generación. Su relación con Haruka, su hija adoptiva, es esencial. De hecho, si miramos a los dos juegos que se adaptan aquí (Zero y Kiwami), era cien por cien necesario clavar sus relaciones con Haruka, Kazama, Majima y Nishiki.

Kiryu es alguien firme, con ideas claras. No diré que alguien necesariamente bueno, pero sí alguien con bondad suficiente para caminar lo más recto posible en un mundo diseñado en zig zag. Donde todos caen en convertirse en sus peores versiones, él logra seguir volando como un dragón. Sus principales aliados son aquellos que siguen ese mismo camino, ya sea un perro loco, un tigre enjaulado o un pobre vagabundo afortunado.

Kiryu Kazuma, el Dragón de Dojima

El Sistema de Combate y la Satisfacción del Jugador

Para darnos cuenta de esto basta con fijarnos en el sistema de combate: una especie de beat ‘em up con tintes arcade que, a pesar de ser bastante complejo, funciona bien en todas las dificultades precisamente porque su magia no está tanto en la habilidad que nos exige como en el hecho de que es extremadamente satisfactorio de jugar.

Es difícil no sentirnos bien cuando utilizamos nuestros nuevos movimientos para zurrar al tío engreído que acaba de increparnos, y al margen de cuál sea nuestra valoración ética sobre semejante acción en la vida real, nos encontramos a nosotros mismos riéndonos cuando, al final de un combo, Kiryu deja al enemigo de turno inconsciente en el suelo tras atizarle en la cabeza con una bicicleta.

La lógica interna del juego y del contexto en el que nos movemos se rige por unas normas radicalmente distintas a las de nuestro día a día, y aun así es insultantemente sencillo hacer ese cambio de tono, aceptar la dinámica, y tomarnos la justicia por nuestra mano.

Aún cuando el juego se esfuerza en darles nombres propios incluso a los enemigos más débiles que nos encontramos, eso no hace que aumente nuestra empatía hacia ellos: al fin y al cabo, ellos nos han amenazado primero, y en el contexto del juego, nuestra violencia está más que justificada.

Kamurocho: Un Escenario Cómplice

Así que, a lo que íbamos: la clave de Yakuza Kiwami, el motivo por el que nos olvidamos constantemente de que tenemos en nuestras manos las acciones de un criminal, es su ambientación y, en concreto, su tratamiento de la ciudad. La forma en la que el distrito de Kamurocho -reinterpretación ficticia del barrio de Kabukicho en Tokyo- se nos muestra como un escenario cómplice de nuestras acciones, que a veces desprecia a la yakuza pero siempre la consiente.

Un lugar en el que hospitales, discotecas y restaurantes tienen siempre un lado más oscuro, algún negocio ilegal de tapadillo en la trastienda o algún contacto sucio. Los transeúntes hacen corro y aplauden mientras apalizas a los malos, y los que no, siguen caminando a través de la conmoción como si nada sucediese. La policía y los periodistas están corruptos y, muchas veces, de tu lado.

La ciudad nos susurra al oído de forma explícita, pero también inesperada, se cuela por nuestros rincones esperando a que bajemos la guardia, a que nos dejemos cautivar por un lugar ilógico e hiperbólico: es el elemento que Yakuza utiliza para darle credibilidad, tensión y sentimiento a nuestras acciones.

De hecho, llama la atención el alto nivel de detalles que tiene el entorno urbano. A pesar de las limitaciones evidentes que arrastra del hecho de haber sido concebido originalmente como un juego de PlayStation 2, el escenario cumple su función a la perfección.

Transitar las calles de Kamurocho, compuestas de amplias avenidas peatonales y bocacalles estrechas y zigzagueantes, de trazo nervioso, transmite la sensación de estar caminando por una ciudad realista y detallada, con cada uno de sus elementos individualizados y creados de forma artesana.

Una ciudad bonita en la superficie, llena de colores, de luces y de vida, pero que deja entrever trazas de sordidez y pobreza, con la basura amontonándose en las esquinas, y patrullada por un cuerpo de policía despreocupado e injusto que solo parece ejercer su labor en las situaciones más banales y hace oídos sordos a los horrores que se esconden en sus recovecos.

A veces, nos encontraremos maleantes intentando estafar, robar o amenazar a ciudadanos inocentes y nosotros, buenos y justos, podremos intervenir para resolver las situaciones, darles su merecido, y que todo acabe con un final feliz.

Parece lógico, por tanto, que nuestra figura exista aquí, que la sociedad y las calles de Tokyo nos necesiten; no se nos pasa por la cabeza que quizás ese trabajo no debería ser nuestro, y que no tenemos derecho a ejercerlo.

Minijuegos y Costumbrismo Japonés

La multitud de minijuegos y la relativa libertad de exploración de la ciudad que se nos da en algunas ocasiones, para hacer misiones secundarias, ayudar a los viandantes en sus problemas cotidianos o tomar unas copas con alguna pretendienta le sientan muy bien al juego, hacen las luchas de poder que se nos presentan más digeribles, y nos permiten impregnarnos de un costumbrismo japonés muy trabajado.

Uno se esperaría que un juego sobre la mafia japonesa fuese más serio que la muerte, y quizás el no serlo es uno de sus mejores aciertos. En medio la gravedad de la historia y del ceño siempre fruncido de nuestro protagonista, hay momentos cómicos y ridículos que nos hacen pasar, como quien dice, de la risa al llanto en décimas de segundo.

El impacto de las situaciones más crudas queda casi apaciguado por otros momentos tan memorables como mundanos, y al apagar la consola, es más sencillo acordarse de las sesiones de arcade o karaoke que de las peleas encarnizadas a vida o muerte.

Kamurocho, la ciudad que nunca duerme

La Saga Yakuza: Un Recorrido Cronológico

La saga Yakuza es una IP que desde 2005, suma la friolera de ocho juegos de la saga principal, ocho spin-off y cinco relanzamientos. El más reciente, Like a Dragon: Ishin!, un juego que por fin se podrá disfrutar en Occidente, ya que desde que saliera en 2014 en Japón, muchos fans se habían quedado con las ganas de jugarlo.

Según el orden cronológico de la saga principal, la primera entrega sería Yakuza 0, la sexta entrega numerada de la serie Yakuza, se lanzó en Japón en 2015, pero a Europa no llegó hasta 2017. El juego sigue la historia de dos personajes jugables: Kazuma Kiryu, el Dragón de Dojima y Goro Majima, el Perro Loco de Shimano, ambos miembros de la yakuza.

Yakuza Kiwami, que salió a la venta en 2017 o lo que es lo mismo, una adaptación del primer Yakuza, lanzado en 2005, sería el siguiente juego según la línea cronológica. Se centra en la historia de Kiryu, que es encarcelado por un asesinato que no cometió. Cuando sale de la cárcel, descubre que la yakuza ha cambiado mucho y que tiene que lidiar con la traición de su antigua organización mientras intenta limpiar su nombre y proteger a sus seres queridos.

Yakuza Kiwami 2, de 2018, es la secuela directa del juego Yakuza Kiwami y la remasterización del juego original Yakuza 2, lanzado originalmente en 2006 para la consola PlayStation 2. Este se desarrolla también en la ciudad ficticia de Kamurocho en Tokio, Japón, y sigue la historia de Kazuma, que estaba retirado, pero una serie de acontecimientos provocan su regreso.

El Yakuza 3 Remastered, que salió en 2018, es una remasterización, valga la redundancia, del juego original Yakuza 3, lanzado originalmente en 2009 para la consola PlayStation 3. El juego se desarrolla en Okinawa y sigue la historia de Kiryu, retirado de la yakuza, que deja atrás la ciudad y en el nuevo emplazamiento dirige un orfanato para niños, junto con la pequeña Haruka Sawamura, su hija adoptiva.

Yakuza 4 Remastered, de 2019, es una remasterización, como ya viene siendo normal en la franquicia, del original Yakuza 4, lanzado originalmente en 2010 para la consola PlayStation 3. Cada personaje tiene su propio capítulo, donde se exploran sus motivaciones y se lleva a cabo una historia específica que se entrelaza con la historia principal.

Yakuza 5 Remastered vio la luz en 2020 y, para sorpresa de nadie, es la remasterización de Yakuza 5, lanzado originalmente en 2012 para la consola PlayStation 3. El título sigue la historia de cinco personajes jugables, cada uno con su historia y un interés que se cruzará con el del resto.

Yakuza 6: The Song of Life que salió en 2018 y de momento no tiene remaster, es el último juego en presentar a Kazuma Kiryu como el personaje principal, y concluye su historia después de aparecer en seis juegos de la serie.

Yakuza: Like a Dragon, de 2020, es el octavo juego principal en la serie Yakuza y presenta una nueva historia y protagonista, que ya era hora. Cuando este es liberado, descubre que su clan le ha dado la espalda, al igual que su familia, y que el mundo que conocía ha cambiado drásticamente.

En cuanto a la cronología añadiendo los spin-off, estos se introducen entre los títulos ya mencionados, aunque jugarse la saga completa junto a estos añadidos puede resultar complicado, ya que algunos títulos o no han salido a Occidente o se encuentran para plataformas distintas.

El primero de todos sería Ryu Ga Gotoku Kenzan!, ambientado en el periodo Edo del siglo XVII. Después iría Ryu Ga Gotoku Ishin!, que avanza hasta el siglo XIX, aunque el lanzamiento de Like a Dragon: Ishin!, su versión remasterizada ha puesto esta tarea más fácil actualizando este título para PS5, Xbox Series X/S, PS4, Xbox One y PC.

Después irían ya Yakuza 0, Yakuza Kiwami, Yakuza Kiwami 2, Yakuza 3 Remastered, Yakuza 4 Remastered, Yakuza Dead Souls (que presenta una historia alternativa en la que una epidemia zombi ha estallado en Kamurocho), Yakuza 5 Remastered, Yakuza 6: The Song of Life y Yakuza: Like a Dragon.

Cronología de la saga Yakuza

El Legado de Kiryu Kazuma

La clave del éxito de esta franquicia está en su narrativa, llena de giros, que sigue la vida de Kiryu, en sus alegrías y sus penas. También funciona como un buen retrato costumbrista de Japón, tanto del Japón de los 80 y 90, como del de la época feudal, prestando atención a detalles como las comidas tradicionales de cada momento histórico. Su jugabilidad es un plus, combinando exploración y combates, además de contar siempre con un buen puñado de minijuegos.

Kazuma Kiryu pensó que sus días en el Clan Tojo habían quedado atrás. Él y su joven pupilo, Haruka Sawamura, han construido una vida pacífica desde las cenizas del conflicto. Todo lo que se necesitó fue un solo disparo para romper esa paz. Yukio Terada, el quinto presidente del Clan Tojo, ha sido asesinado.

Yakuza 2, rehecho completamente con el motor Dragon Engine, el mismo que se ha utilizado en el desarrollo de Yakuza 6: The Song of Life. Experimenta magníficos gráficos además de transiciones perfectas entre las batallas o a la hora de entrar en los edificios.

Kiryu no ha dejado que su tiempo fuera de primera línea del frente apague sus habilidades en combate o para el tiempo de ocio. Desvela la verdad de Goro Majima.

Hemos revisado pormenorizadamente el guion de Yakuza Kiwami 2; se han hecho esfuerzos para asegurarse que sea la más fiel representación del juego original japonés.

Yakuza Kiwami nos sitúa entre 1995 y 2005, en una época de verdadera bonanza económica para Japón, en medio de un boom inmobiliario en el que la yakuza, el crimen organizado japonés, está metido de lleno. Kiryu ya no es un recién llegado a este submundo criminal, y está a punto de emanciparse de la familia Dojima, una de las filiales del poderoso Clan Toho, una de las dos grandes organizaciones Yakuza del país, siempre rivalizando con la Alianza Omi.

Y junto cuando estaba a punto de comenzar este nuevo capítulo de su vida, una situación totalmente impredecible le hace declararse culpable del asesinato de su oyabun y pasar diez años en la cárcel, expulsado de la familia y perdiendo el contacto con sus seres queridos. En ese contexto acaba quedando al cargo de Haruka, una niña que parece ser la clave para conseguir una propiedad valorada en diez mil millones de yenes, un solar vacío por el que pujan todos los yakuza de Tokio.

Kiryu se embarcará en una trama de misterio y violencia protegiendo a Haruka y desvelando los engranajes que entretejen esta historia desde antes de que fuera expulsado de la familia. Sin entrar en detalles, Yakuza Kiwami mejoró aquella premisa del original de 2005 y le dotó de algunas mejoras visuales y de calidad de vida, como el guardado desde el menú, así como el aclamado modo "Majima Everywhere", que te hacía enfrentarte al Perro Loco de Shimano de forma aleatoria mientras explorabas las calles de Kamurocho.

Minijuegos, personajes y situaciones tanto emotivas y dramáticas, como surrealistas y cómicas. Yakuza Kiwami destila personalidad, incluso diez años después de su estreno original.

Yakuza Kiwami es una continuación directa de los acontecimientos de Yakuza Kiwami, y tienen lugar en 2006. Kiryu comienza fuera de la yakuza buscando ser una figura paternal y protectora para Haruka, hasta que la sombra de una guerra entre el Clan Tojo y la Alianza Omi le lleva a aceptar, por honor, buscar la paz entre ambas organizaciones. En esta difícil situación encuentra a uno de sus adversarios más importantes dentro de la franquicia: Ryuji Goda, el Dragón de Kansai.

Ryuji quiere forjar su leyenda a fuego y sangre, y esto provocará el enfrentamiento entre los Dragones del Este y el Oeste. Ni que decir tiene que Yakuza Kiwami 2, incluso sin el abanico de estilos de combate de su predecesor, ofrece una experiencia de acción más trabajada que su predecesor, Además de subir el nivel de la narrativa. Y por supuesto, con todos los extras, contenido secundario y nuevos lugares que visitar palmo a palmo.

Kiryu Kazuma: Un Alma Cansada - Parte I: "El Nacimiento del Dragón" | ANÁLISIS (Yakuza 0)

Kamurocho sigue siendo el patio de juegos favorito de Kazuma Kiryu, una vez más. Sin embargo, en esta ocasión los horizontes se amplían, y es que esta guerra de mafias lleva al carismático Dragón de Dojima al territorio enemigo, Sotenbori, hogar de la Alianza Omi. Donde en Yakuza Kiwami teníamos un mapa que explorar al máximo, ahora tenemos 2, cada uno con sus particularidades y sus cosas que hacer.

Los locales y edificios que pueblan el mapa son de nuevo parte clave de la experiencia. Tiendas de comida, equipamiento y medicina, la casa de empeños, y lo más importante: bares, restaurantes y lugares de entretenimiento. Comer y beber no sólo sirven para recuperar vida y adrenalina, sino también para ganar experiencia en los distintos ámbitos.

En cuanto a los lugares de entretenimiento, encontramos clásicos que repiten, como las arcade (se puede jugar a Virtua Fighter para 2 jugadores), el mahjong y el shōgi, pero también novedades como el minijuego de hacer pis en un urinario (sí, has leído bien).

Hay dos minijuegos que cobran un papel muy relevante en Yakuza Kiwami 2. El primero de ellos consiste en llevar un negocio de hosts, en el que contratamos a chicas que acompañan y entretienen a los hombres que acuden al local a beber y pasar el rato. Es un minijuego repleto de detalles: además de gestionar la atención al cliente y ofrecer bonus a las chicas, podemos asociarnos con negocios cercanos para ganar popularidad, contratar a nuevas chicas y competir contra otros negocios para ganar dinero y prestigio.

El otro minijuego tiene un invitado más que ilustre: Goro Majima. El bueno del Perro Loco de Shimano se ha reciclado profesionalmente y ahora es gerente de una empresa constructora. Y el minijuego consiste en ayudarle a que otras empresas rivales no le boicoteen su zona de trabajo, en una especie de tower defense bastante peculiar en el que Majima, Kiryu y el personal que contratemos unen fuerzas para contrarrestar las oleadas de ataques enemigos.

El sistema de progresión de Yakuza Kiwami 2 varía con respecto al del primer título. En aquel entonces, teníamos una única barra de puntos de experiencia que invertir en distintos tableros de habilidades. En esta ocasión, en vez de una barra, contamos con cinco tipos de puntos de experiencia distintos (sí, es algo caótico), y cada misión, logro o combate nos da diversas cantidades de ellos, para invertirlos en las distintas mejoras para el personaje.

En cuanto al combate, tenemos malas noticias para los amantes de los estilos de combate del primer Kiwami: aquí, esas variantes tácticas desaparecen por completo. La forma de luchar de Kiryu ya es una y solo una, sin contar, claro está, con las pequeñas variantes que ofrecen las diversas armas que nos podemos equipar. Ese recorte al dinamismo de las luchas nos ofrece, en contraposición, una mecánica nueva que aparece en los combates más importantes de la historia principal: el Siente la Adrenalina.

Kamurocho ya no es el único lugar importante de la vida de Kazuma Kiryu. Por lo demás, el salto de un juego al otro se hace notar. La interfaz es más atractiva, los escenarios y calles cuentan con mejor definición y detalle, el mapa de ambos barrios es más legible de lo que era en Kiwami (y en 0, donde también aparecía Sotenbori) y el rendimiento y la localización está al mismo nivel que en el primer título.

Contamos, además, con el añadido (muy breve, eso sí) de unos capítulos adicionales que enlazan la historia de Yakuza 0 con la de este título, desde la perspectiva de Goro Majima. Éste no está tan presente en este juego como en el anterior, así que ahí aparece otro punto subjetivo: si te encanta el personaje, le echarás de menos muy a menudo.

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