En la historia del desarrollo tecnológico abundan los ejemplos de ideas que surgieron en una época y que por diferentes motivos no triunfaron, pero que se desentierran un siglo después consiguiendo el éxito comercial. Este sería el caso del patinete, una opción de movilidad alternativa en las urbes que cada día cuenta con un mayor número de adeptos y que, debido a su incremento, está obligando a muchas ciudades a regular su uso.
El patinete eléctrico se ha convertido en una parte esencial de la movilidad urbana moderna, y su popularidad ha crecido exponencialmente en las últimas décadas. Sin embargo, su historia es más larga y fascinante de lo que muchos podrían imaginar. Desde los humildes comienzos del Autoped en 1915 hasta la actualidad, los patinetes eléctricos han experimentado un emocionante viaje de evolución y adaptación.
Este vehículo, símbolo de la modernidad y la sostenibilidad, no es nuevo y hace 100 años ya intentó conquistar los espacios urbanos; pero el invento se adelantó a su tiempo y, tras unos años de auge, empezó a ser sustituido por otros medios y, finalmente, acabó cayendo en el olvido.
LOS PATINETES ELÉCTRICOS (HISTORIA Y EVOLUCIÓN)
Los Inicios: Autoped y el Nacimiento del Patinete Eléctrico
A principios del siglo XX, una época de exploración e innovaciones, comenzaron a añadirse diferentes motores a todo tipo de vehículos; motores eléctricos, de explosión y de vapor se aplicaron a automóviles, camiones, motocicletas, triciclos y, por supuesto a los patines. Hay que recordar que fueron unos años en los que todavía no estaba claro hacia dónde se dirigiría el mercado del transporte y estas tres tecnologías luchaban por hacerse un hueco.
En 1915, el Autoped, el primer patinete eléctrico, llegó a las calles de Nueva York. Aunque este fue un renacimiento de la idea, ya que los patinetes eléctricos habían sido concebidos en el pasado, fue el Autoped el que captó la atención del público y estableció las bases para la movilidad personal eléctrica.
Una de las primeras patentes que se conservan de este dispositivo es la de Arthur Hugo Cecil Gibson, al que se le atribuye la creación de Autoped, aunque Joseph F. Merkel, uno de los diseñadores de motocicletas más conocidos de los Estados Unidos, llevó la máquina a un estado comercial. La idea era fabricar un vehículo de tamaño pequeño, compacto, ligero, fácil de manejar y destinado a una sola persona, preferiblemente en posición de pie, para que pudiera ser empujado por el conductor.
El Autoped contaba con un motor de combustión de cuatro tiempos y 155 cc que estaba colocado cerca de la rueda delantera y además se incluía un faro delantero y trasero y una bocina. Aquel invento se publicitó como un singular medio de transporte para las clases altas, y en 1916 una ilustración en la revista Puck mostraba una imagen que realmente parecía adelantada a su tiempo.
Además, este monopatín representaba todo un avance para la época, ya que el manubrio, donde se encontraban todos los controles de mando, se podía plegar sobre la plataforma, permitiendo que el vehículo ocupase menos espacio.
Este medio de transporte fue utilizado principalmente por los trabajadores del Servicio Postal de los Estados Unidos, por miembros del cuerpo de policía y, también, por los delincuentes, que se desplazaban en él para escapar de las fuerzas del orden cuando eran perseguidos. Pero el Autoped no estaba al alcance de cualquiera, costaba 100 dólares y se publicitaba como un vehículo elegante para los habitantes de las metrópolis y parte del marketing se centró en las mujeres.
Los primeros patinetes encontraron rápidamente un nicho en la sociedad, especialmente entre las mujeres recién independizadas. Fueron vistos como símbolos de libertad y movilidad para las mujeres, quienes adoptaron el vehículo con entusiasmo. Además, el Autoped fue utilizado por carteros y oficiales de policía para facilitar su trabajo en la ciudad.

Autoped de 1916
El Autoped en Europa
El Autoped tuvo muy buena aceptación en Europa, especialmente en Gran Bretaña, donde comenzaron a usarlo celebridades como la actriz Shirley Kellog, que se desplazaba con el patinete por Hyde Park, o Sir Henry Norman que lo empleaba para ir a la Cámara de los Lores y que, además, regaló uno a su esposa, la sufragista Florence Norman, para que pudiera trasladarse con más comodidad a su trabajo.

Florence Norman con su Autoped
En 1919, la compañía alemana Krupp obtuvo la licencia para fabricar el Autoped, al que cambió el nombre y le fue introduciendo diferentes mejoras. El vehículo al que bautizaron como Krupp-Roller disponía de asiento e iba más rápido que la versión estadounidense.
Historia del Patinete Eléctrico: Dificultades y Resurgimiento
A pesar de su popularidad inicial, los patinetes eléctricos enfrentaron desafíos regulatorios en su momento, al igual que lo hacen hoy. La falta de regulaciones específicas en aquel entonces condujo a un desajuste entre la demanda pública y la implementación de leyes, y esta situación se ha repetido en la actualidad.
Desgraciadamente, como otros interesantes avances tecnológicos de la época, no prosperó. Se cree que el gran desarrollo que alcanzó Henry Ford en sus motores de gasolina aplicados a los coches, unido a las continuas novedades que iba introduciendo y al progresivo abaratamiento de sus modelos -en 1920 se podía conseguir un vehículo por 250 dólares-, llevó al ostracismo a muchas de estas máquinas, entre ellas el coche eléctrico, que dejó de fabricarse en 1935.
Tras una breve pausa, el patinete eléctrico experimentó un resurgimiento en la década de 1980, cuando Go-Ped lanzó los primeros patinetes a gas. Sin embargo, fue en la década de 1990 cuando las baterías de iones de litio permitieron que los patinetes eléctricos se convirtieran en una opción viable y ecológica para el transporte personal.

Evolución del patinete eléctrico
Del Juguete a la Movilidad Sostenible
Empresas como Micro y Razor llevaron los patinetes eléctricos a un público más amplio, pero todavía se percibían como juguetes en lugar de medios de transporte serios. Sin embargo, la visión del empresario suizo Wim Ouboter de crear un patinete adulto para distancias cortas en la ciudad demostró ser acertada.
El verdadero auge de los patinetes eléctricos como solución de movilidad urbana comenzó alrededor de 2017-2018. Empresas de sharing como Bird y Lime lanzaron servicios de alquiler de patinetes eléctricos en numerosas ciudades, popularizando rápidamente este medio de transporte.
Hoy en día, los patinetes eléctricos han recorrido un largo camino desde los primeros Autopeds. Gracias a los avances tecnológicos, los patinetes eléctricos son más ligeros, ágiles y cuentan con una mejor suspensión. Son una solución popular y sostenible para el «problema de la primera/ última milla» en la movilidad urbana, facilitando el desplazamiento rápido y eficiente en las ciudades congestionadas.
Ventajas y Desafíos Actuales
El uso de patinetes eléctricos presenta varias ventajas:
- Solución para la «última milla»: Facilitan el trayecto desde las estaciones de transporte público hasta el destino final.
- Reducción de la congestión: Al ser más compactos que los automóviles, contribuyen a descongestionar el tráfico urbano.
- Disminución de emisiones: Como vehículos eléctricos, no emiten gases contaminantes durante su uso.
Sin embargo, también existen desafíos:
- Seguridad vial: La integración de los patinetes en el tráfico urbano ha planteado cuestiones sobre la seguridad de usuarios y peatones.
- Regulación: Muchas ciudades han tenido que desarrollar rápidamente normativas específicas para regular su uso.
- Aparcamiento: El estacionamiento desordenado de patinetes de alquiler ha generado problemas en algunas ciudades.
El Futuro de los Patinetes Eléctricos
El auge actual de los patinetes eléctricos está destinado a crecer, ya que las ciudades se vuelven más grandes y se requieren soluciones de transporte eficientes y ecológicas. Sin embargo, el desafío actual radica en hacer que esta tendencia sea sostenible.
Se espera que continúen los avances en baterías, motores y materiales, mejorando la autonomía y la durabilidad. Los patinetes podrían integrarse mejor con los sistemas de transporte público y las infraestructuras urbanas inteligentes. Es probable que veamos más opciones de personalización para adaptarse a diferentes necesidades y preferencias de los usuarios.