Sidecar Factory Club, conocido simplemente como Sidecar, es una institución fundamental en la escena musical de Barcelona. Ubicado estratégicamente en la emblemática Plaça Reial, este club lleva décadas siendo un bastión de la música independiente, alternativa y underground. No es solo una sala de conciertos, sino un punto de encuentro cultural que ha visto pasar por su escenario a innumerables bandas que luego han alcanzado el estrellato, tanto a nivel nacional como internacional.
La discoteca Sidecar Factory Club Barcelona está ubicada en la Plaça Reial, en el barrio Gótico de Barcelona, un barrio muy especial y que casi nunca se ha reformado las calles debido a su gran expectación turística de la zona y por ser uno de los distritos más antiguos de la ciudad de Barcelona.

Vista de la Plaça Reial, ubicación del Sidecar Factory Club Barcelona.
Un Espacio para la Música Alternativa y el Arte
Un lugar ideal para los amantes de la música Rock. La programación de la discoteca Sidecar Factory Club Barcelona es atrevida y original, abierta a cualquier tipo de público no convencional y además es una alternativa muy económica para salir de fiesta con los amigos. Normalmente la discoteca muestra mucho valor e importancia en conciertos y eventos artísticos a través de exposiciones de cualquier tipo: cine, gastronomía, vídeo, teatro, pintura, cómic, etc.
El tipo de música que define a Sidecar es principalmente el rock en todas sus vertientes (indie, garage, punk), aunque también acoge sesiones de electrónica, pop experimental y bandas emergentes de géneros diversos. Es un espacio que celebra el volumen alto y la energía cruda del directo.
Sidecar Factory Club Barcelona es una sala de referencia musical en la ciudad de Barcelona. Aunque no sea una discoteca muy grande, la capacidad de la discoteca Sidecar Factory Club Barcelona puede llegar de hasta 300 personas de aforo y puedes disfrutar de cerca las fiestas y los conciertos que se realizan en ella convirtiéndose en una discoteca imprescindible con más de 5000 conciertos y fiestas de los DJ's residentes durante todo el año.
Horarios y Público
El horario semanal de la discoteca Sidecar Factory Club Barcelona es de Jueves a Sábado para cualquier evento suele ser des de las 19:00h de la tarde hasta las 05:00h de la madrugada (los Jueves), hasta las 6:00h (los Viernes y Sábados). El público que atrae la discoteca Sidecar Factory Club Barcelona suele ser joven que buscan una alternativa para pasar una noche estupenda pero al mismo tiempo podrás encontrarte con una gran cantidad de extranjeros que vienen de visita a la ciudad de Barcelona y quieren ver la vida nocturna en directo.
Un Legado Musical de Más de 40 Años
El 13 de noviembre de 1982 abría la sala Sidecar, que aquel fin de año se estrenó en la música en directo con el grupo barcelonés Distrito 5. Ese fue el primero de los 5.000 conciertos programados a lo largo de esos 34 años, y los que vendrán. Una cifra redonda que celebra este lunes acogiendo al venerable Nick Lowe y asumiendo que se ha convertido en una institución de la ciudad, escaparate de bandas locales y lugar de paso de nombres internacionales, así como "uno de los últimos dinosaurios" de un barrio transformado de arriba a abajo.
Desde su apertura hace más de 40 años, el Sidecar ha acogido unos 6.000 conciertos, eventos y espectáculos con artistas de gran renombre dentro del panorama musical español e internacional como por ejemplo Sidonie, Dorian, Nuevo Vulcano, La Pegatina, New York Dolls y Franz Ferdinand.
La de Sidecar es una labor vocacional en la que su máximo responsable, Roberto Tierz, que fue músico y miembro de los primeros Rebeldes, se metió por amor al arte, o más concretamente, a un pop y un rock’n’roll poco presentes en aquella noche barcelonesa pos-'laietana'.
Compartía con tres amigos un gusto por la new wave y el punk, y una de aquellas noches de feroz aburrimiento saltó la loca idea: "¿Por qué no abrimos nuestro local?".
Inspiración en Ámsterdam
Aquella ocurrencia de barra de bar no se perdió, insólitamente, entre los efectos de una resaca y cobró forma después de que Tierz visitara Amsterdam y descubriera la sala Melkweg, en la que "además de música, hacían exposiciones, teatro, cine". Modelo inspirador para un Sidecar que, aunque mucho más pequeño, con su aforo para 200 personas, siempre ha tratado de ir más allá de la música ofreciendo muestras de cuadros y fotos, mesas redondas, videoarte, 'spoken word'…"Al segundo día de abrir ya teníamos la sala llena, y medio año después comenzamos a tener beneficios. ¡Además de pasarlo bien, cobrábamos!".
La plaza Reial actual poco tiene que ver con la de mediados de los años 80. El choque con la realidad lo tuvo Tierz cuando acudió a la comisaría de policía cercana para presentarse. !Me recomendaron que lo hiciera para no tener problemas", recuerda. "Y me vi ante un comisario con bigote franquista, contándole lo que íbamos a hacer en la sala: conciertos, exposiciones, etcétera. Yo estaba muy ilusionado y, cuando terminé, me soltó: 'mira, chico, todo esto quítatelo de la cabeza; aquí, por lo noche, lo que hay son putas y maricones'. Yo tenía 23 o 24 años y me quedé de una pieza".
Pero el comisario se equivocó y Sidecar atrajo al barrio a otro tipo de clientela con la que conectó poniendo discos de la nueva ola (en aquel 1982 nacieron los sellos ‘indies’ seminales Dro y Gasa) y luciendo otro estilo en su trato con el público. "En Zeleste, los camareros eran señores que iban con su americana y su corbatita, y aquí quien estaba detrás de la barra era como tú", ilustra Tierz. Barcelona era el Titanic, decían, y Madrid brillaba con su movida.
"Al principio mucha gente nos preguntó si éramos madrileños porque poníamos ‘singles’ y maquetas de aquellas bandas, aunque también pinchábamos a Los Burros o Brighton 64".
Artistas de Culto
De aquellos cuatro amigos quedó Tierz, al que se sumó, en el 2000, el inquieto Quim Blanco, fallecido el verano pasado. Y la sala se estableció como valioso punto de anclaje de la escena autóctona (aquí ha actuado todo el mundo, o casi: de Sisa a Tokyo Sex Destruction) abierta a artistas internacionales de variado signo, ya sea rock de garaje, post-rock, Americana o punk. Por solo citar algunos nombres, han pasado por Sidecar figuras como Alex Chilton, The Posies, Chuck Prophet, Lydia Lunch, Paul Collins, Jellyfish, Sky Saxon & The Seeds, June of 44, Steve Wynn, Howe Gelb, Marky Ramone, The Wedding Present, The Rubinoos, Kurt Vile o New York Dolls.
En el 2000 actuó Manu Chao, camuflado bajo el nombre de Bombachita Sisters.
"Le dejamos ensayar una semana y a cambio dio cuatro conciertos con nombre falso, aunque se sabía que era él porque la noticia corrió”. Y en el 2005, The National, nueve años antes de asaltar uno de los escenarios principales del Primavera Sound. “Fueron a verle 53 personas", precisa Tierz.
Pero, aunque en algunos conciertos no cuadren los números, la música en directo es lo que sitúa a Sidecar en el mapa. "Es la publicidad más cara del mundo: nos da a conocer pero tiene un coste". La sala aguanta, junto a establecimientos veteranos como el Karma y el Glaciar, ignorando la “marabunta de turistas” que ha ido tomando el barrio. "Tenemos un público muy de Barcelona porque los conciertos nos dan visibilidad: si no, tendríamos que acabar montando concursos de Miss Camiseta Mojada para los guiris", ironiza el director de la sala.
El club de la plaza Reial ha sido desde el 1982 una sala de referencia musical y un local imprescindible que ha contribuido a hacer del lugar, la “plaza mayor de Barcelona”, como la define su antiguo propietario, Roberto Tierz.
Tras su jubilación, Tierz ha traspasado el local a una nueva propiedad: el grupo de coctelería que engloba los bares Creps al Born, Bar Sauvage y La Farola, una referencia del buen beber en Barcelona y de los más concurridos del Paseo del Born. Uno de los socios y jefe de coctelería del grupo, Juan Falcón, asegura que la idea es mantener el carácter cultural del Sidecar.
En las últimas cuatro décadas, Sidecar ha sido el escenario en el que han dado sus primeros pasos cientos de artistas locales, el que ha acogido el debut barcelonés de tantas o más bandas del resto del país y por el que han pasado artistas de fama mundial como Nick Lowe, Beach House, Manu Chao, New York Dolls, Alex Chilton, The National y Pete Doherty.
La sala tenía capacidad para unas 200 personas, pero su emblemático techo de bóveda y su actividad incesante dio cabida a todo tipo de músicas y escenas.
Situada en el sótano de una de las esquinas de la plaza Reial, el Sidecar era una pieza muy codiciada en la que el propio dueño de la sala considera la “zona cero de la turistificación de Barcelona”. El local ha tenido pretendientes durante años no solo por su ubicación estratégica, sino porque dispone de licencia de discoteca que le permite estar abierta hasta altas horas de la madrugada.
Aunque en el Sidecar también se pinchaba música electrónica de madrugada, “el 80% del público” que iba a las sesiones “era barcelonés”, se enorgullece. “Lo sabemos porque lo podemos comprobar con las tarjetas de crédito con las que pagan”, aclara. Y por el tipo de actuaciones que ha programado durante estas cuatro décadas, el porcentaje de público local de los conciertos era cercano al 100%.
“El barrio necesita que la gente de la ciudad baje hasta aquí”, ha defendido Tierz durante muchos años, incluso como presidente de la asociación de vecinos de la plaza. “Si te acercas hoy al Jamboree fuera del horario de conciertos”, comenta refiriéndose al local vecino de la plaza Reial, “aquello es como Lloret”, lamenta.
Que el Sidecar hay salvado en primera instancia su programación musical tiene otra explicación más prosaica. “Si dejaba de haber conciertos, los patrocinadores abandonaban el local y, por otro lado, la sala perdería las subvenciones que recibe”, confiesa Tierz.
“Me voy tranquilo”, asegura Tierz. “Que yo me marche no se notará”, añade, intuyendo que el equipo de programación que ya gestionaba la agenda de la sala trabajará con la misma dedicación para que el negocio de programar conciertos siga siendo rentable. Pero de sus palabras también se deduce que no las tiene todas consigo. “¿Qué pasará más adelante? No lo sé. Es complicado lo que hacemos. Espero que se mantenga”, suspira, refiriéndose a trabajar con una línea musical que busque generar y satisfacer las inquietudes musicales del público de la ciudad.
El 31 de enero de 2024 la sala Sidecar celebrará una fiesta de despedida con actuaciones de artistas aún por confirmar.
A partir de ahí, el futuro de Tierz es “plantar tomates”: “Quiero acabar como Marlon Brando en El padrino”, bromea, refiriéndose a la escena en la que Vito Corleone caía fulminado de un infarto entre sus tomateras.
La sala tiene un carácter marcadamente oscuro y laberíntico, ubicado en un sótano, lo que contribuye a su atmósfera inconfundiblemente cool y auténtica. La acústica es la de una sala de rock clásica: potente y envolvente.
Sidecar goza de una ubicación inmejorable en la Plaça Reial, en pleno corazón del Barrio Gótico de Barcelona. Esta plaza, famosa por sus palmeras y sus soportales, es un hervidero de vida nocturna y un punto turístico esencial.
Aunque el aforo exacto no se especifica, Sidecar es una sala de tamaño mediano-pequeño, lo que garantiza una cercanía palpable entre el público y el artista. Esta proximidad es clave para la atmósfera intensa y sudorosa que caracteriza sus conciertos.
El ambiente es típicamente joven, alternativo y muy respetuoso con la música.
Accesibilidad
La accesibilidad a Sidecar es excelente gracias a su ubicación central. La forma más fácil de llegar es utilizando el transporte público. La parada de metro más cercana es Liceu (L3), que se encuentra a pocos minutos a pie. Numerosas líneas de autobús también sirven la zona de La Rambla y el Barrio Gótico. Dado que se encuentra en una zona peatonal y muy concurrida, no se recomienda intentar llegar en coche. La mejor opción es el metro o taxi.
Si buscas el pulso real de la música independiente en Barcelona, Sidecar es una parada obligatoria. Su legado y su programación constante lo convierten en un referente.
Otras Salas de Conciertos en Barcelona
Además del Sidecar Factory Club, Barcelona cuenta con una gran oferta de salas de conciertos para todos los gustos. Aquí te presentamos algunas de las más destacadas:
- La sala Wolf: Da la bienvenida a las bandas más emergentes de la escena.
- La sala Jamboree: Acoge lo mejor de la música jazz en la Plaza Reial 17.
- La sala Razzmatazz: Ha acogido a formaciones más veteranas de la música y cuenta con tres salas.
- La sala Apolo: Ofrece fiestas, conciertos de todo tipo de géneros y pinchadas por parte de DJs.
- BARTS (Barcelona Arts on Stage): Un teatro con un aforo de unas 1.000 personas que ha visto pasar a artistas internacionales.
La sala Café Berlín es uno de los locales más emblemáticos de Madrid, situado en el barrio de Malasaña. Se trata de un espacio diáfano, con decoración minimalista y un ambiente acogedor.
Consulta su agenda de conciertos y sesiones de DJs si buscas un buen plan en la ciudad condal. Su especialidad es Pop Rock y bastante musica alternativa. Es decir puedes encontrar de todo... Una sala muy céntrica y con difícil aparcamiento. Puedes llegar en Metro Liceu (Linea 3), Metro Jaume I (Linea 4).
| Sala de Conciertos | Ubicación | Aforo Aproximado | Género Musical |
|---|---|---|---|
| Sidecar Factory Club | Plaça Reial, Barrio Gótico | 300 personas | Rock, Indie, Garage, Punk, Electrónica |
| Jamboree | Plaça Reial, 17 | Pequeño-Mediano | Jazz |
| Razzmatazz | Almogavers, 122 | Variable (3 salas) | Variado |
| Apolo | Nou de la Rambla, 113 | Variable (2 pisos) | Variado |
| BARTS | Av. del Paralelo, 62 | 1.000 personas | Variado |