Cada vez son más personas las que utilizan la bicicleta como un medio de transporte, ya sea para llegar a sus trabajos o realizar distintas actividades, incluyendo el deporte. Es por eso que el Gobierno puso a disposición un visor territorial que permite revisar las rutas habilitadas, para que los ciclistas puedan programar de mejor manera estos viajes.

Navegando por las Ciclovías con Google Maps
Cuando las personas busquen instrucciones para su recorrido en el mapa y hagan clic en “Indicaciones” encontrarán, junto a las demás opciones, la posibilidad de elegir la bicicleta como el medio de viaje. Además, la aplicación mostrará el tiempo estimado de viaje, un paso a paso con imágenes de Street View, sumado a las conocidas indicaciones por voz.
La información que se encuentra disponible en Google Maps corresponde a más de 1.900 kilómetros de ciclovías construidas a lo largo del país. Para ello, se trabajó junto al Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones, además de recurrir a fuentes de datos abiertos y a otras fuentes de Google, como Street View.
Cabe destacar que los datos son actualizados periódicamente con el objetivo de proporcionar la mejor calidad de información en materia de movilidad ciclista para las y los usuarios.
La nueva funcionalidad se podrá utilizar a lo largo de todo el país, incluidas ciudades como Iquique, La Serena, Valparaíso, Santiago, Concepción, Valdivia, Puerto Montt y Punta Arenas, entre otras.
“Gracias a la colaboración pública-privada entre el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y Google, se favorece la entrega de información a las personas para que elijan la mejor ruta a la hora de viajar en bicicleta, a través de esta aplicación. Este lanzamiento se suma a la capacidad de visualizar parte de las ciclovías existentes en Chile para planear paseos, entrenamientos y otras actividades.
“Con esta nueva funcionalidad buscamos ayudar a quienes escogen la bicicleta para recorrer la ciudad, ya sea como medio de transporte para planificar y completar de manera más eficiente, segura y cómoda los viajes que realizan”, señala Edgardo Frías, director general de Google Chile.
Los recorridos en bicicleta se encuentran disponibles ya sea en su versión de escritorio como también para dispositivos Android e iOS. Tal como con la mayoría de las funcionalidades, las personas podrán tomar el control de la aplicación y personalizarla de acuerdo a sus intereses.
Por ejemplo, ahora podrán seleccionar la bicicleta como su medio de transporte preferido para que esa sea la primera opción que Google Maps les muestre cuando esté disponible. Asimismo, el historial de ubicaciones se encontrará desactivado por defecto y serán los usuarios quienes tengan el control para activarlo, modificarlo, borrarlo o desactivarlo cuando así lo deseen.

Ciclovías en la Región del Bío Bío
Un visor de ciclovías para conocer las rutas habilitadas en las ciudades de toda la región y el país, fue puesto a disposición de la ciudadanía a través de una plataforma en internet. Los ciclistas podrán conocer la más de 140 vías disponibles en el Bío Bío, donde Concepción es la comuna que tiene la red más extensa.
En la región del Bío Bío, existen 143 ciclovías que se traducen en un poco más de 167 kilómetros. La seremi de Bienes Nacionales, Victoria Pincheira, señaló que las personas pueden acceder a la plataforma del visor territorial a través de celulares y computadores, donde también se pueden conocer los estacionamientos para bicicletas.
Actualmente, hay 3 kilómetros que se están ejecutando, mientras que se espera comenzar las obras de otros 14 km, partiendo en la comuna de Hualpén.
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Aventura en la Carretera Austral: Un Relato Personal
Este relato tratará de todo un poco. De las objetividades de una ruta, a las subjetividades de quien la transita. Respecto a las “objetividades”, la ruta que se describe está ubicada en la Carretera Austral, en la Región de Aysén, y va desde el sector del Valle Leones hasta la ciudad de Cochrane, cruzando el Parque Patagonia por el sector del río El Furioso.
La ruta no es exacta, pero es una buena aproximación. Entonces, mágicamente aparecí en el Valle Los Leones, el cual está ubicado a unos 50 kilómetros al sur Puerto Río Tranquilo, al cual se accede en la bifurcación de la Ruta 7 con el camino X-732. Este valle de una extensión de 23 kilómetros (al ojo) se corona con puntiagudos cerros y hermosos glaciares, el cual es ideal para transitar en bicicleta y terminar con una caminata.
El camino es mayormente plano con terrenos variados, como piedra, arena, pasto, etc. Fui con unos neumáticos WTB Nano sg2, y sólo los nombro porque en realidad se portaron geniales en todo el viaje.
Previamente, este lugar estaba cubierto por bosque nativo, las piedras erráticas no se encontraban ahí, si no que sosteniendo un glaciar, y no existían frutos silvestres introducidos por la ganadería, así como la pérdida de suelo no era tan evidente en sus cerros. ¡Ni hablar de la pérdida de vida animal!
Por lo que he averiguado, hace más de quince años se hacen esfuerzos privados por mantener y regenerar el ecosistema, y dicha preocupación se puede ver. Es probable que nunca haya visitado un lugar con tanta inversión, al menos para vigilancia y visible regeneración.
El sendero se hizo cada vez es más estrecho y dificultoso, por lo que llegar al glaciar en bicicleta no me fue posible. Se podría llegar en bicicleta hasta él, pero con un imperativo trabajo en equipo para así sortear un sector de grandes desniveles de roca.
Me quedé toda la tarde en el glaciar, divirtiéndome como un niño, pasándome alguna película, conversando con el glaciar, adquiriendo perspectiva, la cual es siempre necesaria. Una elegante belleza para admirar, encantarse y recompensar al esfuerzo. En caso de volver a transitar la ruta 7, sin duda volveré a este lugar. Se me hizo de noche y el cansancio acumulado del viaje ya se empezaba sentir, pero nada importaba luego de tamaña experiencia.

El Cruce de El Furioso y el Valle Chacabuco
En Puerto Guadal me aprovisioné para lo que sería el sector El Furioso y el Valle Chacabuco. Ya me estaba cansando de conversar con cosas inanimadas, porque siempre dicen cosas similares. El gato, a diferencia, me presentaba puntos de vista inesperados e intenciones distintas.
No me quedé mucho tiempo en el Valle Leones por una razón específica, que es destinarle mayor tiempo al cruce de El Furioso, el que me llevaría por las montañas a la cuenca hidrográfica del río Chacabuco. Curiosamente, me fue muy difícil obtener información previa de esta zona , y básicamente ninguna foto, por lo que no tenía mucha idea de que es lo que me esperaba, pero estaba expectante y apostaba a que fuera extraordinario.
Este trayecto, desde Puerto Guadal hasta Cochrane, estimo que se puede realizar de 3 a 5 días, dependiendo del peso y el entrenamiento previo. Mi planificación en comida para este tramo no fue muy prolija que digamos, por no ocupar otros calificativos que de alguna forma puedan resultar ofensivos para el lector.
Estaba consciente de dicha deficiencia, por lo que me detuve a pedir comida a una casa, ¡y por suerte estaba habitada! Así conocí a doña Augusta y su marido, quien se identificó como don “sin nombre”. Al sin nombre eventualmente lo conocí mejor, pero aquí respetaré su despierta jovialidad. Ante mi descarada solicitud, doña Augusta, con cierto orgullo, me dijo que en esta casa no se le niega el plato de comida a nadie, y me invitaron a pasar y tomar once. Conversamos unas horas y me reí mucho, me aprovisioné unos pancitos extras y les agradecí la vida.
No mucho más adelante se encuentra la entrada al Parque Patagonia. El guarda parque de Conaf me informa las cuestiones necesarias y protocolares, señalando especialmente que no existe infraestructura para camping aún (piensen que sólo hace unos meses la empresa Explora se adjudicó la licitación para la explotación de ese tipo de servicios), por lo que en el lugar no se puede acampar, debiendo transitar hasta el valle Chacabuco en un día, llevarse la basura, y obviamente no hacer fogatas ni comportarse como un tarado, esencialmente.
Por cierto, este sendero no puede ser transitado por vehículos motorizados. Desde este punto empieza la aventura mayor, se comienzan a vadear ríos (en realidad se vadea el mismo varias veces), así como también comienza la pendiente pronunciada. El camino se encuentra en buen estado, pero tiene notables accidentes, a los cuales hay que prestar atención para no sufrir uno, en especial en la segunda mitad del trayecto (bajada de 10km para pistear como campeón), donde podría ser fácil matarse si uno va con el ímpetu equivocado. En la primera mitad del trayecto hasta el punto más alto, el camino es sólo subida y la pendiente es bastante agotadora, no ayudando en nada el terreno.
Una buena parte lo tuve que realizar empujando, dado que la bicicleta se enterraba en las piedras o perdía tracción. Por cierto que las fotos están tomadas en sectores donde se podía disfrutar la vida.

Reflexiones en la Cumbre
¡Oh, el Monte San Lorenzo y la cuenca del río Chacabuco! Qué momento. Para mis adentros, era obvio que había llegado al punto más alto y que ahora sólo era cuestión de gravedad e inercia, pero luego sabría que aún no había visto ni sufrido nada.
El más completo silencio y una explosión de colores, mientras más subía, mayor perspectiva y amplitud de visión se adquiría. En cierto punto, se podía divisar desde Cerro Castillo hasta el monte San Lorenzo con cierta facilidad.
Al llegar al punto más alto, las montañas me dieron la bienvenida y me preguntaron qué estaba haciendo allí. Quedé perplejo, dado que la respuesta era obvia, y las montañas no tienden a preguntar cosas obvias. Luego me di cuenta, que, en realidad, no tenía idea. Como siempre, detrás de las obviedades, se esconden las sin razones.
¿Por qué estoy aquí? La respuesta me la dio el sentir, más que la razón: ¡Para sentirme afortunado! Siempre tuve la suerte de poder viajar en compañía de mis mejores amigos, y esta vez fue la primera vez en solitario. Frente a mis ojos tenía una maravilla, y, sin embargo, no podía compartir la visión del momento (y de lo que significó llegar hasta ahí) con otro ser humano que haya vivido “exactamente” lo mismo en este espacio-tiempo. Pongo las comillas porque nadie vive igual que otro.
Compartí con pocas personas en este viaje, pero recuerdo a todas y cada una, sus historias de sacrificios, esfuerzos y progresos, de la vida en el alcohol y en el trabajo físico, historias de abuso e infancias rurales, de la fragilidad de la vida y en fin, la experiencia humana que me han compartido.
Quizás este relato es una forma de compartir esa fortuna, esa experiencia emocional, dado que no lo pude hacer en el momento.
Encuentro con los Caballos y el Regreso
¡Despierta!- me dijeron los caballos -…Tenía ganar de conversar, así que me quedé hablándoles. ¡Despierta! me dijeron los caballos. Me llegué a asustar. Me venían siguiendo de hace rato y no me había dado cuenta.
En el puesto de Conaf no había nadie para preguntarle por donde continuar, por lo que simplemente seguí una huella. No estaba muy seguro que ese fuera el camino correcto dentro de mi «Google Earth mental», por lo que avanzaba pensando mucho. Los caballos me detuvieron y me tranquilizaron, a fin de cuentas, si me mantengo al costado del río Chacabuco en último término apareceré en el puente de la Carretera Austral que lo cruza.
El camino principal del parque, por donde transitan autos, se encontraba al otro lado del río, pero por suerte me dió pereza vadearlo y continué por su rivera norte. Tenía ganar de conversar, así que me quedé hablándoles.
No cruzar el río fue la mejor decisión que tomé. El camino era extraordinariamente entretenido y muy variado. Se componía de pequeños senderos, huellas, arena de río, pequeñas lomas para adquirir perspectiva, algunos banderines del parque, etcétera. La pereza trae recompensa, y en este caso me regaló este puente, evitando tener que vadear el río. Fue toda una sorpresa y no tenía idea que existía, por lo que me sentí como Alberto de Agostini, o cual pionero descubriendo el lugar.
Continué el sendero hasta que se me hizo de noche, llegando al final de éste y donde se une con el camino principal. Luego de salir del Parque, tomé la Ruta 7 en dirección a Cochrane. Fue bastante extraño volver a socializar, exteriorizar más que interiorizar mucha cosa, pero lo necesitaba.
Espero que haya disfrutado este relato fotográfico, señor lector. Para mí fue un agrado poder compartir esto con usted, quizás comparta nuevas cosas en el futuro, si es que tengo algo que decir.