Análisis de los Contextos de Adversidad y sus Consecuencias Psicosociales: Una Perspectiva desde la Psicología Social Comunitaria

Las comunidades humanas pueden verse afectadas por distintos tipos de adversidades que van desde las catástrofes a la violencia colectiva o la desigualdad social (Alzugaray, 2019; Leiva-Bianchi et al., 2018). Al respecto, numerosos estudios plantean que vivir este tipo de experiencias tiene efectos negativos a nivel individual, tales como el desarrollo de sintomatología ansiosa y depresiva, malestar y peor calidad de vida (Morgan et al., 2022). También se ha reportado que en las comunidades afectadas se puede dar el debilitamiento de las relaciones interpersonales y sentido de comunidad (Bonanno et al., 2010), rompimiento del tejido social, del liderazgo y la cohesión y disminución de la participación de las comunidades afectadas (Barrales et al., 2013).

En este artículo se analizan los escenarios de adversidad o desastres provocados por la violencia, que ha sido descrito como el hecho más traumático y destructivo al que se ha enfrentado el ser humano, y como uno de los principales problemas de salud pública al que se enfrentan los gobiernos (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2002). Dentro de la distinción que realiza la OMS de la violencia, se encuentra la violencia colectiva, que incluye la guerra, los conflictos violentos, los distintos tipos de terrorismo y la violencia que ejerce el Estado a través de diferentes grupos institucionales (OMS, 2002). También se distingue la violencia política, como el uso intencional de la fuerza por grupos organizados contra un grupo o comunidad, con el fin de apoyar ciertos fines políticos y que tiene como resultado la muerte o el daño físico o psicológico de una persona (de la Corte et al., 2006). De acuerdo con estos autores, este tipo de violencia sería la expresión de conflictos sociales sobre necesidades, intereses básicos o valores, respondiendo a intereses colectivos.

Otra forma de violencia colectiva consiste en la práctica del terrorismo, el que se configura como una guerra asimétrica o conflicto donde un grupo organizado, que carece de fuerza militar convencional y de poder económico, busca atacar al gobierno y/o la sociedad considerados como enemigos. Su objetivo sería alcanzar metas políticas a través del terror o pánico en la población (Chomsky, 2004) y su origen sería grupal relacionado a condiciones macrosociales (pobreza, clase social, etc.) (Atran, 2003; Pape, 2006; de la Corte y Giménez-Salinas, 2010).

El impacto de género de la lucha contra el terrorismo

Una forma de violencia poco abordada como tal es la Exclusión Social. Esta corresponde a un proceso multidimensional que combina la privación material, insuficiente acceso a los derechos sociales, baja participación social y ausencia de integración normativa (Jehoel-Gijsbers y Vrooman, 2007). Incluye aspectos materiales (dimensión distributiva) y no materiales (dimensión relacional), con causas que también estarían en un nivel colectivo, pero que generan respuestas o consecuencias individuales (Jehoel-Gijsbers y Vrooman, 2007). Para Castells (2001), correspondería a un “proceso por el cual a ciertos individuos y grupos se les impide sistemáticamente el acceso a posiciones que les permitirían una subsistencia autónoma dentro de los niveles sociales determinados por las instituciones y valores en un contexto dado…” (p. 98).

Desde una mirada psicosocial, Eck y Riva (2016) definen la exclusión como la experiencia de alejamiento de los otros tanto en el ámbito físico como en el emocional, donde se vivencian dos experiencias centrales: el rechazo social (explicitar que alguien no es deseado) y el ostracismo (ser ignorado); asimismo, identifican otros tipos de exclusión social, como la discriminación, el aislamiento social y la deshumanización.

Causas y efectos de la exclusión social

Dunbar y Blanco (2014), al hacer una revisión de los elementos relacionados con la violencia, encontraron que además de los factores individuales que podrían determinar actos violentos, en las situaciones o contextos donde esta se desencadena se presentarían ciertos elementos comunes: pobreza, segregación étnica, exclusión social, género, creencias religiosas, movimientos sociales, conflictos etnopolíticos, medios de comunicación, estructura y clima familiar, ideología, pertenencia grupal (pares y violencias), cultura, clases sociales y redes sociales.

Consecuencias Psicosociales de la Violencia y la Exclusión Social

De acuerdo con esto, distintas investigaciones han documentado los efectos de vivir contextos de violencia y exclusión social. En adultos se han encontrado consecuencias negativas, tanto a nivel psicológico como social (Bilbao et al., 2011). A corto plazo, los estudios en torno a la violencia muestran el desarrollo de afectividad negativa, intenciones y conductas antisociales y devaluación relacional (Wesselmann et al., 2016). Otros resultados muestran que, en diferentes grupos excluidos socialmente, tales como los grupos indígenas (Espinoza et al., 2021), migrantes (López, 2022) y mujeres (Ropert et al., 2021; Damonti y Amigot, 2020), la exclusión social opera como un factor de riesgo o de vulnerabilidad para vivir victimización (Bernstein, 2016; Vásquez et al., 2021).

Las situaciones de exclusión social crónica o la experiencia de ser apartado de otros física y emocionalmente por un periodo de tiempo prolongado, así como la estigmatización social, se han asociado a altos niveles de emociones negativas y alienación, no valía, desesperanza y depresión (Stuber et al., 2008). Experiencias persistentes o prolongadas de exclusión social se relacionan con consecuencias negativas a largo plazo, tales como depresión, aislamiento social y ansiedad (Bierman, 2004; Rubin et al., 2006). En el caso de las niñas y niños, también se ha demostrado que el quiebre de sus relaciones sociales puede iniciar un ciclo negativo. Esto ya había sido planteado por Martín-Baró (1994), en el contexto de guerra en El Salvador, sobre el impacto psicosocial de la guerra en las niñas y niños.

Niños soldados en Liberia: Un ejemplo de adversidad y exclusión social

Existe una gran cantidad de evidencia que muestra cómo la exclusión social y la violencia se relaciona con el aislamiento social y consecuencias negativas en niñas y niños y adolescentes (Cimen, 2022; Fowler et al., 2009; Hillis et al., 2017). Además, en jóvenes de nivel socio económico bajo, al verse amenazadas las conexiones con los demás, se producen respuestas psicológicas y físicas negativas (Mac Donald y Jensen-Campbell, 2011).

Es importante destacar que la gravedad de las consecuencias de la violencia y exclusión dependen de la respuesta del Estado, el nivel de impunidad de los hechos, las amenazas a las víctimas o familiares, el grado de apoyo social o institucional con que se cuente (Beristain, 2007). Por otra parte, también se ha encontrado que los grupos y los individuos pueden responder activamente para afrontar y defender su autoestima individual y colectiva frente a la exclusión, el estigma y la desigualdad social (Bobowik et al., 2014; Magallanes et al., 2014). Los resultados de algunos estudios muestran que alrededor de 2/3 de personas expuestas a eventos estresantes reportan cambios personales y sociales positivos (Helgeson et al., 2006; Prati y Pietrantoni, 2009) y que estos cambios o reacciones positivas también pueden darse a nivel colectivo y comunitario (Bonanno et al., 2010; Reyes et al., 2021). En infancia también se ha encontrado que las experiencias sociales positivas son importantes para un sano bienestar emocional (Lee et al., 2013).

Estudio Cualitativo sobre Adversidad y Exclusión Social

En consecuencia, cabe preguntarse si el tipo de experiencias adversas asociadas a contextos de exclusión social, observadas en escenarios como la guerra, conflictos políticos e infancia vulnerada, producen consecuencias distintivas a nivel individual y psicosocial o comunitario. Se trata de un estudio de carácter cualitativo cuyo objetivo fue analizar los tipos de adversidades y sus consecuencias en contextos de exclusión social, a partir de la experiencia de profesionales que trabajan en contextos de infancia gravemente vulnerada, conflictos armados y violencia política. Los objetivos específicos establecidos fueron:

  • Identificar el tipo de adversidad presente en la intervención de los profesionales.
  • Identificar el tipo de consecuencia reconocida por los profesionales.
  • Analizar los tipos de adversidad en relación con las consecuencia y manifestaciones en los distintos ámbitos de intervención.

Metodología

La técnica utilizada fue la entrevista en profundidad semiestructurada de carácter individual. Se entrevistó a siete profesionales del área de las Ciencias Sociales, con experiencia en contextos de vulnerabilidad y exclusión social: 4 de ellos con experiencia de trabajo con infancia gravemente vulnerada en sus derechos, 2 con experiencia en conflictos armados y 1 víctima de violencia política; sus experiencias abarcan a países como Chile, Colombia, Palestina y España. Se calcula una media de 14 años de trabajo en instituciones, principalmente estatales y ONGs (ver tabla 1).

Profesional Experiencia País(es) Años de Trabajo (Aprox.)
Profesional 1 Infancia Vulnerada Chile 15
Profesional 2 Conflicto Armado Colombia 12
Profesional 3 Violencia Política España 18
Profesional 4 Infancia Vulnerada Chile 10
Profesional 5 Conflicto Armado Palestina 14
Profesional 6 Infancia Vulnerada Chile 16
Profesional 7 Infancia Vulnerada Chile 13

Las entrevistas se estructuraron según un guion previo (adaptado al perfil laboral de cada participante) que agrupaba los elementos centrales de este estudio. Las entrevistas duraron entre 40 y 90 minutos y fueron llevadas a cabo siempre por la misma entrevistadora, la que cuenta con formación en Psicología. Cinco fueron cara a cara y dos por videoconferencia a través de la plataforma Skype. Todas las personas fueron informadas del propósito del estudio, accediendo a que las entrevistas fueran grabadas.

Para la creación del sistema de categorías, se tuvo en cuenta la revisión teórica sobre el conjunto de los dos grandes temas o macro categorías (tipo y consecuencia de adversidades). En base a estas macro categorías se crearon varios borradores a través de los cuales dos expertas, mediante la discusión inter-jueces, fueron creando el sistema de categorías y subcategorías. En caso de desacuerdo este se resolvía con la intervención de un tercer juez que dirimía. Desde las macro categorías se hicieron varias pruebas para comprobar el sistema de categorías y su adecuación al texto de las narraciones. Se decidió llevar a cabo un análisis de contenido utilizando el software Atlas.ti.

Resultados

En el primer nivel se aprecia en el relato de las y los entrevistados el reconocimiento de la violencia a nivel interpersonal y a nivel colectivo, esta última referida principalmente a conflictos armados, guerras y violencia política. Por ejemplo, un entrevistado relata:

"El 23 de octubre de 1980 mi padre fue secuestrado y asesinado por un grupo terrorista, una escisión de ETA, una escisión filo anarquista que se llamaban los comandos autónomos anticapitalistas; entonces, bueno pues dejo viuda y 7 hijos, y el del medio, el cuarto era yo (…)."

Otro entrevistado comenta sobre la violencia interpersonal:

"Aprendían a resolver los conflictos como lo resolvían los adultos, con gritos, maltratos, golpes, es como la ley del más fuerte dentro de la comunidad y esto hacía que los patrones se reprodujeran con los padres, compañeros de curso, los llamaban del colegio porque estaban peleando o se juntaban en la noche y generaban este tema de las pandillas contra los bandos contrarios."

Por otro lado, las y los entrevistados reconocen adversidades del tipo crisis o quiebres familiares. Un entrevistado señala:

"Ahora, el tema de adversidades a nivel individual que van ligadas con las familiares yo creo tienen que ver con el nacer muchas veces en una familia o no nacer derechamente con una familia, no hay ningún referente que te proteja o que considere un poco que necesitas protección."

El estigma familiar también fue mencionado:

"El estigma familiar, también, muchas veces las familias víctimas son estigmatizadas, acosadas, porque si mataron a un familiar resulta que la familia está implicada o puede ser, es guerrillera, o sea hay un acoso, un estigma, por ejemplo, en Guatemala. Víctimas de la guerra que fueron estigmatizadas por ser viudas ¿No? Seguramente su marido tal y cual ¿No? Y bueno, las consecuencias que todo eso tiene en el ámbito de las relaciones familiares, el silencio."

Las y los entrevistadas coincidieron en identificar, entre otros factores de riesgo, aquellas condiciones que dificultan un desarrollo saludable en diferentes niveles (individual, relacional, comunitario) como elementos que vulneran a la población infanto-juvenil. Por ejemplo:

"Sí. Sobre todo cuando abandonan de forma voluntaria y no autorizada, ahí sí que suelen cometer delitos, algunos delitos menores, pero suelen cometer delitos en el transcurso de la escuela al centro, al moverse con mayor libertad hay mayor riesgo que cometan delitos."

Otro profesional agrega:

"Sí, yo creo que se da desde temprana edad un abandono físico, conducta de calle, carencia de necesidades básicas cubiertas, problemas de alimentación en general, de desarrollo físico también, en los casos más extremas."

El grupo de profesionales identificó, a nivel individual, elementos relacionados con la exclusión, tales como las drogas (consumo, tráfico y/o microtráfico), el nivel socio económico, la edad y/o género, así como vivir discriminación por su pertenencia grupal asociada a alguna etnia.

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