Reloj Digital para Motocicleta: Características y Evolución

Los cuadros de mandos de las motos han experimentado una transformación radical, pasando de la inexistencia a convertirse en elementos esenciales de los modelos modernos. Inicialmente, las motocicletas eran adaptaciones precarias de bicicletas con motores de combustión interna. La búsqueda de velocidad impulsó la integración de los primeros velocímetros, marcando el nacimiento de los cuadros de mandos en las motocicletas.

La Evolución de los Cuadros de Mandos

En sus orígenes, las motos no eran más que bicicletas con motor. En la práctica las motocicletas (o ciclomotores) eran inventos precarios; simples bicicletas a las que unos pocos pioneros comenzaron a adosar motores de combustión interna. El ser humano quería ir más rápido de lo que sus piernas podían permitirle, así que la idea de conseguir un movimiento mediante fuerza mecánica era más que suculento.

No tardaron en organizarse las primeras carreras de motos, pero más allá de medirse de tú a tú, los pilotos querían saber a qué velocidad iban en todo momento, por lo que fue precisamente ese exacerbado interés por la velocidad lo que hizo que se empezasen a incluir los primeros velocímetros en las motos. Así nacieron los cuadros de mandos en las motocicletas: un simple reloj en el que mediante el giro de la rueda una aguja se movía para indicar la velocidad del vehículo.

Para ver los primeros cuadros de mandos compuestos incluidos de serie en las motos hubo que esperar algo más. Aunque curiosamente, dos años antes del lanzamiento de la R20, en 1935 en Estados Unidos ya se podía encargar una Indian Chief con velocímetro de manera opcional. Estos relojes grandes y de aspecto tosco utilizados por Indian, además de la velocidad instantánea contaban con una segunda aguja roja que indicaba la velocidad máxima alcazada.

Pero además de ir rápido había otros factores a tener en cuenta a la hora de llevar una moto. Cuanto más se apretaban las mecánicas más importante empezó a ser mantener a raya la temperatura y se incluyeron los indicadores de temperatura del motor. En 1947 la Vincent Rapide Series B podía montar un cuadro con tres rejojes colocados sobre el manillar con un tamaño idéntico: velocidad (y kilometraje), reloj horario y tacómetro.

Con el paso de los años los cuadros de mandos dejaron de ser una composición de elementos separados a convertirse en una unidad. Primero se unieron varios relojes sobre un mismo módulo, luego estos relojes pasaron a combinarse y a perder la simetría durante los años 80. Durante los años 80 y 90 los cuadros se reformaron por completo. La velocidad seguía siendo importante pero ya sólo era un dato más entre una constelación de factores.

Al principio cuando se acababa la gasolina, se acababa la fiesta. Luego vinieron los primeros depósitos con reserva y, cuando el motor se quedaba sin gasolina había que girar una llave de paso. Más recientemente se incluyó una luz de reserva para dar el aviso de que tocaba visitar la gasolinera.

La Era Digital

Con la llegada del siglo XXI llegó la época dorada de la electrónica a las motos. El síntoma evidente fue la inclusión de los primeros cuadros de mandos con indicadores digitales. En ellos el protagonista fue, siguiendo la tendencia, el tacómetro, con grandes relojes analógicos para las revoluciones a los que se adosaban velocímetros digitales en pantallas LCD monocromáticas.

Un buen ejemplo por su representatividad es el cuadro de la primera Yamaha YZF-R1 que en 1998 supuso toda una revolución tecnológica y mecánica entre las superdeportivas, marcando la pauta para el resto de fabricantes. Aquella fascinante, radical y con fama de moto indomable estrenó un cuadro con un tacómetro a la derecha y un pequeño velocímetro/odómetro a la izquierda. Debajo suyo cuatro testigos. Éste sólo fue el primer paso de una tendencia que ha cambiado una barbaridad en muy pocos años y que actualmente sigue inmerso en un proceso de evolución totalmente desatado.

El siguiente paso fueron los tacómetros digitales, representados por innumerables configuraciones de gráficos de barras (uno por cada modelo de moto) y absorbiendo los indicadores en una misma pantalla LCD. Con la llegada de los años 2000 la digitalización de los cuadros de mandos se convirtió en una constante donde sólo unos pocos modelos siguen fieles al todo analógico. Es más. La saga Ducati Scrambler es uno de esos casos especialmente representativos de motos de estilo retro que no renuncian a la digitalización. Sus ccuadros totalmente digitales emulan el estilo de los relojes analógicos del pasado. Una mezcla que tiene su punto estético y que es necesaria para tener mucha información en muy poco espacio.

De las pantallas LCD pasamos a las pantallas TFT, y de la moto como medio de transporte pasamos a la moto como elemento conectado. Actualmente casi todas las marcas cuentan con una app que nos ofrecerá determinadas funciones al conectar la moto al smartphone.

Características Clave de los Relojes Digitales Modernos para Motocicletas

Los relojes digitales modernos para motocicletas ofrecen una amplia gama de funciones y características:

  • Velocímetro: Muestra la velocidad actual de la motocicleta.
  • Tacómetro: Indica las revoluciones por minuto (RPM) del motor.
  • Odómetro: Registra la distancia total recorrida por la motocicleta.
  • Indicador de combustible: Muestra el nivel de combustible restante.
  • Indicador de temperatura: Indica la temperatura del motor.
  • Reloj horario: Muestra la hora actual.
  • Indicadores de marcha: Indica la marcha en la que se encuentra la motocicleta.
  • Conectividad: Conexión con smartphones a través de Bluetooth para mostrar notificaciones, navegación GPS y otras funciones.

La Conectividad y el Futuro de los Cuadros de Mandos

La nueva Indian FTR1200 es una moto muy particular con un sabor profundamente americano que, además, incluye un cuadro de mandos táctil. Obviamente manejar las opciones de un cuadro digital soltando una mano de la pantalla habría que hacerlo en parado, en marcha es muy poco recomendable, así que al final acabas manejándolo con los botones de la piña izquierda, como siempre. Algo similar nos pasa con BMW. El fabricante alemán fue uno de las primeras marcas en hacer extensiva a prácticamente toda su gama de motos (sólo dejando fuera a los modelos de acceso) su fantástico panel TFT de alta resolución y 6,5 pulgadas.

En los tres casos tenemos el mismo denominador común: hay más distracciones. La cuestión es que los equipos de marketing a veces acaban por tener más peso de decisión que los ingenieros, y los fabricantes tienen que vender el mayor número de motos posibles. Así, los cuadros de mandos siguen evolucionando y continúan ampliando sus capacidades. Mayor tamaño, más resolución, interfaces más fluidos, navegación GPS, información a raudales o las múltiples regulaciones de la electrónica de la moto como el control de tracción, los diferentes modos de conducción, regulación de suspensiones, nivel de actuación del ABS, freno motor, control de velocidad de crucero, opciones de visualización...

A medida que se añaden menús más profundos y con más opciones, los controles también evolucionan. Antes las piñas de mandos de las motos tenían los botones justos para el arranque, iluminación, intermitencia y poco más. Ahora, como ocurre en la Honda CRF1100L Africa Twin, sólo en la piña izquierda se aglutinan 15 botones. Con tanto control se requiere un proceso de aprendizaje obvio para saber cómo se utiliza cada interfaz o para qué demonios sirve cada uno de los botones.

Manteniendo el mismo ejemplo, cuando a finales de 2019 se desveló la nueva Africa Twin y su complejo cuadro de mandos, Honda lanzó un simulador en una web específica para aprender a manejarlo. Como curiosidad añadida, la Honda CRF1100L Africa Twin no cuenta con uno, sino con dos cuadros de mandos superpuestos. El superior es la pantalla TFT a color de 6,5 pulgadas que, además, es táctil. En ella se pueden mostrar a través de la conexión con el smartphone las indicaciones del GPS a pantalla completa, lo que hace obligatorio por imperativo legal una segunda pantalla.

Y llegados a este punto sólo era una cuestión de tiempo, pero ya se han anunciado los primeros modelos con compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay. Si todo va bien, la Honda GL1800 Gold Wing, el buque insignia de la firma japonesa, incluirá integración total tanto con los smartphone del robot como con los de la manzanita. No será la única, porque Harley-Davidson también ha anunciado la implementación de Android Auto en sus interfaces (ya eran compatibles con Apple CarPlay).

A partir de ahora es previsible que las motos sigan inmersas en esta carrera tecnológica, equiparando la importancia de los cuadros de mandos y sus interfaces a otras innovaciones como las plataformas de medición inercial o las ayudas a la conducción.

En un futuro no muy lejano es más que probable que de la misma manera que ocurre en los coches, las motos acaben recibiendo nuevos sistemas de comunicación entre el hombre y la máquina. Del mismo modo, muchos fabricantes (como Shoei con el IT-HT) están trabajando en los sistemas Head-Up Display para integrarlos dentro del casco, ya sea sobre la propia pantalla o sobre dispositivos externos. Estos nuevos interfaces nos permitirían no desviar la mirada de la carretera, aunque también suponen un reto añadido al no tener que interferir con los niveles de seguridad que se le exigen a un casco.

En cualquier caso, la comparación entre motos y coches siempre orbita alrededor del mismo problema: el espacio. Ya sea en la propia moto o en el equipamiento del motorista, no hay el mismo espacio disponible para integrar nuevas tecnologías. Pero cada vez es más pequeño y todo se puede implementar.

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