El patinete eléctrico ha revolucionado la movilidad urbana en los últimos años. A pesar de que los patinetes eléctricos que ya forman parte del ecosistema de movilidad de las calles de nuestras ciudades no son un invento tan moderno como podamos pensar.
La naturaleza ecológica, práctica y económica ha hecho que su uso se haya disparado a un ritmo increíble en todo el mundo. Pero, ¿cuál es la historia del patinete eléctrico?
El patinete eléctrico se ha convertido en una parte esencial de la movilidad urbana moderna, y su popularidad ha crecido exponencialmente en las últimas décadas. Sin embargo, su historia es más larga y fascinante de lo que muchos podrían imaginar. Desde los humildes comienzos del Autoped en 1915 hasta la actualidad, los patinetes eléctricos han experimentado un emocionante viaje de evolución y adaptación.

Los inicios: Autoped y el nacimiento del patinete eléctrico
El primer patinete eléctrico se diseñó en 1913 y fue patentado tres años más tarde por el inventor estadounidense Arthur Hugo Cecil Gibson. En 1916 Arhur Hugo Cecil Gibson inventó el Autoped, un vehículo equipado con motor de combustión de gasolina de 4 tiempos y 155cc. Más tarde le añadió un manillar plegable y un sillín.
La Autoped Company de Long Island City, Nueva York, produjo el primer scooter motorizado para adultos entre 1915 y 1922. Este vehículo se comercializó bajo el nombre de Autoped y funcionaba con un motor de gasolina de 155 cc.
En 1915, el Autoped, el primer patinete eléctrico, llegó a las calles de Nueva York. Aunque este fue un renacimiento de la idea, ya que los patinetes eléctricos habían sido concebidos en el pasado, fue el Autoped el que captó la atención del público y estableció las bases para la movilidad personal eléctrica.
Los primeros Autoped comenzaron a hacerse realidad en Estados Unidos en 1916 en base a los diseños de Arthur Hugo Cecil Gibson y en colaboración con Joseph F. Merkel, creador de las motocicletas Flying Merkel. El primer patinete eléctrico fue el Razor desarrollado por la empresa taiwanesa J.D.
Este desarrollo daría lugar a la fundación de la compañía Micro Mobility Systems en 1999 y a su colaboración con J.D. con nuestro buscador de seguros.
Los primeros patinetes encontraron rápidamente un nicho en la sociedad, especialmente entre las mujeres recién independizadas. Fueron vistos como símbolos de libertad y movilidad para las mujeres, quienes adoptaron el vehículo con entusiasmo. Además, el Autoped fue utilizado por carteros y oficiales de policía para facilitar su trabajo en la ciudad.
El Autoped iba movido por un motor de cuatro tiempos refrigerado por aire y que iba instalado sobre la rueda delantera. El depósito de combustible iba colocado sobre el guardabarros delantero y a través del manillar, plegable y con una inclinación de 45 grados, el propio usuario podía acelerar, frenar, embragar y desembragar.
Por último, añadir que el Autoped incorporaba un faro en su parte delantera, una luz trasera de posición, una bocina y una caja de herramientas. Incluía una pequeña caja de herramientas. Un motor que se encargaba de impulsar el vehículo. Dicho motor estaba ubicado hacia el lado izquierdo de la rueda de adelante y brindaba una velocidad máxima de 35 km/h.
Sin embargo, al desplazarse a esta velocidad el patinete se desestabilizaba y provocaba caídas, por lo que recomendaban utilizarlo a 20 km/h o 25 km/h para desplazarse con seguridad. Otra de las características de este patinete eléctrico antiguo era que parte de su estructura podía plegarse para que así ocupara menos espacio al guardarlo.
Al igual que los patinetes eléctricos que conocemos actualmente, el patinete Autoped estaba diseñado para trasladar a una sola persona y recorrer trayectorias medianamente cortas de forma sencilla. Por eso, si lo analizamos bien, los modelos modernos no son tan diferentes al antiguo Autoped.
Historia del patinete eléctrico: Dificultades y resurgimiento
A diferencia de los patinetes eléctricos modernos, los primeros patinetes eléctricos no tenían competencia entre los que funcionaban con gasolina. La primera motocicleta no eléctrica que estaba disponible para su compra fue lanzada en 1894 en Alemania por Hildebrand y Wolfmüller.
A pesar de su popularidad inicial, los patinetes eléctricos enfrentaron desafíos regulatorios en su momento, al igual que lo hacen hoy. La falta de regulaciones específicas en aquel entonces condujo a un desajuste entre la demanda pública y la implementación de leyes, y esta situación se ha repetido en la actualidad.
Como era muy costoso, se convirtió en un producto de lujo poco extendido. También surgieron otros modelos, como el Skootamota de ABC. Pero el coche y la motocicleta, más competitivos, relegaron los patinetes automatizados.
El éxito inicial de los VMP en la década de 1910 impulsó la aparición de varios modelos de motores de gasolina, la mayoría de los cuales eran rudimentarios, incómodos y difíciles de conducir. Esto afectó la reputación de los patinetes como vehículos y requirió que pasaran un par de décadas para cambiar las opiniones sobre ellos. Esta situación también podría haber disminuido el desarrollo y la adopción de los patinetes eléctricos.
Y así, los VMP eléctricos cayeron casi al olvido durante la primera parte del siglo XX. En 1938, Salsbury reinventó el patinete con combustible al introducir el Motor Glide, que se convirtió en un estándar para todos los modelos posteriores.
Tras una breve pausa, el patinete eléctrico experimentó un resurgimiento en la década de 1980, cuando Go-Ped lanzó los primeros patinetes a gas. Sin embargo, fue en la década de 1990 cuando las baterías de iones de litio permitieron que los patinetes eléctricos se convirtieran en una opción viable y ecológica para el transporte personal.
Años después las mejoras tecnológicas permitieron crear nuevos modelos, como el Cushman Airborne de 1944, por ejemplo, usado en la Segunda Guerra Mundial. O el Fervepatín, que se inventó en 1969 en España.
Uno de esos inventores fue Maurice Limelette, quien junto con su hermano Albert fundaron una compañía de motocicletas eléctricas llamada SOCOVEL en 1938. En 1941, Maurice inventó, desarrollar y empezar a fabricar sus propios patinetes eléctricos para resolver problemas relacionados con la escasez de gasolina en Francia durante la ocupación nazi. El patinete eléctrico no solo podía funcionar sin gasolina, sino que también era ligero.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la población estadounidense también tuvo escasez de gasolina, lo que motivó a Merle Williams de Long Beach, California, a desarrollar su propio patinete eléctrico con un remolque de una sola rueda. Lo que comenzó como un pequeño proyecto paralelo pronto se convirtió en la principal ocupación de Merle.
Después de fabricar y vender con éxito sus patinetes eléctricos en los Estados Unidos durante todo el período de la Segunda Guerra Mundial, Merle decidió asociarse con otro propietario de un negocio local y comenzar la Compañía Marketeer. Es imposible dejar de mencionar al inventor tarraconense Joan Ferret, creador del popular Fervepatín en la década de 1960. Este patinete estaba equipado con un sistema de propulsión eléctrico, batería de 12 V con una duración aproximada de 8 horas y una capacidad de arrastre de 150 kg que conseguía una velocidad máxima de 8 km/h.
El prototipo buscaba facilitar la jornada laboral de los trabajadores que tenían que desplazarse continuamente dentro de las grandes fábricas. La tendencia que empezó a principios de los años 70 continuó con inventores independientes y entusiastas que desarrollaban sus propios modelos de patinetes eléctricos. Sus descubrimientos e innovaciones abrieron al patinete eléctrico que conocemos en la actualidad.
En 1967, el químico austriaco Karl Kordesch, uno de los co-inventores de la batería alcalina, fabricó un patinete eléctrico híbrido de pila de combustible / batería de níquel-cadmio. En 1975, Mike Corbin, un innovador y corredor estadounidense, introdujo la City Bike, una bicicleta de calle para personas de movilidad reducida. A principios de 1974, Corbin estableció el récord mundial de velocidad de motocicleta eléctrica en 165.387 mph (266.165 km / h) al manejar su motocicleta personalizada llamada Quick Silver.
El gran cambio llegaría con las baterías de litio inventadas en 1991, que revolucionaron la industria porque ofrecían más autonomía a los patinetes y eran más sostenibles. En 2013 nacieron los primeros modelos dockless, ligeros y transportables. Así es como dejó de ser un juguete o un lujo para convertirse en un transporte urbano más.
En 1991, se inventaron las baterías de litio-ion. En comparación con sus predecesores, esas baterías pueden almacenar la mayor cantidad de energía por kilogramo. Además, tienen tiempos de carga más rápidos, por lo que la mayoría de los dispositivos modernos, como computadoras portátiles, teléfonos inteligentes y cámaras, usan baterías de iones de litio.
Del juguete a la movilidad sostenible
Empresas como Micro y Razor llevaron los patinetes eléctricos a un público más amplio, pero todavía se percibían como juguetes en lugar de medios de transporte serios. Sin embargo, la visión del empresario suizo Wim Ouboter de crear un patinete adulto para distancias cortas en la ciudad demostró ser acertada.
Así el 1996, Peugeot fue la primera gran empresa moderna al producir en masa un ciclomotor eléctrico, el llamado Scoot’Elec. Con una velocidad máxima de 45 km/h y una autonomía de 40 km, el patinete fue un gran éxito y se produjo en serie durante 10 años. A pesar de ser bastante pesado y no ecológico a causa de las baterías de Ni-Cd que utilizaba, el Scoot’Elec fue un paso muy importante en la evolución de los patinetes modernos.
Propiamente, los patinetes eléctricos modernos han sido el resultado de la combinación del diseño reintroducido por GoPed, que ya no se podía denominar ciclomotor, sino patinete, y que incorporaba las últimas tecnologías en motores eléctricos y baterías. Para aprovechar al máximo los beneficios del patinete eléctrico como medio de transporte sostenible, es fundamental utilizarlo de manera segura.
Hoy en día, los patinetes eléctricos han recorrido un largo camino desde los primeros Autopeds. Gracias a los avances tecnológicos, los patinetes eléctricos son más ligeros, ágiles y cuentan con una mejor suspensión. Son una solución popular y sostenible para el «problema de la primera/ última milla» en la movilidad urbana, facilitando el desplazamiento rápido y eficiente en las ciudades congestionadas.
Hoy en día, hay docenas de fabricantes de patinetes eléctricos que están constantemente innovando e introduciendo nuevas características útiles, y elevando la barra estándar. Cuando hay demanda, hay oferta.
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El futuro de los patinetes eléctricos
El auge actual de los patinetes eléctricos está destinado a crecer, ya que las ciudades se vuelven más grandes y se requieren soluciones de transporte eficientes y ecológicas. Sin embargo, el desafío actual radica en hacer que esta tendencia sea sostenible.
Portabilidad, peso reducido, menos impuestos, menos regulaciones legales, seguros más baratos, menos mantenimiento, mayor seguridad: los patinetes eléctricos tienen muchas ventajas. Además, a pesar de que los ciclomotores convencionales de 50 cc de dos tiempos tienen un consumo de combustible relativamente bajo, a la larga siguen siendo mucho más caros que sus homólogos eléctricos. Por último, pero no menos importante, los patinetes eléctricos son mucho más amigables con el medio ambiente.
Desde sus inicios a finales del siglo XIX hasta los modernos patinetes eléctricos de hoy en día, este medio de transporte ha experimentado un resurgimiento impresionante. Su popularidad ha aumentado gracias a las ventajas que ofrece, como la portabilidad, la sostenibilidad o la eficiencia energética.
Como medio de transporte respetuoso con el medio ambiente, el patinete eléctrico contribuye a reducir la congestión del tráfico y las emisiones contaminantes, haciéndolo una elección responsable para los desplazamientos urbanos.