Para los ciclistas menos experimentados, diferenciar entre una bicicleta de gravel y una de montaña (MTB) puede ser confuso. A simple vista, ambas comparten características como ruedas anchas, capacidad para salir del asfalto y una estética robusta. Sin embargo, cada una está diseñada para propósitos distintos.

¿Qué es una Bicicleta de Gravel?
Las bicicletas de gravel están pensadas para ofrecer un rendimiento equilibrado tanto en carretera como fuera de ella, siempre que el terreno no sea demasiado técnico o extremo. Son perfectas para quienes buscan versatilidad, ya que pueden circular por caminos de tierra, pistas forestales e incluso por tramos asfaltados sin problema. Es una sensación muy divertida navegar con una gravel por una pista a toda velocidad y sentir, al mismo tiempo, un agarre que recuerda al de las bicicletas de montaña.
Una de las características que definen a las bicicletas de gravel es la amplitud del paso de rueda, que en muchos casos permite montar cubiertas de hasta 50 mm. De este modo, permiten rodar con una enorme variedad de neumáticos. De hecho, es habitual que los ciclistas de gravel de élite cambien unos u otros en función del terreno y la dificultad técnica de las carreras.
La versatilidad del gravel es, sin duda, su principal atractivo. Desde rodar rápido por pistas de tierra o caminos, en combinación con tramos de asfalto -sin vernos excesivamente penalizados por el peso de la bici o el agarre de los neumáticos-, hasta pasear de forma más relajada por Vías Verdes, sin olvidar su vertiente más cicloturista o de 'bikepacking', una bicicleta de gravel sirve para -casi- todo.
Fortalezas de las Bicicletas de Gravel
- Rapidez: Con neumáticos de poco dibujo inflados a unos 3 kg, la mayoría de las bicicletas de gravel pueden rodar casi tan rápido como una bicicleta de carretera.
- Ligereza y agilidad: Sus cuadros son ligeros y ágiles, y la sensación sobre el asfalto es muy similar.
¿Qué es una Bicicleta de Montaña (MTB)?
Por otro lado, las bicicletas de montaña -o MTB- están construidas para enfrentarse a rutas exigentes en la naturaleza: senderos con raíces, bajadas rocosas, trialeras y terrenos muy irregulares. Los modelos de MTB están diseñados para terrenos técnicos. Un reach más largo las hace más estables a velocidad, especialmente en terrenos abruptos. El ángulo de dirección más cerrado ayuda a mantener equilibrado el centro de gravedad del ciclista en los descensos pronunciados, mientras que las potencias cortas y los manillares anchos mejoran el efecto de palanca y la maniobrabilidad.
A diferencia de las bicis de gravel, la mayor parte de las mountain bikes del mercado se dividen en dos categorías: las rígidas (o semirrígidas, para ser más precisos), con suspensión en la horquilla, y las de doble suspensión, con amortiguador también en la parte central de la bici. Esto afecta significativamente al manejo de cada bicicleta, así como a la posición y comodidad del ciclista durante largas jornadas sobre el sillín.
Las cubiertas para MTB son significativamente más anchas (a partir de 2,2" suele ser lo habitual) y a menudo utilizan bandas de rodadura más pronunciadas para la tracción en el barro. Los primeros están diseñados para hacer frente a senderos bacheados, raíces, piedras y rocas, etc.
Componentes y Tecnología Compartida
En realidad, existen bastantes similitudes entre las bicicletas de gravel y las de montaña en lo que se refiere a cambios y frenos. De hecho, las bicis de gravel han ido adoptando cada vez más tecnologías que antes eran territorio exclusivo del MTB.
Mucho antes de que el ciclismo de carretera resolviera sobre la cuestión de los frenos de discos hidráulicos, estos ya eran la opción preferida en MTB. Ofrecen una potencia, modulación y durabilidad muy superiores en caminos y senderos.
Cambios: Existen infinidad de opciones de cambios tanto para las bicicletas de gravel como para las de montaña, y puedes encontrar configuraciones que incluyen uno, dos, o incluso tres platos. En las bicicletas de montaña la configuración 1x es ya un estándar. Los fabricantes de componentes han sido capaces de diseñar un enorme rango de coronas en el cassette (de 10 a 50 dientes, por ejemplo), lo que permite adoptar siempre la marcha correcta; da igual que vayas a 8 km/h o a 35 km/h.
Geometría y Posición del Ciclista
El ciclista adopta sobre las bicicletas de gravel una posición que guarda un equilibrio entre aerodinámica y comodidad: ni muy erguida, ni muy aero. En su parte delantera, las bicicletas de gravel proporcionan una sensación muy similar a la de una bicicleta de carretera. El ciclista puede elegir entre tres posiciones principales para colocar las manos: en las manetas, en la parte superior o en en la caída del manillar. La tendencia suele ser pasar la mayor parte del tiempo con las manos en las gomas cubremanetas.
Las bicicletas de montaña, por su parte, utilizan manillares rectos en lugar de manillares con caída. En el caso de los ciclistas de MTB, la posición de las manos sobre el manillar suele se siempre la misma: apoyadas en las empuñaduras de cada extremo del tubo del manillar.
Los manillares de gravel proporcionan al ciclista más opciones para adaptar su posición sobre la bicicleta. Una posición habitual sobre una bici de gravel es apoyar las manos en las cubremanetas del freno. El acceso a los frenos es inmediato. Por contra, con las manos en esta posición, el control sobre la bici es menor; especialmente, en caminos con baches, senderos arenosos o grava suelta.
Los manillares son bastantes más anchos que los que se montan en las bicis de gravel. La medida más común para una bici de montaña XC oscila entre 72 y 74 cm, mientras que los manillares de gravel suelen oscilar entre 40 y 46 cm, siendo 44 cm lo más habitual.
Las bicicletas de montaña colocan al ciclista en una posición relajadas y erguida, que es la mejor para tomar curvas y controlar la bicicleta con más seguridad. Sin embargo, en senderos revirados con vegetación, un manillar ancho pueden provocar impactos inesperados.
Suspensiones
En general, una bici de gravel convencional no monta suspensiones, aunque algunas sí que las llevan. Sin embargo, aun montándolas, cuentan con un recorrido mucho más corto que el de una bicicleta de montaña.
Competición
En lo que respecta a la competición, el ciclismo de montaña está mucho más consolidado que las carreras de gravel, que todavía están dando sus primeros pasos. Las competiciones internacionales de MTB existen desde hace décadas, e incluyen carreras masculinas y femeninas en múltiples modalidades, como Cross-Country (STXC), Maratón, Enduro y Descenso. Las competiciones más populares del mundo suelen durar entre 5 y 10 horas, con recorridos por encima de los 300 km y los 3.000 m de desnivel.
Muchos de los mejores ciclistas de gravel del mundo, al menos por ahora, han sido -o son- profesionales del WorldTour: Laurens ten Dam, Thomas Dekker, Peter Stetina, Ted King...
Tabla Comparativa Resumen
| Característica | Bicicleta de Gravel | Bicicleta de Montaña (MTB) |
|---|---|---|
| Uso Principal | Carreteras, caminos de tierra, pistas forestales | Senderos técnicos, rutas exigentes en la naturaleza |
| Terreno | Mixto, desde asfalto hasta grava suelta | Raíces, rocas, terrenos irregulares |
| Neumáticos | Hasta 50 mm, variados según el terreno | A partir de 2.2", con dibujo pronunciado |
| Manillar | Con caída, múltiples posiciones | Recto, posición única |
| Suspensión | Opcional, recorrido corto | Horquilla (rígida) o doble suspensión |
| Posición | Equilibrio entre aerodinámica y comodidad | Erguida, para mayor control |
| Competición | En desarrollo | Consolidada, múltiples modalidades |
En resumen, la elección entre una bicicleta de gravel y una de montaña depende del uso que le vayas a dar y del tipo de terreno que vayas a enfrentar. La bicicleta de gravel es ideal para aquellos que buscan versatilidad y rendimiento tanto en carretera como en caminos de tierra, mientras que la bicicleta de montaña está diseñada para los terrenos más técnicos y exigentes.
No es extraño, por tanto, que las dudas asalten a más de uno a la hora de 'dejarse los cuartos' en una nueva bicicleta... ¿gravel o XC? Si la respuesta es afirmativa, una bici de gravel es la opción más recomendable. En la mayoría de esos trazados ni siquiera es necesaria una horquilla de suspensión corto recorrido, como suelen montar las bicis de XC. Y en el caso de utilizarla, no le vas a extraer todo el jugo, en comparación con el 'lastre' de peso que suponen. Cierto que es que algunas bicicletas de gravel se sirven con suspensión delantera o con algún sistema de flexión trasera pero, en líneas generales, una gravel rígida al uso, resultará más eficiente que una XC en ese tipo de rutas.
Ojo, que muchos ciclistas pueden sentirse más seguros inicialmente agarrados al ancho manillar de una mountain bike, cosa que no deja de ser cierta. Una gravel con doble plato, y con la posibilidad de montar neumáticos lisos de 32 o 34 mm de ancho -como llevan ya muchas bicis de ruta, por ejemplo, las gran fondo- permite disfrutar del ciclismo de carretera casi como si lleváramos una 'flaca'. Y el día que toque 'monte', basta con cambiar las cubiertas... y a disfrutar.