Marco Ducati: Biografía de un Actor Ícono del Cine para Adultos

La vida de un artista, sea cual sea su ámbito, siempre está llena de matices y experiencias que moldean su trayectoria. En el mundo del cine para adultos, no es diferente. A continuación, exploraremos la biografía de Marco Ducati, un nombre que ha resonado en esta industria.

Inicios y Juventud

Tuve una infancia muy feliz. El colegio de los maristas de Léon no lo recuerdo con mucho agrado. Estamos hablando de los años que estamos hablando. Mi madre nos peinaba con un flequillito tipo Beatles, porque éramos muy modernos en casa. Y aunque íbamos muy guapos con ese pelo, en el colegio, por esa apariencia, los curas nos llamaban «nenazas» y nos tiraban de las patillas. Eso no se te olvida si eres un poco sensible. Sentía la injusticia. Pero fui muy feliz. No puedo decir tampoco que fuera una experiencia traumática. Fue lo que nos tocaba vivir a todos los niños españoles y a muchos les fue peor que a mí.

Con diecinueve años le dije a mi padre que era mayor de edad y que me iba a ir de casa. Había conocido a una mujer y quería irme con ella. Pensaron que volvería en cuatro días, pero vaya, se equivocaron. Era una chica portuguesa que quería que nos fuésemos a Londres y rompí con todo. Me puse a trabajar descargando camiones y a vivir en una pensión. Quería apartarme de lo que me rodeaba porque, por entonces, mis hermanos militaban en partidos de extrema izquierda, la Joven Guardia Roja, el Partido del Trabajo… Era el final de la dictadura, pero seguía habiendo cárcel y agresiones. Mi hermano Alfredo entró preso porque se encadenó protestando contra el servicio militar y coincidió con mi hermano Willy en la cárcel. Le golpearon con dureza en la comisaria de la Dirección General de Seguridad. Además, también en esa época murió un íntimo amigo de mi hermano Alfredo en una carrera de motos en Móstoles.

Primeros Contactos con la Fotografía

Pedí una cámara por Navidades a mis padres porque quería hacer fotos de las carreras de moto donde competía mi hermano, y yo también. Mi hermano tenía una especie de técnico, Germán del Caso, que además era fotógrafo, y llevaba el control de cuándo tenía que cambiar la cadena y esas cosas. Cada miércoles, Germán llegaba a casa con las fotos en blanco y negro de la carrera del fin de semana. Me encantaban. Y como me pasaba todo el día en el circuito, le pedí a mis padres por Navidad una cámara para fotografiar ese mundo. Concretamente, mi primera foto es de una carrera de motos.

Al regreso de Portugal, una mañana fui al Rastro con una amiga y me presentaron a Ceesepe [Madrid 1958, pintor, ilustrador e historietista; NdR]. Desde el primer momento me quedé fascinado con él. Era muy especial y emanaba creatividad. Ese mismo día también conocí allí Fernando Pais, que intentó vendernos una marihuana que decía que era colombiana, pero en realidad era casera. Una mierda. Yo ya conocía la marihuana de cuando había estado en Portugal , fue allí donde fumé petardos por primera vez.

Y al volver a Madrid, me volví a encontrar a Fernando. Era fotógrafo y me contó lo del festival de Canet. Le dije que yo también tenía una cámara de fotos y fuimos juntos. Para mí fue un deslumbramiento. Recuerdo que dormimos dos días en la playa. Al terminar, Fernando regresó a Madrid y yo continué mi viaje, fui a Santander. No le pedí el teléfono ni nada, pero lo que son las casualidades, cuando volví a Madrid, iba por la calle en una motito pequeña que tenía y me pitó un coche, era él: «¡Hola!, ¿qué tal?». Y con la alegría dejé de mirar para adelante y me caí de la moto. Me dijo que estaba buscando casa, y que iba a ver un apartamento al Rastro. Le acompañé y le dije: «oye, aquí caben dos». Pues adelante, vente, respondió. Así que empezamos a vivir juntos en el famoso piso del Rastro donde él montó un laboratorio. Aunque era muy chapucero, revelábamos con agua fría y los minutos de revelado eran… a elegir. Pero es ahí donde empezó mi pasión por la fotografía. Donde empezó todo.

Pero encerrado en el laboratorio sentía e intuía el camino que se me abría. Con diecinueve años estaba matriculado en Derecho, en la Autónoma. Luego lo dejé y pasé a la Facultad de Periodismo, pero tampoco me interesaba nada. Quise haber hecho cine, que es lo que me interesaba, no las fotos, pero llegué un día tarde a entregar la matrícula y no me dejaron. Entonces, por hacer algo, pensé en Periodismo por la rama de imagen. Me alisté, como se decía, pero al final solo iba la universidad a vender los números del Star y los cómics underground. Ponía un trapo en el suelo y a vender.

Influencias y Adicciones

Un día, después del Rastro, un montón de gente subimos a mi casa. Cuando fui a la cocina, en el laboratorio oí ruidos. Abrí la cortina y me encontré a mi amigo Fernando y a otros dos poniéndose…. «¿Esto qué es?», pregunté. Y ellos: «¡cállate, cállate!». «Pero ¿puedo probarlo?», insistí. «Sí, si quieres quédate, pero calla». Lo probé y lógicamente salí de ahí… Pensaba: «esto está bien, bien».

La adicción a los opiáceos influyó en todo. Ciertamente, por culpa de ello los problemas venían a nosotros como las pulgas al perro, pero aun así continué con mi afición a la fotografía. Tuve que empeñar las cámaras algunas veces para pagar la casa. Un carrete me tenía que durar un par de semanas por lo menos, no podía tirar veinte fotos cada tarde.

A Tánger íbamos al hotel Continental. Yo ya lo conocía porque había ido con Teresa en el 78. Pero lo que hacíamos era pasear y encerrarnos en el hotel a tomar opio. Entonces era muy fácil de encontrar en el mercado. Nos ponían las cabezas en un cucurucho de papel. Íbamos a desengancharnos y volvíamos igual. Yo cada vez que me iba a cualquier sitio, cuando estaba de vuelta en Madrid, lo primero que pensaba...

Incidente en la Discoteca El Sol

Fue un grupo de extrema derecha, los Guerrilleros de Cristo Rey. Me apuñalaron en la discoteca El Sol de la calle Jardines. Dos años llevaría abierta entonces. Una noche, entraron estos tíos en la pista, mientras yo estaba ahí bailando. Se pusieron a echar a todo el mundo a patadas. Yo estaba a mi aire, y de repente vi que iban a por mí. Cogí una botella de Coca-Cola para defenderme, amagamos el uno y el otro, pero ya me habían pinchado. También pincharon a mucha más gente. Llegó la policía y me preguntaron si estaba herido. Dije que no, solo tenía alguna herida en las manos de dar golpes. Me fui a fumar un cigarro y me encontré de pronto con la mano llena de sangre. ¡Hostia!… Bajé al cuarto de baño y me vi una puñalada en la ingle. Era una especie de ojal por el que salía sangre. No me había ni dolido, pero a partir de ahí sí que lo sentí. Fui al hospital a coserme y me dijo el médico que el paquete de Fortuna me salvó de que la puñalada no me alcanzara la femoral.

Carrera en el Cine para Adultos

Anoche se celebró la cuadragésima edición de los AVN Awards, considerados por algunos como los premios más prestigiosos de la industria del cine adulto, una ceremonia que congregó a lo más selecto del negocio en el Resorts World Theatre de Las Vegas, tras varios años de restricciones por culpa de la crisis sanitaria con el COVID. Entrando en materia, la previsión no era buena para los representantes españoles y lamentablemente no han habido sorpresas en ese sentido.

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Motocicletas BMW Serie K

Habíamos dejado a las K, a punto de evolucionar a 1200c.c. Antes ya en 1993, BMW había puesto en marcha un nuevo concepto de suspensión delantera, que se iba a revelar como la mejor solución para que motos de peso y empaque, fueran conducibles sin extraños en los firmes más dispares y hasta dandoles una agilidad en la dirección, impensable con una horquilla telescópica. Nuestro motor K, creció de cilindrada hasta los 1187cm3 a base de alargar otra vez su carrera, quedando en unos 70,5mm de diámetro por...75mm de carrera.

Hay varios motivos por los que BMW debió volver a este tipo de motor, que ya por fin se ofrecía en dos versiones; una limitada electrónicamente a 100CV y la otra para mercados libres, de 130. Por una parte, hay que considerar que el nuevo motor, comparte los cárteres de siempre...que nacieron con la K100 en 1983. 130CV, no la ponían ni mucho menos a la cabeza de la potencia de las grandes Sport touring, pero tampoco la apuesta iba por ahí... si no como siempre, en la longevidad.

La colocación tumbada del motor, su cambio independiente y la transmisión por cardan, han configurado siempre a las K como motos bastante largas entre ejes. Estables en grandes curvones, pero torpes en virajes más cerrados. Y así con todo ello, BMW diseñó el primer chasis de aluminio para sus K y de paso le incorporó el telelever delante. En su día, los probadores de revistas se tenían que rendir a la evidencia; en cualquier carretera, llevar semejante "aparato", era juego de niños. Noble, ágil y capaz de entrar frenando en una curva hasta donde sus competidoras no podían ni soñar. Sólo un defecto le achacaron en su momento y todavía lo hacen con los modelos nuevos.

Consideraciones sobre Motos BMW para Viajar

Soy motero de toda la vida, he pasado por todo tipo de motos y todo tipo de marcas.... pero aun no he catado las BMW y ya tengo ganas. Llegado a la cuarentena (no por enfermedad infecciosa, sino por el paso de los años) he descubierto que disfruto mas de la carretera si viajo comodo, que si viajo deprisa.

Lo cierto es que la vstrom es una gran rutera.... pero se me queda un poco corta cuando la cargo con las 3 maletas y , sobre todo, no me protege lo que me gustaria del aire. La posicion de conduccion es muy buena, pero quiero mejorar. Mirando modelos de BMW porque tengo ganas de probar la marca empecé buscando una r 1150 Gs, mas que nada porque el concepto trail de la strom me gusta mucho, pero indagando en la marca llegué hasta vosotros y he empezado a descubrir algunos modelos que tambien pueden encajar en lo que busco.

Lo que me ocurre es que por no haber sido modelos de mi devocion en su momento (ays, cuando uno es joven solo mira cvs y mas cvs, que penita) desconozco bastante el mundo BMW anterior al actual. He estado viendo la K 100 RS, la K1, la K 1100 LT, la K 1200 RS, la K 1100 RS.... eso dentro del fabuloso mundo K. Tambien he mirado las R 1100 RT y 1150 RT porque me gustan esteticamente y parecen comodas.... Mi problema es que dentro de todo ese maremagnum de motos no tengo ni pajolera idea de cual es la mas comoda para viajar, y espero que vosotros, grandes conocedores de ellas, me orienteis un poco.

Capacidad de carga, no te va a faltar si lleva las maletas y el baul. Finura y suavidad de funcionamiento tampoco y a nada que superes el 1,70 que llegues bien al suelo manejable dentro de un orden. Hay que tener en cuenta que el megamanillar que lleva cualquiera de las RT/LT, tiene mucho brazo de palanca, por lo que en ese aspecto, nunca hay pegas. De las boxer, si son RT solo decir que son las que ha estado usando la Guardia Civil de trafico en las versiones específicas para ellos; carenado de buena protección y motor con caracter.

Por último quedan las K-1, 100 y 1100RS...Pues son para presupuestos más ajustados todavía, debido a que son las más antiguas. Buena protección te da cualquiera de ellas, de hecho si consigues una K-1 en buen estado, estaras haciendo una inversión...en una BMW que en no mucho tiempo va a costar un autentico pastón.

Es verdad que pensamos que nuestras motos son irrompibles, que no nos dan miedo los km de marcador (yo compré la mía con 82.000), ¿compraríamos otra marca con esos km?, seguro que no. Pero despues de desmontar y montar (una con 95.000 y otra con 88.000), lo único que he tenido que hacer es limpiar, pintar y sacar brillo a los tornillos.

Como dije al principio, lo importante es preguntar a la persona adecuada y preguntando en este post lo he conseguido. El presupuesto es de 4000 euros sin vender ninguna de las que tengo y de 7000 vendiendo la VSTROM. Lo cierto es que he estado mirando y la mas cara de las opciones que me recomiendas es la R 1150 RT.... que ademas es una de las que mas me gustan.

Poco me queda pues decir de la saga 1200. Sólo que efectívamente, las primeras montaban los mismos discos de 305 y pinzas brembo que empezaron a usarse en la K-1 y a partir del 2001, otras pinzas con el logo BMW, tambien de 4 pistones, que la gente piensa que son mejores...y vienen a ser lo mismo.

Tecnicamente, el motor tricilindrico cambia en sus componentes internos al tener un cigueñal calado a 120º y sustiuir el amortiguador de par del primario por una configuradión diferente que sirve como eje de equilibrado...de ahí su rodar tan fino. Por lo demas es el motor K100 con un cilindro menos, el primero concretamente. El chasis es comun a los modelos K100 2V, salvo que las patas delanteras que sujetan el motor, cambian su inclinación 5º hacia atras para salvar en cilindro que falta.

La K75, nació como moto básica dentro de la gama K y en principio más asequible utilizando componentes menos punteros como el tambor trasero...que duraría poco. La entrega de potencia del motor, es posiblemente lo más conseguido del modelo. El tacto absolutamente electrico en el puño del gas, es de lo que mas contentos suelen estar los que la usan.

Un motor tricilindrico, siempre se encuentra a medio camino entre los bi y tetra y suele poseer, ventajas de los dos y evita algunos de sus inconvenientes. BMW tuvo esta moto 10 años en catalogo y la pena es que abandonó su montaje...y por tanto su modernización.

Y al final, estamos ante una decisión tomada previamente -aunque más o menos inconsciente, pero coherente- y al consultante lo que en realidad le va -lo mismo que a mi y a mi afición por darle al mango- es una K1 como la copa de un pino.

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