El mundo del ciclismo ha evolucionado significativamente en los últimos años, con la introducción de la tecnología y las carreras virtuales. En este contexto, la opinión de ciclistas experimentados como Peter Sagan es fundamental para comprender el impacto de estos cambios en el deporte.

La Voz de un Ciclista Real en un Mundo Virtual
Peter Sagan, un ciclista de ruta eslovaco reconocido mundialmente, ha expresado su postura sobre las carreras virtuales, resistiéndose a esta modalidad que surgió como alternativa durante la pandemia. "Soy un ciclista real, no uno virtual", afirmó Sagan, destacando su preferencia por la experiencia física y la competencia en carretera.
A pesar de la expansión del ciclismo virtual, tanto en el ámbito profesional como amateur, Sagan se mantiene fiel a la esencia del ciclismo tradicional. Sin embargo, reconoce la importancia de adaptarse a los cambios y desafíos que presenta el mundo actual.
El tradicional Tour de Flandes, que se disputa en Bélgica, se realizó el año pasado con las calles vacías: sin competidores presentes, ni gente vitoreando ni fotógrafos registrando la carrera. Los ciclistas, esa vez, compitieron desde sus casas -o algún otro lugar elegido por sus equipos-, a través de un simulador virtual al que estuvieron todos conectados y que emuló la ruta y la experiencia de la carrera. El triunfo se lo llevó el dueño de casa, Greg Van Avermaet.
Y el Giro de Italia 2021 -una de las competencias más importantes del mundo- también planea tener una patita en el mundo virtual, lo que demuestra que la postura de Sagan respecto a la vistualidad es más una disidencia personal que un discurso oficial. Pero no sólo en el mundo profesional el pedaleo telemático se expande como un virus. Entre los aficionados del ciclismo en ruta, la modalidad indoor se ha posicionado como una manera muy eficiente de entrenar e incluso de competir. Una tendencia con hartos años de existencia pero que tomó fuerza en los últimos años y alcanzó un peak durante la pandemia.
Ciclistas Veteranos y su Legado en el Tour de Francia
En el Tour de Francia, la experiencia y la trayectoria son valores incalculables. Ciclistas como Stuart O'Grady, Jens Voigt y Matteo Tosatto han dejado una huella imborrable en esta competencia, acumulando numerosas participaciones y logros a lo largo de sus carreras.
Cuando estos competidores ya daban de qué hablar en el mundo, Peter Sagan aún no habría dado sus primeras vueltas en bicicleta. Han competido más que cualquier otro en el Tour de Francia. Sus nombres son sinónimo de historia y sumando todas sus participaciones, superan las 40 en total. Se trata de Voigt, O'Grady y Tosatto, los competidores activos con mayor trayectoria del tour.
Stuart O'Grady, con 16 participaciones en el Tour de Francia, es un ejemplo de perseverancia y rendimiento. De este modo, igualará a George Hincapie, estadounidense que participó la misma cantidad de veces entre 1996 y 2012. Sin embargo, O'Grady, líder del equipo Orica tiene contrato firmado para ser parte de la competencia hasta el próximo año, momento en que consolidará su récord absoluto y tendrá el podio por la cantidad de participaciones en el Tour de Francia. Su alto rendimiento lo ha llevado a portar el jersey amarillo de líder en varias ocasiones, destacando sus participaciones en 1998 y 2001. Pero O’Grady no sólo es considerado como el ciclista con mayor participación, pues su alto rendimiento es reconocido.
Jens Voigt, por su parte, lleva el ciclismo en la sangre, siguiendo los pasos de su abuelo Karl Voigt. Tras haber pasado por el ejército alemán, Voigt decidió dedicarse al deporte de forma profesional. Su primer triunfo como tal llegaría en la vuelta al País Vasco en 1998. Esta victoria cambió mi carrera profesional para siempre y para mejor”, manifestó a través de una carta a sus seguidores hace algún tiempo. Hoy es parte del RadioShack Leopard Team. Otro de los más veteranos es el alemán Jens Voigt (41 años) que lleva el ciclismo en la sangre. Su abuelo, Karl Voigt también fue ciclista y en los años 20 alcanzó muy buenas marcas en etapas contrarreloj.
Similar es el caso del italiano Matteo Tosatto que, con 17 temporadas activo, participa en su noveno Tour de Francia. Perteneciente al equipo Saxo-Tinkoff, el ciclista de 39 años empezó su carrera de la mano del equipo MG-Technogym. Tosatto se refirió al tour como: "Una carrera especial para mí. Es una competencia difícil, con extrema atención y por lo general es la más agotadora y prestigiosa de todas. En medio del dolor, también es la más bella e impredecible y estoy feliz de participar años en esta edición de aniversario del tour". Actualmente, Tosatto es compañero de Alberto Contador. Respecto a ello sostuvo que su papel en el Tour de este año “será la de proteger a Alberto en los tramos llanos y en el terreno montañoso que donde es importante para posicionarnos correctamente en el pelotón para evitar ser atrapado detrás y evitar involucrarse en caídas”, dijo el italiano que es reconocido por su labor protegiendo a los líderes de su equipo.
El Ciclismo Indoor: Una Alternativa en Evolución
El ciclismo indoor ha ganado popularidad como una forma eficiente y segura de entrenar, especialmente en condiciones climáticas adversas o restricciones de movilidad. Esta modalidad permite a los ciclistas mantener su nivel de forma física y competir virtualmente desde la comodidad de sus hogares.
La deportista y comunicadora Karin Yanine destaca las ventajas del ciclismo indoor, como la posibilidad de entrenar sin interrupciones y evitar los riesgos del tráfico. "Con este sistema puedes pedalear a dos metros de tu ducha", explica Yanine, resaltando la comodidad y seguridad que ofrece esta modalidad.
Carlos Íñiguez, arquitecto y miembro del ECUCH, también valora el ahorro de tiempo que permite el ciclismo indoor. "Cuando se sale de la oficina a las 7 de la tarde, la única opción es esta", asegura Íñiguez, quien tiene su bicicleta fija en el balcón de su departamento.
Si bien aún compite de forma presencial, ahora solo lo hace de vez en cuando. Pero lo que no deja de hacer diariamente es subirse a su bicicleta y pedalear por un par de horas, aunque sin avanzar un solo centímetro. ¿Cómo lo hace? En términos simples, a través de un sistema que le permite mantener la bicicleta fija mientras pedalea contra una resistencia y así simular la intensidad del pedaleo en ruta.
“Esta es la única forma de entrenar sin parar y no tener que ir o a la carretera o a Farellones. Porque en Santiago, con el tráfico y los semáforos, no alcanzas a activar tu frecuencia cardíaca. Con este sistema puedes pedalear a dos metros de tu ducha”, explica Yanine, quien de paso resalta la seguridad que ofrece esta modalidad respecto a la presencial: “No te va a pasar una micro por la cabeza”.
Aunque se apura en aclarar que “otra cosa es con guitarra”, Carlos Íñiguez, arquitecto y miembro del ECUCH, el equipo de ciclismo de la comunidad de la Universidad de Chile, también destaca el ahorro de tiempo que significa pedalear indoor. “Cuando se sale de la oficina a las 7 de la tarde, la única opción es esta”, asegura. “Este es un deporte que requiere mucho tiempo. La salida dominical puede durar cuatro horas, a lo que se suma la bebida con los amigos, porque también se trata de eso”, agrega. “De compartir”.
Íñiguez, quien tiene su bicicleta fija en el balcón de su departamento, dice que entrenar sin salir de la casa permite capear otros factores que pueden ser más hostiles un día de semana tras el trabajo, como el frío, la lluvia o la misma oscuridad de la noche.
Parecen otros tiempos, pero el ciclismo indoor en un comienzo era principalmente un recurso pensado para la recuperación de los deportistas luego de una lesión, o como un complemento para trabajos específicos de entrenamiento y calentamiento previo a una competencia. Hoy, la masificación del pedaleo en casa tiene asociado un mercado específico, con distintos niveles de sofisticación, pensados para iniciados, intermedios y profesionales, pero también para quienes tienen la plata suficiente para saltarse los niveles de expertise. En ese sentido, la oferta de productos para el ciclismo indoor es cada vez mayor y variada.

Equipamiento para Ciclismo Indoor
El mercado del ciclismo indoor ofrece una amplia variedad de productos, desde rodillos tradicionales hasta sistemas sofisticados con software de realidad virtual. “Soy un ciclista real, no uno virtual”. La frase parece sacada de una obra de ciencia ficción, pero sucede que la dijo Peter Sagan, ciclista de ruta eslovaco, de carne y hueso, uno de los mejores del mundo. Lo hizo para resistirse a las carreras virtuales que, desde el año pasado y debido a la pandemia, se han llevado a cabo para mantener la competencia profesional a flote en medio de las restricciones sanitarias.
Acá presentamos algunos:
- Rodillos: Es el dispositivo que mantiene a la bicicleta fija, con un sistema de rodamiento que ofrece niveles de resistencia al pedaleo. Hay de distintos tipos, dependiendo de la mecánica que utiliza.
- De resistencia magnética: La bicicleta queda fija en su rueda trasera por medio de una estructura a la cual va encajada. En ella, el giro del rodillo y un rodamiento encuentran resistencia -la que es ajustable- de forma magnética. Hay una amplia variedad de marcas extranjeras, siendo BKOOL, Wahoo y Tacx las más populares. Ercoline, de Karine Yanine, es la única empresa local que fabrica rodillos de resistencia magnética. Se trata de una estructura sólida de acero, con terminación de pintura al horno, antideslizante, capaz de resistir hasta 150 kilos y adecuada tanto para bicicletas de ruta como de montaña. Por lo general, eso sí, suis rodillos están hechos para bicicletas de ruta o ruedas lisas, y para aros entre 26 y 29.
- De rulos: Según los entendidos, es el sistema más tradicional. Es un soporte de una pieza, que cuenta con tres cilindros, sobre los cuales la bicicleta debe hacer equilibrio al andar. La rueda trasera va montada sobre dos “rulos” que se encuentran más próximos, mientras que la delantera en el más separado de ellos. Requiere de mayores habilidades, por lo que no se recomienda para principiantes.
- De transmisión directa: Para este tipo de rodillos, es necesario sacar la rueda trasera de la bicicleta, ya que el sistema posee un cassette que cuenta con sus propios piñones, a los cuales debe quedar montada la cadena y la piñonera. Este sistema ofrece una sensación más real de pedaleo a la vez que emite menos ruido que las otras variedades. Son, también, harto más caros.
- Sensores: Más sofisticada se pone la cosa cuando se quiere medir el rendimiento de la actividad que se hace cada vez que te subes a la bicicleta en casa. Para ello, puedes contar con dispositivos electrónicos capaces de medir tu frecuencia cardíaca, la velocidad, la cadencia a la que se pedalea y, más importante aún -pero menos común, según los especialistas-, la potencia (medida en watts). Hay sensores para medir cada uno de estos factores, que pueden ir conectados al cuerpo del ciclista o a la bicicleta.
- Software: En teoría, basta cualquier tipo de rodillo para entrenar en casa. Pero “nada más fome que pedalear en un rodillo”, dice Diego Henríquez, quien hace nueve años se subió a una bicicleta con el objetivo de bajar de peso y al poco tiempo ya integraba un club de ciclistas de montaña con el que aún compite en modalidad cross country maratón y olímpico. El año pasado, a Henríquez no le quedó otra que subirse al rodillo para seguir pedaleando. Aunque no a cualquiera: en la última década, a los diversos sistemas se les sumó una nueva tecnología, un software que les permite entrar a una realidad virtual donde los ciclistas pasan a ser avatares, recorriendo circuitos y sus entornos en la medida en que pedalean. Si bien hay distintos tipos de software, el más popular de todos es Zwift, un programa de entrenamiento físico de carrera y ciclismo en línea, multijugador, y que permite a los usuarios interactuar, entrenar y competir en un mundo virtual. Así fue como se llevaron adelante las competencias profesionales, como la de Flandes 2020. Incluso en Chile, hace unos meses, se llevó a cabo la primera competencia virtual que se desarrolló en dos fechas, una de 52,1 kms y, la otra, de 40.
Zwift tiene un pago mensual de cerca de 15 mil pesos, aunque ofrece un periodo de prueba gratuito de siete días. No es necesario tener un rodillo inteligente para poder entrar en este mundo virtual: solo basta con tener sensores compatibles con los softwares, aunque la experiencia se hace mucho más realista si se cuenta con uno de estos.
Tanto Karine Yanine como Carlos Íñiguez y Diego Henríquez coinciden en que no es lo mismo pedalear indoor que en ruta, pero están de acuerdo en que es una muy buena alternativa para entrenarse cuando las condiciones en el exterior son adversas. Para Yanine no sólo se trata de un ejercicio físico, sino que también implica un desafío mental en el que se pone a prueba la voluntad, la tolerancia y la perseverancia. La recompensa es que se liberan endorfinas, dopaminas, oxitocinas y la serotonina -“el cuarteto de la felicidad”, como dice ella-, por lo que “te sientes contenta y estás mejor para enfrentarte a tu trabajo, a tus responsabilidades y a la vida”. En ese sentido, llama a “no mirar en menos al rodillo”.
Al igual que Peter Sagan, Diego Henríquez considera que pedalear solo en el rodillo es una lata. En su caso, la realidad virtual de Zwift es lo que le da verdadera entretención al tema. Eso sí, sostiene que equiparse con todo lo necesario para llevar el ciclismo indoor a ese nivel es “caro”, por lo que piensa que “no es algo para iniciarse”. Hay que preocuparse, además, de que todos los elementos sean compatibles entre sí.
Para quienes deseen entrar en este mundo, Henríquez recomienda partir con calma: “que no anden más de una hora, pero que lo hagan seguido; no que se suban una vez a la semana, que sean cuatro”. Asimismo, dice, es importante consumir mucha agua, porque “se suda cinco veces más que en la calle”.
Otro punto que destaca Henríquez es que los rodillos suelen ser ruidosos, en especial los que no son de transmisión directa, por lo que si se vive en departamento “es importante no molestar tanto a los vecinos. Yo a veces estaba a las 6 de la mañana en la terraza y me terminaron retando”. Finalmente, recomienda cada cierto tiempo cambiar de lugar la bicicleta, para no caer en el aburrimiento y terminar por dejar la actividad.