El mundo de los videojuegos es un lugar extraño, donde las lógicas convencionales a menudo se suspenden en favor de la jugabilidad y la diversión. En ningún género esto es más evidente que en los beat 'em up, también conocidos como juegos de "yo contra el barrio" o "de peleítas".
La práctica totalidad de los géneros de hoy día datan de al menos hace 15 años, la mayoría unos 20. Pero, ¿puede desaparecer uno? ¿pueden dejarse de hacer juegos de lucha, de tiros en primera persona o simuladores de vuelo? Probablemente no, sin embargo hay uno que parece que ha desaparecido del todo, para desgracia de todo jugón de pro: Los beat’em up. No, no los de lucha tête à tête que vemos hoy en día, sino los de «ir por la calle repartiendo leña», los de «yo contra el barrio», los juegos «de peleítas» y técnicamente, scrolling beat’em up.
Vamos a comenzar discurriendo sobre algo que nos inquieta. Esto es más acusado si cabe en los beat’em up, dado que a costa de estos pequeños trozos de realismo se afianza la jugabilidad y se le da su toque distintivo.
Caracterizados por su acción incesante y su estilo visual distintivo, los beat 'em up nos presentan un elenco de personajes y situaciones que se han convertido en clichés entrañables:
- El punk con su chaquetón chillon, normalmente va con los puños en alto y de espaldas.
- Los gordos, que saltan y caen de culo o dan barrigazos.
- El tío que sale de vez en cuando que es más grande que que un día sin pan, desnudo de torso para arriba.
- Las mujeres que van enseñando pollo (es decir, muslo y pechuga).
- La del látigo, vestida de cuero de colores.
- El tío de la pistola.
- Los gemelos.
- El de las garras.
Si un juego de estos no tiene items o no tiene alguno de estos, no te molestes: estás ante una falsificación.
Los objetos también juegan un papel crucial, desde las armas improvisadas hasta los alimentos que restauran la salud:
- Joyas, sacos de dinero, cadenas, pelucos y monedas.
- Ensaladitas, manzanas y pequeñas comidas.
- El pollo, asado, filetorro o ocasionalmente el botiquín.
La mayoría de estos elementos se encuentran tras destruir papeleras, vallas u otro mobiliario urbano.
En cuanto al armamento, encontramos:
- El cuchillo, que normalmente tiene una extensión de uno de cocina y un uso más bien limitado.
- El bate de béisbol, que normalmente lo portará otro enemigo y que al caer podremos quitárselo.
- Las armas de fuego, generalmente pistolas, escopetas y pequeños subfusiles. Tienen un alcance infinito, unas balas del tamaño de una mano y cuando se acaba la munición se pueden arrojar. Pero por alguna razón no se pueden recargar, y si el enemigo es el que la lleva no se le puede quitar de las manos.
- El látigo que le cogemos a la que lo porta.
En dos juegos cualesquiera ya tenemos todos los personajes posibles de cualquier juego de éstos. ¿Y qué decir de los personajes? Y sobre todo, lo más imporatiente de todo, la pregunta que todos nos hemos hecho.
Los Orígenes: Irem y Kung Fu Master
Comencemos hablando de dónde viene este maravilloso género de videojuegos. Es necesario pues, hablar de Irem y su Kung Fu Master (1984). En primer lugar, es preciso advertir de que este precursor del género se desarrolla en una sóla dimension: sólo podemos avanzar o retroceder, y como mucho saltar y de forma muy limitada. También se debe notar la gran dificultad del juego, debida mayormente a la tosquedad de movimientos.
Sus innovaciones son varias, y la mas destacable sin duda es la adición de una nueva dimensión, literalmente: ahora el personaje puede moverse por todo el escenario y no sólamente en un estrecho corredor, además de poder dal saltos. Pero ahí no acaba la cosa, dado que muchos de los elementos luego comunes en este tipo de juegos llegaron de la mano de este título.
Podremos correr, saltar corriendo y lanzar una terrible patada voladora, pegar patadas si uno nos trinca por la espalda, poder mover la pantalla donde queramos y algunas cosas más. Ojo también que nos introduce en una temática recurrente en este tipo de juegos: los macarras de los años ’80, con sus chupas de cuero, botas, navajas y vestimentas.
El juego lógicamente tenía también sus inconvenientes: Los escenarios eran pequeños, el juego no corría con fluidez y sobre todo la enorme dificultad de este videojuego mermaba su, aun así, enorme jugabilidad.
Esta época presenció, con el juego anterior, una bifurcación en este videojueguil género: los 1,5D y los 2,5D. Los primeros son del estilo del Kung-Fu Master, los segundos del Renegade.
Del primer estilo es necesario mencionar Vigilante, un clásico de los salones recreativo.

Double Dragon: Un Clásico Indiscutible
El hecho de mencionar «clásico» en este género sugiere irremediablemente uno de los juegos más conocidos y clásicos, no sólo de los juegos de pelea sino en general. ¿Por qué nos gusta tanto? Se nos ocurren varios motivos: sus maravillosos gráficos, la fluidez de los movimientos o la cantidad de movimientos que Billy y Jimmy (hoy en día estos nombres no sugieren lo mismo, es cierto) pueden realizar: Saltos, patadas, puñetazos, agarres, cabezazos… y quizás por primera vez podremos recoger las armas del enemigo y usarlas contra ellos.
Por cierto, hemos mencionado DOS personajes, DOS, porque la gran novedad de este maravilloso clásico es poder jugar con un amigo en modo coperativo para dar castaña a todo matón de poca monta que se nos interponga. El único punto flojo del juego es su corta duración, cuatro niveles. Eso sí, la dificultad del juego se encargará de que no te lo pases a la primera de cambio.

Sobre todo cuando al final te encuentres con Willy, el secuestrador de tu novia, que lleva una sub-ametralladora. Y si vas acompañado, una vez derrotado a este enemigo final llegará la peor parte para vosotros: la espiral de celos llevará a los dos amigos de toda la vida a pelearse por la mujer, por lo que los amigos que habían luchado codo con codo tendrán que combatir entre ellos para decidir quién se queda con la chica.
Street Gangs: Innovación y Originalidad
Nuestro segundo clásico digno de mención es el Street Gangs (1989, Technos), conocido en américa como River City Ransom o Downtown Nekketsu Monogatari en tierras niponas. Uno de los mejores juegos de la 8-bit de Nintendo, un destacable referente del género y sobre todo un juego original. ¿RPG o juego de lucha? El juego también vió la plataforma PC-Engine/Turbografx16, X68000, Game Boy Advance y por último la Consola Virtual de Wi.
Golden Axe: Fantasía Heroica
¡Vaya dinosaurio guapo que tas comprao, cabesa! El juego se desarrolla en una tierra fantástica al estilo de Conan, donde el enemigo, Death Adder, es el portador del Hacha Dorada que da título al juego. El juego introdujo un sistema de magias, rellenada con las botellitas recogidas en las fases de bonus pateando enanos, célebre escena donde las haya.
Final Fight: El Primer Juego Moderno
En 1989 la compañía CapCom tomó el relevo en la programación de los mejores beat’em up por todo lo grande con el que, en nuestra opinión, es el primer juego moderno de esta categoría: Final Fight. En él tenemos todas las características que en los últimos años han definido al género que hoy nos ocupa. Primero tenemos el tema recurrente de las calles infestadas de macarras, que aunque no fue algo novedoso con este título quedó como cliché permanente.
Pero las adiciones importantes podríamos resumirlas en: barras de vida de los enemigos, ítems para recuperar vida (normalmente representados como comida) que se recogen pulsando el botón y bidones y escenario variado que se puede destruir. También existen otras características como el uso de armas que porten los enemigos, pero no es algo tan novedoso.
-¿Cómo? ¿Que no me recalificas los terrenos? La historia nos situa en Metro City, una de esas ciudades que tienen a alojar juegos de este tipo por su alta delincuencia, macarras por todas partes y sobre todo por un alcalde ex-luchador de Pressing Catch más grande que un fin de semana sin dinero con una hija secuestrada por Mad Gang, la mafia local.

Streets of Rage: El Legado en Consolas
No sólo los salones recreativos recibieron su colección de hostias, también los usuarios de consolas domésticas pudieron sentir el dolor. Un ejemplo muy representativo es la serie Street of Rage, conocida en Japón como Bare Knuckle. El mejor de los tres fue su segunda parte, con unos gráficos muy cuidados y una jugabilidad desbordante que sólo le faltaba que los personajes pudieran correr. El primero de los juegos era demasiado simple, y el tercero había perdido la magia de los dos primeros. De todas formas el carisma y la vistosidad de los personajes se mantuvo firme durante toda la saga.

Cadillacs and Dinosaurs: Jugabilidad por Encima de Todo
Volviendo a Capcom, la placa CPS1 estaba aún por explotar después de Final Fight, y eso que el nuevo Street Fighter II puso el listón por las nubes. Primero hay que destacar que es posible jugar tres a la vez, a elegir de entre cuatro personajes. No es una hazaña singular pero sí poco vista, habiendo pocos juegos capaces de aprovechar esta baza, como el Teenage Mutant Ninja Turtles o el X-Men Arcade, que soportaron 4 y 6 jugadores simulráneos.
Pero lo mejor de todo es, sin duda, su jugabilidad por las nubes: montones de armas para coger como machetes, escopetas y pistolas, un montón de movimientos para cada personaje, sencillez de manejo… muchos, de hecho, lo consideramos como el mejor juego de toda la historia del género de los scrolling beat’em up, sin ser un juego técnicamente sobresaliente.
Este juego tenía mejores gráficos que Cadillacs and Dinosaurs, pero no puedo llegar a su nivel jugable, aunque se queda muy cerca.
La época de CPS-1 fue, pues, una hegemonía de CapCom, sólo enfrentada casualmente algunos títulos, principalmente de Konami: Las Tortugas Ninja o Bucky o’Hara fueron algunos de los que entaron en la pugna como mejor juego.
Alien vs. Predator: Espectacularidad en Estado Puro
Los 7 mejores Beat'em ups de la Historia
Pero la lucha no terminó con CPS-1, pues CPS-2 y su hardware mejorado permitieron a la compañía del Street Fighter seguir líderes en el género con títulos como Dungeons and Dragons: Tower of Doom y Shadow Over Mystara y otro de los mejores referentes de las peleas contra bandas: Alien vs. Predator. En una palabra: espectacular.
Una intro de lujo, decenas de enemigos enormes en pantalla, tantos movimientos por personaje que parece un juego de lucha one-on-one, personajes completamente diferenciados y todos geniales, escenas de película, un ambiente genial… y está en español, aunque traducido de aquella manera. La historia nos lleva a eliminar una invasión de los aliens de las películas, donde todo parece perdido hasta que aperecen los mayores cazadores de toda la Galaxia, conocidos simplemente como depredadores.

El Declive: La Era de los 32-Bit y el 3D
A mediados de los 90 aparece la generación de los 32-Bit, en las que Sega Saturn, Sony PlayStation y Nintendo 64 destacaron por sus novedosos gráficos en 3D que dejaron a las 2D renqueantes. El primer beat’em up clásico en 3D fue, quizás, el Die Hard Arcade (1996), versión americana y europea del japonés Dynamite Deka. La resolución del juego era… peculiar. Este juego se limitaba a extender los gráficos a las nuevas tecnologías, dejando intacto todo lo demás, incluído un argumento digno de una película de Antena 3 de un domingo a las 4 de la tarde.
En el juego no contamos con el inefable John McClane, sino con un personaje primo hermano suyo y de una compañera si jugamos con un amigo. Un año después veríamos Fighting Force, de Core Design, el cual estaba destinado a ser una cuarta parte de la saga Streets of Rage pero que al final se quedó así. Recibió críticas mediocres, pero para los aficionados del género fue el último gran beat’em up. Con este CD y cartucho por fin tuvimos un verdadero Beat’em up en desarrollo completamente 3D, pudiendo encarar cualquier dirección y enfrentarnos a mamporros contra los enemigos en todas las direcciones, manteniendo la jugabilidad y los tópicos del género que tanto nos hicieron disfrutar.
Legado y Remakes
Hoy en día las peleas callejeras son un género en la memoria de los veteranos, dado que ninguna compañía parece atreverse a sacar al mercado un juego con las características clásicas de mamporros y avanzar. Sin embargo su legado se hace sentir en los juegos actuales en mayor o menor medida.
El juego retomaba las peleas callejeras entre macarras, pero en este caso no era el típico yo contra el mundo, sino bandas contra bandas, con adiciones tipo Rockstar como robar o vender drogas. Juegos como God of War son toda una joya para muchos jugones, pero los fanáticos de las peleas callejeras, no conformes con la desaparición del género se han sacado de la manga un remake de la saga Street of Rage, funcionando en Windows.
El juego tiene lo mejor de cada saga: el desarrollo y la música de la segunda parte, los personajes de todos los juegos, enemigos de las tres, y lo que es aún mejor: poder adaptar el sistema de juego de cada uno de los elementos al juego que queramos.
Otro ramake de la saga, más libre, fue Beats of Rage, realizado para Dreamcast, PS2 y MS-DOS entre otras, curiosa combinación. De este último además existe un motor libre, funcionando en la mayoría de sistemas operativos, que permite montarnos nuestro propio despacho de puñetazos.