La icónica Ducati Monster vuelve a ser una moto que busca el flechazo a primera vista exhibiendo todos sus encantos y sin esconder ases en la manga. Nada de electrónica superflua que encarezca el producto, ni de elementos demasiado sofisticados que pudieran complicar una moto cuyo público es realmente amplio, incluyendo a los poseedores del carnet A2, para los que resulta especialmente atractiva si buscan una moto de largo recorrido con una personalidad única. Y para animarlos, Ducati corre con los gastos del kit de limitación. Además, Ducati ha apostado por un producto competitivo en cuanto a precio, haciendo de ella una verdadera moto de acceso a la gama Monster.
En estos momentos (hasta el 30 de agosto 2017) cuenta con una oferta de 8.390 euros y la posibilidad de acentuar la rebaja si se contrata con Ducati Financial Services que puede suponer otros 1.100 euros adicionales, estableciendo así un precio casi de derribo para una moto tan despampanante como esta. Con el relanzamiento de esta heredera de la 796, Ducati pretende seducir a los nostálgicos de los primeros modelos Monster, ofreciendo al mismo tiempo una roadster accesible y sexy para los motoristas alérgicos a la tendencia neo-retro.
Ya lo sabes todo (o deberías saberlo todo porque ya te lo hemos contado) sobre la nueva Ducati Monster 797. Es hora de abrocharse el casco y comprobar qué tal se mueve esta belleza italiana con ADN de familia noble.
La Ducati Monster 797 no pretende ser la opción asequible para el carnet A2, quiere ser el referente premium dinámico.

Motor: Herencia "Desmo"
Ducati lo ha hecho posible gracias al uso de un conocido motor de 803 cc refrigerado por aire que actualmente usa la gama Scrambler, y que también empleó en su día la Monster 796 aunque con mayor cifra de potencia (87 CV). Ahora rinde 75 CV de potencia nominal, una cifra acorde con su espíritu original que apostaba no tanto por las prestaciones sino por las sensaciones. Y en eso, la combinación del motor “desmo”en L junto con una buena parte ciclo, no falla a la hora de insinuarse al piloto para enamorarle a los mandos.
Desde el primer momento que arrancamos, el sonido ya resulta muy característico; es un motor con mucha vitalidad, suena de forma especial y vibra pero en su justa medida, así ha sido siempre la Monster, una moto con personalidad que antaño exhibía su rudeza sin el más mínimo complejo, más bien como parte de su encanto. Aunque los tiempos han cambiado y la adaptación a la normativa Euro4 hace que todo esto se haya moderado, por eso estamos ante un motor mucho más fino en términos de funcionamiento.
Al comenzar a rodar, la maneta de embrague reclama nuestra atención por su poco recorrido que apunto está de hacernos calar la moto. Es un detalle característico de Ducati al que solo tenemos que habituarnos. Sin embargo, las marchas entran con suma facilidad, sin apenas esfuerzo gracias a la colaboración del sistema hidráulico aunque ya comenzamos a ver que el punto muerto es un poco escurridizo.
En ciudad, si dejamos caer el motor a bajas vueltas cuando vamos a poca velocidad, exige que vayamos jugando el embrague para evitar algún traqueteo aunque con el 80% del par disponible desde solo 3.500 rpm, tiene fácil solución.
Por eso ofrece una cara mucho mejor conforme la aguja va escalando en el tacómetro que tiene gran protagonismo en su vistosa pantalla totalmente digital. A pesar de su sofisticada imagen, la instrumentación cuenta con un par de lagunas, ya que ganaría en utilidad con un indicador de nivel de combustible o uno de marcha engranada. Esto último nos parece especialmente útil para los usuarios menos experimentados.
Es un motor que sube de vueltas con facilidad, gracias a su carácter bicilíndrico que lo hace tremendamente versátil, gozando además de gran elasticidad apoyado en un buen escalonamiento de las marchas. La conexión con el acelerador es precisa y el motor responde siempre de forma instantánea y con cierta progresividad que le da un medio régimen al que da gusto rodar.
Parte Ciclo: Esencia Deportiva
Estamos ante una moto bien dotada en cuanto a componentes pero sin excesos; por ejemplo monta un basculante de doble brazo en vez de un monobrazo. Aun así, no es normal ver en su segmento de precio una pinza monobloque de anclaje radial Brembo o una gruesa horquilla firmada por Kayaba de 43 mm que eso sí condiciona las maniobras en parado por su escaso radio de giro. También encontramos unas buenas gomas que garantizan excelente agarre: Pirelli Diablo Rosso II.
Estos componentes evidencian ese carácter deportivo que siempre ha acompañado a las Monster, independiente de su cilindrada y potencia. A pesar de ser la pequeña de la saga, la 797 es un pilar esencial de Ducati en el plano comercial puesto que la Monster 821 era una moto demasiado elitista y desde luego potente, otra historia en todos los aspectos que se ha encargado de reescribir nuestra protagonista.
Esto es un complemento esencial para las agradables sensaciones que la Monster nos tiene reservadas cuando empezamos a conocerla más a fondo. Su dinamismo agrada desde el primer momento por la facilidad con la que los movimientos fluyen, algo que ya disfrutamos en ciudad pero que estamos deseando probar en carretera.
Por eso ponemos rumbo a la periferia en busca de un escenario muy apropiado, pues las curvas sacan su lado más atractivo al dejar todos los encantos de su parte ciclo a la vista. Por cierto su precioso chasis multitubular vuelve también a los orígenes; es completamente de acero y pesa 15 kg.
El firme apoyo de delante invita a extraer toda la mala leche de su desmodrómico, cuyos 75 CV se vuelven temperamentales cuando buscamos la zona más alta del cuentarrevoluciones. La horquilla invertida absorbe con sobrada entereza las frenadas más bruscas y eso que la pinza delantera Brembo muerde, “de verdad”, con una potencia y tacto que harían flaquear a una horquilla menos competente. Y para situaciones apuradas cuenta con un eficiente ABS de Bosch.
La confortable postura de conducción resulta ideal para este uso ya que las estriberas se encuentran no muy elevadas pero un poco retrasadas, y permiten adoptar una postura “al ataque” con facilidad, cargando más peso en la rueda delantera para reafirmar el aplomo que transmite de forma innata la Monster 797.
El asiento corrido de coqueto aspecto y buen mullido dispone de un buen espacio para el piloto que puede moverse a pesar de ser una moto compacta. El pasajero en cambio tiene el espacio un poco más restringido y aunque parezca que no tiene donde agarrarse, dispone de unas asideras camufladas bajo el asiento.
En curvas también aporta precisión total una vez que hemos elegido la trazada, dejándose guiar con facilidad para poder practicar una conducción deportiva muy estimulante para el piloto. Para cualquiera que haya elegido la Monster 797 como moto de aprendizaje con el carnet A2, resulta una escuela perfecta para coger el tacto a las sensaciones de una moto con carácter deportivo y la potencia justa para no intimidar una vez deslimitada.
Un detalle a comentar son los espejos retrovisores que encajan muy bien en el diseño de la moto pero no proporcionan una visión todo lo buena que nos hubiese gustado, ya que nos vemos parte de los brazos.

Valoración y Opinión
La Monster 797 recupera la filosofía Monster con la máxima fidelidad, presentándose como una moto esencial que no sólo entra por los ojos de maravilla sino que a los mandos es donde verdaderamente convence. Hoy en día hay pocos modelos que puedan presumir de tanta personalidad como nuestra protagonista, una moto versátil que se encuentra tan a gusto tanto en la ciudad como fuera de ella, gracias a su práctico y probadísimo motor en plena sintonía con una excelente parte ciclo. Cuenta con ese halo de moto especial concentrado en rasgos como su bastidor, el faro delantero o su escultural depósito de combustible, y además lo apoya con un precio más que razonable.
Cierto es que prescinde de cualquier tipo de electrónica aunque no de elementos como el ABS de Bosch o el embrague antirrebote APTC. La instrumentación, muy vistosa, es parca en información pero son pequeños peajes para un conjunto que transmite calidad por cada poro. La gran variedad cromática que ofrece realza todavía más su musculoso y depurado estilo: blanco, rojo y negro que combinan de forma diferente con el acabado de las llantas y el chasis.
Rivales de la Ducati Monster 797
La pequeña de la saga Monster se mete de lleno en el segmento más popular de las motos naked de alta cilindrada, donde la competencia es durísima ya que todas las marcas implicadas se presentan con productos muy logrados, tanto por mototorización como por parte ciclo. Y ajustando en todos los casos el precio al máximo, pero la Monster 797 cuenta con argumentos para rivalizar con cualquiera gracias a tu tarifa oficial de 8.990 €.
Presentada en Noviembre de 2016, recibe en EICMA 2017 una versión denominada 797 plus que incorpora de origen el cubreasiento para convertirla en monoplaza, y una pequeña cúpula frontal sobre el faro y el panel de instrumentos, elemento dotado de un aspecto sencillo pero que resulta suficientemente efectivo, presenta una media luna de testigos recorriendo el extremo superior, bajo la cual encontramos un gran LCD que nos entregará información muy clara sobre las RPM, la velocidad y el odómetro.
Hereda el motor de la Scrambler 800, ya adaptado a la normativa Euro4, el bicilíndrico Desmo2 de 803cc refrigerado por aire, evocando los orígenes de la Monster con las aletas sobre los cilindros. Sus credenciales: 73cv a 8,250RPM y un par motor de 67Nm a 5,750RPM. Unas cifras modestas ante la vorágine de «superprestaciones» que viene inundando el mercado desde hace unos años, pero que ha sido buscada expresamente para devolver a la familia Monster el carácter que la hizo popular, comportándose como cualquier verdadera Ducati y divertirse conduciendo sin dificultades.
Ya en marcha, las apariencias no engañan, es tan pequeña como parece, lo que le brinda unas cualidades dinámicas que hacen entender por qué estos modelos tienen tan buena fama. Es ágil, compacta, deportiva, divertida, elegante, musculosa, bonita… pero todo ello lo con un «extremadamente» delante. El faro, renovado también, continúa siendo el característico faro circular que siempre ha caracterizado a este modelo ya mítico, pero con un aspecto más actual. La posición de conducción es la característica de la familia. Espalda recta, manillar ancho, asiento bajo y gran movilidad, lo que supone un plus de manejabilidad para una moto que, de por sí, ya lo es en grandes cantidades.
Un chasis rígido pero ligero es en gran medida el responsable de su carácter juguetón y urbanita manteniendo el aplomo cuando rueda a altas velocidades. Las suspensiones, como era de esperar, también son elementos en los que podemos confiar. Para el eje delantero equipa una horquilla Kayaba de aluminio fundido y 43mm de diámetro. El eje trasero va regulado por un amortiguador Sachs, regulable en precarga y extensión, situado en el lateral izquierdo y unido directamente del bastidor al basculante, sin bieletas.
Y no podemos obviar el trabajo de Brembo y Bosch. El eje trasero equipa un disco de 245mm que recibe la mordida de otra pinza Brembo para mantener la eficacia de frenado que desde siempre ha caracterizado a Ducati, y en especial a la familia Monster.
Nada más que ví la moto me encantó lo delgada que se ve, mucho más estilizada desde el asiento hacia delante, toda la parte despejada, también gracias a la nueva ubicación del escape, por la parte baja del basculante. Esto se nota y se agradece también cuando te subes, ya que el asiento es más fino en la zona de las piernas y también el depósito te permite llevar las piernas muy cerradas. El depósito con esas formas musculosas y rasgos característicos que la hacen más monster si cabe que anteriores modelos, es ahora un poco más corto y el manillar te queda más cerca.
He podido rodar casi unos 300 kms, no son muchos, pero ya he podido ir viendo como se defiende esta nueva Monster 797. En el momento que te metes en zona de curvas es alucinante, el nuevo chasis y la posición de conducción te permite entrar con muchísima seguridad, el paso por curva es sorprendente, ya que traza como si de un tiralíneas se tratase.
Por la salida de las curvas decir que he agradecido mucho esa nueva configuración del puño del gas de manera que la primera mitad ofrece una apertura de mariposas de la inyección mucho más lenta, lo que hace que en ese tramo la moto sea mucho más dulce, siendo en la segunda mitad del gas cuando abre las mariposas mucho más rápido y es cuando se desata de verdad toda la caballería… esto te permite abrir de una forma mucho más controlada y sacarle el máximo partido en la salida de las curvas. Esta configuración del puño de gas he de decir que también se agradece mucho cuando te mueves por zonas urbanas o muy lento… vaya siempre que hagas una conducción tranquila.
Al arrancar e motor el sonido agradable del tubo de escape con salida 2 en 1 baja por el lateral derecho nos recuerda que no estamos ante una naked más, sino ante una preciosidad bicilíndrica del país transalpino. El murmullo del bicilíndrico se deja notar y te sugiere que es hora de empezar a disfrutar de ella.
Una vez a los mandos, nos encontramos con un asiento de mullido agradable colocado a 805 milímetros de altura y un arco de las piernas bastante estrecho en el que no la prolongación hacia atrás del depósito, permitiendo a cualquiera llegar con facilidad con los dos pies al suelo.
Accionamos el embrague mecánico, engranamos la primera velocidad y echamos a andar. Cuando subimos los pies a los estribos nos damos cuenta de lo acertado de la configuración ergonómica, con una postura relajada, los pies bajos y muy adelantados y la espalda erguida que confieren una gran sensación de seguridad. Si bien en la 821 encontramos una altura del asiento similar, el triángulo manos/culo/pies es mucho más relajado en la 797.
A medida que nos vamos animando nos damos cuenta de que el motor, al que ya conocíamos de las Ducati Scrambler, es una combinación perfecta entre elasticidad y potencia para su concepto. Cumple de forma solvente con su cometido.
Una caja de cambios de seis velocidades que por cierto peca de ser un tanto dura y con el punto muerto laborioso de encontrar. En cambio el tacto del puño derecho vuelve a reafirmar esa sensación de tener todo bajo control tan necesaria para los noveles.
Durante la presentación internacional del modelo en las carreteras de la costa francesa, nos sorprendió un considerable temporal de lluvia que nos obligó a sacar el traje de agua en la segunda jornada. Con 75 cv, el motor de dos cilindros es más que solvente para todos los usos en manos con cualquier experiencia.
La potencia no entra de sopetón en ningún momento, las manos menos experimentadas no se verán sobrepasadas con facilidad por la entrega de potencia girando un puño derecho de recorrido bastante amplio. Con un centro de gravedad bajo y una buena palanca sobre el ancho manillar, la Monster 797 se mueve bien de lado a lado, ayudándose de unas suspensiones sencillas pero con un funcionamiento que denota el carácter pasional de Ducati.
Por otro lado los frenos bien podrían ser los de una deportiva de hace unos pocos años, con un doble disco delantero de 320 milímetros mordido con fuerza por sendas pinzas radiales Brembo M4.32 que garantizan una potencia de frenado por encima de lo que podrías esperar en una "moto A2". El freno trasero se comporta como un compañero perfecto para este tipo de moto.
El precio de partida de la Monster 797 arranca en 8.990 euros, una cantidad algo elevada para una primera moto ya que se coloca cerca de las nuevas Triumph Street Triple en su versión limitable (8.700 euros), y por encima de otras como la Yamaha MT-07 (6.799 euros) o Kawasaki Z650 (6.960 euros).
Más arriba de esos 8.990 euros que cuesta la Monster 797 en color rojo con chasis rojo y llantas negras, tendremos que pagar 9.090 euros (100 más) por las decoraciones en negro mate con chasis negro y blanco con chasis y llantas rojas.
Como oferta de lanzamiento Ducati ofrece 600 euros de descuento hasta el mes de mayo y otros 900 más financiando más de 7.500 euros. Ahora la pelota está en el tejado de todos los que echaban de menos a una Ducati Monster razonable. Y antes de acabar, ¿quieres darte una vuelta con nosotros?
En 1995, dos años después de la llegada de la Monster 900 a los concesionarios de todo el mundo, Ducati amplió gama con la Monster 600, la “peque” de la familia. Carburadores, 51 CV, monodisco de freno delantero y mecánica evolucionada de las antiguas Pantah para hacérselo más fácil a los noveles en las dos ruedas.
En 2002 se subió la cilindrada hasta los 620 cc aprovechando la inclusión de inyección electrónica, cerrando la “clásica” primera generación Monster diseñada por Galluzzi con la 695 de 2007. La Monster 696 2008 rompió con todo lo anterior, siendo un verdadero éxito de ventas en España junto a su hermana 796. Ducati las dio carpetazo con el lanzamiento de la tercera generación Monster en 2013.
Su presentación internacional estática tuvo lugar en el pasado Salón EICMA 2016, luciendo en tres colores típicos de la marca boloñesa: blanca, roja y negra. El motor (Euro 4) es el mismo de las Scrambler (V2 de aire-aceite, 803 cc, 2 válvulas por cilindro y 75 CV) y el depósito-colín es compartido con las Monster 1200/821 pero el conjunto chasis (acero)/basculante (aluminio) es de nueva factura, con suspensiones Kayaba/Sachs (amortiguador en el lateral izquierdo como las Scrambler) y frenos Brembo.
La primera sensación que tienes al subirte en la Monster 797 es que es más estrecha y compacta que sus hermanas de “agua”, además de baja (805 mm de asiento a suelo) y con una ergonomía muy cuidada. La postura es relajada, consecuencia de unas estriberas más bajas y un manillar más cercano al conductor que en una Monster 821. Siempre es de agradecer pocos extremismos en una montura con un abanico de uso/usuarios tan polivalente, siempre sin perder ese feeling deportivo tan característico de las motos boloñesas.
Sólo el roce del talón de la bota derecha con el anclaje de la estribera del pasajero al apoyar con las puntas de los pies se me hace algo incómodo (algo que también sucede con la M821). Se me hace raro no tener que dedicarle tiempo a eso de “entender” el manejo de los botones para ajustar todas las ayudas electrónicas a la conducción que quiero realizar en cada momento. Sí, es una Ducati, pero no hace gala de tantos “gadgets” tecnológicos como el resto de modelos del catálogo.
Tiene ABS (Bosch, desconectable), embrague asistido antirrebote (APTC), instrumentación con display LCD, luz de posición/trasera LED y preinstalación de sistema de comunicación Multimedia bluetooth (DMS) para conectar nuestro smartphone (recibes llamadas y escuchas música entre otras posibilidades). La toma de corriente USB bajo el asiento, la maneta de freno regulable en 5 posiciones o la pestaña de cierre del depósito de 16,5 l.
Circulando con la Monster 797 aprecias que el tacto del gas y la respuesta del motor se han suavizado, consiguiendo un carácter más dócil y amigable con su conductor, pero no carente de fuerza. El 80% del par se encuentra a 3.500 rpm, con un motor que disfruta en la zona media del motor, a eso de las 7.000 rpm. Puedes jugar con el cambio, apurar las marchas o dejarla correr: la Monster 797 admite todo tipo de conducción.
Rápidamente coges el tranquillo a esta 797, jugando con ella en curva, apoyando con confianza y divirtiéndote de lo lindo. Su horquilla, aunque no regulable, se tiene correctamente y responde bien. El amortiguador Sachs (regulable en precarga y rebote) es algo más seco de reacciones, pero el tarado estándar conseguido es equilibrado. El nuevo chasis hace de esta Monster una moto muy ágil y manejable, que hace fácil cualquier movimiento y decisión sobre ella.
A la hora de frenar pocos peros, ya que el doble disco semiflotante con una pareja de pinzas delanteras radiales Brembo M4.32 (bomba axial) son un valor seguro de potencia y tacto, sin radicalismos. El ABS, al contrario que en el resto de la gama, posee un único nivel de intervención y es muy poco intrusivo. Rodando por las estrechas y reviradas carreteras de Niza nunca llegó a actuar.
La nueva Ducati Monster 797 suena bien, tiene acabados dignos de motos más caras y rezuma esencia Monster por los cuatro costados. Es fácil de llevar, intuitiva y siempre da la talla. Completa, contenida y resultona, no echarás de menos nada más. A mí me gusta más que una Scrambler Full Throttle, por ejemplo, por imagen, carácter deportivo, chasis y frenos.
La Ducati Monster 797 roja cuesta 8.990 € (9.090 € en blanco/negro mate). La versión Plus (añade cupolino y tapa de colín) roja asciende a 9.390 € (9.490 € en blanco/negro mate) y cualquier de ellas se beneficia de una promoción de lanzamiento de 600 € hasta mayo inclusive. Además, financiando más de 7.500 € a 3 años (7.25 TIN) descuentan 900 € adicionales. También hay versión limitada para carnet A2.
La línea de ropa específica y el listado de accesorios para personalizarla no podía faltar: piezas de fibra de carbono y aluminio mecanizado, 2 asientos (confort +25 mm y bajo -20 mm), escapes Termignoni, intermitentes LED, bolsas sobredepósito, etc.
Tabla Comparativa de Rivales
| Modelo | Precio (Aproximado) |
|---|---|
| Ducati Monster 797 | 8.990 € |
| Triumph Street Triple (versión limitable) | 8.700 € |
| Yamaha MT-07 | 6.799 € |
| Kawasaki Z650 | 6.960 € |