La vida para las mujeres iraníes está llena de restricciones, y se siguen sumando. En Irán, las mujeres no pueden andar por las calles con su cabeza o cuerpo descubierto, ya que llevar el velo islámico llamado hiyab es obligatorio.

Tras la Revolución Islámica en 1979, el ayatolá Ruhollah Jomeini se convirtió en el líder de la nueva República Islámica y al poco tiempo decretó la obligación de que las mujeres llevaran velo. Por eso, en el país solo hay algunos espacios públicos y al aire libre para ellas en los que no rigen los estrictos códigos de vestimenta: los parques de mujeres.
Sahar, una estudiante de secundaria usuaria de estos parques, señaló a Efe que ahí puede sentirse más libre para pasear o practicar deporte: «A las mujeres nos gustan estos parques desde su apertura», sostuvo.
Desafíos y Protestas Contra las Restricciones
Muchas mujeres de ese país quieren cambios para terminar con la discriminación de género, pero no todas están de acuerdo con estas normas. Una de las grandes campañas feministas iraníes es My Stealthy Freedom (Mi Libertad Oculta), iniciada por la periodista y activista Masih Alinejad, que publicó varias fotos de sí misma sin el velo.
El año pasado, 18 mujeres entraron a la cámara como diputadas, el mayor número en la historia parlamentaria iraní. «Antes de las elecciones parlamentarias del año pasado, activistas por los derechos de las mujeres iniciaron la campaña ‘Cambiemos el rostro masculino del parlamento’. No sólo pretendían alentar a las mujeres a presentarse a la Cámara, sino que también criticaban a las diputadas que no presionaban para obtener más derechos.
En Irán todas las mujeres, incluso las turistas, deben salir a la calle con la cabeza cubierta por un velo. Existen las Gasht-e Ershad (Patrullas de Guía) que se formaron el 2007 cuando las autoridades decidieron combatir la vestimenta «no islámica». Sólo durante el 2014, se multó, llamó la atención y arrestó a 3,6 millones de mujeres iraníes.
Durante el año pasado, Irán dispuso 7.000 nuevos agentes de la moral -incluidas mujeres- con el fin de intensificar la presión sobre la población en general. La nueva «Policía Moral» dependen del ayatolá Jamenei.
El descontento entre las nuevas generaciones crece. Una de las formas de protesta más difundidas consiste en quitarse el velo al conducir. También algunas mujeres empezaron a raparse la cabeza y a vestir con ropa suelta y más masculina para lograr ser confundidas por hombres y pasar inadvertidas ante los ojos de la policía. El temor a encontrar a agentes de la policía llevó incluso a la creación de una aplicación móvil, donde los usuarios señalaban en el mapa el lugar donde los agentes se encontraban fiscalizando. Sin embargo, la avalancha de descargas que produjo su estreno puso en alerta al Gobierno y se prohibió.
Discriminación Económica y Acoso Callejero
La imposición de cubrir el cuerpo no es la única ley que afecta a las iraníes. Además, reciben menos salario que un hombre en el mismo puesto de trabajo, pues ellos son los «jefes de hogar».
«No quiero vivir en un país donde un desconocido te grita desde su coche que te pongas el pañuelo», afirmó Karima, una arquitecta en trámites de obtener un visado para poder mudarse al extranjero, a El País. «Aquí, si un hombre te toca o te dice alguna obscenidad, tienes que agachar la cabeza y seguir tu camino. La arquitecta confiesa que no puede seguir viviendo sin libertad, interpretando una vida inventada cuando sale a la calle. Sin embargo, reconoce que su vida es más tranquila por ser una persona de altos ingresos y vive sola en un apartamento al norte de la ciudad, la zona rica de la capital. «Si tienes dinero, tienes libertad.
Al igual que Karima, Yala también vive sola en la zona del norte de Teherán. Una opinión que he oído tanto a mujeres como a hombres, es esa que clasifica a las mujeres en dos tipos: las que “se buscan” ser acosadas porque “exhiben” su cuerpo en la calle, y las que “no merecen” el acoso porque “se tapan” y “se cuidan”.
Cuando usted, madre, padre, adolescente o señora usa esta clasificación moralista, lo hace desde el prejuicio y desde lo cosmético, usando una fórmula casi matemática: si usa escote, anda provocando; si usa shorts en la noche, “se buscó” la violación. Sin embargo, la realidad del acoso desmitifica esta clasificación.
Realidades del Acoso Callejero
- Tanto las mujeres que “se exhiben” como las que “se tapan” son violentadas en el espacio público. El 72% de las mujeres ha sufrido acoso en la calle, independientemente de su aspecto físico, ropa o edad. No importa si sale vestida de astronauta o pasea en traje de baño por el centro de Santiago, el “piropo” o acoso verbal siempre llega.
- Separar a las mujeres entre las que “se buscan” el “agarrón” o “piropo” y las que “se cuidan” le achaca al agredido la responsabilidad del abuso. Piense en esto: las mujeres chilenas comienzan a sufrir acoso callejero a los nueve años. Repito, nueve años. ¿De verdad cree usted que esa niña a la que todavía no le crecen ni los pechos es la responsable de “provocar” a un hombre que luego le grita obscenidades en la calle? Evidentemente, el problema no surge en ella, sino en él.
- El derecho a caminar segura por la calle no depende de mis características físicas, sino de compromisos sociales cuando se vive en democracia. Yo, mujer que uso escote o mujer que “me tapo”, soy una ciudadana, igual que las señoras moralistas o los hombres que abusan de sus privilegios de macho. Todos “merecemos” y “nos ganamos” el derecho a caminar con tranquilidad y seguridad por la calle, a cualquier hora del día y en cualquier condición. Tal derecho no depende ni se suspende por la forma en que me visto.
La educación del miedo y la desconfianza sólo atrinchera más a hombres y mujeres. Pregúnteselo de nuevo, ¿en serio opina que hay mujeres que sí merecen ser violentadas sexualmente sólo por cómo se visten y que hay hombres que no tienen responsabilidad alguna en esa violencia?
Los SECRETOS Ocultos de las Mujeres en Irán y su Lucha Silenciada
Datos sobre el Acoso Callejero
La siguiente tabla resume los datos clave sobre el acoso callejero mencionados en el artículo:
| Hecho | Detalle |
|---|---|
| Porcentaje de mujeres que han sufrido acoso en la calle | 72% |
| Edad en la que las mujeres chilenas comienzan a sufrir acoso | 9 años |
| Factores que no influyen en el acoso | Aspecto físico, ropa, edad |
