Muerte en el Ciclismo: Causas y Tragedias

El mundo del ciclismo, un deporte de resistencia y pasión, se ha visto empañado a lo largo de la historia por numerosas tragedias. La muerte de ciclistas, tanto profesionales como aficionados, ha generado debates sobre la seguridad, el dopaje y las condiciones físicas necesarias para practicar este deporte. Este artículo explora las diversas causas que han llevado a la muerte de ciclistas, recordando a aquellos que perdieron la vida en este desafiante deporte.

Monumento a Tom Simpson en el Mont Ventoux, un recordatorio de los peligros del dopaje.

Marco Pantani: Del Olimpo al Infierno

La muerte de Marco Pantani, el 14 de febrero de 2004 en una habitación del hotel Le Rose de la localidad de Rimini, conmocionó a un deporte demasiado castigado por las desgracias. Tenía 34 años. Una tragedia que ha generado una creciente nebulosa sobre las causas que desencadenaron la desaparición de ídolo italiano. La mafia, las drogas y las apuestas se cruzaron fatalmente en la trayectoria de un ciclista incomparable. Apodado El Pirata por su carácter indomable y por el pañuelo con el que cubría su cabeza antes de lanzar el abordaje de las cimas más icónicas del ciclismo mundial, Marco Pantani es a día de hoy el último corredor que ha encadenado sendas victorias en Giro de Italia y Tour de Francia en una misma temporada. Lo logró en 1998 y esa gesta conquistó para siempre la pasión de los aficionados, que lo encumbraron al olimpo.

No se había cumplido un año de su paseo triunfal por los Campos Elíseos de París cuando su carrera se precipitó del cielo al infierno. El 5 de junio de 1999, en Madonna de Campiglio, a dos días para finalizar la carrera vestido con la maglia rosa, Pantani superó el 50% la tasa de hematocrito permitido y le obligaron a ceder el liderato y abandonar la carrera.

Esa expulsión, de la que mucho se ha sospechado desde el entorno familiar del corredor -llegando a involucrar incluso a la Camorra-, le condenó ya hasta el fin de sus días. Nunca volvería a ser el que fue. Aunque confesó que mantenía la misma pasión por la bicicleta, se retiraría en 2003 y afrontaría un mundo con el que no supo convivir.

La soledad fue desde entonces su mejor amiga porque los aduladores que le rodearon durante años desaparecieron. Su fallecimiento estremeció al ciclismo y al deporte en general. La manera en la que se produjo aún hoy sigue sin ser clara. Las investigaciones concluyeron que Pantani murió solo en una habitación cerrada por dentro, principalmente por la acción de psicofármacos.

Las Incertidumbres en torno a su Muerte

Pantani falleció en 2004 por una sobredosis de cocaína, pero realmente comenzó a morirse el 4 de junio de 1999, en Madonna di Campiglio, dos días antes de sumar su segundo Giro de Italia consecutivo, cuando un control antidopaje reveló un índice de hematocrito del 52%, superior en dos puntos al límite permitido. Ese porcentaje podría delatar el consumo de EPO. Desde ese momento, el pequeño corredor nacido en Cesena inició un descenso a los infiernos que culminó con la retirada en 2003. Una profunda depresión acompañó al ciclista en los últimos días.

Los misterios sobre el origen de su tragedia arrancan en el positivo por dopaje. Él siempre advirtió que no había recurrido a sustancias prohibidas, que fue víctima de un complot. Los aficionados, el entorno y los familiares pelearon con esta tesis y en 2016 obtuvieron algún rédito. Ese año, un tribunal italiano apuntó que el test de Pantani fue manipulado por un grupo mafioso al que no le interesaba la victoria en el Giro. La derrota se pagaba muy alto en el sector de las apuestas ilegales. La Fiscalía de Forlí archivó el caso en 2016 al entender que los presuntos delitos habían prescrito.

La segunda duda es la causa física de su muerte. Oficialmente se debió a una intoxicación aguda por cocaína, que provocó un edema pulmonar y cerebral. La familia de corredor asegura que no falleció por una intoxicación voluntaria, sino que fue asesinado. Tonina, la madre de El Pirata, consiguió que en 2014 se reabriera la investigación y se tomara en consideración la posibilidad de que Marco hubiera sido golpeado y obligado a beber cocaína diluida en agua.

La tercera incertidumbre es sobre quién o quiénes estuvieron con Pantani poco antes de su muerte. En el apartamento D5 del hotel Le Rose aparecieron varias cajas de ansiolíticos y antidepresivos, toda la habitación estaba revuelta y el cadáver presentada numerosos hematomas en la espalda, como si hubiera sido agredido antes de fallecer. Los resultados de la autopsia certificaron que Pantani tenía hasta 16 heridas en cuello, cara y muñecas y que estas se habían generado por el estado de confusión y de rabia provocado por la droga. La familia Pantani asegura que el corredor llamó en varias ocasiones a la recepción del hotel para que avisasen a los carabineros de que estaba siendo molestado por algunas personas.

La cuarta sospecha se refiere a los momentos posteriores a la muerte. El diario Corriere della Sera publicó que fueron borrados 125 minutos del vídeo grabado por la policía de la habitación donde se encontró a Pantani . También aseguró que nadie comprobó las huellas dactilares.

La quinta incertidumbre sin despejar es la presencia en el apartamento de dos chaquetas para esquiar, cuando siempre se sostuvo que Pantani había llegado a ese hotel sin equipaje. Siempre alegó que el corredor estaba atravesando por una profunda depresión y que estada desencantado con todos y con todos, sin ganas de vivir. Sin embargo, Oliver Laghi, la persona que le llevó la cena -una tortilla de jamón y queso- la noche del 13 de febrero, aseguró en su declaración judicial que vio bien a Pantani y que incluso le dijo que trajese a su hijo el día siguiente para firmarle un autógrafo.

Por la muerte de Pantani, originalmente fueron condenadas cuatro personas por homicidio imprudente por haberle proporcionado la cocaína. El 14 de febrero está marcado, tristemente, en la memoria de todos los italianos y de todos los aficionados al ciclismo en todo el mundo. A 30 kilómetros de su Cesena natal se apagó la llama de uno de los deportistas más carismáticos que ha visto la historia del deporte. 20 años después, su recuerdo sigue latente.

Marco Pantani en el Tour de Francia de 1998, un año antes de su caída en desgracia.

Accidentes Fatales en el Ciclismo

Wouter Weylandt ha sido el último de una larga lista negra de accidentes que han terminado con la vida de muchos corredores desde tiempos remotos. Unos hechos muy negros que reabren el debate sobre la seguridad en el ciclismo.

En una carretera, las bicicletas siempre suelen ser el elemento más vulnerable para sufrir accidentes. Estas consecuencias las han sufrido los ciclistas de a pie, al igual que los profesionales, que a lo largo de la historia han empañado las páginas de la historia de este deporte.

A continuación, se presentan algunos casos de ciclistas que perdieron la vida en accidentes:

  • 21 mayo de 1976: El español Juan Manuel Santisteban sufrió una caída mortal en la primera etapa del Giro de Italia.
  • 27 mayo de 1986: El italiano Emilio Ravasio falleció en Palermo dos semanas después de una caída en un descenso en la primera etapa del Giro de Italia a 10 kilómetros de la meta, entre Palermo y Sciacca Terme.
  • 26 de noviembre de 2006: El barcelonés Isaac Galvez murió durante los Seis Días de Gante al chocar con el belga Dimitri De Fauw y acabar estrellándose contra la valla exterior del anillo.

Otros casos notables incluyen:

  • Manuel Galera, quien falleció en la Vuelta de Andalucía de 1972.
  • Fabio Casartelli, que murió durante el Tour de Francia de 1995 al golpearse la cabeza en el descenso del Col de Portet d'Aspet.
  • Andrei Kivilev, cuya muerte en la París-Niza 2003 llevó a la UCI a obligar el uso de casco en el ciclismo profesional.
  • Bjorg Lambrecht, que perdió la vida en 2019 tras una caída en el Tour de Polonia.

Medidas de seguridad en bicicleta.

Tom Simpson y el Dopaje

El Mont Ventoux es uno de los puertos más duros que se han subido jamás en el mundo del ciclismo. Célebre ascensión del Tour de Francia, su extrema dificultad ha provocado que desde 2013 -cuando vislumbró el inicio del reinado SKY- no se incluya en el recorrido de la grande boucle. Sus durísimas rampas, sus infinitas y punzantes rachas de viento de mistral, su paisaje desértico, casi lunar... Incluso en la jornada más tranquila es un enemigo terrible para cualquier ciclista. Y a tres kilómetros de ésta se encuentra el monumento en honor al ciclista británico Tom Simpson.

Thomas Simpson había nacido en Haswell, Reino Unido, el 30 de noviembre de 1937. Sus inicios fueron en el ciclismo en pista, donde llegaría a obtener una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Melbourne del 56, en la modalidad de persecución por equipos. No tardaría en pasar a la carretera, y los éxitos continuaron: entre 1961 y 1965 conseguiría la victoria en el Tour de Flandes, en la Milán-San Remo, en la Burdeos-París, en el Giro de Lombardía y el más célebre de todos, en el Campeonato Mundial de ciclismo en ruta de 1965, disputado en Lasarte.

Así pues, el 13 de julio se disputaba la 13ª etapa del Tour de aquel Tour del 67. 215 kilómetros entre Marsella y Carpentras, con los 1.912 metros de altura del Mont Ventoux como el obstáculo al que todos temían. Todos, menos Simpson, que seguía viendo en su aterradora pero formidable cima la gran oportunidad.

En los últimos kilómetros de ascensión la imagen del ciclista británico comienza a ser desoladora. La frente sudada, la mirada perdida. La bicicleta zigzagueando por las cuestas del Mont Ventoux. Los ciclistas que le alcanzan se preocupan, le ofrecen agua, le animan a parar... Saben que algo está ocurriendo, pero ni se imaginan el qué. Simpson no puede detenerse. No puede parar de pedalear. Como si sus pies se aferraran a los pedales para continuar con vida.

Oficialmente, su muerte fue a causa de una deshidratación que, unida a un golpe de calor, terminó provocándole una insuficiencia cardiaca. En la tarde anterior, relata su compañero de equipo Colin Lewis, Tom Simpson había recibido en su habitación de hotel la visita del mánager del equipo, quien le había amenazado con no renovarle si no terminaba el Tour entre los cinco primeros clasificados. El propio Colin Lewis comenta que, unas horas después, se presentaron dos personajes desconocidos en la misma habitación, a los que Simpson pagó una suma importante de dinero a cambio de una cajita. Lo que había en ella se supo, o se supuso, después de su muerte: anfetaminas.

La mezcla de un físico agotado, los problemas estomacales que arrastraba, la elevada temperatura del día, los sorbos de alcohol y, por supuesto, las anfetaminas supusieron una fatal combinación. El nombre de Tom Simpson quedó para siempre en el recuerdo. Ya no sólo como imagen conmemorativa, sino como amenaza de lo que puede suponer el uso de sustancias dopantes. Las imágenes del ciclista británico tambaleándose segundos antes de fallecer dieron la vuelta al mundo. Por primera vez, el público asistía a una muerte en directo por el uso de doping.

Muerte Súbita Asociada al Deporte

Un reciente estudio publicado en Revista Española de Cardiología (REC) concluye que la muerte súbita asociada al deporte ocurre en un 96% de los casos en deportistas recreativos. La causa más frecuente de esas muertes (un 63%) es la cardiopatía isquémica; es decir, infartos de miocardio o anginas de pecho.

Durante un periodo de ocho años, la investigación recogió un total de 288 casos de muerte súbita asociada al deporte, lo que supone una incidencia de 0,38 casos por cada 100.000 habitantes al año. El 99% de los casos de muerte súbita asociada al deporte fue de origen cardiovascular. La cardiopatía isquémica, con un 63%, fue la afección predominante. El segundo grupo fue el de las enfermedades del miocardio (21%), entre las que destacan la miocardiopatía hipertrófica ventricular izquierda y la miocarditis. El síndrome de muerte súbita arrítmica supuso solo el 6% del total.

Entre los que practicaban ciclismo y carrera, la cardiopatía isquémica fue la causa de la muerte en el 74 y el 60% de los casos respectivamente. Los factores de riesgo fueron más frecuentes en el ciclismo que en la carrera y el fútbol. En concreto, un 38% de los que practicaban ese deporte, frente al 17% de los corredores y el 14% de los que jugaban al fútbol.

Respecto al tipo de actividad deportiva, el estudio pone de manifiesto que el ciclismo y la carrera a pie a partir de los 39 años tienen mayor riesgo de muerte súbita asociada al deporte, mientras que los que practican gimnasia y natación tienen menor riesgo. Estos resultados pueden estar relacionados con el alto componente dinámico del ciclismo y el fútbol y con el alto componente estático del primero. Otros factores que podrían justificar el mayor riesgo entre los ciclistas son su mayor edad, con mayor prevalencia de cardiopatía isquémica, y la obesidad.

Causa de Muerte SúbitaPorcentaje
Cardiopatía isquémica63%
Enfermedades del miocardio21%
Síndrome de muerte súbita arrítmica6%

Causas de muerte súbita asociada al deporte.

Recomendaciones para Evitar Accidentes y Muertes Súbitas

El buen tiempo ha llegado repentinamente con la primavera y como cada año muchos cogen la bicicleta para volver a hacer ejercicio después de unos meses de sedentarismo o perder los kilos de más que son más evidentes en bañador y biquini.

Desde luego hacer ejercicio no es sólo recomendable, sino necesario para llevar una vida saludable, pero como alertan los expertos, hay que tomar precauciones para que un paseo agradable no acabe en una desgracia. El sobre esfuerzo y unos hábitos incorrectos tras un largo tiempo de inactividad pueden acabar en un desvanecimiento o incluso en la muerte.

Como explicó ayer a este diario el doctor especialista en salud deportiva y ciclismo, Pedro López, cuando llegan estas fechas detectan un incremento de las muertes sobre la bicicleta. "Salen todavía con mucha ropa, quieren prepararse a fondo y no se hidratan", indica este profesional que colabora con la Federación de Ciclismo de la Comunidad Valenciana y que fue el jefe de seguridad médica en los Mundiales de Ciclismo de 1992, celebrados en Benidorm.

Estos días las temperaturas todavía son bajas a primera hora de la mañana, aunque según avanza la jornada se llegan a superar fácilmente los 20 grados. Como consecuencia el ciclista inexperto sale de casa con ropa larga. Con la sudoración y la falta de hidratación se produce entonces una situación crítica.

Pedro López recuerda que "el ciclismo es uno de los deportes más cardiosaludables y exige unas condiciones físicas normales. Pero hay que conocerlo y no hacer barbaridades". De este modo, las personas que vienen de una rutina sedentaria o de actividad física leve pueden empezar por ejemplo "con una hora el martes y otra el jueves, y tres el sábado". Obviamente no hay que tomarlo como norma y cada uno debe ser consciente de su estado de forma y sus límites en cada momento. Lo importante es una "progresión en la duración del ejercicio y de la intensidad", nada de palizas sobre las dos ruedas.

Además, hay que alimentarse antes de salir por ejemplo con fruta, tostadas o café con leche. También, debe hacerse un alto en las marchas largas para comer algo y siempre llevar agua con sales minerales para una correcta hidratación. Durante el paseo hay que poner atención en las pulsaciones. En el caso de que aumenten mucho lo recomendable no es parar de golpe, "sino hacer un descenso progresivo del pedaleo" porque se puede producir un síncope, con la consecuente pérdida del conocimiento y de la sensibilidad. Por ello no está de más, indica el doctor, llevar consigo un pulsómetro.

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