Twin Peaks es diferente… y así es exactamante como nos gusta que sea. Pero tenemos que pagar el precio por ese aislamiento. Hay algún tipo de entidad maligna en esos viejos bosques… Llámelo como quiera, una oscuridad, una presencia.
En aquel último episodio de Twin Peaks con el que David Lynch rompió todo convencionalismo catódico y narrativo Laura Palmer dijo al Agente Especial Dale Cooper mientras ambos estaban en la célebre Habitación Roja que volverían a verse 25 años después de ese mismo instante.
Por aquel entonces la serie se había ido apagando hasta languidecer durante la recta final de su segunda temporada después de haberse convertido en 1990 en un éxito televisivo con pocos precedentes gracias al rupturismo y la originalidad que sus creadores, David Lynch y Mark Frost, supieron inyectar al show que cambiaría para siempre el mundo de la ficción televisiva.
Pocos lo sabían cuando se emitió aquel último episodio llamado Más Allá de la Vida y la Muerte, pero la profecía lanzada por la hija de Leland y Sarah Palmer iba a cumplirse pasado el cuarto de siglo estipulado.
La cadena de pago Showtime (Californication, Dexter) se ocuparía de realizar una tercera temporada de las correrías sobrenaturales del Agente Cooper con la implicación total de sus creadores que ya llevaban tiempo escribiendo el guión bajo el más estricto de los secretismos.
La serie más importante de la primera mitad de la década de los 90 vuelve a la televisión el 21 de Mayo del presente año con gran parte del casting original y nuevas incorporaciones, pero antes de que esto suceda en Zona Negativa vamos a dedicar dos entradas para hablar, no sólo de la serie original y su enorme repercusión, sino también de todo el microcosmos creado por David Lynch y Mark Frost que se extendió a otros medios como el séptimo arte, la literatura o la música.
En los dos especiales que dedicaremos a Twin Peaks vamos a hablar de la gestación de las dos temporadas de la serie televisiva, de la película precuela/secuela Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo, de las distintas bandas sonoras ideadas por el gran Angelo Badalamenti y otras variantes en audio, de los libros que extendieron el universo del programa incluyendo algunas recomendaciones patrias que merecen ser mencionadas y el legado que estos escasos treinta episodios dejaron en el medio catódico y que llega hasta nuestros días con no pocas series influenciadas por el show emitido en su origen por la cadena norteamericana ABC y que acogió una enorme legión de fans que convirtieron la visita del agente del FBI Dale Cooper a Twin Peaks más que en una afición en un modo de vida.
Pero como es lógico para hablar de un icono de las 625 Líneas como Twin Peaks debemos hacerlo desde su origen.

Los Creadores: David Lynch y Mark Frost
David Keith Lynch nace el 20 de Enero de 1946 en Missoula, Montana, en Estados Unidos, dentro del seno de una familia de clase media formada por un científico, su padre, y una profesora, su madre. Desde que David era un niño su familia vivió una existencia nómada que sirvió de catalizadora para despertar desde bien pronto sus intereses artísticos.
En 1966 se instala en Philadelphia y una vez inscrito en la Pennsylvania Academy of Fine Arts (PAFA) comienza sus primeros coqueteos con el séptimo arte con cortometrajes experimentales siempre relacionados con el mundo del arte en general y la pintura en particular.
El veterano director Mel Brooks vio Cabeza Borradora y contrató los servicios de Lynch para que rodara bajo el sello de su productora, Brooksfilms, la maravillosa El Hombre Elefante, biografía del deforme John Merrick protagonizada por John Hurt y Anthony Hopkins entre otros que fue todo un éxito consiguiendo incluso ocho nominaciones a los Oscars en 1980, incluyendo la de Mejor Director para el propio Lynch.
Tras este triunfo el productor italiano Dino de Laurentiis y su hija Rafaella reclutaron al cineasta para llevar en 1984 a la pantalla grande la novela de culto dentro de la ciencia ficción Dune, escrita por Frank Herbert.
A pesar de los millones invertidos en el proyecto este fue un fracaso de crítica y público que sólo con los años conseguiría ser revalorizado, pero por suerte para Lynch aceptar rodar dicho largometraje le permitió que De Laurentiis financiara su próximo trabajo con total libertad.
La de los 90 fue la década de la consagración de Lynch ya que a principios de la misma se asoció con el guionista Mark Frost para crear Twin Peaks una de las series de televisión más revolucionarias de la historia de la ficción catódica.
Ese mismo año, 1990, su quinto largometraje, Corazón Salvaje (Wild at Heart) ganaba una polémica Palma de Oro en el Festival de Cannes mientras la serie protagonizada por el Agente Cooper que él y Frost habían ideado enfermaba y moría de manera prematura en su segunda temporada.
Un año después de la cancelación de Twin Peaks y ya sin Mark Frost como colaborador Lynch estrenó en el festival de Cannes Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo, la incomprendida película precuela/secuela que narraba la última semana de vida de Laura Palmer y que fue recibida en el festival francés con unos abucheos que presagiaban la pobre y triste carrera comercial del proyecto.
Cinco años tardó Lynch en volver a ponerse detrás de las cámaras para rodar un largo tras este varapalo de crítica y público, lo hizo con la críptica y visceral Carretera Perdida, con la que seguía experimentando con una narración cada vez más initeligible para el gran público.
2002 fue el año de la resurrección total del Lynch más puro gracias a una cinta que nació como el episodio piloto frustrado de una serie para la cadena estadounidense ABC (la misma que hospedó en su parrilla Twin Peaks diez años antes).
La productora Studio Canal consiguió los derechos del metraje rodado, Lynch le añadió un final cerrado (es un decir) y el resultado fue Mulholland Drive, un regreso a los terrenos de Twin Peaks y Carretera Perdida que bordeaba la magnificencia y con una destacada labor de su autor que ganó el premio al Mejor Director en el festival de Cannes (ex aquo con el brillante Joel Coen de El Hombre que Nunca Estuvo Allí) y una nominación al Oscar en la misma categoría.
2005 confirmó lo que ya se vislumbraba en Mulholland Drive, Lynch volvía a sus orígenes renegando cada vez más de la clásica linealidad narrativa y la controvertida y no muy bien recibida Inland Empire confirmó dichas impresiones.
Mark Frost nació el 25 de noviembre de 1953 en New York, hijo del actor Warren Frost (que en Twin Peaks dio vida a Doctor Will Hayward) estudió arte dramático, dirección y guión en Carnegie Mellon (Pittsburgh).
Sus primeros pinitos en el mundo de la televisión, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera, los hizo escribiendo un par de episodios de la serie El Hombre de los Seis Millones de Dólares. Tras varios años dedicándose a la escritura de obras teatrales realiza un recorrido de tres años como guionista habitual, y director de un episodio, de la mítica Canción Triste de Hill Street (Hill Street Blues) labor por la que ganó un premio Emmy.
Cuando Twin Peaks estaba en lo más alto y al igual que hiciera su colega Lynch, Frost se desentendió considerablemente del show durante la segunda temporada y dedicó gran parte de su tiempo a escribir y dirigir El Peso de la Corrupción (Storyville) su debut dentro del mundo del largometraje.
Durante la década de los 90 dedicó la mayor parte de su tiempo a escribir novelas, algunas de ellas con cierta repercusión, como La Lista de los Siete, Juego de Honor (The Greatest Game Ever Played: A True Story) o Segundo Objetivo, pero también se ocupó de realizar guiones alimenticios para Hollywood como el de las dos entregas de Los 4 Fantásticos dirigidas por Tim Story.
A finales de los años 80 Tony Krantz (productor televisivo al que debemos series como 24 o Felicity) presentó al cineasta David Lynch y al guionista Mark Frost. Ambos congeniaron desde el primer instante y cuando vieron que no podían sacar adelante un biopic sobre la actriz Marilyn Monroe narrando sus últimos días de vida decidieron colaborar juntos en varios proyectos, el más destacado de ellos fue el guión del episodio piloto de una potencial serie de televisión al que se tituló provisionalmente «Northwest Passage».
En principio Lynch y Frost sólo tenían una idea, la de un chica encontrada muerta envuelta en una bolsa de plástico y un agente del FBI viajando a una pequeña localidad a investigar el caso, pero más tarde decidieron desarrollar la localización espaciotemporal y la personalidad de la larga galería de personajes que protagonizarían ese primer episodio.
Una vez la ABC dio carta blanca a ambos autores estos decidieron ir dando forma al serial, que finalmente pasaría a llamrse Twin Peaks, dentro de una productora que ellos mismos crearon y con la que llegaron a idear otros productos catódicos ajenaos a las correrías del Agente Cooper y el Sheriff Truman como On the Air o American Chronicles, de escaso éxito en ambos casos.
«Lynch & Frost Productions» permitía a David y Mark una cierta libertad creativa que no hubieran podido disfrutar si hubiesen gestado el producto bajo el total amparo de la cadena de televisión que en un futuro emitiría el programa, tomando las decisiones que vieran necesarias con respecto a la creación de una criatura que ellos sentían como suya.
Una vez conseguida la parte más dura, el beneplácito de la cadena, Lynch y Frost se pusieron manos a la obra y escribieron ocho episodios que estructurarían la primera temporada, un episodio piloto de duración cinematográfica (casi 90 minutos si no contamos el final alternativo del que hablaremos más adelante) que supondría el «Capítulo 0» y otros siete que irían de 1 a 7.
Lynch se ocuparía de rodar el piloto y el episodio número 2, Frost el 7 que cerraría la temporada y el resto estarían realizados por gente de confianza de ambos autores a los que mencionaremos un poco más adelante.
El 8 de Abril de 1990 el episodio «Northwest Passage» (los títulos de los episodios se pusieron tiempo después de la creación de la serie, cuando esta fue emitida en Alemania y en este caso se mantuvo el del origen del proyecto) de Twin Peaks debutó en la televisión estadounidense con una audiencia de casi cuatro millones de telespectadores un jueves, pero no sería hasta su reposición el domingo de esa misma semana que el capítulo que daba inicio a todo cosechara sus mejores índices de audiencia.
A la semana siguiente esa «nueva y extraña serie» de la ABC era la comidilla de América y el principio de una revolución que haría tambalearse el concepto de ficción televisiva.
El episodio piloto no sólo fue un éxito y uno de los mejores de todo el recorrido de la serie, también es uno de los puntos álgidos dentro de la carrera de David Lynch como creador de ficción y narrador cinematográfico.
Para continuar el look visual y la sólida puesta en escena que el director de Carretera Perdida o El Hombre Elefante había insuflado a la propuesta inicial necesitaba la implicación de otros colaboradores de su confianza que siguieran su senda y por ello el primer elegido fue Duwayne Dunham, por aquel entonces habitual montador de sus largometrajes y encargado de rodar el primer episodio (recordemos que el piloto sería el «Número 0») respetando con escrúpulosidad máxima el discurso de Lynch haciendo un excelente trabajo de mímesis y adaptabilidad estética y narrativa.
La primera temporada de Twin Peaks es un compacto y cohesionado todo, un largometraje de siete horas de duración milimétricamente escrito y excelentemente rodado desde un plano técnico.
Ya en su arranque David Lynch y Mark Frost mostraron la personalidad múltiple y referencial de su producto, ya que Twin Peaks no sólo se exponía de cara al espectador como una serie que mezclaba el policíaco con el drama, el misterio y la comedia, también ofrecía una irónica mirada sobre las «soap operas» americanas, los culebrones o telenovelas tipo Falcon Crest, Dinastía o Santa Bárbara en los que ambiciones, infidelidades, villanos de opereta y muertes o resurrecciones de personajes estaban a la orden del día y que se veían reflejadas en la esperpéntica Invitation to Love, la telenovela a la que eran adictos no pocos habitantes de Twin Peaks.
Evidentemente la mayor parte de la atención recayó en el Dale Cooper al que dio vida un Kyle MacLachlan que llenó de carisma, simpatía, bizarrismo y mucho humor el que a día de hoy sigue siendo el mejor trabajo de toda su irregular carrera.
El agente del FBI no tardó en convertirse en uno de los mejores personajes de la historia de la televisión, pero aunque la enorme labor de Lynch y Frost para perfilarlo se aunó con las dotes interpretativas en estado de gracia del protagonista de Dune o Showgirls también es de recibo mencionar que si el Harry S. truman de Michael Ontkean no hubiera estado ahí para darle la réplica su efectividad como protagonista hubiese menguado considerablemente.
El actor canadiense al que pudimos ver en 1977 junto a Paul Newman en El Castañazo (Slap Shot) aportaba el aire noble pero rudo del noroeste americano, equilibrando por medio de la racionalidad la idealización que representaba Cooper, como si este último fuera la personificación de David Lynch y el anterior la de Mark Frost.
Un reparto repleto de magníficos actores dando vida a personajes hechos a medida para todos y cada uno de ellos. Veteranos como Piper Laurie en la piel de Catherin Martell o los actores de West Side Story Richard Beymer y Russ Tamblin dando vida al millonario Benjamine Horne y al «peculiar» psiquiatra Lawrence Jacoby respectivamente, Eric DaRe (hijo de la directora de casting de la serie Johanna Ray) genial como el criminal Leo Johnson, la sensual y manipuladora Audrey Horne de Sherilynn Fenn, la encantadora Donna Hayward de Lara Flynn Boyle, la pizpireta Shelly Johnson de Mädchen Amick o la exótica Josie Packard de Joan Chen.
El íntegro Ed Hurley de Everett McGill y su obsesiva esposa Nadine a la que dio voz y cuerpo Wendy Robie y a los que habría que sumar Peggy Lipton en el papel de Norma Jennigs, Chris Mulkey como su marido el ex convicto Hank, el «buscalíos» Bobby Briggs de Dana Ashbrook, su padre el justo y misterioso Mayor Garland Briggs de Don S.
En cuanto la coherencia narrativa de la obra es de recibo mencionar que aunque el tono de extrañeza se hizo notar desde el episodio piloto no fue hasta la emisión del segundo, titulado Zen o La Habilidad de Atrapar a un Asesino, que Twin Peaks mostrara su verdadero y poliédrico rostro.
En los últimos minutos de dicho capítulo Cooper tenía su primer sueño con la Habitación Roja y el «Hombre de Otro Lugar» (Michael J. Anderson) un enano bailarín vestido de rojo que hablaba fonéticamente de manera inversa y que facilitaba al personaje de Kyle MacLachlan información encriptada sobre el caso del asesinato de la desdichada Laura Palmer.
Desde ese mismo momento Twin Peaks introduce un más que notable tono sobrenatural que acompañará a toda la temporada y se r...

Twin Peaks: La guía definitiva para entender la serie de David Lynch | Fotogramas
| Personaje | Actor/Actriz | Descripción |
|---|---|---|
| Dale Cooper | Kyle MacLachlan | Agente especial del FBI encargado de investigar el asesinato de Laura Palmer. |
| Harry S. Truman | Michael Ontkean | Sheriff de Twin Peaks, aliado de Cooper en la investigación. |
| Laura Palmer | Sheryl Lee | La joven asesinada cuyo caso desencadena los eventos de la serie. |
| Leland Palmer | Ray Wise | Padre de Laura, atormentado por secretos oscuros. |
| Audrey Horne | Sherilynn Fenn | Adolescente intrigante y seductora, hija del empresario Ben Horne. |
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