El significado detrás de las letras de Miss Caffeina en la Vuelta Ciclista

Marilia Andrés Casares, una de las voces más cálidas de la música española y la mitad del dúo Ella baila sola, ha tocado el corazón de muchas generaciones. Cantó y compuso canciones tan populares como ´Cuando los sapos bailen flamenco´, ´Mujer florero´, ´Lo echamos a suertes´ o ´Amores de barra´.

Hoy regresa para compartir su sensibilidad con un nuevo disco, ´Bailar Conmigo´, que recomendamos por la belleza de sus letras y melodías, por todo lo que transmite. Y lo demuestra con un nuevo disco compuesto por ella, que habla de la libertad y los sueños, ´Bailar conmigo´. Once canciones compuestas y co-producidas por ella misma, una gira que comienza en España, una invitación a soltar, celebrar la vida y bailar juntos.

Su bisabuelo fue Julio Casares, creador entre otros libros, y escritos, del primer diccionario ideológico de la lengua española. Viviendo en casa de sus padres compuso aquellas primeras canciones que aún recordamos de Ella baila sola, canciones que hoy incluye en sus conciertos, y gira que pasa por España y algunos países de América Latina. Escribió su primera canción a los once años, algo que combinó con otra de sus pasiones, el dibujo y la pintura.

Desde que recuerdo la música fue para mí ´una cueva en el invierno´, un feliz y seguro ´lugar para volver´. Recuerdo de pequeña escuchar la letra de canciones que sonaban en la radio con mucha atención, pero también la música clásica que ponían en mi casa. Todo sumó a que tuviese un gran respeto y admiración por este lenguaje mágico, escuchar era un viaje. A la vez quise jugar a escribir canciones y así empecé, jugando, aún sin guitarra. Cuando descubrí que podía componer una canción fui muy muy feliz.

Siempre me pareció un regalazo entender inglés para entender la letra de las canciones, se lo agradezco mucho a mis padres. La música ha estado en mi vida siempre, hoy es una forma de vivir y creo que consciente o no, siempre quise hacer música y expresar a través de ella. No sabía que la vida me iba a poner delante un camino musical cada vez que me despistase o iniciase otro. Con los años, ya sé que no me sienta bien no crear música y compartirla, por eso sigo grabando y tocando. Es volver a casa y a la vez compartir con todos, algo que siempre he sentido que quería y necesitaba hacer, aunque por el camino sienta curiosidad por otras cosas. Necesito expresar a través de la música.

Siento que la pasión es algo esencial, con ella comencé y sigue existiendo, es motor y evoluciona también, hoy es más sólida y clara. Siempre habrá mucho que aprender y me encanta. Entre otras cosas, la vida me ha regalado grandes personas con las que caminar, de todas he aprendido, y grandes maestras como fue Lidia García, profe de voz, hoy la maravillosa Ana Moreno, o el recientemente fallecido y querido, Arnold Tarraborrelli, maestro de danza. Mientras estemos aquí habrá cosas que aprender.

Aunque ninguno se dedica a la música hoy, todos tienen arte en lo que eligen hacer. Mi abuela materna pintó cuadros abstractos, mi tío Cristian fundó el carro de los Cómicos y llevó el teatro español por el mundo. Mi bisabuelo, Julio Casares, sí estudió música, fue violín en el Teatro Real entre otras cosas, aunque luego eligió los idiomas y la lengua, creando un diccionario ideológico, de la idea a la palabra.

En casa de mis padres recuerdo escuchar a Vivaldi, Beethoven, Mozart, Chopin o Wagner pero también a los Beatles, Nat King Cole o Ella Fitzgerald y Louis Armstrong. En la radio sonaban canciones de Charles Aznavour, Serrat, Rafaela Carrá, Mari Trini o Cecilia. Yo buscaba música anglosajona, recuerdo descubrir a Bowie, Dylan, Simon y Garfunkel, Peter Paul and Mary, REM, The Police. Y españoles como Radio Futura, Miguel Bosé, Alaska y los Pegamoides, El último de la fila. O Silvio Rodríguez, Michael Jackson, Bonnie Raitt, Tina Turner, Elvis, todos sonaron en casa de mis padres, me encantaba reconocer sus canciones al primer acorde.

Muchísimos, cada uno de manera muy personal, como te decía Sting fue uno de ellos. Bowie fue importante, Leonard Cohen y Elvis también, Tina Turner. Gene Vincent, The Beatles, Dylan, Bonnie Raitt, Patty Smith, Tina Turner, Judy Collins, La Creedence, Michael Jackson, REM, Nirvana, Radio Futura, Santiago Auserón, Alaska, Miguel Bosé, Antonio Vega, Luz Casal, Silvio Rodríguez, José González, Triana, Bon Iver y muchísimos más. Pero también y mucho clásicos, Tchaikovski, Beethoven, Mozart, Vivaldi…

Cuentan que la primera vez que canté, tapé con mi mano la boca a mi abuelo, que cantaba una asturianada y me puse a cantar el estribillo de la canción ´Amor´ de mi querida y admirada Lolita, que sonaba en la radio todos los días. Recuerdo cómo me impactaron Elvis, Nat King Cole o los Beatles. Aretha Franklin, Tina Turner o Francoise Hardy. Después de muchos años, y directos cada día me gusta más, aunque sé que tengo aún mucho que aprender.

Con una guitarra española comprada al peso y sin afinador, en casa de mis padres. Aprendí a acompañarme para componer canciones. La guitarra es mi buena amiga, pero suena fatal mucho tiempo hasta que un día empieza a sonar un poco mejor. Todos los instrumentos para sonar muy bien necesitan mucho tiempo y cariño, muchas horas. Por eso los músicos tiene todo mi respeto, tenemos que cuidar la música y a los músicos en este país.

Como público, me llevaron a escuchar música clásica y me impresionó mucho. Después a Juan Luis Guerra y Mecano, en Santander, dos conciertos espectaculares también. Como artista, recuerdo muchas emociones juntas en mi primer concierto, tenía cerca de veinte años, éramos Ella baila sola, entonces la gente no nos había escuchado en la radio aún, no había Spotify, ni redes sociales. Me sorprendió y me emocionó que se llenó el Café del Foro en Madrid por el boca a boca. Temblé bastantes veces durante el concierto, pero también lo disfruté, supe que podía hacerlo y que quería hacerlo otra vez.

La profesión de artista o músico, como otras, puede ser difícil de compaginar con la vida práctica, hay muchas horas detrás que no se ven. Pero nunca lo he considerado un sacrificio, sé lo que implica y lo considero una elección de vida. A veces me gustaría que fuesen menos horas, pero no de música sino de lo que hay alrededor que no me gusta tanto. Muchas horas tampoco garantizan el éxito profesional. Por eso creo que sobre todo hay cuidarse, conocerse para cuidarse y estar bien, mental y físicamente, no solo con el objetivo del éxito profesional sino de vivir. Así es más fácil que ocurra todo lo bueno, sea lo que sea, y que se pueda disfrutar.

Creo que seguiría componiendo canciones. Pintora, como quise de adolescente, arqueóloga, profesora de yoga, locutora de radio, bailarina, escritora. Me gusta comunicar y me gustan las personas. Trabajaría en una tienda o en una librería en lugar precioso, viajaría.

Lo tiene todo. Me apasiona, pero además la necesito para sentirme bien y feliz. Tiene todo lo que las palabras y las imágenes no siempre pueden expresar.

Muchísima, toda. Es donde se transmite lo que un disco no puede transmitir, sin truco. La verdad, la presencia real unida a la música es una experiencia transformadora, suele ser inolvidable a todos los niveles. Como artista y como público, no entiendo la música sin el directo, es donde nos vemos, donde crecemos, compartimos y nos contamos mucho más o al menos de modo distinto al de una grabación. Cada día es diferente porque tú estás diferente.

De manera natural empecé a componer y vi que tenía canciones hermosas que quería grabar. Necesité ´Bailar conmigo´, conectar conmigo para compartir y bailar con los demás. Es así de sencillo. Al mirar todas las que llevaba escritas vi que tenían algo en común, la búsqueda de la libertad, el movimiento, la esencia, la tierra y uno mismo. Por eso hay mucho folk y texturas que se abren hacia lo electrónico.

Es un disco que celebra el camino, con sus más y sus menos, lleno de alegrías y de pequeños descubrimientos. Invita a celebrar, soltar y bailar juntos. Lo he co-producido, quería que fuese un disco muy cercano, un folk pop que nos reconectase al escucharlo, un reencuentro. Estoy feliz con el resultado, es tan cálido y real como quería que fuese. Viene de mi deseo de seguir componiendo, considero la música un regalo que nos une. Compartir con la gente que viene a verme, mis amigos, nuevas canciones y canciones de siempre. A ellos agradezco de corazón que me permitan hacer lo que más me gusta, canciones, cantarlas y seguir subiendo a un escenario.

¡Si! Una cueva en el invierno es una canción que ensalza la raíz, a nuestros antepasados, nuestro origen, y a la vez es la alegría de celebrar tu propia cueva. Es caminar sin renunciar a los propios sueños. En cada canción predomina su esencia y ´Una cueva en el invierno´ es abiertamente folk, por su conexión a la tierra, a ser nómadas de nuestros sueños. Es una puerta maravillosa al disco, como dijo una maestra, siempre hay un primer paso y luego aparece el suelo. Está grabada y co-producida junto a Nacho Mur en el lado Izquierdo estudio con Dany Richter, Karlos Arancegui,y un equipazo a mi lado. ¨Una cueva en el invierno¨ para mí es la música, es la vida, con ritmos alegres invita a avanzar, bailar y celebrar juntos. Para mí es la canción que mejor abre el disco. La canta todo el mundo en los conciertos, algo que siempre es una alegría.

Sting, es un gran referente para mí desde pequeña, viene de una de sus canciones ´They dance alone´, sobre las madres de la plaza de mayo en Chile y Argentina. Me gustó más en singular ya que éramos dos, coincidimos y así se quedó. Sting es maravilloso, desde Police hasta hoy, pasando por todos sus discos incluidos los de música barroca, como su homenaje a John Downland.

El primer single es una invitación a bailar; soltar; sentir, cuidar y celebrar lo que importa. Su camino ha sido muy auténtico, se estrenó en el Museo de Evolución de Burgos y en el Museo Nacional de Antropología de Madrid, en su sala de religiones orientales. Dos lugares muy significativos para la creación de este disco. Recientemente he tenido el honor de grabar una emocionante versión en directo acústico, en el Museo Thyssen- Bornemisza, junto a una de las verbenas de mi admirada Maruja Mallo, en su exquisita exposición ´Maestras´.

Siempre supe que quería comunicar y expresar, siempre sentí que la música era algo muy especial, escribía, componía, dibujaba. El arte me movía, pero aún no sabía si pintaría, bailaría o qué haría. Fue la vida que me regaló un camino precioso, formar un dúo que gustó a mucha gente, junto a Marta, y con ello la oportunidad de que mis canciones y mi voz fueran escuchadas, y que gustase a la gente. Ahí empecé a creerlo posible.

Volaba, hacía muchos viajes imaginarios. Quería hacer canciones y cantarlas. Supe que quería escribir el día que vi a mi abuelo reír leyendo una composición que había escrito, con mucho sobre mi familia viajando en tren. Pasaba horas dibujando. Lo primero que dije que quería ser fue bailarina y granjera, hoy soy vegetariana.

Sí, nos conocimos en Starlite hace un par de años, ¡fue viendo a Nile Rodgers! ¡Qué conciertazo! He sido tan afortunada que he tocado en cuatro ocasiones en Starlite, dos con mi ex banda “Ella baila sola”, el año en que nos reunimos puntualmente para celebrar el 25 aniversario del grupo, fue impresionante. En otra ocasión con un evento de artistas mujeres espectaculares, también un sueño, con Ana Guerra, Aitana, Sole Jiménez, Chambao, etc, un concierto único. En otra ocasión me invitó a cantar el fabuloso Mikel Erentxun, un concierto total también.

Desde aquí un enorme agradecimiento a mis queridos, Juan Luis Arsuaga, Evelio Acebedo, Antonio Mencía, Fernando Sáez y sus fabulosos equipos humanos y proyectos multidisciplinares con mirada abierta, por dejar que la música y el arte se unan, y por crear experiencias que no olvidaremos jamás.

Marilia Andrés Casares

Miss Caffeina - Mira cómo vuelo (Videoclip Oficial)

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