Manuel Aravena González, nacido en Curicó el 29 de junio de 1954, es un destacado ciclista y profesor chileno. En el ámbito del ciclismo, se le conocía con el apodo de “moñoño”.

Carrera Deportiva
Tuvo una extensa carrera deportiva principalmente entre los años ’70 y ’80, participando en distintas competencias en Chile y el extranjero. Fue integrante del equipo Thomas Bata.

Un Accidente y una Historia de Superación: Irene Aravena
La historia de la familia Aravena está marcada por el ciclismo, y un evento en particular resalta la pasión y el espíritu de lucha de esta familia. El 12 de marzo de 2014, Irene Aravena (27), seleccionada nacional de ciclismo en pista, sufrió un grave accidente durante los Juegos Suramericanos Santiago 2014.
En la prueba de velocidad olímpica, junto a su compañera Estefanía Núñez, Irene se dirigía a toda velocidad hacia el partidor del equipo brasileño, sin percatarse de la señal de partida falsa. A una velocidad promedio de 50 kilómetros por hora, Irene se estrelló contra una estructura metálica de unos 100 kilos. Su bicicleta se partió en tres y ella salió despedida por el aire.
El diagnóstico tras el accidente fue devastador: una fractura de rótula expuesta en la rodilla izquierda, una fractura del pulgar derecho, un traumatismo encéfalo craneano (TEC) simple y la posibilidad de no volver a competir.
Sin embargo, Irene demostró una increíble capacidad de recuperación. Con el apoyo de su familia y un arduo trabajo de rehabilitación, logró volver a caminar y, finalmente, a pedalear. Este proceso fue un testimonio de su perseverancia y amor por el ciclismo.
Irene es la menor de los tres hijos de la familia Aravena Cortés, en la que todos son ciclistas. Su padre, Manuel Aravena, ex campeón panamericano de ciclismo en ruta y ex entrenador de la selección chilena de ciclismo, contagió a toda su familia con su pasión. "Nací arriba de la bicicleta, en una cuna de ciclismo. Cuando éramos chicos mi mamá era apañadora total y seguía a mi papá a todas las carreras. Iba a Arica, a Puntas Arenas, con sus tres cabros chicos. Era imposible que no se nos traspasara el amor por correr", dice Irene.
Manuel Aravena dice que su hija tenía algo distinto a sus hermanos: desde pequeña para ella ser ciclista era algo ineludible. "Llegaba a ser chistosa de lo aperrada que era. Siempre se montaba a la bicicleta y se ponía eufórica. Veías a una cabra chica arriba de la bici, medio gordita y con las piernas medio chuecas pero más rápida y animada que nadie. Siempre quería llegar a más".
Mientras sus compañeros soñaban con ser astronautas, bomberos o cantantes, Irene aseguraba que iba a ser campeona mundial de ciclismo. Se lo repitió a todos a lo largo de toda su vida: a los 3, cuando anduvo por primera vez sola; a los 7, cuando empezó a subir cerros todos los fines de semana; a los 8, cuando ganó su primera medalla y, sobre todo, a los 15, 16 y 17, cuando fue por tres años consecutivos campeona panamericana junior de ciclismo.
La primera vez que Irene tuvo un accidente en bicicleta fue a los 3 años. Acababa de aprender a andar sin rueditas y el entusiasmo excesivo la llevó directo a la reja de la casa de un vecino. La segunda vez fue a los 7 y le valió quedarse sin sus dos paletas superiores -aún de leche- por una caída en mountain bike bajando el Cerro Carlos Condell de Curicó, que siempre subía con su padre.
Irene se conmovió cuando volvió al velódromo donde se accidentó para tomar estas fotos. No podía parar de llorar. "Pensé altiro en todo el tiempo que había estado preparándome ahí, en lo emocionada que estaba ese día. Pensé en lo mucho que me gusta andar en bicicleta y en qué pasaría si no puedo volver a competir".
Después de la primera vuelta Irene se puso a llorar de la emoción y empezó a pedalear muy rápido, como si tuviera 3 años otra vez. "Fue el momento peak de mi recuperación: no lo podía creer, fue como una señal de que iba a salir adelante. Ahí dije 'esto es solo un obstáculo'. El accidente me sirvió mucho para darle valor a la vida. Pensar que uno la puede perder en un segundo es muy duro. Yo antes no estaba ni ahí. Ahora veo que la vida es simple, que está hecha de detalles, de cariño, de la familia. En ese momento, cuando pude volver a pedalear, recargué todas mis fuerzas", dice Irene.
La historia de Irene Aravena es un ejemplo de resiliencia y determinación, demostrando que con pasión y esfuerzo se pueden superar los obstáculos más difíciles.

Otros Ciclistas Destacados de Curicó
- Sergio Salas Rusich: Campeón de ciclismo destacado en la década de 1970, apodado “peneca”.
- Roberto Muñoz Figueroa: Primer chileno en ganar la Vuelta a Chile en 1983, conocido como “el pata de lana”.