Como la gran mayoría de los niños de Cangas del Narcea de aquella época, Luis Pasamontes Rodríguez nace en Oviedo el 2 de octubre de 1979. En Cangas del Narcea no se inaugura el hospital comarcal hasta el año 1986 y entonces, lo más normal es que las madres fuesen a dar a luz a la capital del Principado.
Lo que ya no era tan normal es que el nuevo retoño viniese al mundo agarrado virtualmente al manillar de una bicicleta.
Luis Pasamontes crece jugando por las calles de la villa de Cangas del Narcea. Era feliz yendo a jugar al fútbol con sus amigos al patio del colegio donde estudiaba, y sobre todo, no faltaban motos entre sus juguetes.
El liderazgo invisible en el ciclismo profesional, con Luis Pasamontes
Un fin de semana de mucho frío y fuerte lluvia llegaba a Cangas un final de etapa de una prueba ciclista amateur. Mientras esperaba impaciente la llegada de los motoristas, a través de la megafonía escuchó lo siguiente: “Atención porque nos informan desde la radio de la Vuelta que el escapado se ha caído en el descenso del alto de La Espina, pero aun así mantiene una ligera ventaja sobre el grueso del pelotón”.

Este comentario le llamó la atención y comenzó a imaginarse como el ciclista después de haberse caído se volvía a subir a la bicicleta bajo la lluvia y la niebla. Y mientras dejaba volar su imaginación ve a lo lejos la silueta de un ciclista que se acerca mirando atrás y saludando. Al entrar en meta puede comprobar que está ensangrentado, con un codo y una rodilla dañados.
El barro mezclado con la sangre sólo dejaba ver que la cinta del manillar estaba suelta; la caída había sido la causante de semejante “estropicio”. Pese a todo, al ciclista no le abandonaba su sonrisa. Luis estaba asombrado ya que aquel hombre que tenía delante había ganado, y de qué manera.
No se separó un minuto de él durante el tiempo que fue atendido, tampoco en la entrega de premios, el ciclista se percató de ello y cariñosamente le tocó la cabeza y le dijo: “Con este paraguas no te mojas, ¿eh?”, arrancando una sonrisa al pequeño.
A continuación, se cerraron las puertas de una furgoneta y su superhéroe se perdería en la misma recta por la que minutos antes le había visto llegar levantado los brazos. Pasamontes había salido de casa con la intención de ver motos y más motos, pero un bravo corredor consiguió acaparar toda su atención.
A partir de entonces, Luis ya no pedía en el quiosco su revista mensual de motociclismo, se había olvidado de las dos primeras sílabas.
Trayectoria Profesional
En su relevante etapa como ciclista amateur, destacó como un ciclista todoterreno que lo mismo se metía en la escapada del día, que tiraba del pelotón, que se encontraba entre los mejores en la montaña. Su esfuerzo y tenacidad le brindaron la oportunidad de dar el salto al ciclismo profesional en el año 2003.
Debutó como profesional en las filas del equipo Relax-Fuenlabrada en la temporada 2003, equipo en el que estuvo tres temporadas.
En 2004 participa en su primera Vuelta a España, quedando en una extraordinaria 20ª posición si tenemos en cuenta que desde un equipo modesto tiene que hacer frente a las grandes figuras de los mejores equipos del pelotón internacional.
La Vuelta la gana Roberto Heras pero Pasamontes supera a ciclistas de la talla de Oscar Sevilla, José Luis Arrieta y los colombianos Rafael Cárdenas o Hernán Buenahora. Otras pruebas importantes en las que participa esta temporada son la Vuelta a Portugal, Vuelta Ciclista Comunidad Valenciana, Vuelta Andalucía, Semana Catalana y Escalada a Montjuich.
Roberto Herás volverá a ganar la Vuelta a España en 2005, es la segunda para Pasamontes que vuelve a terminar en una más que honrosa posición entre los treinta primeros y realizando un importante papel para clasificar a su compañero de equipo Josep Jufré ente los quince primeros.
Su última temporada en el equipo RELAX le lleva a participar también en Vuelta a Burgos, Cataluña, Castilla y León, País Vasco, Murcia, Andalucía y Vuelta a Asturias donde termina el 7º de la clasificación general.
Estas tres notables campañas en el equipo madrileño le permitieron subir un escalón más en el pelotón internacional al fichar por el UNIBET (2006-2007).
El equipo de Unzué inicialmente estaba patrocinado por REYNOLDS (1980-1989) años del Tour de Francia y la Vuelta a España de Perico Delgado y grandes triunfos de ciclistas de la trayectoria de Ángel Arroyo, José Luis Laguía y Julian Gorospe. Después llegó como patrocinador BANESTO (1990-2003) y su época dorada con los cinco Tours de Francia consecutivos (1991-1995) y los dos Giros de Italia (1992-1993) ganados por Miguel Induráin como máximo exponente. Llegó a ser el mejor equipo en el ranking UCI en 1992 y 1993.

Pero este paso no fue sencillo ya que al acabar su etapa en el UNIBET belga, Luis se quedaba sin equipo, o al menos sin un equipo del mismo prestigio o superior. Su lema es: ‘Líder de mi vida, gregario en la de otros’ y entonces haciendo honor al mismo, se decidió a llamar directamente a los responsables del CAISEE d’EPARGNE para ofrecerse como corredor, algo nada habitual en el ciclismo, buscando un hueco en este prestigioso conjunto que finalmente lograría.
Había llamado a la puerta del mejor equipo del mundo y le dijeron que adelante. Luis Pasamontes, después de dos años alejado de las grandes pruebas por los compromisos del equipo belga en competiciones europeas, vuelve a participar en la Vuelta a España, tercera en su palmarés, y participará por primera vez en el Giro de Italia.
Ese año la ronda española la ganaría Alberto Contador, y Pasamontes sería un gregario de lujo para Alejandro Valverde que acabaría 5º, obteniendo personalmente un gran resultado tanto en la clasificación de la montaña como en la general. En el Giro de Italia que también ganaba Contador le tocó hacer de escudero del español Joaquim Rodríguez, finalizando el cangués en una meritoria 36ª posición en una ronda italiana que acabaron más de 140 corredores.
La temporada siguiente (2009) fue la de la segunda victoria en el Tour de Francia del español Alberto Contador. Este sería el primer Tour de Francia de Pasamontes que por fin ya podía escribir en su currículum que había participado en las tres grandes pruebas ciclistas siguiendo los pasos de su paisano Antonio Menéndez.
Pasamontes llegaría a París después de pedalear por Pirineos y Alpes entre los cuarenta primeros de la general y segundo corredor mejor clasificado de su equipo. La ronda gala la finalizarían más de 150 corredores lo que hace aún más meritorio el resultado del cangués.
Esta temporada fueron varios los compromisos por tierras francesas: Critérium Du Dauphiné Libéré que ganaría su líder, Alejandro Valverde; Circuit Cycliste Sarthe - Pays de la Loire en la que le tocó trabajar para Oscar Pereiro y el Tour Cycliste International du Haut Var. Además de la gran prueba española fueron muy numerosos los compromisos a cumplir en Bélgica, Francia y resto de calendario español. Con estos colores diputará su segundo Giro de Italia que terminará en 50ª posición.
Para 2012 le fue propuesto pasar al equipo filial colombiano, el Movistar Team Continental para ser el capitán de ruta y transmitir su experiencia al resto del equipo. En diciembre de 2011 se trasladó a Colombia, convivió con la plantilla una semana y aceptó el reto. Fue su última etapa como profesional de carretera. Después vendría otra vida. Otra forma de entender el ciclismo.
Transición y Nuevos Retos
En 2011 la Unión Ciclista Internacional (UCI) había implantado un nuevo sistema de puntuación que perjudicaba sobremanera a los gregarios.
Tras colgar la bici de carretera, Pasamontes se pasó al ultrafondo de BTT. Corrión la Titan Desert, Mongolia Bike Challenge, Madrid-Lisboa en categoría Solo, donde fue el primer vencedor de la historia tras recorrer más de 790 kilómetros en poco más de 42 horas... Pero ahora, las victorias le importan poco.
“La primera vez que corrí después de ser ciclista de carretera y pinché, levanté el brazo para pedir otra bici", cuenta Pasamontes entre risas. "Esa es la anécdota que recuerdo y de lo que me enseñó el desierto y este tipo de pruebas. Ese pinchazo me cambió el chip. Es otro ciclismo", dice.
En el pelotón profesional, cuando pinchas, levantas el brazo y el coche del equipo se acerca con una bici nueva. En el desierto, si se pincha, toca arreglarlo. No hay coches de apoyo. No hay mecánicos. Solo ciclista, bici y el desierto. "Ese día aprendí que esto era otra cosa". Ese pinchazo le cambió la forma de ver el ciclismo. Y quizá la vida. Porque lo que Pasamontes hace ahora tiene poco que ver con la competición y mucho con el aprendizaje, con acompañar, con romper barreras ajenas más que con superar las propias.
Tras retirarse del deporte profesional Luis Pasamontes viene a la Fundación Caja Castellón para repasar el valor de los gregarios, de los hombres de equipo, de aquellas personas que componen un grupo deportivo o empresarial sin las cuales no sería posible alcanzar el éxito.
Unos años después de retirarse del ciclismo profesional, tras cuatro Vueltas a España, dos Giros de Italia y un Tour de Francia en sus piernas, además de comentarista deportivo y conferenciante, es un reputado mentor deportivo que con su libro “El liderazgo del gregario”, explica sus vivencias sobre la bicicleta aplicadas a la vida personal, familiar o laboral.
En la actualidad trabaja como mentor deportivo, de empresas y ejecutivos.
El Legado de un Gregario
Luis Pasamontes, ciclista profesional entre 2000 y 2012, aseguró a los colegiales del Aquinas que el éxito no tiene por qué estar siempre en ser el líder o el jefe de una compañía. “En una empresa sólo hay un CEO, y no serlo no es fracasar”, explicó.
Es uno de los mensajes que quiere transmitir desde que se bajó del pelotón profesional en 2012, en el que corrió en el Relax-Fuenlabrada y en el Movistar.
Al describir su labor, explicó que “ayudaba a otros, dentro y fuera de la etapa, también dándoles apoyo piscológico cuando se bajaban de la bici”. Eso, cuenta, le permitió correr gran cantidad de competiciones: “Yo nunca ganaba, pero eso hacía que cuando un líder iba a disputar una vuelta, pidiera al mánager deportivo que yo fuera con él”, aseguró.
“El ciclismo es un deporte de equipo; en el Tour hay 22 líderes y 171 gregarios. En nuestro equipo había un líder y ocho gregarios”, contó Pasamontes a la hora de explicar la estructura de una gran competición.
El ex ciclista asturiano Luis Pasamontes estrena en Bilbao el club 'The League of Gregarious', punto de encuentro entre profesionales, directivos y empresarios. 22:36Luis Pasamontes (Cangas de Narcea, 1979) fue ciclista durante una década (2003-2012) y lidera ahora una 'grupeta' muy especial.
'The League of Gregarious' va mucho más allá de un club cicloturista porque, después de ocho años de rodaje, Pasamontes ha creado un 'networking sobre ruedas' que se estrena en las carreteras vascas. Junto al ciclista asturiano, el club en Euskadi lo lidera el vizcaíno David López, compañero en 'Caisse d'Erpagne' y gregario de Chris Froome en el superpotente Sky de 2013.
Pasamontes le otorga una especial importancia al aprendizaje que conlleva que directivos e, incluso, empresarios se conviertan en gregarios de sus compañeros de rodada y que trasladen estas sensaciones a sus ámbitos profesionales. "El líder, en el ciclismo y en la empresa, que asume trabajar de gregario es mucho más líder", afirma.
En toda su trayectoria profesional, Luis Pasamontes ha hecho y sigue haciendo gala del orgullo de ser cangués: «Prefería ganar la etapa de mi pueblo que una del Tour de Francia» llegó a decir.
Además, Pasamontes también ejerce como comentarista deportivo en radio y televisión, y comparte su experiencia en revistas especializadas con deportistas a todos los niveles.
Logros Destacados
- Participación en cuatro Vueltas a España
- Participación en dos Giros de Italia
- Participación en un Tour de Francia
- Primer vencedor de la Madrid-Lisboa en categoría Solo (BTT)
Finalmente, Pasamontes dejó su firma y su mensaje en el libro de visitas del Colegio Mayor Aquinas, y compartió una cena con algunos colegiales responsables de la organización del ciclo de conferencias.
"Esta es mi quinta Titan Desert, la última fue en 2018. También corrí la Titan Tropic en Cuba. Ha vuelto a surgir la oportunidad, pero la parte competitiva la tengo agotada. Algún apretoncillo doy, y tengo mucho respeto por los compañeros que van a competir", reconoce el asturiano. "La retirada de un deportista siempre es complicada. Pero yo tengo el gen competitivo un poco apagado. De hecho, los últimos años voy por acompañar a causas benéficas como el cáncer infantil, o en esta ocasión, al equipo Aural de pérdida auditiva. Seré el gregario de gente que usa audífonos".
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