El ciclismo, en sus diversas disciplinas, es una actividad que conecta a las personas con la historia y la identidad local, permitiendo revivir recuerdos y explorar paisajes significativos. Sin embargo, también conlleva riesgos de lesiones, especialmente en competiciones de alto nivel como el BMX Olímpico.

Tipos de Ciclismo y Riesgos Asociados
El ciclismo abarca diversas disciplinas, cada una con sus propios desafíos y riesgos:
- Descenso (Downhill): Descenso de cerros o senderos en áreas montañosas.
- Ciclismo en Ruta: Recorrido por distintos tipos de terrenos y carreteras.
- Cicletadas Familiares: Promoción de la convivencia y la bicicleta como transporte saludable.
- Enduro: Combinación de Cross Country y Downhill, con ascensos y descensos en senderos naturales.
- Ciclismo en Pista: Carreras en velódromos ovalados de 250 metros.
- XCO (Cross Country Olímpico): Circuitos cerrados con subidas, bajadas y obstáculos.
- Contrarreloj: Recorridos individuales o por equipos en el menor tiempo posible.
- BMX (Bici Cross): Carreras y estilo libre (freestyle) con acrobacias.
El riesgo de accidente o caída durante la práctica del ciclismo puede llegar al 10%, lo que supone un mayor riesgo que deportes como el fútbol o baloncesto. Las lesiones más frecuentes ocurren en los miembros superiores (30%), afectando principalmente el codo, la muñeca y la clavícula. Además, pueden llegar a suponer el 2% de las muertes que se producen cada año en la carretera.
En mountain bike y ciclismo de carretera, la rodilla es la localización más frecuente de lesionarse, generalmente debido a la sobrecarga asociada a la postura. La cervicalgia es común debido a la posición inclinada del ciclista de carretera para obtener un rendimiento aerodinámico adecuado.

Las sobrecargas en las manos son cada vez más frecuentes debido al incremento en la práctica de la bicicleta de montaña. El manillar se agarra fuertemente debido al circular por terrenos muy irregulares, vibraciones y golpes así como el soporte del peso del cuerpo sobre e manillar. Esto puede provocar inflamación y el dolor en los tendones del primer dedo. También pueden presentarse tendinitis del rotuliano, afectando la inserción en el polo inferior de la rótula o el cuerpo tendinoso.
Lesiones Comunes al Andar en Bicicleta
- Fracturas de escafoides
- Fracturas de clavícula
- Inflamación de músculos y huesos, contusiones, hematomas
- Dolor de rodilla
- Dolor de cuello
- Dolor de espalda baja
- Tendinopatía de Aquiles (tendinitis)
Las rodillas soportan gran parte del peso y movimientos del cuerpo, por lo que sufren lesiones con frecuencia tanto en deportes como en accidentes urbanos. Se estima que las lesiones de rodilla generan más de 10 millones de consultas médicas al año en el mundo, una cifra enorme que refleja lo común de estos traumatismos.
Los deportistas y personas activas tienen mayor riesgo de lesionarse la rodilla, pero también son frecuentes en accidentes de tráfico (ej. En accidentes de motocicleta, las piernas y rodillas llevan la peor parte. Según la NHTSA (National Highway Traffic Safety Administration), cerca del 47% de los motociclistas accidentados sufren lesiones en extremidades inferiores.
Dentro de estas, la rodilla está involucrada en aproximadamente 16% de las lesiones de extremidad inferior, siendo de las zonas más comúnmente dañadas (fracturas de la meseta tibial y roturas ligamentarias de rodilla destacan entre las lesiones típicas). En el deporte, la rodilla también encabeza las estadísticas de lesiones. Por ejemplo, en un estudio con futbolistas profesionales la rodilla fue la localización más frecuente de lesiones (30,8%), por encima de tobillos/pies (~27,7%).
Asimismo, cada año ocurren cientos de miles de lesiones de ligamento cruzado anterior (LCA) durante la práctica deportiva; tan solo en EE.UU. se reportan más de 200.000 rupturas de LCA al año, de las cuales aproximadamente la mitad requieren cirugía reconstructiva.
Una lesión de rodilla no solo duele en el momento, sino que puede implicar semanas o meses de recuperación antes de volver a la normalidad.
Tipos de Lesiones de Rodilla y Tiempos de Recuperación
- Esguince leve de rodilla (distensión de ligamentos): suele sanar en 2 a 4 semanas con reposo, hielo y fisioterapia ligera, siempre que no haya desgarros importantes.
- Lesión de menisco: muchas roturas de menisco requieren cirugía artroscópica para reparar o remover la parte dañada. Tras una cirugía de menisco, el paciente generalmente puede caminar con muletas en ~1 semana y apoyar ligeramente a las 2 semanas; sin embargo, la recuperación completa para actividades normales toma típicamente 3 a 6 meses.
- Fractura de rótula (hueso de la rodilla): es una lesión seria que impide estirar la pierna o caminar. El proceso de curación con inmovilización y/o cirugía es prolongado; volver a las actividades normales puede tomar 3 a 6 meses dependiendo de la severidad de la fractura.
- Rotura del ligamento cruzado anterior (LCA): típicamente requiere cirugía reconstructiva y extensa fisioterapia. Una operación de LCA tiene un tiempo de recuperación promedio de 7 a 9 meses para que la persona vuelva a su nivel de actividad previo. Los primeros 1-2 meses son de movilidad muy limitada (mucho reposo y nada de apoyo de peso), seguidos de entrenamiento físico progresivo para recuperar la fuerza y estabilidad de la rodilla.
En todos los casos, una lesión de rodilla puede cambiar la vida por completo y dejar a la persona sin poder trabajar o practicar sus actividades habituales por un largo periodo. Por lesiones aparentemente menores que no se tratan pueden agravarse con el tiempo, siempre se recomienda atención médica adecuada.
Tipos de Rodilleras y sus Usos
Las rodilleras son elementos de protección esenciales para prevenir lesiones de rodilla en diversas actividades. A continuación, se describen los tipos más comunes:
- Rodilleras de carcasa dura: Son protectores con cubierta rígida de plástico o metal en la zona frontal. Se usan comúnmente en deportes de acción (skate, BMX) y motociclismo urbano, ya que dispersan el impacto y permiten deslizamientos sobre el pavimento sin dañar la rodilla. Estas rodilleras suelen cumplir normas europeas de seguridad como EN 1621-1 (protecciones para extremidades en moto) o EN 14120 (protecciones para patinaje). Por ejemplo, la norma EN 14120:2003 evalúa rodilleras de patinaje en impactos y abrasión, asegurando que resistan caídas y protejan la piel.
- Rodilleras flexibles (espuma o gel): Están hechas de materiales viscoelásticos (espumas especiales como PU o D3O) que son blandos al tacto pero se endurecen al impactar. Ofrecen mayor comodidad y libertad de movimiento, por lo que pueden usarse debajo de la ropa en ciclismo urbano o motociclismo de ciudad. Aun siendo flexibles, muchas cumplen la certificación CE EN 1621-1 para impactos, con diferentes niveles: Nivel 1(básico) o Nivel 2 (más alto) según la absorción de energía. La diferencia es cuánta fuerza pasan al cuerpo: nivel 2 es más riguroso (transmite menos de 20 kN en la prueba de impacto vs 35 kN en nivel 1).
- Rodilleras con bisagras (ortopédicas o de brace): Son estructuras más complejas, con armazón y bisagras metálicas o de polímero, diseñadas no solo para impacto sino para estabilizar la articulación. Se usan en motocross, downhill o por motoristas que buscan protección extra contra torsiones de rodilla. Estas rodilleras tipo “brace” ayudan a prevenir lesiones de ligamentos (como el cruzado anterior) al limitar hiperextensión y brindar soporte lateral.

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Importancia de la Prevención y el Uso de Rodilleras
El costo preventivo de usar rodilleras es insignificante comparado con el costo económico (y personal) de una lesión de rodilla. En Chile, unas rodilleras de buena calidad para uso urbano/moto pueden costar en torno a $20.000 pesos chilenos (unos USD ~$25). Una cirugía de rodilla puede costar literalmente cientos de veces más que una rodillera.
Por ejemplo, la reparación quirúrgica de un ligamento cruzado o una lesión grave (“inestabilidad de rodilla”) tiene un valor referencial de unos $3.642.750 en Chile. Incluso una artroscopía más sencilla, como una meniscectomía (cirugía de menisco), cuesta alrededor de $1.387.000. ¡Eso es 70 a 180 veces el precio de unas rodilleras básicas!
En Estados Unidos, los cálculos son igualmente impactantes: la agencia NHTSA estimó que solo la hospitalización por una lesión aislada en la pierna o rodilla tiene un costo promedio entre $8.363 y $34.483 dólares (es decir, 6 a 27 millones de pesos chilenos). Si el accidente causa lesiones múltiples en ambas piernas el costo sube a un rango de $23.000-$63.000 USD (~18 a 50 millones de pesos). En casos graves combinados con otras lesiones corporales, los gastos médicos han llegado hasta $109.000 USD (más de 87 millones de pesos) por paciente.
A lo anterior sumemos el coste personal: dolor, reducción de movilidad, necesidad de asistencia, tiempo sin poder trabajar o estudiar, etc. Muchas veces una lesión de rodilla implica contratar terapias físicas por meses, usar muletas o rodilleras ortopédicas costosas durante la recuperación, y en algunos casos puede dejar secuelas permanentes.
En resumen, el uso de rodilleras es una inversión mínima para evitar costos altísimos. Como recomienda un portal de seguridad vial, “la mejor recomendación para ciclistas y motociclistas urbanos es el uso permanente de rodilleras, para protegerse en una caída y evitar el impacto directo de la rodilla contra el pavimento”.
Primeros Auxilios en Caso de Accidente
Los primeros auxilios son los primeros cuidados que podemos aplicar a un accidentado mientras llega un servicio de emergencia.
- Comprobar que no hay ningún obstáculo que impida que el aire llegue a los pulmones. En esta posición, podemos ver si hay algún objeto en la boca que pudiera impedir la entrada de aire. Sentir el aire espirado al acercar nuestra mejilla a su boca. Importante: Si no respira, se trata de una situación muy grave. La llegada insuficiente de oxígeno al cerebro produce un daño irreversible si dura entre tres y cinco minutos. Si supera los cinco minutos el resultado puede ser la muerte.
- Si el herido está inconsciente, corre el riesgo de asfixia porque la lengua se relaje hacia atrás, obstruyendo las vías respiratorias, por lo que se tiene que mantener vigilado. Comprobar regularmente que respira. Observar si el aire llega a los pulmones (el pecho se levanta). Realizar una nueva insuflación. Generalmente, un herido que no respira pasa después a paro cardiaco, o viceversa. Colocar las manos (una encima de otra) sobre el tercio medio del pecho o ligeramente por debajo. Después de 30 compresiones, aplicar dos ventilaciones artificiales, y volver a realizar 30 compresiones, siguiendo con este ritmo (30:2) hasta que el herido respire y tenga pulso. Es mejor realizar la reanimación con dos personas (una hace el masaje cardíaco y la otra la ventilación artificial).
- La frecuencia de bombeo de sangre es de 60 a 80 pulsaciones por minuto en los adultos y de 100 pulsaciones por minuto en los niños.
Hemorragias
- Externas: la sangre sale al exterior del cuerpo por una herida donde la piel está rota. Presionar la herida con gasas estériles o un trozo de tela lo más limpio posible. Si la hemorragia es abundante, lo más eficaz es presionar directamente con la mano o puño. (Es recomendable el uso de guantes quirúrgicos).
- Internas: la sangre se queda en el interior del cuerpo del herido. Colocar al herido en posición de decúbito supino (boca arriba) con la cabeza más baja que los pies. Colocar al herido en posición antishock (con la cabeza más baja que el resto del cuerpo y los pies elevados), teniendo cuidado de no perder la alineación cabeza-cuello-tronco.
- Exteriorizadas: son internas con salida al exterior por orificios naturales (boca, nariz, oído, ano y genitales). La salida de sangre por orificios naturales indica lesiones graves. Por la boca: colocar al herido en posición boca arriba semisentado con las rodillas flexionadas.
- Torniquete: Utilizar una tela ancha (mínimo de 5 cm) o similar. Anotar la hora de realización del torniquete en una zona visible.
Otras Lesiones Traumáticas
- Quemaduras: Extinguir el fuego con mantas o material similar (no usar agua ni extintores), intentando envolver al herido. Refrigerar la zona con agua fría.
- Fracturas: Abiertas: hay rotura de piel por el propio hueso o por el objeto que impactó.
- Lesiones internas: Pueden estar causadas por el impacto contra el volante y las estructuras interiores del vehículo, la colocación inadecuada del cinturón de seguridad, la aceleración o desaceleración brusca y los atropellos. Algunos síntomas son las dificultades respiratorias, el dolor al tomar aire y la tos persistente.
- Contusiones: Se producen por golpes o caídas que provocan daños en los tejidos sin romper la piel. Las más graves se producen por aplastamiento.
- Heridas: Pueden deberse a cortes, contusiones o heridas punzantes. Cortar la hemorragia si la hubiera. Si hay salida de vísceras, acostar al herido y cubrir los órganos con paños húmedos.
Medidas y Elementos de Seguridad
Es fundamental tomar medidas de seguridad para prevenir lesiones:
- Usar correctamente el equipo para bicicleta.
- Respetar normas de tránsito.
- Mantener distancia segura.
- Utilizar luces y chalecos reflectores.
- Evitar las distracciones como:
- Celulares
- Audífonos
- Revisar los frenos antes de salir.
- Mantén una postura correcta.
- Respeta tu cuerpo y límites.

El Uso de Analgésicos en el Ciclismo
Muchos deportistas recurren a analgésicos para calmar el dolor provocado por lesiones y poder competir. Productos como el Paracetamol o Ibuprofeno se han vuelto habituales, llevando en muchos casos al abuso. Sin embargo, es crucial considerar el impacto de estos medicamentos en el organismo. Ingerir antiinflamatorios antes de un entrenamiento puede abolir y cancelar parte de las adaptaciones producidas por el propio entrenamiento.
Los efectos negativos pueden incluir:
- Cicatrización de tejidos
- Daños renales provocados por la falta de flujo sanguíneo en los riñones
- Dolor muscular
- Daño gastrointestinal
Aunque el uso de estos medicamentos para reducir el dolor y mejorar el rendimiento deportivo genera un debate ético, la Agencia Mundial Antidopaje no los cataloga como sustancias prohibidas.
Protocolo de la UCI para Conmociones Cerebrales
La Unión Ciclista Internacional (UCI) ha implementado un nuevo protocolo para atender las conmociones cerebrales en carrera, aplicable a todas las disciplinas de ciclismo a partir de la temporada 2021. Este protocolo es el resultado de un trabajo exhaustivo desde 2019 por un grupo de expertos internacionales (médicos, científicos y neurólogos), bajo la dirección del Director Médico de la UCI, el profesor Xavier Bigard.
Las conmociones cerebrales implican un riesgo neurocognitivo (efectos sobre la memoria, el habla y la capacidad de reacción) que justifica su rápido reconocimiento y manejo. El protocolo, inspirado en el consenso de Berlín (2017), establece recomendaciones que tienen en cuenta las particularidades del ciclismo, para lo cual el manejo de las conmociones cerebrales, que representan del 1,3% al 9,1% de las lesiones según los estudios, varía significativamente dentro de sus ocho disciplinas.
La principal dificultad a la que se enfrenta el ciclismo radica en la velocidad de acceso al ciclista lesionado y la capacidad de los auxiliares de sacarlo de la carretera o de la pista para confirmar el diagnóstico y tomar una decisión rápida.
Las disciplinas de carretera, bicicleta de montaña (cross-country olímpico y maratón) y pista (Omnium) son, desde este punto de vista, las de mayor riesgo, a diferencia de, por ejemplo, BMX Racing, BMX Freestyle, ciclismo indoor u otros eventos de ciclismo en pista donde los tiempos de respuesta son cortos y el médico tiene tiempo suficiente para confirmar el diagnóstico de conmoción cerebral.
Para abordar este obstáculo, el protocolo recomienda que los profesionales no sanitarios (en particular, entrenadores, directores deportivos, mecánicos y corredores) sean entrenados en el reconocimiento de signos sospechosos de conmoción cerebral, ya que son los que más a menudo están allí después de que el corredor se ha caído. Se publicarán materiales de capacitación en forma de hojas de reflejos, que permitirán a los no médicos reconocer los primeros signos sospechosos de conmoción cerebral.
El protocolo especifica los gestos reflejos que permiten evaluar el estado del deportista (aturdimiento, equilibrio, dolores de cabeza, habla, visión) y tomar la decisión adecuada en un plazo óptimo, en carretera o en pista.
Ante estos signos de sospecha, el diagnóstico debe ser confirmado por el médico de carrera. En ausencia de signos iniciales de sospecha, el corredor debe ser monitoreado por el servicio médico, y un examen estándar que incluya, entre otras cosas, una prueba de orientación en el tiempo y espacio (cuestionario de Maddocks) y mantenimiento del equilibrio se puede hacer en cualquier momento.
En todos los casos, el corredor deberá realizar un examen más completo después de la carrera utilizando la herramienta SCAT5 (enfoque neurocognitivo), y este examen deberá repetirse a la mañana siguiente.
El protocolo también establece las recomendaciones para la vuelta a la competición. El atleta que ha sufrido una conmoción cerebral debe recibir un período de descanso completo (24 a 48 horas) y no debe regresar a la competencia durante al menos una semana (dos semanas para los jóvenes) después de la resolución de los síntomas.
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