La biomecánica es una rama importante en el ámbito del rendimiento y la salud dentro del ciclismo, y esto no es ninguna novedad. Seguro que has oído, visto y leído infinidad de información al respecto. Incluso es probable que en alguna ocasión hayas realizado un estudio biomecánico para revisar tu posición sobre la bici. Por ese motivo, nos hemos planteado escribir este artículo que ahora estás leyendo.

Decidimos acudir al biomecánico para asegurarnos que vamos bien colocados sobre la bicicleta. Realmente, no teníamos ninguna molestia sobre ella, pero por nuestra experiencia e intuición sospechábamos que esto no es motivo por el cual no ir al biomecánico.
El Proceso del Estudio Biomecánico
Acudimos a hacer el estudio con nuestra Cannondale Scalpel Carbon en talla L y con una posición de conducción bastante agresiva. Nos gusta el XC y una bici rápida pedaleando, ágil en las subidas. Después de llegar al biomecánico, el primer proceso por el que pasamos fue subir a la bicicleta y pedalear bajo la mirada del experto. El objetivo era hacer una primera inspección ocular para detectar posibles movimientos incorrectos “a la vista”, además de charlar con él sobre nuestras sensaciones con la bicicleta.

Acto seguido, hicimos una primera medición de los ángulos más determinantes en el movimiento. Los que describe al tobillo, la rodilla y la cadera en el gesto del pedaleo, pero también ángulos que nos dan información sobre cuánto flexionamos los codos, la distancia entre las caderas y el manillar, en ambos lados, derecha e izquierda y otro sinfín de parámetros que nos dan una ingente cantidad de información sobre cómo nos movemos sobre nuestra Cannondale, en nuestro caso. Esta primera inspección, ya nos arrojó algunos datos interesantes que nos marcaron unos puntos susceptibles de mejorar.
Nosotros que pensábamos que pedaleábamos bien y resulta que a los ojos del biomecánico y de una primera medición ángulos, nuestro pie derecho baja demasiado de puntillas cuando la biela se encuentra en el punto más bajo de su recorrido. Además se observa como la rodilla del mismo lado, el derecho, se extiende demasiado para hacer bajar el pie hasta el pedal. Según nos cuenta Víctor, aunque esta circunstancia no nos esté generando una molestia actualmente, no significa que no nos la vaya a producir a futuro.
Biomecánica del ciclismo - Método 5 en 1 Clinisalud Albacete
Ajustes y Correcciones
Tras conversar con Víctor de CyclistLab sobre lo que él estaba observando, los puntos que creía se podían mejorar y nuestras sensaciones, acordamos realizar algunos ajustes en la configuración de la bici. El objetivo de estos ajustes eran que la bicicleta no supusiera ningún límite a la hora de moverme como debiera hacerlo para mantener mi integridad física por un lado y potenciar mi rendimiento por otro.
Charlando sobre esto es cuando tomas realmente consciencia de que la biomecánica tiene en el centro al ciclista y no a la bici. La bicicleta es una mera herramienta para que nuestro movimiento corporal sea fluído, eficiente y respetuoso con nuestra integridad física.
Víctor nos explicó en todo momento el porqué de cada ajuste que nos hizo sobre la Scalpel. El ajuste de las calas, en concreto de la cala derecha, consistió en acercar ésta a la línea media del pie, al interior de la zapatilla. Por último y en un intento de que apoyáramos la cadera sobre el sillín en un punto más adelantado de los isquiones, con una mayor rotación anterior o anteversión de la cadera, Víctor decidió bajar unos grados las puntas del manillar rotándolo.

Una vez realizados todos estos ajustes y debatido sobre las causas y el porqué lo hacíamos, realizamos la última medición, con grabación de la imagen en 3D. Esta última medición se realiza para comprobar si los ajustes realizados en nuestra posición han conseguido que nos movamos dentro de unos ángulos biomecánicos correctos. Este fue el caso de nuestro estudio.
Bajar el sillín, corregir la posición de la cala a una ubicación más centrada y el descenso de las puntas del sillín nos llevaron a una mayor anteversión de la cadera y a una corrección del ángulo del tobillo derecho, haciendo que el pie baje más plano en el pedaleo y sobre el papel, se sienta más estable y transmita más fuerzas cuando la biela está en la posición paralela respecto al suelo.
Durante el tiempo en el que medimos los nuevos ángulos, estuvimos pedaleando e intentando ya interiorizar esa nueva posición. Tomando conciencia de que esta nueva forma de pedalear era como lo teníamos que hacer a partir de ahora. Este punto es importante pues a veces, cambiar de forma de pedalear no sólo depende de los ajustes que hagamos en la bici, moviendo un centímetro arriba o abajo el sillín, por ejemplo.
Nuestro sistema de percepción del movimiento y cómo éste se adapta a la biomecánica hace que no todos respondamos igual a un mismo ajuste.
La Experiencia en la Carretera
Después de todo el proceso, llegó la hora de la verdad. Salir a montar con nuestra bici ajustada y adaptada a nuestra biomecánica. Es cierto que durante los primeros kilómetros notamos el llevar el sillín más bajo de lo que habíamos llevado hasta ese momento (algo más de un centímetro, que no es poco) pero a cambio percibimos una mejora considerable en la calidad de nuestro pedaleo.
La sensación es que ahora pedaleamos más estables, con un contacto más armónico, más continuo en todo el giro de la biela. A medida que pasaron los kilómetros las sensaciones de pedalear bajo fueron diluyéndose, al igual que esa pesadez de cuádriceps que se tiene al pedalear un poco bajo cuando afrontamos grandes pendientes de subida, dando paso a un pedaleo más fluido y estable.
La Perspectiva del Biomecánico
Se vuelven a medir tus ángulos y a observarte pedalear sobre la bici. “Según hemos visto pedaleando al ciclista sobre su bici, hemos detectado como su manera de sentarse sobre el sillín condicionaba la calidad del movimiento. La Biomecánica de un ciclista responde dependiendo de donde esté el pie en relación a la pelvis, pero también de dónde esté la cabeza. En este caso, esta disposición tenía consecuencias biomecánicas, sin dolor, pero con déficit.
"Antes de tocar la bici, para mí era importante que el ciclista comprendiera su postura y comprendiera los cambios que necesitábamos hacer. Primero el ciclista, después la bici. En este caso, necesitamos sentar al ciclista en la cara interna de los isquiones, para adelantar la cabeza y liberar la cara externa del pie derecho. La respuesta muscular desde aquí, sin dolor, debería de definir un gesto más fluido, más estable, más directo. Desde esta nueva posición hay mejor extensión de cadera y el pie responde rotando mejor hacia la primera cabeza metatarsal y permitiendo pedalear con el talón ligeramente más bajo." Víctor Calsamiglia, Cyclistlab Biomecánica.
Pedalear correctamente sobre una bici no solo beneficia a los que compiten y buscan el máximo rendimiento. Toda esta experiencia poniéndonos en manos de un biomecánico como Víctor nos ha demostrado que en el centro de la biomecánica se encuentra el ciclista y no la bici, aunque a menudo se piensa lo contrario.
