La Chica de la Motocicleta: Un Recorrido por el Cine Biker

El cine de motocicletas, también conocido como "biker movies", es un subgénero cinematográfico que ha capturado la imaginación del público durante décadas. Desde sus inicios en la década de 1950 hasta su evolución en los años 70, estas películas han explorado temas de rebeldía, libertad, camaradería y la fascinación por las máquinas.

Marlon Brando en "¡Salvaje!" (1954)

Los Orígenes: "¡Salvaje!" (The Wild One, 1954)

Para entender el auge de las "biker movies", es crucial conocer un poco de historia. El 4 de julio de 1947, un grupo de alrededor de 4000 motociclistas invadió la pequeña localidad californiana de Hollyster, causando disturbios y alterando la tranquilidad del pueblo. Este evento fue ampliamente cubierto por la revista Life, despertando un gran interés por la inadaptación juvenil y los grupos de gamberros organizados.

Kramer percibió el potencial cinematográfico del tema. De modo que, junto al director Laszo Benedek y el guionista John Paxton, se puso manos a la obra para realizar la primera “biker movie” propiamente dicha: «¡Salvaje!« (“The Wild One” 1954). Antes de iniciarse el rodaje, junto al joven Marlon Brando, actor elegido para dar vida al motero protagonista. los autores vivirían tres semanas alternando con auténticos motoristas, impregnándose de su filosofía vital y recogiendo sus opiniones.

"¡Salvaje!" cuenta la historia de Johnny, líder de los Black Rebels, un grupo de motociclistas que irrumpen en un tranquilo pueblo. El resto de la historia cae por su propio peso: problemas entre vecindario y motoristas, incomprensión, guerra de nervios y, en medio de todo, la imposible relación entre la dulce chica y el buen salvaje.

Bien es cierto que, vista hoy, ”Salvaje” resulta escasamente violenta, sin embargo, para la época, aquello parecía hiperfuerte, tanto que los censores pusieron el grito en el cielo y la crítica tachó la película de “incitación a la anarquía y la violencia”. Columbia Pictures presionaría a Kramer para insertar sobre el plano final un puritano e hipócrita mensaje asegurando al público que todos aquellos indeseables eran finalmente capturados y condenados.

Esta versión era exhibida en aquellos estados en los cuales la censura exigía que los crímenes de ficción fueran castigados (el film permanecería algún tiempo prohibido en países como Gran Bretaña. Donde sólo pudo estrenarse pasados 14 años). Otra imposición del estudio fue modificar el título original, “Hot Blood”, dejándolo en el más que reprobatorio “Salvaje”.

Y es que, por encima del componente delictivo de toda la parafernalia “biker”, lo que más hondo caló en el público fue la eficaz interpretación de Melon Blando como ese tipo macizo, primario y más chulo que un ocho, con el punto exacto de rebeldía y nobleza como para lubricara las hembras y ganar imitadores entre los chavales. Su equipo de motero (chupa de cuero, vaqueros negros.

La Explosión de las "JD Films" y los Estereotipos Biker

Durante los años siguientes una plaga de JD films (películas de delincuencia juvenil), casi todas de ínfimo presupuesto, arrasó Estados Unidos. Dentro de esta línea, las películas de motoristas formaban un apartado con características diferenciadas, con la película de Benedeck como clara precursora.

Casi todas jugaban de forma torpe con una serie de estereotipos fácilmente identificables: el ‘biker’ descarriado pero de buen corazón, el rival malo-malísimo irrecuperable para la sociedad, la chica tetona y rubia que guía al prota por el buen camino, la camaradería entre amigotes que casi siempre adquiere tintes misóginos, la poética del ‘losa’, y el culto a la máquina, al cuero, la velocidad…

Los argumentos eran reciclados una y otra vez de manera tan descarada como simpática. Por ejemplo. “Motorcycle Gang”, filme de la American Internacional Pictures de 1938, era prácticamente un ‘remake’ de “Dragstrip Girl”, película de la misma compañía del año anterior. Ambos films carecen de la más mínima estructura dramática, delatando en cada uno de sus planos la extrema escasez de presupuesto, sin embargo, destilan una inocencia tan burda y enternecedora que hacen difícil no contemplarlos, décadas después, con una cierta sonrisa de complicidad.

Otro esquema que se repetiría de manera sistemática sería la derrota final de los ‘bad boys’ motorizados a manos del grupo de adolescentes decentes y formalitos de turno. Ese mismo año, “Dragstrip Riot” mostraba los tiras y aflojas entre dos hijos del asfalto (uno bueno, el otro malo) por conseguir a una chica (una tiernecita Connie Stevens).

La pandilla que tiene adeptos en todo el mundo - SECRETOS DE ESTADO

A principios de los 60, los ‘JD Films’ parecían haber dado de sí casi todo lo que podían partiendo de tan exigüas fórmulas, al tiempo que la imaginería ‘biker’ se había convertido en un elemento tan habitual en la “Teen-explotation” como los kleenex en un rodaje porno. Al margen de los circuitos comerciales, algunos cineastas con vocación más underground-experimental se zambullirían en la estética cromada y customizada con títulos como “Scorpio Rising” (1963), del genial locaza Kenneth Anger, o “Blow job” (1964) y “Bike Boy” (1967), ambas de Andy Warhol. Títulos todos ellos que escarban en la subcultura del fetichismo homo ‘biker’ de sudor, metal y cuero, una temática a la que tampoco es ajena la menos radical “The Leather Boys” (1964), película británica de Sidney J.

El Declive y el Surgimiento de Nuevos Subgéneros

Pero a lo que en realidad daría paso, el declive de la delincuencia juvenil cinematográfica, sería a un nuevo subgénero para consumo adolescente: las “beach movies”.

-Ya rodábamos películas sobre surfistas californianos, un puñado de chicos y chicas amantes de la diversión sana. Sólo coca-colas, nada de cerveza. Nuestro público ya estaba aburrido de tanta JD, y dió la bienvenida al sexo limpio y divertido, afirmaba Bill Asher, director para la AIP de numerosas film playeros.

Roger Corman y "The Wild Angels" (1966)

Inspirado, al igual que Kramer, por una fotografía de la revista Life que mostraba a una cuadrilla de auténticos Angeles del Infierno, con sus aparatosas ‘choppers’,asistiendo al solemne funeral de uno de sus miembros. Corman presentó un proyecto a la AIP para resucitar el género. En el estudio pergeñaron un tratamiento titulado “Angeles Caidos” que enfocaba la acción desde el punto de vista de una población atemorizada por una pandilla motorista, presentando a “los Angeles “como los malos de la película.

Corman se opuso rotundamente a este tratamiento: “La perspectiva de los ciudadanos me traía sin cuidado. lo que yo quería era contar la historia de los Angeles. Ellos eran las figuras. No me interesaban los valores sempiternos, sino el mundo del marginado, del fuera de la ley”, así se expresaba Corman años más tarde.

Los verdaderos Hell´s Angels habían acaparado la atención general en 1964. cuando unas adolescentes declararon haber sido raptadas y violadas por una banda de motoristas salvajes. La prensa tardó poco en calificar a los Angeles de amenaza nacional, a través de numerosos reportajes en diversas publicaciones respetables. El indescriptible Hunter Gonzo Thompson escribiría un libro sobre ellos (“Los Angeles Del Infierno”, Ed. Anagrama ), en el cual los describía como “un zoo humano sobre ruedas”, cosa comprensible dada la exuberancia estética, casi circense, que podía llegara alcanzar un Hell Angel mínimamente dispuesto: pendientes. plumas de indio, cascos prusianos, tatuajes, cadenas, cruces de hierro, esvásticas. calaveras, etc.

Con semejante delirio visual a su alcance, Corman no podía dejar pasar la ocasión de convertirlo en pasto de explotación fílmica. El monarca del rodaje supersónico se inclinó en ella, con su astucia habitual, por un estilo semidocumental, suficiente para desarrollar el leve argumento. Este recurso, como es lógico, iba encaminado a ahorrar el máximo número de tomas posible, lo cual acabaría cuajando en un film de extrema parquedad narrativa, estructura atropellada pero efectiva y diálogos espartanos (el guión original de Charles Griffith apenas constaba de…120 líneas).

Otra triquiñuela de Corman para ahorrar plata fue recurrir a auténticos Hell’s Angels para así evitar los gastos en figurantes y especialistas. De ese modo, contactó con el Gran Otto, uno de los jerifakes “biker “y rival del más célebre de todos ellos, Sonny Barger, presidente de la poderosa Hermandad de Oakland. Sin embargo, trabajar con ellos traería bastantes quebraderos de cabeza al director.

Para empezar, durante los primeros días del rodaje serían robadas todas las motos destinadas a los actores, que permanecían guardadas en un camión. Lógicamente todas las sospechas recayeron en las chicos del Gran Otto. Por otra parte, las bajas temperaturas y el mal estado en que se hallaban sus vetustas Harleys, hacían que éstas no pararan de averiarse o atascarse en la arena, convirtiendo el rodaje en un festival de interrupciones. Además, durante las tres semanas de rodaje, la policía no pararía de husmear y de presentarse, a menudo, con órdenes de arresto para algunos de los pintorescos extras.

Corman exigió también a todos sus intérpretes que fueran ellos mismos quienes montaran las “choppers”. Esto originaría la substitución de George Chakiris (“West Side Story”) por Peter Fonda, al ser incapaz aquel de aprender a defenderse sobre dos ruedas. Fonda insistiría entonces en modificar el nombre de su personaje (hasta entonces Jack Black) por Heavenly Blues( una planta alucinógena). Además de Fonda como líder de la camarilla, el reparto incluía a Bruce Dern, Nancy Sinatra, Michael J. Pollard y Diane Ladd.

El herido muere y sus compañeros organizan un funeral que termina degenerando en un sacrílego desmadre de violencia y sexo… La reacción crítica a “The Wild Angels” resultaría de lo más dispar, creando una radical controversia. Pese a comentarios tan negativos como aquellos que la calificaban de “basura violenta sin sentido alguno”, el film se exhibiría en certámenes como Venecia y Cannes, recibiendo en Europa una calurosa acogida.

En Estados Unidos se convertiría rápidamente en el film más taquillero de toda la historia de la AIP, siendo devorado con avidez por la juventud contracultural de aquellos años. Al poco del estreno, Corman comenzó a recibir serias amenazas contra su integridad física, al tiempo que la confraternidad de San Bernardino, comandada por el Gran Otto, demandaba al austero cineasta por difamación, exigiendo 4 millones de dólares como indemnización por lo que ellos consideraban “un retrato falso e insultante de su modo de vida”.

Curiosamente, mientras a escala social aquellos parecían ser años de pacifismo y amor libre, las cifras de taquilla demostraban que la juventud no le hacía ascos a una buena ración de violencia gratuita, sexo bruto y morbo sobre ruedas.

Más Allá de "The Wild Angels": Explotación y Variedad

Corman volvería a pringarse con grasa de moto produciendo “Devil’s Angels” (1967), otro guión de Charles Griffith cortado por el mismo patrón. Aunque la publicidad proclamaba barbaridades como; “La violencia es su único Dios” o “Van en jauría como perros rabiosos”, lo cierto es que la película, pese a ser casi un “remake” de “The Wild Angels”, mostraba una tribu bastante menos brutal que la de dicho film. John Cassavettes interpretaba a Code, el jefe del grupo Los Calaveras, que resulta ser un individuo algo más reflexivo y razonable de lo habitual en este tipo de cintas.

Otro que se revolcaría a gusto en la explotación “biker” sería Joe Soloman, quién penetrada en el subgénero produciendo para la AIP “Hell’s Angels On Wheels” (1967), el debut sobre ruedas de Jack Nicholson. El argumento giraba en torno a la iniciación como Hell Angel de un empleado de gasolinera llamado Poet Gack Nicholson, que se siente atraído por la libertad y el modo de vida de la pandilla.

Nicholson también protagoniza por aquellas fechas “The Rebel Rousers”, junto a los ya iniciados Bruce Dem y Diane Ladd, además de un jovencito Harry Dean Stanton. La cosa va de un arquitecto (Cameion Mitchell) cuya esposa preñada (Diane Ladd) es secuestrada por el inevitable grupete motorista, liderado por Dem. Casualmente Mitchell resulta ser un viejo compañero de colegio de Dem, de modo que éste se halla dispuesto a soltar a la chica. El productor Martin B.

Otra “cycle movie” destacada de 1967 seria “Boro Lasers”. Dirigida por Tom Laughlin (con el seudónimo T.C. Frank) tiene cierta importancia por ser la película de presentación del personaje Billy Jack (interpretado por el propio Laughlin), un medio-indio que posteriormente protagonizaría una exitosa serie de largometrajes con los problemas raciales como tema central. Aquí el bueno de Billy Jack tiene que vérselas con una panda encabezada por Jeremy Slate (también habitual sobre dos ruedas) que aterroriza a su pueblo, además de pasarse por la piedra a una jovencita que se encuentra allí de vacaciones (Elizabeth Jones).

Bandas Femeninas sobre Ruedas

Un giro inevitable sobre el mismo tema fue el de la banda femenina sobre ruedas. La producción de la New World cormaniana “Bury Me An Angel”, escrita y dirigida por Barbara Peeters, presentaba a una chica unida a un Hell Angel tarado, a la caza del motero que se cargó a su hermanito. Por cierto, quien piense que debido a la autoría femenina de este film puede subyacer en él alguna intención mínimamente feminista.

Cartel de "Bury Me An Angel" (1971)

La Guerra de Vietnam y el Patriotismo Biker

Vietnam constituía también un tema demasiado apetitoso como para librarse de las zarpas de la explotación motorizada. Ahora bien, ser un Hell Angel no significa ser ajeno al patriotismo. De hecho, entre las tribus moteras de la pantalla rara vez veremos máquinas europeas o japonesas. Y es que un “biker” como-dios-manda optará por la opción patriótica, es decir, la Harley Davidson. Lo cual demuestra que hasta los neandertales son rapaces de sentir amor por su bandera.

Este hecho verídico inspiraría a Joe Soloman, siempre con la antena puesta, para realizar “The Losers” (1972), delirante film en el cual cinco Angeles se internan en la selva camboyana (por cierto, montando no precisamente Harleys sino Yamahas) en una suicida misión secreta para la CIA, con objeto de liberar a un alto oficial norteamericano apresado por el enemigo.

Enfrentamientos entre Motoristas y Hippies

Otro tema recurrente durante los primeros 70 sería el de los enfrentamientos entre motoristas salvajes y hippies panolis. Easy Rider, representaba claramente el principio del fin para la fórmula. El resultado sería una de las películas más falsas y tontorronas de la historia; un film que, aún hoy, no puedo dejar de contemplar como el supremo acto de impostura coyuntural de una serie de egos demasiado pagados de sí mismos. No niego algunos momentos de cierta intensidad lírica, algún personaje aprovechable (ese pragmático Jack Ni...

Tabla resumen de películas mencionadas

Título Año Director Notas
¡Salvaje! (The Wild One) 1954 Laslo Benedek Considerada la primera "biker movie"
Motorcycle Gang 1938 American International Pictures Ejemplo de "JD film" de bajo presupuesto
Dragstrip Riot 1958 American International Pictures Otro ejemplo de "JD film" con estereotipos
Scorpio Rising 1963 Kenneth Anger Cine underground que explora el fetichismo biker
The Wild Angels 1966 Roger Corman Relato de los Hell's Angels
Devil's Angels 1967 Daniel Haller Producida por Roger Corman.
Hell's Angels on Wheels 1967 Joe Soloman Debut de Jack Nicholson en el subgénero
The Losers 1970 Jack Starrett Ángeles infernales en la guerra de Vietnam.
Easy Rider 1969 Dennis Hopper Un clásico que marcó el fin de una era.
Bury Me An Angel 1971 Barbara Peeters Banda femenina sobre ruedas.

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