La Kawasaki Ninja 300 surgió con la ambición de llenar el vacío dejado por la Ninja 250R. Además, la firma japonesa aspiraba a que esta moto se destacara como una de las deportivas de baja cilindrada más rápidas en su categoría.

Si hay algo que distingue a Kawasaki, es su clara inclinación hacia lo deportivo y su pasión por crear motocicletas de alto rendimiento. La Ninja 300 buscaba encapsular esa esencia, ese deseo de velocidad, dentro del segmento de las deportivas más pequeñas. Para lograrlo, se tomó el motor de la Ninja 250R y se realizaron modificaciones para aumentar su potencia.
Diseño y Estética
Sin embargo, las especificaciones del motor pasaban a un segundo plano al observar otros detalles de la moto. La estética era un factor clave, con una combinación cromática que llamaba la atención.
La Kawasaki Z300 llega a un segmento en plena ebullición, el de las pequeñas motos deportivas, con o sin carenado, destinadas a los poseedores de la licencia A2.
Es la representante de menor cilindrada de la saga “Z” y no hay más que verla para darse cuenta de la fuerza estética heredada de las Z800 y Z1000, concentrada principalmente en el doble faro delantero.
Esto le da un aire de moto más grande que además sus diseñadores han buscado con descaro al sobredimensionar la carrocería, principalmente en la parte delantera, donde el faro y las aletas monopolizan las miradas.
Funcionalidad y Uso Diario
Aunque era una moto deportiva, una Kawasaki, la Ninja 300 era una moto muy funcional y usable a diario, además de una gran escuela para los moteros que daban el salgo a motos grandes.
En ciudad es rápida y escurridiza, perfecta para usarla a diario aprovechando su brioso propulsor y la agilidad que proponen sus cotas de dirección.
Rendimiento y Manejo
El bloque motor, fabricado en aluminio, de dos cilindros paralelos es el ingrediente estrella por su buena respuesta. Es el mismo que monta la Kawasaki Ninja 300, ya que realmente estamos ante la misma moto pero con diferente ergonomía y diseño.
A pesar de mover 170 kg de peso, el propulsor cuenta con el empuje necesario como para hacerlo con sobrada suficiencia, sorprendiendo por lo que pueden dar de sí 39 CV. De hecho, cuando el motor gira en torno a las 6.000 rpm, la aceleración es vigorosa hasta casi las 11.000 rpm, proporcionando un amplio rango donde el empuje es muy aprovechable, y esto es válido tanto para cuidad como para carretera.
Otro aspecto a destacar del motor es el tacto fino y progresivo que hace muy agradable su uso en todo momento y en el que seguro tiene mucho que ver el sistema Keihin con dos válvulas de doble mariposa. Esta respuesta lineal no es obstáculo para que gire y suba de vueltas con bastante alegría y desde abajo, dándole un sentido muy versátil. Y todo sin apenas transmitr vibraciones y con un sonido muy discreto.
En la parte ciclo cuenta con buenos aliados, ya que la estructura tubular en forma de diamante de su chasis proporciona la suficiente rigidez para hacerla estable sin menoscabar en absoluto su carácter juguetón.
En ello juegan un papel fundamental las suspensiones, principalmente la horquilla, capaz de absorber cualquier irregularidad en ciudad sin incomodarnos o de “tragarse” una frenada al límite sin mostrar la más mínima flaqueza. Su puesta a punto está realmente lograda y permite muchas más alegría en conducción deportiva de las que esperábamos gracias a la facilidad paa moverla y su estabilidad en plena curva a máxima inclinación.
Otro aspecto que debemos recalcar es la frenada que con un solo disco delantero realiza un trabajo brillante, permitiendo modular perfectamente la potencia de la mordida para darnos una confianza tremenda en su capacidad de retención.
Como moto urbana se adapta perfectamente a los pequeños espacios para imponer su buena aceleración, compactas dimensiones y buen radio de giro. El asiento está situado a 785 mm, una distancia que facilita llegar al suelo, sea cual sea la estatura del piloto. Esto unido a una cómoda posición, marcada por un manillar alto y plano, hace que la conducción sea sencilla, confortable y con una agradable sensación de control en todo momento.
Sorprende lo que pueden dar de sí 39 CV en una moto que no es precisamente ligera con sus 170 kg pero tampoco lenta ni torpe, todo lo contrario
Además el consumo se mantiene en unos márgenes razonables gracias a la inyección electrónica Keihin y en un uso mixto se mantiene alrededor los 4l/100 km. Esto unido a un depósito de combustible de 17 litros hace que la autonomía pueda alcanzar los 400 km, un excelente dato en cuanto a ahorro de tiempo y dinero.
Componentes y Tecnología
El contar con unos frenos eficaces apoyados por un sistema ABS (no desconectable) también es una ayuda en todo momento porque asegura la frenada ante cualquier imprevisto. La diferencia de precio respecto a la versión sin sistema antibloqueo es de 400 €, una cifra que invita a invertir en seguridad activa sin pensárselo dos veces.
El módulo ABS ha sido desarrollado por Nissin y su tamaño es muy compacto, por eso pesa tan sólo 750 gramos, lo que supone un ahorro de un 40% frente a la versión anterior. Va ubicado justo debajo del depósito de combustible.
Otro elemento de ayuda a la conducción es el embrague antirrebote que equipa de serie la Z300. Durante la prueba pudimos comprobar que las reducciones más apuradas no suponían ningún problema, dulcificando la respuesta a la vez que evita el bloqueo de la rueda trasera. Además el escalonamiento entre las marchas permite exprimir perfectamente sus 39 CV, alcanzando casi 100 km/h en tercera, evidenciando que estamos ante un motor muy elástico que llegó a impulsarnos a más de 170 km/h de marcador.

El Mercado y la Competencia
Las ventas en nuestro país de este estilo de moto no son para tirar cohetes, y así ha sido históricamente. No sé si podemos hablar de falta de madurez en nuestro mercado o más bien de una obsesión desmesurada por las trail.
Alternativas
Algunos usuarios consideran que un motor de 300cc puede quedarse corto rápidamente, pero es una opción ideal para quienes se inician en el mundo de las motos de marchas y buscan una máquina manejable y asequible.
Opciones como la Kawasaki Z300, con un precio promocional, permiten disfrutar de una moto con estética agresiva y buenas prestaciones sin realizar una gran inversión.
Conclusión
En resumen, la Kawasaki Ninja 300 es una motocicleta que equilibra deportividad, funcionalidad y estética atractiva, convirtiéndola en una excelente opción para aquellos que buscan una moto de iniciación o una deportiva ligera para el uso diario.
Sin embargo, absolutamente todo lo demás le viene bien, tal y como pudimos comprobar durante una semana en la que fue una excelente compinche allá por donde la llevamos.
Pero en las denominadas Sport Tourer, como esta nueva Ninja 1100 SX, siendo una moto de carácter deportivo propulsada por un brillante tetracilíndrico en línea de 136 CV de potencia, la posición de conducción es cómoda y relajada.