BMX Park: Trucos Extremos y Leyendas del Deporte

El BMX Park es una disciplina emocionante y desafiante dentro del mundo del ciclismo extremo. Requiere habilidad, creatividad y valentía para realizar trucos impresionantes en rampas y obstáculos especialmente diseñados. En este artículo, exploraremos el mundo del BMX Park, los trucos más extremos, las leyendas que han marcado la historia de este deporte y los lugares donde los atletas pueden entrenar y perfeccionar sus habilidades.

Una muestra de lo que es capaz un profesional del BMX Park.

Zignal Park: Un Sueño Hecho Realidad para el BMX en Chile

Zignal Park, ubicado en el Parque Araucano de Las Condes, es un recinto de 1.250 metros cuadrados con rampas de nivel internacional. Este parque es un sueño hecho realidad, remodelado por Coco Zurita con el apoyo de La Municipalidad de Las Condes y varias marcas importantes.

Zignal Park está disponible para todas las personas que quieran iniciarse o mejorar en BMX, skate, roller, scooter u otros deportes de la categoría. El parque está abierto todos los días del año de forma gratuita.

El parque cuenta con rampas desde 1 metro hasta 4,50 metros de altura, con la particularidad de tener un aterrizaje blando, lo que permite a los deportistas practicar trucos arriesgados con menor riesgo de sufrir caídas graves.

La rampa Vert instalada por Coco Zurita en Zignal Park se usó en los X-Games de Brasil y fue la misma en donde Tony Hawk realizó sus trucos en su visita a Chile en 2016. Esta Vert fue encargada a Suecia y tiene un valor de 120 mil dólares, por lo que es de primer nivel. Es la que utilizan los mejores deportistas del mundo y ya la tenemos en Zignal hace 4 años.

Se agregarán 5 rampas nuevas a Zignal Park por lo que pronto podrá albergar entrenamiento Olímpico, con planes para ir implementando más rampas en 2023 y conformar así un circuito olímpico oficial.

Coco Zurita: Una Leyenda Chilena del BMX

Francisco 'Coco' Zurita es una leyenda del deporte chileno. Zurita luce desde hace varios años en el BMX, pero llegar a ser quien es hoy, una leyenda que sobresale en esta disciplina, no fue un trabajo sencillo.

En la edición 2019 de los X-Games, realizada en Minneapolis, el chileno protagonizó una notable actuación que lo llevó a rozar el podio. Una dura caída en su última vuelta impidió que ‘Coco’ sumara otra medalla. Fue hace unos nueve meses, caí muy duro. Quedé cuarto en esos X-Games y de no haber caído fuerte yo creo que quedaba tercero o segundo. Son cosas que pasan, me corté el ligamento, me rompí el menisco en dos partes y también los cartílagos.

Con 24 años compitiendo en su bicicleta, ‘Coco’ Zurita tiene una trayectoria llena de experiencia, logros y anécdotas para relatar a los demás. En este sentido, esta semana se estrena “Camino a la cima”, una serie documental de su carrera. “Hay mucha información, mucho camino recorrido y la gente no sabe cómo. La gente empezó a ver mis resultados en X Games, Estados Unidos, la fama, la gloria y el lado bonito de la historia.

Tras un 2020 sin competencias debido a la pandemia, el doble medallista en X-Games (EE.UU 2017 / Brasil 2013) y campeón mundial de Alemania 2013 ya planifica lo que será su regreso a las competencias extremas teniendo como principal objetivo los X-Games que se realizarán en agosto de 2021 en Minneapolis, Estados Unidos.

Si bien Zurita ha estado entrenando durante gran parte de la pandemia en las rampas de Woodward West, California, a contar de enero del próximo años iniciará su preparación para la competencia en “Zignal Park” del Parque Araucano, en la comuna de Las Condes, el bike park más grande del país, inaugurado por el propio Coco Zurita hace 2 años y que cuenta con una de las rampas más grandes de Sudamérica con 10 metros de ancho y cinco de alto, pero que puede llegar a tener hasta 15 metros de ancho.

Zignal Park se prepara para ser uno de los más importantes centros de entrenamiento y práctica de deportes extremos del continente gracias a un proyecto comprometido por la Municipalidad de Las Condes y el Ministerio del Deporte que involucra la construcción de una nueva pista de BMX park olímpico, que consta de siete rampas y un salto principal con aterrizaje blando, con estándares internacionales para la práctica de esta disciplina.

RPM - Cap 01: Coco Zurita - Construyendo sueños sobre ruedas

Leyendas del BMX que Marcaron la Historia

Para ser parte de este artículo, estos atletas debieron jugarse la vida en innumerables ocasiones, y por eso sus nombres serán recordados por siempre.

Mat Hoffman, la leyenda del vert ramp

Ante ustedes, una verdadera leyenda del BMX Freestyle: Mat “El Cóndor” Hoffman. Nacido en 1972, él es uno de los mejores riders de la categoría vert ramp que el BMX haya visto jamás. Mat Hoffman ha hecho mucho por el BMX, además de ganar 6 medallas en los X Games.

Se convirtió en profesional del BMX en 1991 y desde entonces no ha parado. En total, ha inventado más de ciento trucos, son sus más destacados el 900, el flair y el flip fakie. También es la persona detrás de la marca Hoffman Bikes y actualmente es el presidente de la International BMX Freestyle Federation, una organización sin fines de lucro.

Dave Mirra, ídolo de los 90

Puedes llamarlo BMX, bicicross o como quieras, pero lo que no puedes hacer es negar la enorme figura de Dave Mirra. Cualquier niño en los 90 que tuviese una BMX tenía a Mirra como uno de sus mayores ídolos, al punto tal que Greenville, la ciudad en la que nació, pasó a conocerse como “la capital del BMX” de Estados Unidos.

Mirra no solo alcanzó un alto nivel, sino que lo mantuvo en el tiempo. En cada una de las ediciones de los X Games que se dieron entre 1995 y 2008, Dave Mirra ganó al menos una medalla, fueron 24 en total y 14 de ellas de oro.

En el 2000, se convirtió en la primera persona en completar un doble giro de espalda y, nueve años más tarde, fue la primera persona en completar un doble giro 360° de espalda, ¡y sin manos! Falleció en 2016, lo que fue una gran pérdida para el deporte.

Scotty Cranmer, el resiliente

Scotty “El Bulldozer” Cranmer ya pertenece a la siguiente generación (nació en 1987 y Mirra en 1972) y comparte con Mirra la mayor cantidad de medallas en los X Games modalidad BMX Park: 9 en total.

El 12 de octubre de 2016, él tuvo un duro accidente que cambió su vida por completo. Pasó de ser un profesional del BMX Freestyle a quedar completamente paralizado, sin poder mover ninguna parte del cuerpo. Hoy, Scotty Cranmer es un ejemplo de resiliencia y comparte su día a día con los más de 1,7 millones de suscriptores de su canal de YouTube.

Garret Reynolds, el rey del Street

Si hay un rider que se pueda adjudicar el título de ser el mejor en BMX Street, ese es Garret Reynolds. Nacido en 1990, es joven aunque en los X Games ya sea un viejo conocido. En esa competencia ya cosechó nada menos que 16 medallas, 14 en BMX Street y 13 de ellas doradas.

Garret Reynolds tiene un perfil bajo y tiene un estilo que hace que todos sus trucos parezcan fáciles.

Matthias Dandois, el Flatland en su máxima expresión

En 2008 y con apenas 19 años, Matthias Dandois ya era el mejor BMX flatlander del planeta. Sus orígenes están en el BMX Street, pero en 2002 conoció el Flatland y nunca miró para atrás. Reconocido como uno de los riders más influyentes de su generación, al francés aún le queda mucho por enseñarnos.

Nikita Ducarroz, la joven promesa

Nacida en Francia, mitad suiza, mitad estadounidense, Nikita Ducarroz es una de las máximas figuras femeninas del BMX Freestyle, ¡y solo tiene 24 años! “Parecía divertido, así que empecé a jugar en la entrada de mi casa”, recuerda sobre su primer acercamiento al bicicross.

En 2018, ya no era un juego y alcanzó un segundo puesto en la UCI BMX Freestyle World Cup Montpellier. En tanto, el 2019 fue uno de sus mejores años, con un quinto lugar en la UCI BMX Freestyle Urban World Championships y cuarto en la UCI BMX Freestyle World Cup Overall, entre varios otros logros. Nikita Ducarroz participará de los Juegos del 2021, que se disputarán este año, y lo hará como representante de Suiza.

Kevin Robinson, el hombre récord

Un pionero del BMX profesional, recibió un fuerte apoyo de Hoffman y, al igual que él, se especializó en vert ramp. Kevin “K-Rob” Robinson fue el primero en hacer un doble flair (un doble backflip con rotación horizontal de 180 grados), hazaña que logró en los X Games de 2006 y que recién pudo ser imitada nuevamente 9 años más tarde.

Sin duda, a Kevin Robinson le gustaba ir al extremo, ya que tiene el récord del salto en rampa vertical más alto: 8,22 metros. Por si eso fuera poco, también posee el Guinness World Record del backflip asistido más largo. Lo logró en 2016 y en su primer intento se pegó un golpazo.

Jamie Bestwick, el heredero de Mirra

Vamos a despedir esta lista con Jamie Bestwick, otro especialista en vert ramp. Tan especialista que las 19 medallas que ganó en los X Games fueron en esa categoría. Justamente, en 2000 le ganó al ídolo indiscutido del BMX Freestyle de esos años... Por supuesto, hablamos de Dave Mirra (aunque solo por un año, ya que en 2001 Mirra volvió a llevarse el oro).

De todas maneras, desde el 2000 hasta el 2016, Bestwick ganó los X Games en 13 oportunidades, por lo que sin duda fue el BMX freestyler más incluyente del comienzo del siglo XXI.

Videojuegos de deportes extremos

De todas las fantasías que me permiten cumplir los videojuegos, la de los deportes extremos es la que más disfruto. Desde que me permitieron subirme a una patineta al ritmo del ska en Tony Hawk Pro Skater, siempre he sentido una atracción a los títulos que te permiten emular el mundo de la velocidad y los trucos sin ninguno de sus costos ni riesgos.

Particularmente a fines de los 90 y comienzos de los dosmiles, cuando MTV estrenaba videoclips y los pantalones abultados se convertían en moda, los videojuegos comenzaron a explorar diferentes áreas y estilos del mundo extremo: no solo teníamos juegos de skate, snowboard, BMX, surf y hasta monopatines sino que también empezamos a mezclar géneros: juegos de trucos, de carreras, mundos abiertos y exploración.

Pero tal como la adolescencia se pasó, lo mismo ocurrió con este género una vez tan popular, que ahora se veía reducido en lo más mínimo. Pero el olor de ese espíritu noventero está de vuelta, pero con una capa de actualidad que lo hace particularmente más relevante para nuestros tiempos.

Así es como Ubisoft lanzó Riders Republic, un juego que aspira a ser el juego de deportes extremos definitivo, destilando lo mejor que ha traído el género a través de las décadas y consolidándolo en un solo lugar y en un paquete perfecto para los jugadores de hoy: el de los mundos abiertos.

Riders Republic toma la fórmula desarrollada por Ubisoft Annecy en Steep -un juego de Snowboard y Ski lanzado el 2016- y la mejora y expande para traer una jugabilidad mucho más frenética y fresca que el título de la generación pasada que bebía mucho más de la vertiente de la simulación mientras Riders Republic es mucho más arcade.

Tanto Steep como Riders Republic comparten una filosofía de diseño central: en ambos juegos, el jugador toma el rol de un deportista extremo que realiza desafíos alrededor de una gran montaña cuya exploración es totalmente abierta y libre. En Steep todo estaba basado en los Alpes, Riders Republic basa su mapa en una imponente montaña ficticia que está armada con la geografía de diferentes parques nacionales de Estados Unidos como Yosemite, el parque de las Sequoias y el Gran Cañón.

También como en ambos juegos, tenemos la opción de explorar libremente el mapa y de ir descubriendo nuevos sitios y lugares para luego poder hacer viajes rápidos de un lado a otro, o bien, seguir la ruta del modo de carrera, que te impone una serie de desafíos que debes ir superando en el mapa para acumular experiencia, dinero y en este caso, fama. Si jugaste Steep o has jugado juegos similares como Burnout Paradise o Forza Horizon, ya tienes la idea.

Y también como en ambos títulos, puedes escoger diferentes formas de atravesar este mundo. En Steep contabas con Snowboards, Esquíes, Alas Delta, Cohetes y otros, mientras que en Riders Republic, la naturaleza misma del sitio permite que estas actividades vayan creciendo. Como ya no hay solo nieve, se agrega la Bicicleta de Ruta, la Bicicleta para hacer trucos, wingsuits, propulsores y los ya conocidos deportes de invierno. Por supuesto que muchas veces el tipo de transporte dependerá del terreno que estás visitando, pero nada te impide usar una bicicleta en la nieve o tratar de mover con esquíes por el bosque. No será lo más eficiente, pero se puede.

Hasta ahora he hablado mucho sobre las similitudes, pero Riders Republic tiene muchas diferencias sustanciales con su hermano mayor. Lo primero es el ambiente. Este es un juego que abraza más la naturaleza alocada del deporte extremo y lo emparenta más con los juegos noventeros. Hablamos con detalles que van desde su soundtrack -con mucho punk, música urbana y una gran selección de The Offspring- la posibilidad de vestir a tus personajes con disfraces y hasta su implementación de un sistema de trucos mucho más robusto.

Hasta los personajes con los que te encuentras y que te prometes llevarte a la cima del deporte extremo son caricaturas muy fuera de contexto, que difícilmente podrías encontrar en el mundo real y que si bien yo los encontré un tanto desagradables, también es cierto que puedes ignorarlos por completo.

Pero donde Riders Republic se siente mucho más entretenido y más “videojuego” que Steep es en su renovado sistema de trucos. Antes los trucos eran prácticamente un sistema cosmético para ayudarte a sacar buenas fotos y además, muy automatizados. Ahora puedes optar por dos esquemas de controles: uno enfocado en las carreras y otro enfocado en los trucos. Ambos son compatibles con todo el contenido del juego, pero el primero te dará mayor libertad para controlar tu cámara y ayudará a conseguir trucos más fácilmente, mientras el segundo utilizará prácticamente todos los botones y sticks de tu control para realizar combinaciones imposibles y desafiar la gravedad para acumular más y más puntos.

Lo interesante de este sistema es que permite hacer accesible y entretenido el mundo de Riders Republic mientras lo exploras a tu ritmo. Puedes jugarlo como un título de carreras y jugar solo los eventos de ese tipo ya sea en bicicleta o snowboard. Puedes enfocarte solo en los trucos y hacer competencias de saltos, de alcanzar puntuaciones máximas y pasar por los circuitos llenos de rampas y rieles. O también una mezcla de ambas. Lo importante es que el ritmo lo llevas tu y mientras más vas avanzando, más se va abriendo el árbol de eventos disponibles para ti.

Curiosamente, la cantidad abrumadora de material que trae el juego hace que sea menos demandante que otros títulos, cosa que logran hacer a la perfección. Así es como a veces me gusta encender la consola y pasar horas haciendo eventos para avanzar en el ranking, pero otras veces donde quiero estar más relajado, solo me dedico a explorar, buscando nuevos sitios, easter eggs, objetos ocultos e incluso nuevas bicicletas para utilizar en las carreras. Lo importante es que siempre vas a tener algo que hacer, incluyendo a los stunts, sin duda los desafíos más complejos del juego y que algunas veces me recuerdan hasta la esencia de la serie Trials de Ubisoft. Y a veces voy solo con la mentalidad de jugar en línea y participar en competencias con mis amigos y con desconocidos. Todas las bases están cubiertas.

En ese sentido, tanto los controles como los niveles de dificultad son totalmente personalizables para cada jugador. Se nota que hay gran trabajo en hacer de Riders Republic una experiencia accesible, pero que también premia a los jugadores más hábiles. Esto gracias a un sistema de estrellas presente en cada misión, la cual se da por pasada si es que la terminas, pero te entrega más recompensas si es que lo haces con ciertos requerimientos como terminar una carrera sin caerte, hacer una cierta cantidad de trucos, pasar con la CPU en cierta dificultad y muchos otros modificadores. De esa manera puedes ver el contenido del juego a tu ritmo, solo que los mejores lo podrán ver mucho más rápido.

La estructura libre y abierta del juego se mezcla con su constante contenido online y permiten hacer que a cada momento la montaña se sienta viva. En cada momento podrás ver que están haciendo los otros miles de jugadores en el mapa como fantasmas de si mismos y sentir visualmente que es un mundo rico y lleno de actividades. Junto con eso están los clásicos modos en línea, incluyendo uno exclusivo para hacer trucos, y otros de carreras.

Dentro de Riders Republic hay toda clase de actividades en línea, donde puedes subir las fotos más impresionantes, acrobacias o incluso hasta tus propios eventos y carreras desafiando al resto a superar tus récords. Esto, a través de un sistema muy inteligente que va grabando tu ruta, tu puntaje y todo lo que haces mientras exploras la montaña. Cuando estás conforme o crees haber hecho algo impactante, puedes ir a la pestaña de social y luego subir tu ruta la cual el juego convierte automáticamente en un desafío ya sea de puntos o de carrera. El juego te propone los checkpoints y específicas que debe tener, pero eso también es editable.

De todas las opciones online, debo decir, es la que menos utilicé ya que creo que las rutas y desafíos hechas por los desarrolladores siempre serán mejores que las hechas por usuarios, pero al menos está ahí.

Pero el que más me gusta es el Mass Race, eventos que ocurren cada cierto tiempo y en donde puedes participar en carreras con hasta 64 participantes simultáneos. Esas carreras son frenéticas, alocadas y muy divertidas, y van rotando diariamente con un ciclo predeterminado de pistas y desafíos. Estas carreras masivas ocurren cada media hora y tienen un tiempo limitado en donde puedes acudir al lobby para conectarte o bien, seguir jugando a tu ritmo.

Y es precisamente esa variedad de eventos, de opciones para jugar, para vestirte o de sitios para explorar los que hacen que Riders Republic sea un juego imperdible para los amantes de los juegos online, de carrera y sobre todo de deportes extremos.

Quizás las únicas cosas negativas que le encontré tienen que ver con el apartado gráfico.

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