El juego de chapas, una costumbre con profundas raíces sociales, se practica tradicionalmente en España, especialmente en Castilla y León. Aunque arraigado en municipios de todos los tamaños, su desarrollo es más intenso en las zonas rurales.
Este juego implica el lanzamiento de dos monedas antiguas, conocidas como 'perras gordas', que eran monedas de 10 céntimos de la época de Alfonso XIII. Los participantes se reúnen alrededor de un círculo dirigido por el 'baratero', quien organiza el juego.
Los jugadores apuestan una cantidad de dinero determinada por un jugador que actúa como banca, intentando predecir si ambas monedas caerán en posición de caras o cruces. El reglamento estipula que todas las apuestas deben realizarse con dinero en efectivo, prohibiendo apuestas sobre bienes muebles, inmuebles o animales.

Orígenes e Historia del Juego de Chapas
La pregunta sobre la antigüedad del juego de las chapas es compleja. Su creación parece ser tardía, resultado de la intersección de dos inventos: el tapón corona para botellas de vidrio y el fútbol o ciclismo profesional.
El diario 'El Heraldo de Zamora' así lo corroboraba en una crónica publicada el 25 de abril de 1916: «Aún son más incomprensibles las costumbres de los desocupados, de los crapulosos. En los mencionados días de Jueves y Viernes Santo se suprime en los cafés y centros de recreo el juego del dominó […], pero se juega a las chapas. […] Sería explicable [...], ya que con los dados fue con los que los judíos se jugaron la túnica de Jesús».
Luciano López Gutiérrez, doctor en Filología Hispánica, sugiere que el juego surgió como una "válvula de escape" para una sociedad restringida por las leyes, dando lugar a celebraciones y prácticas carnavalescas. López desliza su particular teoría sobre el momento exacto en el que las chapas vieron la luz. «Hay una pista», afirma cual detective de lupa y gorro. Y prosigue: «Al que organiza las partidas todavía se le llama 'baratero'. Es el dueño de las monedas -'caras'- con las que se juega. Durante el Siglo de Oro español, donde también había mucha pasión por el juego, el vencedor entregaba a los mirones que asistían a la partida un 'barato'; una propina por haberle dado suerte».
El rastro de las chapas se pierde hasta el siglo XIX, cuando los medios de comunicación comenzaron a hacer referencia a las persecuciones contra los 'corros ilegales'. Y de ahí, a la dictadura. «En los últimos años del franquismo estuvo prohibido, pero la sociedad lo practicaba como una suerte de desahogo. Recuerdo que, en Valladolid, la gente jugaba en las calles», explica el experto a este diario.
Reglamento del Juego de Chapas
El reglamento regulador de la organización del juego de las chapas estipula que todas las apuestas se han de realizar con dinero líquido, impidiendo apuestas sobre bienes muebles o inmuebles, o sobre animales. Además, permite que el juego se desarrolle tanto en espacios cerrados como al aire libre, siempre con los permisos municipales pertinentes, bajo luz natural y a una distancia superior a 100 metros de cualquier centro educativo.
El sistema es sencillo; no hay misterio. Los jugadores se ubican en un 'corro' alrededor de un 'baratero'. Este es el encargado de lanzar dos 'perras gordas' -dos monedas de diez céntimos de la época de Alfonso XIII- y recordar los envites. SI al caer al suelo salen dos caras, ganan los que hayan apostado a caras. Si salen dos cruces, gana el resto. Ni más, ni menos.
Modalidades del Juego de Chapas
Además del juego tradicional de apuestas con monedas, existen otras modalidades populares del juego de chapas, como las carreras de ciclismo y el fútbol-chapas.

Carreras de Ciclismo con Chapas
Las carreras de chapas simulaban competiciones de ciclismo o coches y motos. Los circuitos se marcaban con un palo en la tierra húmeda, arena o con tiza en la acera. Se podían incluir obstáculos como piedras o palillos. Si la chapa se salía del circuito, el jugador debía retroceder al punto de partida. Algunos jugadores incluso intentaban golpear la chapa del oponente para sacarlo de la pista.
Antes de empezar había que aclarar ciertas cosas. En nuestro caso, teníamos un par normas especiales: en el primer turno, en el de salida, disponíamos de tres tiradas a elegir para intentar avanzar el máximo recorrido sin salirse del circuito. También había que precisar el uso de los «piquet», los bordes laterales de la pista (los peraltes). Por el piquet era válido el avance siempre y cuando la chapa no tocara la parte exterior del margen.
A la hora de seleccionar la chapa que usaríamos como corredor había una liturgia un tanto especial. En cualquier caso, lo primero era encontrar material para poder jugar. Nuestras fuentes principales eran los bares de la zona, ya fuera buscando por el suelo del local o pidiéndole al sufrido camarero que nos diera unas cuantas. Otras veces buscábamos debajo de los bancos del parque con la esperanza de encontrar nuestro ansiado tesoro. Los más precavidos siempre llevaban un par de ellas en el bolsillo.
Las chapas más cotizadas eran las que tenían la superficie totalmente lisa y con el borde sin ningún tipo de deformación, ya que eran ideales tanto para tirar en plano, como para realizar redondillas (tiro realizado con la chapa de canto y con recorrido curvo). Una vez que disponíamos de chapas suficientes ya podíamos jugar, pero antes los más expertos realizaban algunas modificaciones en sus corredores para que fueran más eficaces. En primer lugar raspaban la superficie de la chapa frotándola contra el suelo o contra alguna pared hasta que desaparecía totalmente el logotipo de la marca, con ello se supone que la chapa ofrecía menor resistencia y por tanto avanzaba más. Otra modificación muy eficaz consistía en extraer el plástico circular del interior de la chapa, para después recortar la gomilla exterior.
Fútbol-Chapas
El fútbol-chapas es una alternativa divertida a las carreras, que consiste en simular un partido de fútbol con chapas. Se necesitan 10 chapas por equipo, un tapón como portero y un garbanzo o piedrecita como balón. El terreno de juego se dibuja con tiza o se utiliza un contrachapado. El objetivo es marcar goles impulsando la chapa con un golpe de dedo para mover el balón.
Una alternativa muy divertida a las típicas carreras pero más elaborada. Se trataba de trasladar un partido de fútbol a la realidad del parque. Para jugar se necesitaban 10 chapas por equipo que servían de jugadores, un tapón que hacía de portero y un garbanzo o piedrecita que nos servía de balón. Una vez que teníamos nuestro equipo había que diseñar el terreno de juego. Ya fuera pintándolo con una tiza, arañándolo en el suelo, o en el mejor de los casos, disponiendo de un contrachapado.
En este juego se recreaban prácticamente las mismas situaciones que se dan en un partido de fútbol real: pases, faltas, córners, goles, paradas del portero, jugadas de estrategia etc. El objetivo era hacer el mayor número de goles en la portería contraria, impulsando la chapa con un golpe de dedo y con ésta el balón. En la actualidad el juego ha evolucionado bastante, habiendo un reglamento oficial e incluso una liga profesional de fútbol-chapas.
En el caso del fútbol-chapas (y en menor grado en las carreras) era primordial el poder diferenciar tus chapas de las del rival, para ello se podían decorar interiormente con fotografías recortadas de revistas, cromos, o dibujos en papel representando al equipo al que pertenecieras.
Como he explicado antes, no todas las chapas eran igual de válidas a la hora de jugar con ellas. Además el hecho de estar todo el día con ellas entre las manos hizo que algunos casos se despertara el interés por cambiarlas y coleccionarlas.
En este pequeño mercado negro, las más apreciadas eran las de marcas “raras” o aquellas antiguas que ya no se podían encontrar porque ya no se fabricaban.
Reglas del Fútbol chapas
El Juego de Chapas y la Infancia en España
El juego de las chapas evoca recuerdos de la infancia en España, especialmente en los años 70 y 80, durante la época de la Educación General Básica (EGB). Los niños de entonces no sufrían de sobrepeso ni sedentarismo, y los juegos al aire libre eran una parte fundamental de su día a día.
A pesar de los llamativos coloridos y sofisticados diseños de los modernos entretenimientos tecnológicos, los expertos advierten de que éstos no son verdaderos juegos. Carecen de la libertad y creatividad propias de lo lúdico. Además, en el juego auténtico el niño puede decidir por sí mismo su argumento, sus reglas, su principio y su final.
En la actualidad, la tecnología ha modificado la forma de entretenimiento de los más jóvenes, llevando a la desaparición de muchos juegos tradicionales debido a la falta de espacios para jugar y la proliferación de dispositivos electrónicos.
Persecución del Juego de Chapas
A lo largo de la historia, el juego de chapas ha sido objeto de persecución por parte de las autoridades. Es curioso, pero uno de los primeros periódicos que habló sobre la persecución de los jugadores de chapas no era de Castilla y León. El 8 de enero de 1893, 'La Crónica Meridional' de Alicante publicaba, bajo el titular de 'Duro con ellos', una redada protagonizada por la policía: «Anteayer tarde fueron sorprendidos por los municipales varios individuos que, cerca de la plaza de toros, se hallaban jugando a las charpas».
El diario satírico 'Papa-moscas', llamado así en homenaje al autómata que señala las horas en el reloj de la catedral de Burgos, hizo también referencia a este curioso juego. El 4 de abril de 1909, en una España resacosa por el desastre colonial, el periódico leonés dejó sobre blanco que «el Gobernador de no sé qué provincia» había descubierto «que algunos obreros del Ayuntamiento empleados en las obras que este costea, gastan gran parte de su tiempo en jugar a las charpas, y luego arman un par de motines a la semana reclamando jornales».
No fue menos sutil 'El Castellano'. El 16 de octubre de 1922, el diario toledano publicó que «un número no significativo de jóvenes de 15 a 25 años pasan sus ratos de ocio (que para algunos no son cortos) dedicados al juego de las 'charpas'» fuera de Semana Santa. «Siendo esto malo, aún es peor que dichos jóvenes se recreen tan inocentemente en paseos públicos y muy cerca de La Gran Casa de la Villa, donde habitan los dos únicos alguaciles del Ayuntamiento», se explicaba.
Autorizaciones Actuales
El juego de las chapas, practicado tradicionalmente en Castilla y León entre Jueves Santo y Domingo de Resurrección, constituye una costumbre profundamente arraigada en municipios de todo tipo, aunque es en las zonas rurales donde sigue desarrollándose con mayor fuerza.
La Junta de Castilla y León ha concedido autorizaciones a 96 establecimientos para esta Semana Santa, cifra que podría variar muy ligeramente, dado que todavía hay plazo para la presentación de solicitudes. El juego consiste en el lanzamiento de dos monedas conocidas como 'perras gordas', que tradicionalmente eran monedas de 10 céntimos de la época de Alfonso XIII.
En este contexto, los jugadores apuestan una cantidad de dinero establecida por un jugador que actúa como banca y que lanza las monedas, y deben intentar adivinar si ambas monedas quedarán con la cara o la cruz hacia arriba.
Tabla Resumen de Modalidades del Juego de Chapas
| Modalidad | Descripción | Materiales |
|---|---|---|
| Apuestas con Monedas | Adivinar si dos monedas caen en caras o cruces. | Dos monedas antiguas ('perras gordas'). |
| Carreras de Ciclismo | Simulación de carreras con chapas como corredores. | Chapas, circuito dibujado en el suelo, obstáculos (opcional). |
| Fútbol-Chapas | Simulación de un partido de fútbol con chapas como jugadores. | 20 chapas (10 por equipo), un tapón (portero), un garbanzo o piedrecita (balón), terreno de juego dibujado. |