Joan Garriga, apodado "Comecocos" en los circuitos, fue un piloto de motociclismo español cuya vida estuvo marcada por el éxito deportivo y una trágica espiral de decadencia. Su historia es la de un ángel caído que no encuentra su lugar al apagarse los focos, la del héroe crepuscular al que la vida le hace perla.

Garriga presintió que el final llegaría de forma prematura, pues no conoció otra existencia que la que transcurre en el filo de la navaja. “Esto no acabará bien”, solía decirse, como si al echar cuentas se supiera un espectro.
Inicios y Éxito Deportivo
Juan Garriga empezó muy joven a correr en moto. A los 16 años falsificó la firma paterna para obtener la licencia federativa y con más ilusión y sueños de piloto que medios se volcó en la competición para darle sentido a su vida. Un año antes había entrado a trabajar en una fábrica de molduras de plástico para poder comprar su primera moto, una Derbi 74 cc que enseguida conoció la competición.
En 1988, Garriga estuvo a una curva del título de 250, en una liza memorable con Sito Pons. Este hecho despertó un gran fervor en el colectivo motero, dividido, a finales de los ochenta, entre partidarios de Pons y partidarios de Garriga. Movió pasiones en el graderío y fue ídolo de la afición más radical.
Fue "satélite" Yamaha en 250 y 500 cc, y "oficial de fábrica" en Cagiva (500 cc) y en Ducati cuando se pasó a SBK tras perder el patrocinio de Ducados, que le había apoyado durante los cinco últimos Mundiales.
A pesar de ser el Campeón de España en título y piloto en alza, el futuro deportivo de Juan Garriga estaba tan difícil como el de tantos otros pilotos de su generación carentes de medios económicos. Los patrocinadores no abundaban y eran pocas, muy pocas, las empresas que creían en el motociclismo como soporte publicitario.
Logros Destacados
- Campeón de España de velocidad en tres ocasiones (1984, 1986 y 1987).
- Campeón en las 24 Horas de Montjuïc (de 1984 y 1986).
- Subcampeón del Mundo de Motociclismo en 250 cc (1988).
El Comienzo del Declive
Todo se le torció a principios de los noventa, cuando, en pleno declive profesional, Comecocos empezó a consumir cocaína. Salvo por algún que otro paréntesis, jamás dejó de hacerlo. Según contaba a quien quisiera escucharle, tomó la primera raya para no dormirse al volante de su motorhome. Tabacalera había renunciado a patrocinarle en la categoría de 500 y se vio “yendo a Superbikes a Italia, recolocando a la gente, cerrando las tiendas que tenía, haciendo mil kilómetros”. A semejanza de un efecto dominó, cada ficha fue empujando a la siguiente.
Apenas cinco años después, la policía irrumpía en su casa de Vallvidrera y decomisaba 25 gramos de cocaína, dos balanzas de precisión, billetes de cinco mil pesetas falsos, un revólver… El motociclista sanguíneo, genial y arrebatado que en 1988 había estado a una curva del título de 250, se había convertido en un traficante menor. El estruendo de la noticia fue proporcional al fervor que aquella rivalidad había despertado en el colectivo motero.

La Espiral de Decadencia
La espiral de decadencia se agravaría con negocios ruinosos, la mayoría en las afueras de la legalidad, y en compañía de individuos poco recomendables. Al verse frente al abismo, trató de reinventarse ejerciendo de monitor de motociclismo en Almería. Se trataba de recomponer su vínculo con el mundo del motor, su mundo, pero, como siempre, se ahogó en el intento.
En su deriva, fue acusado de haber prendido fuego a un negocio de su propiedad para cobrar la póliza de seguro, un extremo que él negó hasta el fin de sus días pero que le acarreó un enésimo naufragio.
El golpe más duro, no obstante, y del que ya nunca se recuperaría, estaba por llegar: debido al impago de una deuda municipal de 20.000 euros, perdió su casa de Vallvidrera, valorada en algo más de un millón. En la subasta posterior, salpicada de irregularidades (entre ellas, la exclusión en la puja del propio Garriga), la vivienda fue adjudicada por 250.000 euros. Un saldo.
El hombre que en Jérez se ganara el sobrenombre de Boieng 747 (así lo había bautizado el histórico speaker del circuito, Baldomero Torres) se vio en la calle, sin más pertenencias que su perro y una dentadura postiza. Y ni siquiera la buena. Tal como él mismo, sumido en la desesperación, declaró en septiembre de 2013 en una entrevista con Jordi Basté, sólo pudo recuperar la dentadura mala. “Todas mis cosas”, clamó, “están en el interior de mi casa, que ya está habitada por otra persona. Allí está todo: desde miles de cartas de fans hasta mi coche Scalextric preferido, más 250 cintas de vídeo de mis duelos con Sito, más trofeos, cuadros… Todo, absolutamente todo”.
El juicio por las anomalías del concurso había quedado fijado para enero de 2015, casi un año y medio después, y al Come le pareció una eternidad. “La verdad, Jordi, no creo que llegue a esa fecha; imposible, estoy muy destrozado (“estic molt trinxat”, dijo exactamente).
Aquel día, en el estudio de RAC1, Garriga desveló que Francesc Homs, flamante consejero de Presidencia del Gobierno autonómico, le había asegurado que la Generalitat le proporcionaría una vivienda. Que no se preocupara, que lo dejara en sus manos. Eso sí, debía esperar a que pasara el verano. La ayuda jamás llegaría, en lo que supuso la última afrenta de su Cataluña.
Tampoco llegó el auxilio federativo, ni el de los sponsors (ni retiro, ni pensión, ni nada).

El Final
La penúltima vez que los papeles trajeron algo de él fue en junio de 2015, con ocasión de una nueva detención. Garriga, acusado de pertenencia a organización criminal, se dedicaba, presuntamente, a verificar la pureza de la cocaína destinada al menudeo. Un catador.
Dos meses después, un accidente de moto en la barcelonesa calle Numancia y las complicaciones respiratorias del postoperatorio, ponían fin a su odisea.
Garriga había sido el gran testador de muchas de las piezas de protección y aerodinámica (rodilleras, jorobas) que hoy llevan los pilotos.
La biografía de Garriga es un infierno tan insólitamente literario que aun guarda un colofón poético. Así, la única persona que, durante su larga caída, siempre le tendió una mano, fue Sito Pons, con quien había sellado una amistad a prueba de chispazos en el carenado. Fue Pons, su gran archirrival, quien sufragó la habitación de hotel en la que Joan, ya muy deteriorado, fue agotando su tiempo. La misma habitación en la que habría de sufrir el primero de los dos infartos que le devolvieron a primera página.
El ex piloto español de motociclismo Joan Garriga ha muerto hoy como consecuencia de las heridas sufridas en un accidente, precisamente de moto, sufrido el pasado lunes.
Retirado ya del motociclismo, su reconocida adicción a las drogas le llevaron primero a la bancarrota y después a un evidente y gran deterioro de su salud.
Finalmente, una moto, el vehículo sobre el que vivió sus mayores éxitos, ha sido la que ha acabado con su sufrimiento.
«Sé que esto no acabará bien», había vaticinado el propio Garriga en más de una entrevista estos últimos tiempos.
Tabla Resumen de la Carrera Deportiva de Joan Garriga
| Año | Categoría | Equipo | Logros |
|---|---|---|---|
| 1984 | Velocidad | Yamaha | Campeón de España |
| 1984 | Resistencia | - | Campeón 24 Horas de Montjuïc |
| 1986 | Velocidad | - | Campeón de España |
| 1986 | Resistencia | - | Campeón 24 Horas de Montjuïc |
| 1988 | 250cc | Yamaha | Subcampeón del Mundo |
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