El 5 de octubre de 1984, tras 18 meses de intensa lucha obrera, se produjo el cierre definitivo de los Altos Hornos del Mediterráneo. Este evento traumático dejó una huella imborrable en los habitantes del Camp de Morvedre, cuyas reivindicaciones laborales resonaron en todo el país. Este 2024 se cumplen 40 años de aquel suceso.

Altos Hornos de Sagunto. Fuente: Wikipedia
Los Hechos Clave
El 4 de febrero de 1983, el Consejo de Ministros del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), decretó el desmantelamiento del alto horno número 2 de la empresa siderúrgica AHM, afincada en la localidad valenciana de Sagunto, en un contexto de reconversión industrial.
A pesar de que en los “acuerdos de 1981” se decretara el mantenimiento de las tres siderúrgicas integrales del Estado español y de las recomendaciones por parte del “informe kawasaki” de mantener y modernizar AHM mediante un nuevo Tren de Bandas en Caliente (TBC), los motivos aludidos por el gobierno y la patronal, eran que AHM contaba con grandes pérdidas y unas instalaciones envejecidas.
Entonces, ¿por qué se cerró AHM? El motivo principal lo encontramos en el contexto de la entrada de España en la Comunidad Económica Europea (CEE), ya que países como Francia o Italia veían con recelo el futuro que tenía la fábrica de Sagunto y la amenaza que podría suponer para su industria, como para la siderúrgica francesa, Fos-sur-Mer. Es decir, desmantelar AHM era un requisito y una víctima necesaria para que España entrara en la CEE.
Tal y como vaticinaba el propio ministro Solchaga “el futuro de España, un país con un clima muy favorable, estaría más vinculado al desarrollo del sector agroalimentario y a las industrias del ocio y las energías alternativas que en la industria pesada o manufacturera”.
La decisión vino precedida de años en los que se fue creando un clima de pesimismo respecto a los sectores con una gran dependencia energética. Los últimos Ejecutivos franquistas y los de la Transición trataron de retrasar lo inevitable invirtiendo dinero y nacionalizando plantas que quedaron bajo el paraguas del Ministerio de Industria y la empresa pública Siresa, pero el Gobierno encabezado por la UCD se vio obligado a aprobar el primer plan de reconversión industrial que luego marcó el camino a Felipe González.
Así, mediante el Real Decreto sobre inversiones en la industria siderúrgica integral, de 6 de julio de 1983, sólo se autorizó inversiones en las instalaciones acabadoras, permitiendo conservar el tren de laminación en frío, que había entrado en servicio en 1976 como la primera fase de lo que iba a ser la IV Planta Siderúrgica Integral, pero no autorizando inversiones en el tren de bandas en caliente.
El Informe Kawasaki
El conocido como Informe Kawasaki concluía que el futuro del sector en España pasaba por terminar de construir en Sagunto la nueva siderúrgica integral -la llamada IV Planta-, de dimensiones y tecnología similares a las que se estaban estableciendo en Japón y Europa Occidental.
El documento recogía que la fábrica de Sagunt “dispone de una mano de obra cualificada y entrenada en la totalidad de las fases de producción que abarca una siderúrgica integral, lo cual supone una base sólida, producto de amplias inversiones y de largos años de experiencia, para la futura IV Planta Siderúrgica”.
Así, se explicaba que España iba a tener un déficit de bobinas laminadas en caliente y ese déficit se tenía que cubrir con un nuevo tren de bandas en caliente, y el lugar más adecuado para situarlo era Sagunt, por lo que aconsejaban continuar con el proyecto de la IV Planta.
El informe Kawasaki hacía referencia a la nueva instalación que podía garantizar el futuro de la planta. Dicho informe se solicitó a una empresa externa japonesa para poner una solución, ya que la industria en los años 80 tambaleaba y las nuevas formas de resurgirla estaban latentes. El informe concluyó que había que seguir con esa construcción de la Cuarta Planta.

Portada del Informe Kawasaki. Fuente: eldiario.es
Desde sus comienzos, un decenio atrás, se había decidido que debía hacerse en la localidad valenciana por dos motivos: su cercanía a los principales mercados de la nación y de otros países del mediterráneo, y la preexistencia de una vieja fábrica siderúrgica con 5.000 obreros cualificados.
La propuesta del Informe Kawasaki iba en contra del deseo de los sindicatos de potenciar las tradicionales siderúrgicas de Asturias (Ensidesa) y el País Vasco (Altos Hornos de Vizcaya), por lo que fue contestada con una fenomenal oposición de los mismos, pese a que no hacía más que poner en negro sobre blanco lo que todos nuestros vecinos europeos sabían que debía hacerse y se preparaban a acometer.
La Decisión Política
De este modo, se puede considerar que la decisión adoptada por el Gobierno socialista de Felipe González como presidente y Carlos Solchaga como ministro de Industria de cerrar las instalaciones de Sagunt fue, según se desprende del Informe Kawasaki, una decisión política y no técnica.
En 1983, el Gobierno socialista tuvo que optar. O bien tomaba la decisión correcta en los términos económicos más beneficiosos para el país a largo plazo, enfrentándose a los poderes sindicales y regionales, o bien obtenía paz social a corto plazo, a cambio del mal menor de no contar en el futuro con una siderurgia moderna y competitiva.
Las negociaciones para la entrada en el Mercado Común enfilaban su recta final y los franceses ponían pegas a nuestra capacidad siderúrgica, en especial al proyecto de la planta de Sagunto, que podía hacer mucho daño a la fábrica que estaban construyendo en Marsella.
El Ejecutivo de González, entonces, rechazó el Informe Kawasaki y decidió hacer lo contrario de lo que se estaba haciendo en el resto de Europa: apostar por las siderurgias tradicionales vizcaína y asturiana y abandonar el proyecto de la IV Planta.
La decisión del Gobierno no fue valiente: hizo recaer sobre la parte más débil, los trabajadores de Sagunto, el coste de la reestructuración del sector, cerrando en octubre de 1984 la vieja fábrica y abandonando definitivamente el proyecto de la IV Planta.
La decisión óptima desde el punto de vista técnico y económico, la única que nos habría llevado a poseer en suelo patrio una de las fábricas siderúrgicas más competitivas del mundo, que nos habría ahorrado ser estructuralmente deficitarios en productos siderúrgicos planos -los destinados a la fabricación de automóviles y electrodomésticos-, se aparcó en beneficio de la paz social a corto plazo y de la paz con nuestros vecinos en las negociaciones para entrar en el Mercado Común.
Mientras tanto, los franceses concluían su fábrica de Marsella y corrían a abastecernos de los productos que tanto necesitábamos.
Finalmente, y después de meses de protestas y manifestaciones, los trabajadores aceptaron las condiciones de cierre por mayoría, unas condiciones que no eran las que inicialmente presentó el Gobierno de España. En ese momento, el problema entró en una vía de solución: “Se negoció lo menos malo para los trabajadores”, apunta López, mientras que Barquero matiza: “No ganamos la guerra, pero si no hubiéramos dado batalla, las condiciones para los trabajadores hubieran sido mucho peores”.
La actividad de Altos Hornos del Mediterráneo cesó completamente el 5 de octubre de 1984, poniendo fin al proyecto que había pretendido convertir a Sagunto en «la siderúrgica más competitiva del mundo y que produciría el acero más barato del mundo»
La Lucha Obrera
Los trabajadores, conscientes de los motivos y apoyados con el “informe kawasaki” estuvieron dispuestos a defender sus puestos de trabajo y el futuro de la comarca. Además, contaban con una nutrida tradición de lucha y un importante número de líderes sindicales honestos y con experiencia.
Así que a lo largo de 430 días defendieron con uñas y dientes sus puestos de trabajo, ya sea mediante cortes de carretera, marchas a Madrid, ataques a la comisaría o incluso retuvieron al jefe de AHM, José María de Lucía, en el cine de la localidad. Destacando, además, acciones alternativas al sistema capitalista como la autogestión.
Comenzó entonces todo un movimiento de resistencia y defensa de sus derechos que logró implicar a la sociedad civil del municipio, que respaldó las protestas. Y lo hizo con un destacado protagonismo femenino, además. Así lo reconoce el propio José María, que mantiene que, sin las mujeres, no hubieran aguantado tantos meses de pelea. "Tuvieron un rol decisivo. Nuestras madres, hermanas y esposas tomaron la iniciativa, respaldaron nuestras acciones y llegaron a reunirse con Carmen Romero, en ese momento mujer del jefe del Ejecutivo".
Se llevaron a cabo múltiples y variadas acciones para tratar de frenar las intenciones de cierre, entre las que se incluyeron huelgas de hambre, marchas por València y Madrid, encierros en la fábrica, manifestaciones, conferencias y hasta recogida de firmas por toda España. Ese fue, según coinciden ambos, su principal éxito. El hecho de convertir un problema de rango local en un problema de ámbito nacional.
"Tuvimos el valor de sacar el problema fuera de Sagunt. Recogimos cerca de 700.000 firmas en todo el país durante los dos meses de verano, que se dice pronto. Es decir, se generó una simpatía y una solidaridad que, desde luego, no podremos olvidar nunca", añade.
Quizás, el mejor ejemplo de ello pueda encontrarse en los cien autobuses que, no sin esfuerzo, pudieron fletar para trasladar sus mensajes a la capital. "Los organizamos en una tarde", recuerda Pérez, que sonríe al contar que "tuvieron que buscar autobuses hasta debajo de las piedras". Aquel poder de convocatoria y organización fue el orgullo del que hoy presumen.
La lucha de los trabajadores y sus medidas de presión y protesta ocuparon las primeras páginas de los periódicos y abrieron con frecuencia los informativos de televisión.
En la primera manifestación, en la que participó “prácticamente todo el pueblo”, la marcha subió desde el Port de Sagunt hasta el Ayuntamiento, en el núcleo histórico; en otra ocasión, unas 20.000 personas, según se publicó en la prensa de la época, se concentraron con motivo de la presencia del presidente de AHM, José María Lucía, en la ciudad para negociar con el comité de empresa; y se celebraron manifestaciones multitudinarias en València y Madrid, alguna de ellas llegaron hasta las mismas puertas del palacio de la Moncloa; además, se organizaron una veintena de huelgas generales en un año y multitud de cortes de carreteras; se recogieron más de 650.000 firmas contra el cierre.
Sin embargo, se acabaría firmando un acuerdo que significaría el final de la siderúrgica. El motivo se encuentra en la aceptación por parte de la mayoría del nuevo Comité de Empresa (CE) a las directrices provenientes de la dirección central de CC.OO. y el ala carrillista del PCE, que buscaba un acuerdo, ya que se priorizaba la entrada en la CEE. Todo ello comportó el aislamiento de las voces más críticas y con experiencia o excluir de las asambleas a los vecinos y vecinas.
Tras el cierre quedó una atmósfera de “tristeza”, causada por el “erial” que quedó en la zona. “Un espacio con 5.000 trabajadores se convirtió, de repente, en la nada”, relata Zarzoso, una sensación que coincide con lo que explica Olmos, que hasta principios de los años noventa “este pueblo estaba muerto”, y añade Martín: “Durante unos años no se veía ni una obra, ni un carrito de bebé”. Y todos los restos arqueológicos que quedaron del pasado industrial del Port de Sagunt se convirtieron en símbolos de una “derrota”, hasta que años más tarde se decidió la recuperación de ese patrimonio industrial.

Manifestaciones en Sagunto. Fuente: eldiari.es
El Legado y el Futuro
"Fue una herida que tardó en cicatrizar. Y la prueba es que retroceder en el tiempo hasta aquellos más de 400 días de protesta incansable todavía les emociona. "Estar al lado del Alto Horno Número 2 me trae un recuerdo de esperanza. Cuando se reconstruyó, se le aumentó el diámetro un metro. Pasó de cuatro a cinco metros, y de una capacidad de 300 toneladas de hierro fundido al día a 600. ¡Qué pena! Ahora se nos ha quedado como un monumento", explica Pepe.
"El pueblo fue derrotado y, en un principio, veíamos esta estructura como un símbolo de eso, de derrota. Yo pasaba muchas veces por aquí y me caían las lágrimas. Sin embargo, nos dimos cuenta de que es un símbolo de dignidad y de lucha. Es un homenaje a la rebeldía y la lucha obrera de este pueblo", sentencia Barquero.
Sin embargo, podemos extraer aprendizajes de dicho conflicto, como que la socialdemocracia, mayormente, personificada en el PSOE, siempre se sitúa a la hora de la verdad con los intereses de la patronal. Por otro lado, la más que necesaria construcción de un movimiento obrero y un partido comunista fuerte, combativo y con alta conciencia de clase, tal y como entendieron los sectores más combativos, los cuales muchos acabarían fundando el PC., futuro PCPE.
Después de años de depresión, provocada por el cierre de los Altos Hornos del Mediterráneo (AHM), la ciudad de Sagunt y la comarca del Camp de Morvedre se enfrentan a un futuro esperanzador a partir de que la multinacional alemana Volkswagen anunciara la instalación de una gigafactoría de baterías en los terrenos de Parc Sagunt II a través de su filial PowerCo.
Ambos celebran el aterrizaje de la gigafactoría de Volkswagen en Parc Sagunt II y, con ello, la generación de numerosos de empleos, pero rechazan que este hito se entienda como la culminación del proceso de reconversión industrial que se inició en la ciudad una vez cerraron Altos Hornos del Mediterráneo.
"Es una noticia magnífica para la zona, porque los alemanes lo que hacen es contemplar la situación geoestratégica de la comarca, que era la misma que citamos nosotros para defender la fábrica con el Informe Kawasaki. Pero no podemos considerar que, con este movimiento, se salde una deuda. Con Sagunt no se saldará jamás la deuda que se tiene. Lo digo con toda contundencia y no hablo de condiciones económicas, sino de una deuda moral y ética".
El alcalde de la localidad, Darío Moreno, ha asegurado que "aquella lucha forma parte de la identidad del propio pueblo": "Nos consideramos, y estamos muy orgullosos y orgullosas de ser, una ciudad reivindicativa, que pelea por sus derechos y su futuro. Todo eso se lo debemos, precisamente, a las personas que, en su momento, se movilizaron por sus puestos de trabajo, porque fueron conscientes de que su movimiento repercutía en las siguientes generaciones y el devenir del municipio. De ahí que el principal lema que se exhibía en las pancartas fuera 'No a la muerte de un pueblo'".
Su deseo, y así lo ha manifestado en Radio Valencia, es conservar el espíritu de lucha que protagonizaron los trabajadores de la planta. "Aquella movilización nos sirvió de aprendizaje. Entendimos la necesidad de que exista solidaridad entre todos los sectores de la sociedad civil. Debemos preservar ese nivel de concienciación para que, en ningún caso, nadie se sienta solo ante cosas que consideremos injustas. Esa ha sido la garantía de que, dentro de todo el dolor que se generó en torno al cierre de los Altos Hornos, saliésemos con las mejores condiciones posibles, hasta llegar hoy a la esta gran inversión de PowerCo, que, por supuesto, abre un nuevo horizonte para la urbe".
Inversión que, en sus palabras, "demuestra que seguimos siendo una ciudad referente en proyectos industriales y es hija de esos 18 meses de resistencia que finalizaron con el desmantelamiento de la siderurgia saguntina".
Porque el Puerto de Sagunto, un núcleo de población diferenciado de Sagunto pese a pertenecer al mismo municipio, existe por la actividad siderúrgica. Los Altos Hornos están en su ADN y son parte de su razón de ser. Sus barrios nacieron gracias a estas grandes instalaciones que moldearon el paisaje y eran la actividad principal de una población que se fue asentando poco a poco en un territorio cuyas escuelas y centros de salud los costeaba la fábrica. Hasta la iglesia fue construida con sus fondos.

El Alto Horno nº2 de Sagunto, un símbolo de la lucha obrera. Fuente: levante-emv.com
En definitiva, la situación actual de Kawasaki Sagunto es un reflejo de un pasado marcado por la lucha y la reconversión industrial, pero también un presente que mira hacia el futuro con esperanza gracias a nuevas inversiones y proyectos.