El mundo del motociclismo está lleno de historias fascinantes, desde hazañas en carreras hasta leyendas de la carretera. Este artículo explora algunas de estas figuras y momentos icónicos que han contribuido a forjar la leyenda del hombre y la máquina.

Suzuki GSX-R1000R Legend Edition: Un tributo a los campeones
La Suzuki GSX-R1000R Anniversary se ha convertido en una leyenda gracias a una serie especial que celebra los siete títulos mundiales de piloto de la firma de Hamamatsu en la categoría reina del motociclismo. La Suzuki GSX-R1000R Legend Edition es una edición con tintes románticos, que combina lo mejor de la tecnología moderna con una estética histórica, inolvidable, inspirada en seis pilotos legendarios (porque Sheene ganó dos títulos, en 1976 y 1977).
Pasaron cuatro años y, en 1981, el italiano Marco Lucchinelli ganó el tercer título para el fabricante japonés, con el equipo Gallina. La parte superior e inferior del carenado es azul oscuro, mientras que la parte central es blanca. Otro corredor italiano, Franco Uncini, fue quien ganó de nuevo, en 1982, con el equipo Gallina. En el año 2000, Kenny Roberts Jr. fue un outsider, sorprendido por los resultados y ganando su sexto título para la firma de Hamamatsu.
Benjamín Grau: El hombre de Montjuïch
Al borde de una esquina y bajo un soportal, descubro el cierre echado y solitario del local que busco. Alzo la muñeca y compruebo el reloj con la aguja grande sobre la hora en punto convenida. Pasados unos minutos, me levanto del bloque de piedra sobre el que empezaban a entumecerse mis posaderas y diviso por mi izquierda a un motorista que se aproxima subido en un scooter gigante, moviéndose por la acera al paso de un peatón. Nuestro protagonista me hace pasar, y cuando cruzo el umbral, descubro algo que poco tiene que ver con un negocio, descubro el íntimo reducto de una vieja gloria del motociclismo.
Me mira un tanto extrañado, como si la duda ofendiese, y claro, no es de extrañar, porque estamos hablando ni más ni menos que con Benjamín Grau -también conocido en el ambiente de carreras como Min Grau-, doce veces campeón de España de velocidad y vencedor en nada menos que siete ocasiones de las míticas 24 Horas de Montjuich, cuando las pruebas de resistencia se corrían con sólo dos pilotos (en la actualidad se corre en equipos de 3) y además cuando esta prueba formaba junto con la Bol D´Or, la carrera por antonomasia de la especialidad en el Campeonato del Mundo.

Grau comparte anécdotas sobre su intuición en las carreras: "Sabía cuándo un embrague se podía forzar, cuándo no; sabía cuándo un freno estaba a punto de gastarse y antes de que pasara en una carrera de resistencia, paraba y hacía que lo cambiaran." También recuerda su última vez en una moto de carreras en las 24 Horas de Montmeló con una Suzuki Hayabusa a los 61 años.
Guardian Bells: Leyendas de la carretera
Cuenta la leyenda que era una noche de luna llena. Regresaba a casa después de un viaje a México montado sobre su inseparable compañera. Dice la historia también que, antes de que todo se torciera, se sintió bendecido por la vida que le había tocado. De pronto, sin previo aviso, al tomar una curva el viejo motero sufrió un accidente que lo dejó malherido a varios metros de su moto. No fue mala suerte ni casualidad. Los goblins o gremlins de la carretera son una especie de duendes malignos cuyo único propósito en la vida es atacar a los motoristas que las transitan.
Como último recurso para tratar de salvar su vida el motero comenzó a lanzarles los objetos que llevaba en las alforjas para espantarlos. Al final solo le quedaba una campana, una pequeña campana que había comprado para regalar a alguno de los chiquillos del orfanato. Empezó a hacerla sonar sin más intención que morir pensando en los niños que le esperaban en su hogar. Para su sorpresa, al escuchar el sonido de la campanilla los goblins pararon. Así nacieron las guardian bells.
Aunque la historia hable de duendecillos diabólicos de carne y hueso otros piensan que se trata de espíritus malignos de la carretera. No pueden sobrevivir cerca de una guardian bell porque su oído es hipersensible y el tintineo constante los vuelve locos, haciendo que pierdan el juicio y acaben por soltarse de la moto y caigan sobre el asfalto.

Burt Munro: Un sueño de velocidad
Burt Munro es uno de esos personajes de la historia reciente que parecen haber nacido para que se hiciera una película sobre ellos. Un neozelandés apasionado de las motos que a los 60 años decide abandonar su hogar e ir a Utah para competir en competiciones de velocidad máxima con su motocicleta modificada por él mismo. La película cuenta la historia real de Burt Munro, un entusiasta de la motocicleta, conocido por sus numerosos records de velocidad. Batió el récord mundial de velocidad al superar los 300 km/hora con su vieja moto Indian Scout de 1920, íntegramente perfeccionada por él.
EL RÉCORD QUE DESPUÉS DE 55 AÑOS NADIE PUEDE BATIR - Burt Munro
"El Chico de la Moto": Un icono cinematográfico
"El chico de la moto", interpretado entre susurros por Mickey Rourke -recientemente resucitado en The Wrestler-, fue el principal detonante de la leyenda: hermano mayor del protagonista, Rusty James, y un icono a su pesar para esa adolescencia que todavía lo identifica con el éxito que nunca logró. Rumble Fish (La ley de la calle en España), fue proyectada por primera vez en el Festival de Cine de Nueva York el 7 de octubre de 1983 y suponía el reverso más oscuro, abstracto y derrotista de la juventud para su director, que se asomaba al fracaso por primera vez tras la ruina económica de su apuesta personal, Corazonada, (1982).
Su última obra maestra, casi Y así, la narración adquiría un tono sumamente artístico que la convirtió en un título de culto. Coppola volvía a dar el protagonismo a un personaje con presencia física escasa, pero que ejerce una poderosa influencia en el desarrollo del filme, hasta el punto que todos son, en cierta manera, causa o efecto de sus acciones.
Alan Kempster: Superación y pasión por las motos
Alan Kempster abandonó las carreteras para siempre, pero no las motos. La gasolina seguía corriendo por sus venas y se enfocó en los circuitos donde lucía orgulloso el dorsal 1/2, haciendo referencia a que su moto la pilotaba medio hombre, y es que Kempster nunca perdió su sentido del humor. A diferencia de otros pilotos discapacitados, Kempster no utilizaba ningún tipo de correas o fijaciones para mantenerse sobre la moto, y vaya si consiguió encontrar el equilibrio.

El 1%: Origen de una divisa Biker
Se suele ver entre gente de MC's, no siendo tampoco prioritario de estos. Se ve en algunas chupas, en chalecos, parches, adhesivos, carteles, etc... y la gran mayoría ya sabréis lo que significa y su procedencia. En respuesta a una llamada de la liga de Ciudades de California para prohibir todas las reuniones de motoristas, la AMA emitió; un comunicado en el que decía que "los gamberros eran probablemente el 1% de todos los motoristas. Sólo un 1% son maleantes y camorristas. De este modo, la defensa de la AMA convirtió en mito aquello que precisamente intentaba erradicar.
Así, grupos entre otros como los Gypsy Jockers, Road Rats, Satan's Slaves, Pissed Off Bastards y Booze Fighters que más tarde dieron origen a Hell's Angels, se reagruparon oficialmente bajo la divisa del 1% convirtiéndose así en una fuerza unida, opuesta a la AMA y a la pacata moral de posguerra. Este es sólo el origen de la divisa, pero la leyenda ha seguido creciendo con el tiempo, y quizá el MC que ha portado este estandarte con mayor proyección ha sido Hell's Angels, que aunque no fue el primero, sí que es el más numeroso y el más universalmente conocido, contando con capítulos en multitud de países.
Iconografía Biker: Un legado militar
Una gran porción de la iconografía que ha formado lo que por aquí llamamos 'cultura biker', tiene su origen en el final de la IIª Guerra Mundial y el regreso a casa de los soldados americanos que participaron en ella. La vuelta al hogar de los veteranos resultó ser agridulce, y su adaptación nada fácil. Sin duda se alegraban de encontrarse al fin en casa pero el país que ahora los aclamaba había cambiado enormemente durante los años de su ausencia. La moto, se convirtió en símbolo de ese malestar, y buscando revivir aquella emoción y paradójica libertad de los tiempos de la guerra, miles de veteranos se encontraron errando por las carreteras americanas en grupos, dando origen a las famosas bandas de motoristas.
Muchos de estos soldados recién licenciados se establecieron en el sur de California y empezaron a comprar motos usadas. Las modificaron inspirándose en las máquinas de 'Hill-Climb' de los años treinta, Quitaban guardabarros delanteros, acortaban traseros y, en general, eliminaban cualquier elemento cuyo peso lastrara la aceleración o el manejo. Para estos motoristas sus empleos eran un incordio, que interrumpía su trabajo en las motos, pero la paga les permitía pagar las mejoras y recambios, y a algunos hasta llevar su moto al pintor para decorar los depósitos con alegorías de los morros de los aviones militares.
Air Force. Es el llamado Nose-Art ('arte de la nariz'), proveniente de la nariz o morro de los bombarderos. Algunos veteranos lucían también alguna cruz de hierro o incluso svasticas en su muñeca, cinturón, o sujeta a su vestimenta, mucha gente se llevó las manos a la cabeza diciendo: "¿Cómo es posible, si han luchado contra ellos? ¿Cómo pueden adoptar los símbolos de los nazis después de la barbarie y las vidas que ha costado esta guerra?" Pues muy simple, en realidad eran "trofeos", insignias arrancadas de los uniformes de los enemigos muertos, y pienso que era mejor y más inocente, que arrancar cabelleras u orejas, ¿no?
Manuel Soler: Un campeón de Trial
Manuel Soler nació en Barcelona el 9 de marzo de 1957. Era hijo de Juan Soler Bultó, el destacado piloto de Bultaco sobrino de Francisco X. Bultó y posteriormente Director Técnico y Jefe del Departamento de Prototipos de Bultaco. Sorprendentemente, el jovencísimo Manuel Soler empezó a lograr unas tarjetas de puntos a la altura de Ignacio Bultó, el entonces vigente Campeón de España de Trial. En 1974, ya con la licencia Senior, y sólo 17 años, afrontó el Campeonato de España de Trial, ganando las diez primeras pruebas, antes de romperse el menisco. Debido a esa lesión se perdió las tres últimas carreras, pero el Título ya era suyo. Al año siguiente renovó su título, y además logró el pódium en la carrera del Mundial celebrada en USA, siendo el primer español en conseguirlo.
En estos años además contribuyó decisivamente al desarrollo de las Bultaco Sherpa T, siendo así que tres de los modelos (los 159, 183 y 191) fueron rápidamente conocidas entre los aficionados como Sherpa T "Manuel Soler", dado que se trataba de réplicas de las empleadas por el piloto en competición.
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